Crítica: Sin retorno

Cartel«Sin retorno». Film templado, adusto, directo; debate ético con combate, injusticia, culpa, venganza y perdón, guerra devastadora por culpa de la cobardía y de los dilemas morales.

Ópera prima de Miguel Cohan, que debuta con “Sin retorno”, una propuesta que modestamente concebida y con un marcado carácter personal narra las circunstancias difíciles en las vidas de unos personajes que hasta ahora habían sido felices.

La ágil mente de Pablo Machetti (Agustín Vázquez) pasa a otra cuestión,( deja atrás su salón de tatuajes) mientras va en bicicleta camino de su casa, le espera su padre Víctor Machetti (Federico Luppi). Algo le hace detenerse y hacer un alto en el camino, situándose justo casi en el centro de la calzada, ahí va a conocer a Federico Samaniego(Leonardo Sbaraglia), tendrán un encontronazo y alguna que otra palabra mal sonante, Federico está casado con Natalia (Barbara Goneaga) y tienen una preciosa niña, es ventrículo y humorista y vive una vida plena y feliz. Por ese mismo lugar, minutos más tarde tiene que pasar Matías Justiniano (Martin Slipak) un chico joven, estudiante de arquitectura, hijo de un renombrado arquitecto y de una dentista de notoriedad, con los que vive junto a una hermana menor que él. Matías viene demasiado bebido y veloz. Lo que ocurre en el momento en que sus destinos se encuentran, va a condicionar para siempre el futuro de los tres personajes.

“Sin retorno” no es una película de intriga porque en ella no se produce ninguna revelación, sobreviene la base del drama y  ya camina abierta y progresivamente desplegando su trama, sea como sea Miguel Cohan la presenta como un enigma, una película del género dramático social, de forma desesperada seca y demoledora, enseña agentes de seguros corruptos, policías cómodos en su poltrona, medios de comunicación blandiendo falsedades y personas con miedo, con distintos miedos.

Miguel Cohan es un director que, pese a su condición de primerizo, su estilo se aprecia ya abiertamente en esta película, da lo mejor de sí mismo con una dirección elegante y seriamente ingeniosa, tanto en la sordidez del relato como en la verídica ambientación y escenografía que muestra. Diálogos interesantes y retrato de personajes bien trazados, “Sin retorno”, permite, en su inocua acusación, sacar algunas conclusiones acerca de las inmoralidades adquiridas por culpa de esta presunta sociedad que nos asfixia con sus caracteres de falsa humanidad.

Miguel Cohan sin efectismo ni apelaciones al lagrimeo, nos da una película de ficción pero con un enorme periplo de realidad,  preciso, ilustrando hasta qué punto un hombre se hunde  por culpa de los malos impulsos que mueven el egoísmo humano en este mundo creador de monstruos, pero realmente el mensaje más importante de esta película reside, no tanto en su argumento o en los múltiples vericuetos morales a que éste puede prestarse, sino en su resolución final, donde verdaderamente se ve al hombre como tal.

“Sin retorno” no anhela nada que no consiga, incluso el magnífico elenco de actores que la mueven materializan una historia realmente creíble y espeluznante.

Lo que demuestra que debe ser vista.

 

Crítica: El demonio bajo la piel

CartelEsta crítica la dedico a “El demonio bajo la piel”, nueva película de Michael Winterbottom, director de cine británico, polémico por su perspectiva examinadora de la condición humana, de ese modo necesario de traspasar las realidades en un retrato de real objetividad, cineasta preocupado por la sociedad donde nos desenvolvemos.

De manera incansable va inflando historias sacadas de la literatura, para traspasarlas a las pantallas de todo el mundo. El argumento de la adaptación cinematográfica de “The Killer inside Me”, “El demonio bajo la piel” en su traducción, presenta a un hombre que a pesar de su enfoque en apariencia favorable, tiene una autoimagen más bien negativa, aunque no deteriorada en exceso, hasta el punto de querer ahondar en la procedencia de sus dificultades; para él cualquier intento de observación y recuerdo es introducirse en un túnel de ansiedad destructiva, ve cosas que le duele ver, pasando a su realidad interior que no entiende de razones lógicas. Su nombre es Lou Ford (Casey Affleck), hijo del doctor Ford, su único hijo biológico. Es policía en Central City, trabaja en la oficina del sheriff. Lou nació aquí, en esta parte de Texas, vive cómodo en este apartado lugar. Estamos en medio de los años cincuenta, una década de recuperación económica grandes cambios sociales y principio de revolución cultural, pero en este pequeño sitio todo es ajeno. Para Lou hoy es como otro día cualquiera, la tarde penetra por sus sentidos tamizada y realzada, se siente bien francamente, su vista recorre las calles desde su coche pasando rectas como cuchillos afilados, al llegar a la oficina, su jefe le asigna la misión de ir a comunicar a una prostituta Joyse Lakeland (Jessica Alba, Machete) que debe reducir su jornada de trabajo, a Lou no le gusta su cometido, un fogonazo de contrariedad lo ofusca revelándole su pozo interior, piensa y piensa en el pobre control de sus impulsos. Las cualidades de esa mujer que va a conocer le plantean un desafío, Lou parece pedir que no le conquiste la chica, él quiere dominar; ése es otro elemento de su personalidad.

Desde su misma raíz, antes de dejarnos cautivar por algunos de los verigüetos de la historia que componen “El demonio bajo la piel”, la carta de presentación, la factura visual y la catadura del film ya nos deja cautivados. Esta historia que hoy nos ocupa, fue escrita en el año 1952 por Jim Thompson, escritor y guionista estadounidense de novelas policiacas, uno de los principales escritores de la novela negra. En 1976, Burt Kennedy la llevó al cine con el titulo “Un asesino dentro de mí”, obteniendo el beneplácito de público y crítica, ahora en 2011 Michael Winterbottom, se atreve a tomar la dirección de una obra que confecciona, perfila y concluye. Este director, en 1994 realizó, su primera película “Besos de mariposa”, a partir de ese momento se lanza a dirigir toda una serie de filmes y series, la mayoría, de calado social, no con muy alto presupuesto. Entre ellos se encuentra “Jude”, “Bienvenido a Sarajevo”, “ Un corazón invencible”, “Camino a Guantánamo”, “En este mundo” y “Código 46”; también rueda en 2009, “La doctrina del Shock”, documental sacado del libro de Naomi Klein que con agudeza de lince, nos habla sobre el libre mercado y el triunfo democrático del capitalismo. Muy premiada y totalmente recomendable.

Winterbottom, trabajador incansable de trayectoria espectacular, en esta ocasión, hace de “El demonio bajo la piel” un ardid para recuperar monstruos antiguos. Al proponer la conducta como producto analizable está claro que en “El demonio bajo la piel”, dos fuerzas combaten a lo largo de su nervio, la cordura y la sin razón, ambos acaban enfrentados en una conjeturada maraña: el infierno de una mente cuando ésta se rinde a los espectros del pasado.

Bastan unos segundos para contagiarnos con la actuación de Casey Affleck, su frialdad de expresión, su tranquilidad paseando al personaje, su fingida sonrisa; el conjunto de su trabajo hace un todo escalofriante. Jessica Alba, excepcional para mí, su gran actuación. El resto del elenco va cumpliendo aceptablemente sus responsabilidades: Tom Bower, Elia Koteas (Shutter Island, Déjame entrar, Two lovers), Ned Beatty, Simon Baker, Bill Pullman, Lian Aiken y Kate Hudson.

La música de Melisa Parmenter puntualmente encajada, en fin, una película que recomiendo. A mí, me ha gustado mucho, pero cuidado, tiene escenas muy fuertes.

Se me olvidaba, la ambientación, la fotografía y la recreación de los cincuenta, perfecta.

Crítica: De dioses y hombres

CartelLa critica que hoy me ocupa,  “De dioses y hombres”, abre camino a una película diferente, una muestra de lealtad con la historia real acontecida en Argelia en la guerra civil, de 1991 – 2002.

Reflejo de realismo y confrontación, detallando conciencias y fidelidad a los ideales, de ocho monjes franceses en Tibhirine (Argelia), en un monasterio que existe como soporte para necesitados y enfermos, y a la vez que llevan una vida de contemplación y silencio. Se ocupan de ayudar a la población musulmana, a la comunidad rural argelina y conviven con ellos en perfecta armonía, pero en plena revuelta un grupo de fundamentalistas islámicos asesina a un equipo de trabajadores extranjeros, el desasosiego y la consternación se apoderan de la región. Se aconseja a todos los forasteros que salgan del país. En el convento, los monjes no se ponen de acuerdo en abandonar definitivamente el lugar, entre reuniones para decidirlo, manos alzadas  y la sugerencia del abad (Lambert Wilson), acuerdan que su deber es permanecer en este sitio donde creen que pueden ser necesarios. El ejército les ofrece protección, que ellos rechazan pues se creen autosuficientes, los hechos que vendrán a partir de ahí  los situara en una delgada y dolorosa  línea roja.

En el análisis de la película encontramos que, globalmente la simetría que caracteriza la estructura de los filmes de Xavier Beauvois (Villa Amalia) se halla también presente en “De dioses y hombres” a través de su cariz propio del hombre como individuo, pero en esta película mucho está aún más inspirado en las secuencias intimistas. Beauvois en este film canta al pasado, a la fe, a la duda religiosa del hombre, canta a una óptica de relaciones entre distintas culturas: la óptica de un director, Beauvois, un trovador autónomo, fiel a sí mismo.

A pesar de que la obra de Beauvois transmite magníficamente el fondo de las creencias, lo cierto es que la forma se adapta de forma legítima a la literalidad de lo que realmente es un hecho histórico, destaco la buena estructura del guion, la inquietud que comunica y el gran trabajo de los actores, subrayo el papel de Lambert Wilson como el abad conciliador.

“De dioses y hombres” no es una película para todo tipo de público, contiene demasiadas lecturas y muchísima denuncia, la religión como símbolo de vida, lealtad a las creencias religiosas firmes, sobriedad, existencia contemplativa, solidaridad, voluntad, esfuerzo, duda, miedo y un máximo de honradez y coherencia, esto es “De dioses y hombres” seres que creyeron en un hermanamiento entre el poder político, el cristiano y el revolucionario, personajes que en su momento fueron humanos, mártires de un destino variable, dictado por algún dios desventurado, o sencillamente arrojado con un dado, a la casualidad, mientras su cosmos de todopoderosos estaba en otro lugar.

Aportación sin nuevos datos a un dossier aún abierto y sin esperanza de resolverse.

Buena película.

 

Crítica: También la lluvia

CartelPaul Laberty es  de los escritores de guiones más admirados de nuestros tiempos, esta admiración es respetuosa, entregada y compartida pues su nombre como creador de historias siempre va de la mano de Ken Loach, para el que ha realizado más de una decena de guiones, historias inmortales y célebres; ahora, en la película a la que dedico esta crítica, “También la lluvia”, trabaja junto a la compañera de su vida, la directora española Icíar Bollaín (Rabia), adentrándose  en la Sudamérica que ya le atrajo en los años ochenta como voluntario solidario y nos enseña aquello que nos  hiere desde la distancia, en un constante muestrario de la resistencia de los frágiles. Icíar Bollaín coge el testigo y plasma el relato con visión poética y humana mostrando la particularidad de los seres y del momento intemporal, para ello juega su baza subrayando  localización y  personajes incuestionablemente eficaces.

Ésta sería la sinopsis de “También la lluvia”,  argumento que nos lleva  también  al mundo del cine, pues, Sebastián (Gael Garcia Bernal, Cartas a Julieta) y Costa (Luis Tosar) están empezando a hacer una película sobre uno de los más grandes descubridores de la historia, Cristóbal Colón. La misión de Sebastián,  el director, es, desmitificar al personaje, enseñándolo como un hombre egoísta por la búsqueda de oro, el tráfico de esclavos y a la explotación de los indígenas; su colega, Costa (que se encarga del apartado financiero, es el productor) necesita ajustar la película al escaso presupuesto del que disponen, por tanto deciden trasladarse a Bolivia que es uno de los países más baratos y con mayor población indígena de Hispanoamérica. Su eje central va a ser la ciudad de Cochabamba,  que precisamente en ese momento está viviendo un acontecimiento inaudito, una situación injusta para la población, la privatización y venta del agua a una multinacional que va sembrando el descontento entre las gentes, La película avanza con dificultad mientras la violencia crece de día en día hasta que toda la ciudad explota en la tristemente famosa Guerra Boliviana del Agua (ocurrida en abril del año 2000, la “norma 2029”). Quinientos años después del descubrimiento de América, palos y piedras se enfrentan de nuevo pero ahora a la pólvora y la  fuerza de un ejército armado, las F. A. B. Sólo que esta vez no luchan por el oro, sino por el más simple de los elementos vitales, el agua.

Es mi crítica y mi análisis de hoy de un talante reflexivo y acometedor, acabo de ver la película y aún  siento los intensos gritos de los nativos apostando por la justicia social.

Iciar Bollaín, en “También la lluvia” deja atrás lo cotidiano de sus historias y se adentra en un cine más atrevido, más arriesgado pero igualmente cine social. Lo actual y lo antiguo, la invención y lo real, el colonialismo, la integridad general, la pérdida de valores, todo ello se da cita en “También  la lluvia”. La directora lleva a cabo una sólida exposición de personajes y relaciones, perfilando con claridad cinematográfica las intangibles barreras que separan a los humanos dependiendo del país donde hayan nacido, o incluso de la parte de la ciudad. Es ésta una película de atmósferas fusionadas que no pierde la adscripción a las grandes películas heroicas,  por su constante referencia de lugar, visual, y narrativa, por los arquetipos del espacio y la veracidad desde la estética, lanza hacia el espectador una excitada credibilidad que acoges con  la total libertad de que lo te están contando  no es ficción, es un evidente documento que informa de cómo viven y vivieron una pequeña  parte de los débiles del mundo.

La dirección de actores me parece acertadísima, sobre todo porque aunque hay dos actores principales como son Gael García Bernal y Luis Tosar, que están enormes;  Juan Carlos Aduviri dando vida a ese inquieto pero sereno líder en lucha, que lo borda, los secundarios Karra Elejalde, Carlos Santos, Raúl Arevalo (Primos),  Cassandra Ciang Herotti, a todo el renombrado reparto, se les da tal fuerza que, en conjunto,  los sientes trascendentales y totalmente creíbles. La calidad de imagen está lograda gracias al solvente trabajo de equipo de Álex Catalán, combinación justa en la música de Alberto iglesias.

En mi opinión “También la lluvia” toca los sentimientos, no hay que esforzarse para entregarse a ella, historia cruda, con enclaustrados derechos humanos, esperemos que nazcan nuevas luces a pesar del mundo hostil y las limitaciones. Otro acierto, Bollaín.