Crítica: Lejos de los hombres

Lejos de los hombresDavid Oelhoffen afronta su segundo trabajo en la pantalla grande y para la mayoría de los espectadores es un cineasta desconocido. Una vez más, el cine francés nos demuestra que sabe sacudir al mito Hollywood con sus nuevos creadores. Crítica de la película “Lejos de los hombres”.

Para la senda de “Lejos de los hombres”, David Oelhoffen se apoya en un cuento “El huésped” del escritor francés, Albert Camus. Oelhoffen abre con una tremenda sinfonía de aridez tanto de paisaje como de sentimientos, nos cuenta la historia de Daru (Viggo Mortensen), un profesor francés que fue miembro del ejército de su país. Actualmente en Argelia, es el año 1954. En su escuela ayuda a los chicos y chicas del lugar a leer y escribir en francés. Un día, recibe la orden de escoltar a Mohamed (Reda Kateb), un hombre acusado de asesinato, a una ciudad lejana,  Daru se resiste, él no está preparado para llevar al hombre a un juicio que seguro será nada más que su muerte. Así comienza un traslado por las tierras desérticas de Argelia de dos hombres, dos vidas, dos historias y una sola filosofía.

“Lejos de los hombres” mantiene un tono frío, casi glacial, en los personajes y en la acción, conservando la mirada intacta en lo incorruptible del complejo universo donde se vive. Un acierto, la impecable ambientación y la recreación del momento en que transcurre la historia, es de una precisión impecable. El director elude hábilmente los tiempos muertos creando una película autorial y reflexiva, que puede hacernos pensar en las fragmentaciones del mundo, en la invasiones que resucitan toda época y en las actitudes nefastas de los poderes que arman las guerras. Las vigencias de estas reflexiones se condensan y diluyen en dos culturas, dos moralidades; en dos hombres diferentes pero iguales en sufrimiento por culpa del dominio francés.

Imagen de Lejos de los hombresEn el apartado interpretativo los actores están aceptablemente bien, destacaría el trabajo de Viggo Mortensen y Reda Kateb. El resto del reparto: Djemel Barek, Vincent Martin, Nicolas Giraud, Jean-Jérôme Esposito, Hatim Sadiki, Yann Goven, Antoine Régent, Sonia Amori y Antoine Laurent, dominan un trabajo excelente. La banda sonora es del australiano Nick Cave, músico, compositor, guionista y actor, que  comparte armonías con otro australiano, Warren Ellis, músico. Juntos forman un virtuoso dúo haciendo resaltar el honor en la función, nos extasían en el recorrido del film, aunque ya estamos acostumbrados a su maestría. Pienso que no se podía haber elegido mejor para adornar melódicamente las imágenes de “Lejos de los hombres”. La fotografía de Guillaume Deffontaine, perfecta.  El guión de David Oelhoffen podría llegar más al hueso en algunas escenas o situaciones donde los personajes se quedan faltos de vida o quizás algo huecos. La magia del cine es ver el resultado de un proceso, yo no me detengo en el proceso aún respetándolo al máximo, sino en el producto tras el esfuerzo.

“Lejos de los hombres” es más un alegato filosófico y formativo de una historia política, enseñando el camino a la dimensión humana.

En el pasado Festival de Venecia resultó una película destacada obteniendo premios y aplausos, en España está programado que se estrene el próximo mes de octubre y creo que va a tener buena acogida.

Crítica: Conducta

ConductaErnesto Daranas, cineasta cubano, es un director tan arriesgado como innovador. Con un edificante guión, escrito por él mismo recrea una atmósfera donde lo más consciente es quizás, el encuentro escalonado con las propias vidas. Crítica de la película “Conducta”.

Daranas pone en debate valores arraigados en la sociedad actual, el esfuerzo del educador y la solidaridad como motor para conseguir una vida mejor, y para ello cuenta la historia de Chala (Armando Valdés Freyre), un niño de once años cuya vida transcurre en un ambiente de violencia, con una madre adicta a las drogas y al alcohol y perros de pelea para sostener su hogar. Este niño, que acude a la escuela sin despojarse de su marginalidad y conflictividad, tiene una relación especial con su maestra Carmela (Alina Rodríguez). Carmela es una señora mayor que ha visto pasar dos generaciones por la escuela y que ya no transige con nada de lo que le dicen los unos o los otros, sabe decir lo que desea para cumplimiento de su deber, no solo como maestra sino como ser humano.

Conducta”, que cuenta en la producción con el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, construye una reflexión sobre la responsabilidad. Realmente dinámica y con un desarrollo riquísimo, así es la nueva película del director cubano, evoluciona suave pero constantemente va fundando a los protagonistas. No puedo distinguir a un personaje principal por encima del resto porque en realidad en esta película el más destacado personaje es la imagen de Cuba, de fondo tanto visual como en el desmenuzamiento del mensaje, insistiendo en guiños a la historia política que desde hace tantos años se vive en la isla, de la suerte de un país, de sus formas y gestos. Esta película sin duda logra recrear y reflejar la realidad de muchos cubanos, personas que no tienen casi nada y están resignados a luchar contra la adversidad.

El personaje de la mujer como aclamación de su identidad, dejando un poco de lado la primogenitura masculina, haciéndonos conscientes de que la respuesta femenina ante esa sociedad a lo largo de los años tampoco tiene mucho que ver con la imagen que recibimos. Entre sus mensajes, “Conducta” nos demuestra que la mujer persigue solo un sitio, un lugar para su reafirmación. Imagen de ConductaEn la película es una maestra como pudiera ser de cualquier otra profesión pero en este caso, acertadísima y llena de misión. Dejo algo que ella dice, de lo mucho que cuenta: “Todos los años tengo un “Chala” en el aula, ninguno pudo más que yo, porque en el fondo todos son muchachos. Hay cuatro cosas que hacen a un niño, la casa, la escuela, el rigor y el afecto, pero cuando cruzan esa puerta está la calle y un maestro necesita saber lo que le espera ahí fuera. Antes para mí la vida era más clara y yo sabía para lo que preparaba a un alumno, pero ahora lo único que tengo claro es para lo que no debo prepararles”.

En el reparto: Armando Valdés Freyre y Alina Rodríguez, buenísimos. Silvia Águila, Yuliet Cruz, Amaly Junco, Armando Miguel Gómez y un buen ramillete de niños de la calle, hacen un trabajo excelente y digno de resaltar. La fotografía, de Alejandro Pérez. Merece destacar también porque así lo requiere este trabajo, la figura del niño en la terraza-refugio cuando se siente invalidado y saca su paloma a volar, este simbolismo aparece en más de una ocasión, resaltando el factor y la intensidad del mensaje.

Escribo esta reseña al son de la música de un Son cubano y pensando todo el tiempo que desde “Fresa y Chocolate” (Tomás G. Alea, 1993) no me había resultado tan interesante una película de Cuba. El origen de esta demostración radia, a mi juicio, del reflejo de las variables de un cambio que con el tiempo se sabrá si fue acertado o la continuación para un segundo orden.

Véanla.

Son momentos para ver cine didáctico, cine que ayude a mejorar en el amor y así en la victoria del compromiso social. Hay que agradecer a los cineastas que  sigan recurriendo al talento para construir sensibilidades.

Brendan Gleeson

Brendan GleesonBrendan Gleeson nació en Dublín, Irlanda, el 29 de marzo de 1955.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0322407/

Sus películas en Comentamos Cine:

Sufragistas (2015)

Calvary (2014)

Al filo de la mañana (2014)

La gran seducción (2013)

Pacto de silencio (2012)

Green Zone. Distrito protegido (2010)

 

 

Crítica: A cambio de nada

A cambio de nadaDaniel Guzmán, verdadero descubrimiento del cine en España, se honra con su primera película como un verdadero realizador de género social. Crítica de la película “A cambio de nada”.

Darío (Miguel Herrán), un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi (Antonio Bachiller), su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres (Luis Tosar y María Miguel) y se escapa de casa. Comienza a trabajar en el taller de Caralimpia (Felipe García Vélez), un viejo delincuente que le enseña el oficio de mecánico. Darío conoce además a Antonia (Antonia Guzmán), una anciana que recoge muebles abandonados. Su amigo Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia.

El director ha hecho un excelente trabajo, hilando con sutileza, naturalidad y sentimiento esta complicada historia de adolescencia, muy bien dirigida, donde podemos ver reflejada la misma simpatía que trasmite de forma innata Guzmán. “A cambio de nada” tiene a su favor la sutilidad del tema central, no trata de crear discusión ni ruido y se mantiene en un despliegue afectuoso y apto para un público cada vez más dispuesto a centrarse en cuestiones que sean espejo de la historia que nos lleva, historias que intentan mejorar la sociedad. Por su naturalidad y una conexión química que traspasa la pantalla, lo que más me gusta del trabajo de Daniel Guzmán es ese halo de ternura al que recurre en ocasiones para presentar ciertas situaciones o momentos, algo más perdurable, divertido y asombroso y que con gran manejo ofrece al espectador. Imagen de A cambio de nadaEs cierto que no es algo nuevo lo que cuenta y no hay suspense o intriga en el cuento; es el sentimiento de un adolescente lo que nos envuelve, el ensayo visual donde se enfrentan sin límite el mundo por descubrir y el mundo lleno de horrores que se ofrece en el que todo es lo que parece. El dolor se mantiene latente y la verdad se halla en el interior del joven corazón.

En las actuaciones hay que destacar a los excelentes jóvenes Miguel Herrán y Antonio Bachiller, los dos protagonistas desarrollan su trabajo de una manera mucho más que digna. En realidad todo el grupo actoral está de diez: Luis Tosar, María Miguel, Patricia Santos, Miguel Rellán, Fernando Albizu, Sebastián Haro,Roberto ÁlvarezLuis Zahera, Ález Barahona, Lara Sajén, Mario Llorente, Carlos Olalla, Beatriz Argüello, Iris Alpáñez, Adelfa Calvo y Manolo Caro. Me sorprendió agradablemente Felipe García Vélez y cómo no, Antonia Guzmán, la abuela del joven director que a sus 92 años hace un papel de lo más natural y entrañable. La fotografía es de Josu Inchaustegui y el guión del propio realizador, correcto y bien trabado; cuidando la agridulce historia que engancha hasta el final.

Cabe reconocer la solidez del planteamiento de Guzmán que se las ingenia para abordar desde una perspectiva muy usual, la cara más espinosa de la pérdida del lazo familiar, en este caso heredada de fuerza testimonial. “A cambio de nada” es una forma de situarnos ante las consecuencias que sufren miles de jóvenes ante una separación, al tiempo que nos hace recordar que una vez fuimos adolescentes.