Crítica: Blackthorn, sin destino

CartelLa vida de Robert LeRoy Parker reúne todos los ingredientes de una historia fascinante, alias Butch Cassidy. “Blackthorn, sin destino” es la nueva película del director y guionista español Mateo Gil,  apoyado en un guion firmado por Miguel Barros, este tándem logra un producto dispuesto a librar un pulso inclemente contra toda producción comercial que aparezca este verano por nuestros cines.

Antes de avanzar con la crítica de «Blackthorn, sin destino», vayamos con el argumento. Historia de los últimos días del legendario ladrón de bancos, James Blackthron (Sam Shepard) es el seudónimo bajo el que se camufla Butch Cassidy, – su más popular alias-, este salteador vive solo y apartado de su pasado, en un rancho criando caballos, a veces disfruta de la compañía de una joven , Yana (Magaly Solier), a la que a cambio de las visitas le da algo de dinero, el lugar donde se encuentra es un precioso sitio en los desfiladeros incandescentes de Bolivia, donde a veces te sorprende la selva y muchas otras te deslumbra su desierto. Un día conoce a Eduardo (Eduardo Noriega), un ingeniero empleado en una mina de estaño, es español y un pobre ignorante que acaba de robar la mina donde trabaja. La mina es de un empresario boliviano, Patiño se llama el dueño, y bien, al principio la cosa esta tensa pero al tiempo Cassidy y Eduardo hacen buenas migas. También pasarán ratos muy malos incluso más que buenos.

La membrana de este film gira en torno a la teoría de que el famoso ladrón no muriese asesinado a tiros por la policía en el año 1908 y se desarrolla veinte años después, cuando vive retirado y escondido, hasta que por culpa de Eduardo, pierde todo su dinero. A la vez durante todo este tiempo, un empleado detective, que en su momento fue contratado para detenerle, le sigue, convencido de que no ha muerto.

La película es utilizada además de por su carácter de cine del oeste, como explicación e imaginación de la biografía supuesta del protagonista- ya de mayor- tanto en las propias vivencias, como en torno a los testimonios de los que dijeron ser testigos de su supervivencia.

Hay dentro de “Blackthorn, sin destino”  dosis capaces de pericia y destreza en el manejo de los componentes clásicos del wéstern como para descubrir sin problemas la experimentada inspiración narrativa de Mateo Gil y Miguel Barros, casi toda la película sucede en lugares abiertos con hermosos paisajes, desiertos salvajes y tierras desoladoras que para nada traicionan las normas básicas del genero, muchas de las escenas rodadas de forma artesanal, dan la sensación de que todo lo visual está calculado y milimetrado. Me han gustado los paisajes, las montañas con la niebla a media altura que impide ver por completo la inmensa loma, el desierto de sal que invita a empujar a los caballos para que pasen más rápido, las quebradas, todo, y dos hombres no queriendo aceptar la realidad que están viviendo. Ellos se inventan una fantasía muy por encima de lo posible.

La película combina los géneros e Indaga en las huellas del ser humano asociando, sus deseos y codicias, por los que somos capaces de luchar consumando atrevimientos y ocupando conflictos, el dinero…

Música Lucio Godoy, fotografía Juan Ruiz Anchia.

Quizás le falte luz para capturar el hilo.

 

    Estoy convencida de que Víctor es el niño más bello que existe. El precioso tiempo que pasamos juntos, desplegando juegos inventados, los paseos de la mano, los abrazos, la merienda, el despertar de la siesta, las empapadas con la manguera… tantos y tantos momentos compartidos… y yo, siempre bañada en su sonrisa y él, pececillo de colores navegando en las aguas de mi felicidad, su alegría para mí es el vestido floreado con el que adorno los momentos que compartimos.

 Mi nieto transmite a mi corazón colosales energías y su influjo dibuja mis 24 horas.

 A partir de hoy Víctor tiene tres años.

Crítica: Ispansi (Españoles)

CartelRecuerdos de tristezas y necesidad revivimos con la crítica de la película “Ispansi (Españoles)”, no es una simple película española más, es una obra de creación que suma las responsabilidades de director, guionista y actor de Carlos Iglesias, trabajando una obra diferente, donde los colores de las discordias se tornan coadjutores.

Poco después de estallar la Guerra Civil española, la República envió a 3.000 niños a Rusia para protegerlos. Los primeros en salir fueron los niños de los orfanatos, Beatriz (Esther Regina) hija de una acaudalada familia de derechas, cuyo padre y hermano eran falangistas, se quedó embarazada de un soldado ingles que se negó a casarse con ella, decidió ocultar a su hijo en un orfanato de Madrid, pero cuando se entera del viaje del niño a Rusia, roba los documentos de identidad de una mujer republicana muerta, y a partir de ahí se llama Paula. Se ofrece como voluntaria para cuidar a los niños en el país lejano, emprendiendo así un viaje terrible, con personas que tienen otra ideología política y a miles de kilómetros de su tierra y su holgada vida. En junio del 41, Hitler invade Rusia, la continua llegada de tropas de refresco para la defensa de Moscú entorpece una y otra vez el viaje de los exiliados españoles, teniendo excesivas interrupciones en la difícil travesía, en una de estas paradas se les une Álvaro (Carlos Iglesias) un comisario político del Partido Comunista de España.

La línea de la historia de “Ispansi (Españoles)”, comienza a partir de una idea interesante e histórica, “la salida de los niños de la guerra”, y el guion de Carlos Iglesias se mueve sin problemas entre ello, así podemos desarrollar un inicial grado de resultado personal , uno de los focos de interés de esta película es el de contraponer diferentes espacios: desde un desierto de nieve pasando por el campamento donde se refugian, en los que se mueven casi con complacencia los inocentes niños y sus cuidadores, pero eso sí, mayormente el paisaje que bordea todo el recorrido de “Ispansi (Españoles)”, es de tremendas extensiones de campo árido cubierto de espesa nieve.

Desamparo y desolación, las luces y las sombras; base y objetivo para mostrar, a través de ese escenario, a los personajes en medio de un equilibrio y a la vez de una perturbación, toda la fuerza de una imagen con tres arcos de intercepción: la política, el exilio y la relaciones que se construyen poco a poco, todas las escenas muestran alguna de estas vicisitudes.

Si hablamos de realización, la cámara de Carlos Iglesias no tiene sentido de la acción, no la necesita, ése es otro de los propósitos de su obra, luego está el factor humano, Iglesias es una buena elección como Álvaro, el comisario político del Partido Comunista, que ha sobrevivido a experiencias indescriptibles, pero que hace lo imposible por eso que es su deber. Todos los actores que interpretan bajo su dirección, son eficaces, quizás en esto Iglesias , sea un hombre particular, resistiéndose a la tentación de introducir en sus películas actores de primera fila, sin que pierda por ello la calidad, las presencias del elenco que le acompañan cumplen con las exigencias del guion sobradamente.

No es “Ispansi (Españoles)” la denuncia de una guerra y sus consecuencias, es un tratado lleno de fronteras, no geográficas, fronteras marcadas por principios e ideales.

¡¡Qué final!!

 

Crítica: Torrente 4 – Crisis letal

CartelEn la presente critica de “Torrente 4 – Crisis letal” no sólo vamos a analizar la obra, también hurgaremos un pelín en el talento pendular de Santiago Segura, con El brazo tonto de la ley, Misión Marbella y El protector. Con la primera, Segura, sin pasión, lirismo ni piedad, crea ese personaje grosero y maleducado que cautiva a la masa de espectadores, con la segunda no alcanza las expectativas de la primera pero los incondicionales ahí siguen para verla y repetirla, la tercera contiene una regularidad con resultado más malogrado para los muy aficionados, pero igualmente imprescindible… y aquí estamos con “Torrente 4 – Crisis letal”.

Vaya por delante que cada día que asistimos al cine, en total en la sala, no habrá más de veinte personas, a veces ni seis, a no ser, que sea un estreno con mucho marketing, pues señores: el viernes en los cines que acostumbro, se habían habilitado cuatro salas para el evento que se estrenaba: “Torrente 4 – Crisis letal”. Hace tiempo que no veía en ese sitio tanta gente.

Un público variopinto, pero generalmente jóvenes, con ganas de pasar el rato de cachondeo, pues esto es lo que atrae de esta película, nuevamente, lo irrazonable, lo incorrecto y los antiestético están a la orden del día en esta divertida e irreverente película, la cual vuelve a gozar del talante caricaturesco de un inteligente Santiago Segura que explota ya por cuarta vez unos recursos que son fuente de dividendos.

Santiago Segura, en el papel de Torrente, el policía ahora detective, sucio, facha, intolerante y seguidor del Atleti, a quien le asignan otra peligrosa misión, en cuyas redes caerá como un pajarito. Después, su único sentido en el transitar por su indecente y intransigente vida, es desenmascarar a solapados facinerosos que le han trucado la existencia, y hacer alarde de lo bueno que es en su profesión, quizás ya no sea tan novedoso el ver a Santiago Segura hecho un verdadero asqueroso grosero mugriento pero eso es lo que te da su saga y lo que se espera de sus trabajos, dar asco, la clave del éxito de todas sus entregas.

Esta continuación es igual de indomable y expedita que las anteriores vistas. Es más, hasta me parece que es más escatológica aún, será quizás por el 3D.

Los amigos que componen el reparto, no es que estén más acertados o menos, lo que ocurre es que al ser caras muy conocidas y no habituales en el cine, cuando la cámara los capta, el espectador se sorprende, automáticamente se suelta el chiste adecuado y por ello, la risa es incontrolable. En fin, que no la recomiendo porque sólo es película para incondicionales (que son muchísimossssssss). Entre los cameos, Cesc Fábregas, David Bisbal, Belén Esteban, “El Langui”, Kiko Rivera, Andreu Buenafuente o Ana Obregón.

Eso sí, de nuevo hago hincapié en el gran talento comercial de este hombre Santiago Segura, no hace cine de escuela nacional, no hace cine costumbrista, no hace cine de parodia: no hace cine… pero arrasa en taquilla.

 

Crítica: Primos

CartelComienzo la crítica de “Primos”, adulando al director de cine español Daniel Sánchez Arévalo, por sacar un producto totalmente distinto en cuanto a diseño y forma a sus antecesoras obras “Azul oscuro casi negro” (2006) y “Gordos” (2009). Me parece muy apropiado que los cineastas españoles nos muestren todos sus recursos.

Teniendo en cuenta que, en esta ocasión, el arquetipo es una historia desenfada, el humor, habita, agarra y llena las diversas temáticas que propone.

Sin lugar a dudas la película trata de retratar circunstancias en la vida de unos “Primos”, tres, que nos sacan con suficiencia la carcajada, el primo Diego (Quim Gutiérrez), el primo Julián (Raúl Arévalo) y el primo José Miguel (Adrián Lastra). A Diego, lo ha plantado su novia en el momento mismo de la boda; él, con sus primos en la iglesia, con un tremendo bajón, desea que le trague la tierra, pero Julián tratando de ayudar, le convence para viajar los tres juntos a Comillas, un bello pueblo de Cantabria, donde de pequeños pasaban las vacaciones juntos. Allí se encuentran con Martina (Inma Cuesta), una guapa chica amiga de los tres, y que ahora es madre de un niño, Dani (Marcos Ruiz); también en el pueblo están el Bichi (Antonio de la Torre) el dueño del antiguo videoclub, y su hija Clara (Clara Lago). El pueblo está en fiestas, y entre los festejos y el paradisíaco entorno, viven situaciones emocionales, tiernas, irresistibles y alguno de ellos disfrutará en exceso e irremediablemente del agua del mar.

Sánchez Arévalo presenta en “Primos” distintas alternativas cómicas, así desde el primer momento hasta el último, se van soltando las situaciones para generar la jocosidad idónea, pero en el fondo desde la forma burlesca de contarlo se vislumbra una mirada a los claroscuros de las relaciones actuales, toca sin que el espectador lo perciba, el tema de de la superprotección, la identidad, el desamor, la superación, y propone y lanza un divertido mensaje en contra de la soledad.

Me gustaría cerrar mi opinión sobre la película “Primos”, hablando de los actores, tres de ellos asiduos en las películas de este director, Arévalo, Gutiérrez y de la TorreRaúl Arévalo representa un tipo divertidísimo realizando un papel casi protagónico con una enorme habilidad. Quim Gutiérrez, en su papel de protagonista sumido en la tristeza de los desamores, confiere a su personaje la ingenuidad y la indecisión necesarias para mostrarse entrañable. Antonio de la Torre es tremendo en la escena, el personaje y el oficio que representa es totalmente decadente, ni su oficio, ni su vida, funcionan. (Me encanta su deformación profesional, me identifico). Genial. Adrián Lastra está superlativo como el más desamparado y débil de todos los primos, llevando con gracia su carácter hipocondríaco. Inma Cuesta nos deja siempre sin palabras ante su serena belleza, sabe posar y resulta expresiva y sensual ante la cámara, su camino está siendo bien abonado. Marcos Ruiz, otro de los niños que nos sorprende en el cine. Clara Lago, Alicia Rubio, Nuria Gago, correctas con un papel más limitado.

“Primos”, de Daniel Sánchez Arévalo, puede ser considerada con certeza como una comedia muy divertida, para mí, su lenguaje crudo y rudo, desentona por reiterativo pasando a ser casi obsceno, por lo demás debo decir que he reído con ganas porque es divertidísima.