Crítica: Skyfall

Cartel“Piensa en tus pecados”, ésa es la contraseña con la que Sam Mendes nos introduce en la raíz de Bond, James Bond. Critica de la película “Skyfall”.

Más o menos ésta es la sinopsis que nos entregan: La lealtad del mejor agente de los servicios británicos, James Bond (Daniel Craig), hacia su superiora M (Judi Dench) se verá seriamente puesta a prueba cuando el pasado de ella vuelve para atormentarla. El MI6 sufre un ataque y 007 debe localizar y destruir la amenaza, liderada por el villano Silva (Javier Bardem), y en la que contará con la ayuda de la agente Eva (Naomie Harris).

Con guion de Neal Purvis, John Logan y Robert Wade, la película no puede tener un arranque más prometedor, unos primeros compases que detallan el devenir del protagonista; de golpe, irrumpimos en una tremenda persecución por una zona comercial de Estambul en coche y moto: Bond debe localizar un disco que contiene documentación de alto secreto. Todo ello en un magnífico ritmo de acción sin tregua, ingeniosa planificación y trepidante desarrollo. Asistimos a sus avances condicionados por las circunstancias y conducidos por el dinamismo inicial hasta la intriga final, disfrutando del tono seco de la película y de la música; su música en distintos tonos, teniendo parte importante de presencia durante todo el film.

Javier Bardem es el villano de Skyfall“Skyfall” se revela ayudada sin duda por sus dos estupendos protagonistas que inundan la pantalla con su poderoso carisma, Daniel Craig y Javier Bardem, -dos actores en duelo-. El film se diferencia y se beneficia con la presencia de Javier Bardem, que parece encontrarse muy a gusto en su papel haciendo suyo el personaje y convirtiéndose en un hombre que sabiendo lo que se cuece dentro del M16 pide cuentas de los daños y marginaciones que siempre ha sufrido. Su interpretación está llena de detalles que pueden pasar desapercibidos pero que le dan una calidad enorme a su héroe pese a tratarse de un justiciero vengador, o quizás por eso. Daniel Craig queda totalmente eclipsado por Bardem en determinadas escenas, sobre todo cuando comparten plano, pero aun así lo hace bastante bien, los dos, son de esos actores a los que la pantalla quiere. La película se desdibuja con respecto a las anteriores, pierde legitimidad y gana en varios aspectos, visualmente es mejor, es más profunda y presenta sentimientos. Esta vez el rival no es un país contrario como en las anteriores, ni es un lerdo que no da una, aquí en “Skyfall” el malo es muy listo, además bromea y se ríe de James Bond. Digo esto sin que el peso de la balanza llegue a estar en ningún momento en desequilibrio en cuanto al conjunto, pues también tenemos a Judi Dench con un papel duro y contradictorio, a Naomie Harris que interpreta con muchísima naturalidad, y por supuesto a Ralph Fiennes que, aunque es con una reducida aparición, da fe de su calidad interpretativa.

Hay algunas cosas absurdas que forman los enigmas de “Skyfall” a las que no quiero dar importancia, pero en cuanto al Dragón komodo… ¿Por qué?

Crítica: A Roma con amor

CartelWoody Allen nos adentra en historias metafóricas dignas del mejor cuentista, descritas con cómicas  pinceladas de fantasía. CrÍtica de la película “A Roma con amor”.

Son sus mejores ingredientes, los giros surrealistas en las cuatro historias independientes, historia paralelas en distintos lapsos del día y en diferentes horarios. En la primera, un matrimonio americano Jerry (Woody Allen)  y Phyllis (Judy Davis) viajan a Italia para conocer a la familia del prometido de su hija Hayley (Alison Pill). En la segunda, un italiano Leopoldo (Roberto Benigni), se hace famoso sin motivo de la noche a la mañana. En la tercera, un arquitecto californiano John (Alec Baldwin), visita Roma con sus amigos donde conoce a un estudiante, Jack (Jesse Eisenberg). Y, en la cuarta, una recién casada Milly (Alessandra Mastronardi), se pierde en la capital italiana, a la que ha ido a visitar a los familiares de su marido, Antonio (Alessandro Tiberi),  éste, solo en el hotel,  conoce a una guapa y resplandeciente joven, Anna (Penélope Cruz), con la que pasará por divertidos y complicados momentos

“A Roma con amor” se puede ver como una simple comedia o como una frenética locura social, y es precisamente eso lo que la convierte en una composición sólida. Allen lleva a los personajes a situaciones exageradas, como siempre, indagando en su interior y poniéndolos bajo su prisma cómico: bromas con la fragilidad del amor, con los cazadores de talentos y con el miedo a la vejez; Allen distribuye estos temas en diferentes actos que tienen un caudal perfecto en la exposición, la expresión y el entorno.

“A Roma con amor” es algo más excéntrica que su anterior obra, Media noche en París, y menos poética y literaria; y, aunque guarda cierta similitud podemos situarla un escalón más abajo sin que esto suponga que es una obra menor como hay quien la ha calificado. En los últimos años ha habido una evidente ausencia de fatalismo y cinismo en las películas del director neoyorkino lo que ha servido para despertar desencuentros con los más críticos de sus seguidores. En un largo etcétera de películas, el maestro ha afinado dando otra particularidad a su trabajo, sin embargo nada de eso debe acarrear una queja, pues su todo permanece por encima de cualquier polémica a través de su código personal. Un autor con tan notables recursos narrativos está siempre en la vigencia y la contemporaneidad. Su fórmula para las bromas y su capacidad para aplicarlas le permiten llegar cada año a los cines y obsequiarnos con una comedia seria, quien se quede con los momentos divertidos y surrealistas sin ir más allá saboreará las ocurrencias del viejo director, y sus incondicionales, los que son constantes en captar su matiz, degustarán con gusto esta comedia.

Roma protagonista: sus monumentos, sus plazas y  sus calles ceñidas a músicas melódicas; la fotografía de Darius Khondji, se ampara en una excelente puesta en escena, de un ritmo penetrante, del uso de colores intensos y del guión del maestro Woody Allen, que construye una película con inteligencia y corrección. Sobresalen las acertadas interpretaciones de un reparto espléndido, bien desarrolladas, con el carácter y la fuerza adecuada.

Woody Allen y su película “A Roma con amor” te regalan 102 minutos de divertido cine, no te lo pierdas te lo mereces.

Ben Kingsley

Ben Kingsley (Sir Ben Kingsley), nació en Scarborough, Yorkshire, Inglaterra, el 31 de diciembre de 1943.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0001426/

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: Aprendiendo a conducir (2015)

Crítica: El dictador (2012)

Crítica: La invención de Hugo (2011)

Crítica: El príncipe de Persia. Las arenas del tiempo (2010)

Crítica: Shutter Island (2010)

 

Crítica: La cara oculta

CartelCrítica de la película “La cara oculta”. Andrés Baiz, nacido en Cali,  Colombia, en  1975, es director de cine y guionista. Su primer largo, en el año 2007, “Satanás” le hizo ganar el premio a mejor película y mejor actor en el Festival de Cine de Montecarlo. Ha trabajado desde muy joven dirigiendo cortos, vídeos musicales y algún documental; en 2010 realizó “La cara oculta”, una claustrofóbica película, que hoy recobro, rodada entre Barcelona y Bogotá.

Esto es lo que nos contaba la productora sobre la película: Adrián,(Quim Gutiérrez)  un músico de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y su novia Belén, (Clara Lago) parecen estar muy enamorados. Pero cuando Belén empieza a dudar de su fidelidad, desaparece sin dejar rastro. Afligido, Adrián encuentra consuelo tanto en la música como en los brazos de Fabiana, (Martina García) una joven camarera. A medida que crece la pasión entre ellos, empiezan a hacerse preguntas sobre la misteriosa desaparición de Belén.

Realizar una sinopsis de esta película sin acabar con el interés por su intriga, es harto difícil. Así que lo dejaremos aquí, con la esperanza de que el espectador se mantenga en ascuas hasta el final. Los propios productores han caído en un grave error al realizar un tráiler que destripa por completo el suspense. No lo vean, por favor.

“La cara oculta”  nos adentra en un aceptable relato de intriga fresco y vistoso.

Buena película para visionar si acabamos de sufrir un desengaño amoroso, nos servirá a modo  de premio para dejarnos de boberías,  superar el momento lúgubre  y sentir la vida como un abrazo. “La cara oculta” nos coloca ante los ojos una verdad: no podemos controlar casi nada, nos empeñamos en organizarnos, en planificar lo que queremos, en fabricar nuestro mundo personal y  pensamos, creemos,  que ejercemos el control de todas directrices sin querer percatarnos de que el azar juega en todo un papel muy importante, un error en una decisión rápida e infantil, hará las veces de espejo donde morbosamente se reflejará todo nuestro arrepentimiento.

En esta película Baiz utiliza magníficamente la ausencia de sobresaltos  visuales creando la inquietud desde la naturalidad, sin ficción ni efectos especiales,  la sucesión en la historia es espléndida, jugadas muy sagaces para conservar siempre el interés,  expresiones concisas y simplificadas, formas contenidas, equilibradas y sobrias,  y  unos personajes que ahondan en lo que el tema merece.

Puedo pronosticar que en su próxima película tendrá muchos espectadores esperando, solo queda desearle suerte.