Crítica: Birdman

BirdmanEl cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu tiene una reputación ya consolidada, eso es incuestionable. Es un cineasta colmado y definitivo que no comete errores. Sabe elegir sus trabajos, retarse y superarse a sí mismo, Biutiful”, “21 gramos” y “Amores perros” entre otras, son su ejemplo indudable. Sin embargo, una vez que nos ha demostrado que sabe manejar los distintos signos cinematográficos regresa con un filme que está dentro de un género profundo que domina. Crítica de la película “Birdman”.

No revelo nada de la trama por respeto, pues cualquier cosa que diga puede resultar un spolier, solo lanzo un ligero esbozo: Después de hacerse famoso interpretando a un célebre superhéroe, un actor, Riggan (Michael Keaton), trata de darle un nuevo rumbo a su vida, recuperando a su familia y preparándose para el estreno de una obra teatral en Broadway.

 “Birdman” es lo mejor de González Iñárritu, en ella exprime todo su talento para rodar una obra extraordinariamente buena.

Con una historia atractiva, el toque originalidad de “Birdman” radica en el mundo que presenta; un trabajo perfecto y rompedor, con la estructura argumental más original que he podido ver en el último año y no en el sentido comercial de la palabra, sino en el plenamente artístico. Así, entramos en consonancia con los personajes, exprimidos en su condición de edificio laberíntico y resultando toda una metáfora de la añoranza y la depresión.

Imagen de BirdmanEstilización, violencia, humor negro y una atmósfera agreste, “Birdman” es todo eso, encuadres perfectos de plano único, diálogos, giros, ritmo y un ambiente sórdido y desesperanzador. Los decorados y vestuario creados para recrear un universo de ensueño o pesadilla, la caracterización de los actores en las distintas fases de la película, la fotografía, así como la dirección artística, nos aportan en “Birdman” imágenes magníficas y por si fuera poco, ahí está la música, una joya en instrumentos de percusión.

Michael Keaton es otro de sus logros, demuestra su portentoso poder de transmitir al espectador el desorden en todo momento, factura con elegancia su personaje y evita la infección sentimental y el efectismo. Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts y Amy Ryan firman con mano estable uno de los mayores logros del cine de los últimos tiempos.

“Birdman” en mi opinión es un título mayor, lleno de inagotables estímulos para el análisis: un clásico moderno llamado a permanecer. Toda una experiencia inédita.

Crítica: Boyhood – Momentos de una vida

BoyhoodObra iniciada en junio del año 2002 e interrumpida en su rodaje, sin interrumpirse realmente, pues cada cierto tiempo se fue retomando hasta el mes de octubre del año 2013, “Boyhood – Momentos de una vida”, es la brillante película dirigida y escrita por Richard Linklater. Asistimos en ella al paso del tiempo y conocemos personajes por los que ese tiempo pasó ciertamente durante once años. Crítica de la película “Boyhood”.

Richard Linklater nos involucra en la suerte de unos seres que a lo largo del film van encajando en nuestros propios sentimientos, facilitándonos la reflexión de conocer que estamos ante lo inevitable. La película se califica como drama y es la historia de Mason (Ellar Coltrane) desde los seis años y durante una década poblada de cambios: mudanzas y controversias, relaciones que se tambalean, bodas, diferentes colegios, primeros amores, también desilusiones, momentos maravillosos, de miedo y de una constante mezcla de desgarro y sorpresa. Un viaje íntimo y épico por la euforia de la niñez, los sísmicos cambios de una familia moderna y el paso del tiempo.

Es cierto que ya hemos visto todos mil veces historias de familias con niños y problemas, pero da gusto volverlas a ver si se hacen con tanta fuerza y realidad como en “Boyhood” lo hace Richard Linklater, conquistándonos hasta el final.

Imagen de BoyhoodEs “Boyhood” un gesto exhibicionista que se repite en cada acto con fuerza y agallas para enclavarse en el cine de básicas vivencias más o menos admirables; la incapacidad del ser humano para amar y ser amado lejos de lo que la nueva contemporaneidad nos marca. Una historia casi pesimista y cruel, que al final demuestra una acertada teoría muy bien verbalizada por Linklater. Una miniatura de tres horas de duración, en una combinación que asegura al espectador disfrutar del cine bien hecho.

Todo es sobresaliente en este trabajo, la producción: guión, realización, vestuario, música, fotografía, sonido, montaje. Son tantas las escenas que nos llegan que cuesta elegir alguna. Y qué decir de los actores, Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, y sus personajes bien desarrollados brillan como la feliz y amorosa familia que podían haber sido, están inmensos, con una ternura y expresividad dignas de todos los elogios… Lorelei Linklater, Jordan Howard,Tamara Jolaine, Zoe Graham, Tyler Strother, Evie Thompson, Tess Allen, Megan Devine, Fernando Lara, Elijah Smith, Steven Chester Prince y Bonnie Cross, entre otros, complementan con sus roles una historia que les queda bordada. Los actores niños resultan creíbles en sus papeles, y en cierto modo son los pilares donde se afianza la historia.

“Boyhood” funciona verdaderamente por la asociación indeleble entre la pareja, la niñez y la adolescencia, verdad que contrasta en muchos casos con la realidad que nos toca vivir.

Crítica: Whiplash

Whiplash Damien Chazelle, director de cine independiente americano y músico de jazz, nos hace pasear por un abanico de texturas marcadas con el mejor rango cinematográfico que recordamos, se deja llevar por la música y nosotros a la par volamos envueltos en un libro de estilo. Critica de la película “Whiplash”.

Nos narra la historia de Andrew Neiman (Miles Teller), de 19 años,  un joven baterista de jazz que, después de ganar un premio de acceso al Conservatorio Shaffer de Nueva York, da comienzo a la que espera como su gran carrera de música. Andrew alberga muchos sueños, quiere ser grande como Buddy Rich, considerado como el más grande baterista del mundo, pero en el conservatorio le toca el más rígido de todos los profesores: Terence Fletcher (J.K. Simmons), catedrático conocido tanto por su talento como por sus rigurosos métodos de enseñanza, que dirige el mejor conjunto de jazz del conservatorio. Cuando el señor Fletcher elige al joven Andrew para formar parte del grupo musical que dirige, cambia para siempre la vida del muchacho.

Cuando vean esta película, déjense a la música, céntrense en un aula de conservatorio, en la soledad a veces y rebosante de sonidos en otras. Estarán sentados y listos para empezar, con los ojos fijos en un escenario ficticio donde algunos reflectores les iluminan, mientras que solo pueden sonreír y ya… comenzar a tocar y seguir tocando y seguir inevitablemente los compases con las manos, con los pies, con todo el cuerpo en una lucha constante por superar. Así lo dice Damien Chazelle en “Whiplash”, porque así es como se crea a un buen músico. Tengo una amiga que es profesional de la música y cuando acude a los ensayos siempre dice que va a un entrenamiento de pádel, nunca comprendí el significado de tan acertada definición hasta el momento en que he visionado “Whiplash”, he visto como la sala de ensayos se convierte en un campo de competición provocadora, no solo tiene el músico que competir con los compañeros por ser el mejor, tiene que competir contra sí mismo para conseguir su objetivo y en muchos casos, como en esta película, con un profesor irrespetuoso y duro en sus forma y en su pedagogía.

tn_gnp_et_1011_whiplashLa música es grande y para ser grande en la música hay que sacrificar muchas cosas principales. La música se hace con el corazón, con el coraje y por el gusto y el amor a este arte. Damien Chazelle, además de director de cine, es un músico de jazz venerado, así es como ha captado su potencia para dirigir una obra que es todo música, su método narrativo y el jazz invaden todo el corazón del drama y nos agarra con fuerza obligándonos a mirar con sentido milimétrico para hacer este film perdurable como un trabajo espléndido.

Los pilares básicos que conducen esta historia son la superación como concepto que nos excede, y conectado a ello, la injusticia que puede exacerbarnos. La trama se va desarrollando sobre una vida dentro de un guión dinámico que nunca se vuelve tedioso, su pulso narrativo es excelente. Las secuencias de tiempo justo, la atmósfera y el compositorJustin Hurwitz aplicando a todo ello la tenue música de un sigilo entre música. En cuanto al reparto, J.K. Simmons desarrolla su mejor papel, un actor secundario que en realidad va a la par de Miles Teller, ambos cumplen su papel llevando al espectador con ellos en cada acto, en cada instante construido. El resto de actores y actrices: Melissa Benoist, Paul Reiser, Austin Stowell, Jayson Blair, Kavita Patil, Kofi Siriboe, Jesse Mitchell, Michael D. Cohen, Tian Wang,Jocelyn Ayanna, Tarik Lowe, Marcus Henderson, acaban conquistando las más altas cotas interpretativas. Muchos de los actores que aparecen son músicos en la vida real, a Miles Teller se le nota, no se puede interpretar tan maravillosamente ese sonido si no llevas dentro la música. Felicidades.

Personalmente, creo que es una historia hermosa sobre la rivalidad entre dos hombres que aman lo que hacen sin límites ni leyes.

Crítica: The imitation game

The Imitation GameEl director de cine Morten Tyldum nació en Noruega hace 47 años. Formado en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, trabajó en televisión, videos musicales y cortometrajes. Fue músico. Le apasiona la música pero la abandonó cuando vio que no era compatible con su otro gran amor, el cine. Debutó en el año 2003 con Buddy”, una película con la que fue creándose un público; después, tres títulos más le autorizan un lugar que se afianza con este último trabajo: “The Imitation Game”.

 Morten Tyldum revisa el siglo XX , no como un aburrido historiador sino como un cineasta para todos los públicos, consciente de que detrás de las grandes decisiones de los políticos y las guerras siempre hay seres humanos que sufren las consecuencias. Con guion de Graham Moore, basado en el libro de Andrew Hodges, retrata los tejemanejes del poder y las vidas personales de los implicados. “The Imitation Game” es un biopic sobre el matemático británico Alan Turing (Benedict Cumberbatch), famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los Aliados. Lejos de ser admirado como un héroe, Turing fue acusado y juzgado por su condición de homosexual en 1952.

El film suma drama, guerra y convicción por el conocimiento del hombre. La narración es espontánea, natural, cálida y sin artificios. El relato destila sinceridad y veracidad que revierten en convenciones narrativas imponiendo su particular forma. The Imitation Game” es una gran película que eleva a Morten Tyldum a la categoría de gran realizador. La trama eminentemente dialogada y su resolución ya conocida, son una lección de equilibrio en la composición. Cabe reconocer también la solidez de cada secuencia y como el director se las ingenia para ir dosificando su cara espinosa enfrentada a la necesidad de un cierto orden. Imagen de The imitation gameEn ese caso, Morten Tyldum hereda la fuerza testimonial del personaje principal y la moldea, un tipo de indagación que afianza el componente emocional del retrato sin limitar su alcance analítico.

Si todo lo que disfrutamos visualmente de la mano del fotógrafo Óscar Faura está acompañado por la música de Alexandre Desplat, sutil, disimulada, casi ausente, pero presente en cada instante, estaremos hablando de un trabajo bastante elegante. En el reparto Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Mark Strong, Charles Dance y Matthew Goode.

Cuando el curso de los acontecimientos está en jaque, cuando a millones de seres humanos se les roba cualquier posibilidad de paz y de felicidad, quedan muy pocas cosas hermosas que sean capaces de dar fuerzas. La esperanza, y el amor son las únicas que ofrecen asidero y luz para avivar el devastado trayecto que se va recorriendo. Pero si esto también lo limitan quienes manejan tu vida, entonces ya no te queda nada…