Crítica: Un juego de inteligencia

CartelNo suelo comenzar hablando de la trama pero haré una excepción con “Un juego de inteligencia”. Productor de televisión, ésa es la profesión de Rainer (Moritz Bleibtreu), y haciendo programas basura tiene un enorme éxito, programas necios y mediocres, con los que se lleva las máximas audiencias. Un día conduciendo bebido y hasta arriba de coca, tiene un accidente, cuando se recupera, se pone a trabajar en un proyecto más serio, pero éste, es un fracaso de audiencia, en ese momento Rainer con una amiga que conoció en el hospital, Pegah, (Elsa Schultz Gambard) consigue agrupar a algunos hombres parados, algún marginado social y se embarcan en una  aventura de medición de audiencias y de sabotaje.

Al empezar a hacer esta crítica de “Un juego de inteligencia”, me pregunto si es efectivo hacer una película con variantes tan ilógicas y poco creíbles, nos habla de un hombre con éxito que despilfarra su estatus y el director, Hans Weingartner, nos lo cuenta de una manera rígida que se torna cargante y se va gastando en su desarrollo. El guión, poco exprimido, muestra una historia totalmente engañosa, como es que a un rico productor de programas de éxito en televisión se le cambie el chip y un día salga a la calle y sea un proletario reivindicativo, esto no hay quien se lo crea, la  gente así no se baja de su esfera. Cuesta imaginárselo, no me imagino a los productores de las dos cadenas de programas basura que tenemos en España, bajándose al nivel mínimo, para que la mayoría de los espectadores veamos programas de cultura, no.

“ Un juego de inteligencia” se queda simplemente en una idea no desarrollada, un film que lamentablemente se sitúa en la categoría de película sin atractivo ni alternativas lógicas, sólo queda en la buena intención de mostrar lo imposible, pues omite la idea de que hay muchos muros que romper para lograr una cosa así.

Hans Weingartner juega con un tipo de cine poco formado (expositivamente hablando) en el que gente de otro nivel social, nos viene a solucionar los problemas que los espectadores tenemos, pero que sin embargo en realidad no hay nadie que tenga un descenso a los infiernos. No, y no, desde ningún punto de la lógica. No es una mala película, ”Un juego de inteligencia” contiene momentos de buen cine y como ya he dicho la idea es buenísima, pero contada de otra forma hubiésemos tenido mucho que decir, y que hablar. En esta cinta se echa en falta aquel director que hizo “Los Edukadores”, bueno, un traspié lo tiene cualquiera, hasta los mejores tienen en su filmografía alguna película de la que no quisieran acordarse

Moritz Bleibtreu y Elsa Schultz Gambard, fenomenales en sus respectivos papeles, sobre todo él que representa un personaje complicado, el resto del reparto muy adecuado, bien elegido.

“Un juego de inteligencia” en el año 2007 estuvo nominada en San Sebastián a la Concha de Oro.

En resumidas cuentas, no aburre pero cuenta poco para lo que quiere demostrar, yo la recomiendo para espectadores que quieren ver cine con el cerebro en off.

Rabia

Dos vidas colisionan entre sí en «Rabia», una, Rosa (Martina García) otra, José María (Gustavo Sánchez Parra), los dos inmigrantes. Él trabaja en la construcción, ella, sirvienta en una casa de gente acomodada, la familia Torres. La línea del horizonte  les augura un futuro bonito, vinieron a trabajar a España, uno,  desde Colombia y el otro desde México porque en sus países su vida estaba salpicada de desdicha. Rosa está enamoradísima de José María, él también la quiere a rabiar, siente por Rosa un amor grande, un amor posesivo, no permite que ningún hombre la mire, ni que la piropeen, no quiere ni que la roce el aire. Hoy tienen mucha suerte, los jefes de Rosa han salido de vacaciones, así los dos podrán estar juntos en esta lujosa y tremenda mansión, pasan momentos deliciosos declarándose su amor en cada segundo, pero todo se acaba en la vida, los dueños de la casa regresan, y estos dos amantes libres tienen que volver a la normalidad. José María siente más que nunca los comentarios racistas, la discriminación a la que está sometido, y sobre todo hoy, su jefe le ha hecho un comentario despectivo de su Rosa, un golpe duro como el acero le ha destrozado el corazón, tiene que buscarlo y vengar esa deshonra.

Sebastian Cordero, director y guionista, nos define un lazo de amor, llevado a lo máximo. La relación entre los dos jóvenes no surge como bálsamo, sino como una tregua, como telón abismal de diferencias sociales, que deja una hilera de corazones destrozados, la manera de unión, son la angustia, la esperanza, el  dolor, los celos, la xenofobia, problemas de profunda impresión, la vida a veces es mísera, indigna e inmanejable. Construye ambientes que nos llevan sutilmente a una textura especial, dándonos  un mosaico de ambientes de desconsuelo, de tristeza, de desesperación centrada sobre todo en el tema de la inmigración.

La fotografía consigue que la recreación nos acerque justamente a lo pretendido, la cara bonita de un choque de contrastes, donde mantener la violencia de la rabia del ser humano.

En este relato apesadumbrado y tortuoso los actores hacen su papel cargado de intensidad: a veces afectiva, a veces sórdida, con una profunda emotividad, sobresalientes en su dramatismo. Junto a los dos principales, Concha Velasco, Xabier Elorriaga, Icíar Bollaín (También la lluvia) y Àlex Brendemühl.

La ambientación de escenario no puede ser mejor, eligieron para ello un caserón vasco de Vidiana, Guipúzcoa, el toque necesario justo.

En esta coproducción entre Colombia, México y España, está basada en la novela “Rabia”, de Sercgio Bizzio.

«Rabia» fue premiada en el Festival de Tokio 2009 con el premio especial del jurado. En el Festival de Cine de Guadalajara premio a mejor director, mejor actor y mejor fotografía. En el Festival de Cine de Málaga, Biznaga de oro a mejor película, de plata a mejor actor de reparto, plata también para la mejor fotografía.

Sebastian Cordero no deja atrás en esta su tercera película los temas escalofriantes. Aquí sigue mostrándonos su inmenso amor al cine. En esta ocasión sales del cine, con la extraña sensación de cómo un ser humano se consume a sí mismo cuando todos sus paraísos se han perdido, esperemos que en el jardín de nuestras vidas sigan fluyendo flores.

Ahí tenéis el trailer.

Precious

Del director: Lee Daniels, basada en la novela de Push Sapphire, “Push”, nos llega este drama desgarrador, esta adaptación para el cine sólo cambia el nombre pero el contenido de la historia sigue siendo el mismo. Daniels, importante cineasta del cine independiente americano, que desarrolla a veces su faceta de actor, otras la de guionista y otras la de productor. En el apartado de dirección aborda su tercer trabajo, los anteriores: “Mosters Ball” y “Shadowdoxer”, la última de estreno sólo en DVD.

Cómo explicar tanta desgracia en unos renglones, una historia demoledora. Precious es una chica de dieciséis años con una obesidad que la limita en algunos aspectos y que además sufre en su triste vida todas las desgracias que podamos imaginar; maltrato físico y psicológico, marginación social, madre a los doce años de una niña con síndrome de Down, rechazo de sus iguales, violaciones repetidas por parte de su padre y de su madre, y un sinfín de altercados más. Creo que la novela representa la vida de Push Sapphire (su autora), sea como sea, es denigrante que existan situaciones así.

Lee Daniels nos mete de lleno en una letanía de horror.  El drama de una familia desvertebrada sobresalta con la dureza de los hechos de forma indescriptible. Incluso el vocabulario, vertido de forma provocadora y fría, te pone la piel de gallina. Te exacerba como pocas y, con una tensión insoportable, te deja sin reparación pues es tan amargo todo lo que ves, que es duro llegar al final sin levantarte de la butaca.

La película se desarrolla en Harlem, años 80, y Daniels consigue una buenísima ambientación, creando un clima de marginación apropiado. En este sitio, casos así son más numerosos de lo podemos creer. América es como una tarta y Harlem es una porción sin nata ni chocolate

Las actuaciones son estupendas. Buen principio para estas dos actrices principiantes que ponen cuerpo al personaje de la madre y la hija, hacen que la historia sea totalmente creíble. Las dos están nominadas para los premios Oscar. Gabourey Sibide como Precious y Mo´nique como su madre. Además, la película cuenta con Paula Patton (Profesora), Mariah Carey (Asistente social) y Lenny Kravitz (Enfermero)

No creo que sea una obra maestra como dicen, pero sí una buena muestra de cine de autor y denuncia social. Para mí, demasiado fuerte.

Abstenerse los que queráis pasar un rato de diversión, la película te crea la responsabilidad de pensar.

Buscando a Eric

Ambientada en Manchester en la actualidad, Eric Bishop (Esteve Evets), es un cartero, al que le apasiona el fútbol. Ahora está pasando por una mala racha, su mujer le ha abandonado, dejándole con los tres hijos de ella y que él reconoció como suyos. Los chavales son conflictivos y viven a su aire, sin ocuparse para nada de su padre. La película empieza en el momento en el que Eric conduce en dirección contraria, para suicidarse, y tiene un accidente. Lo que él no sabe es que le espera una sorpresa, pronto va a conocer a su ídolo Eric Cantona… y hasta aquí puedo contar.

El director Ken Loach, de la mano de su inseparable guionista Paul Liverty, en perfecta comunión, nos  presentan una película, que no dejará a nadie indiferente, contada con la amenidad de la mejor narrativa, sencilla  y compleja a un tiempo, con la que ganaron el Premio del Jurado ecuménico en el último Festival de Cannes.

Loach es un mago del realismo social y obrero, y nos desgrana un personaje buscando su dignidad, resaltando un claro mensaje de valor, a esta película le noto un estilo más desinhibido que a otras, pero es en definitiva, la misma lección de conciencia social. Vemos, dolidos, la necesidad que tienen las personas de sentirse queridos, de familia, amigos y compañeros, ante un mundo que está dispuesto a engullirnos.

Vida dura donde las haya, es el concepto en el cual se basa esta película.

“¿Cuándo fue la última vez que fuiste feliz?”, le pregunta su  psiquiatra a Eric y él piensa en un famoso gol, que su ídolo marcó hace tiempo… Esta  escena te llega  a lo más profundo. Te sientes dentro de la piel del protagonista. Resulta lacerante tal cantidad de infortunios en un solo personaje.

Si un hombre destaca en el cine europeo, éste es Ken Loach, sus numerosos trabajos lo corroboran, lleva años siendo único, toda  su obra se nutre de sus propios recursos, sin adscribirse a ningún modo de innovación fílmica, creciendo gracias a destellos de audacia que extrae directamente de su talento natural.

En este largometraje nos enseña una escenografía, basada más en el reflejo atmosférico de los acontecimientos, que en efectos visuales convencionales, pues su atención está encaminada a lograr la filmación del interior del personaje, y no el mundo circundante.

La  cinta la coproducen varios países europeos.

La obra de Loach está acompañada de un grupo de actores trabajando con extrema lucidez y naturalidad la escena, de la forma que sólo este director consigue plenamente. Menciono especialmente a Eric Cantona, ex jugador de fútbol del Manchester United.

Una historia contundente, magnética, con una perfecta complementariedad apostando por el ser humano. Este cercano director de cine, realiza el ejercicio de su profesión ayudando al prójimo.

Os la recomiendo.