12 trampas

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Esta película de acción que nos presenta, Renny Harlin,  director también de  “Máximo riesgo” y “Cazadores de mentes”, entre otras, está protagonizada por John Cena, un gran luchador de wrestling  que afronta su segunda película tras “El marine”.

Cena, da vida a Danny Fisher, un policía que debe sobrevivir a doce trampas que le impondrá Miles Jackson, un tío muy listo que se ha escapado de la cárcel y quiere vengarse de él, porque hace un año el policía mató a su novia.

El guión no goza de solidez en su estructuración narrativa…, para qué engañarnos es de esas historias que  pasan sin pena ni gloria, sobre todo porque es  una mala copia de “La jungla de cristal 3” y la comparación le hace perder mucho.

La trama de un malo que reta al policía y si no hace lo que le dice mata a su novia, está muy usada. Desde el minuto cinco sabes lo que va ha pasar,  muchas explosiones y coches saltando por el aire. La acción no está mal  pero se te hace pesada por repetida.

En cuanto al actor principal, John Cena en sus piruetas de pressing catch es muy bueno, pero como actor le falta expresividad, experiencia, técnica y  poder para trasmitir lo que quiere decirnos su personaje.

Esta cinta no tiene contundencia ninguna, por ello se disipa, dado que el argumento carece de ingenio e inventiva, para que nos enganche.

Desde lo estético, no tengo nada que decir, excepto que parece una película de bajo presupuesto, un film de serie B.

Gracias a su acción  no es una terrible carga para terminarla de ver.

Este director, con productos como éste, no alcanza la gloria, y lo malo para nosotros es que nos hacen perder la confianza en el cine.

Una exaltación de la bagatela.

Los sustitutos

los_sustitutosJonathan Mostow, vuelve a los cines con “Los  sustitutos”, película de ciencia ficción, basada en la novela cómic de Robert Vendetti y Brutt Wendele .

Fundamentada en un futuro lejano, donde los seres humanos, actuarán  a partir de replicas individuales y mejoradas de sí mismos llamadas sustitutos. Así, los humanos permanecen en sus casas tranquilitos y el sustituto va haciendo todo… pero las cosas se complican con una serie de crímenes, momento en el que entra nuestro héroe, el agente Greer (Bruce Willis, Red) que tendrá  que salir a la calle, solo, sin sustituto, y arreglar este problema.

No esperéis al héroe incombustible al que Willis nos tiene acostumbrados, aquí, es un policía sombrío atrapado en una vida insustancial, donde nadie es lo que parece, no nos regala sus famosas frases de machito chulín, eso sí, en esta deformación de la realidad, sigue salvando vidas en masa. (Aunque creo que se han pasado, 1000 millones son muchas vidas).

Willis como humano y como sustituto lo hace muy bien,  sigue  siendo uno de los grandes del cine americano. A él se une Radha Mitchell (The Crazies).

En esta película futurista, creo que el director no ha sabido plasmar la idea en la pantalla; pienso que le ha faltado imaginación, la imagen es demasiado sintética, toda la trama demasiado previsible, con gran cantidad de agujeros de lógica. Me resultó a ratos, aburrida, pues las alternativas que me muestra no son suficientes para su visionado. No aporta nada de creatividad, ni tiene elementos nuevos, ante una temática como es el mundo de los robots y su poder sobre la Humanidad. Luego, está la moralina que le pone a la vida del personaje principal. Me  parece que no encaja este manido  lagrimeo.

Son muchas cosas las que no tienen coherencia dentro de este film. Como entretenimiento puede funcionar, pero nada más.

Apenas tolerable, aprobada escasamente.

Un toque de canela

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«Un toque de canela» nos cuenta la vida de un niño, “Fanis”, criado en Estambul pero de procedencia griega. Vive con sus padres y su abuelo “Vassilis”, que tiene una tienda de especias, en un zoco de Estambul. El abuelo es un virtuoso culinario que le inculca al crío que, tanto en la comida como en la vida, hay que poner un poquito de sal y canela para darle su justo toque de sabor. Cuando el niño cumple siete años los extraditan a Grecia separándolo de su abuelo y de esa maravillosa ciudad.

A partir de aquí, algo más que sangre bombeara su corazón, mantiene en sus recuerdos una sintonía estrecha con los aromas, los sonidos y los colores. Él, fiel a su mentor, elabora los platos más exquisitos, con su punto de aroma, pero no se da cuenta que a su vida no le ha puesto los condimentos. Junto a sus padres sufre en gran medida el desarraigo del inmigrante… y pasan los años.

Tassos Boulmetis es director y guionista de esta película, -se dice que es autobiografica-. Boulmetis hace una historia con total maestría, mostrándonos a la vez la tensión Greco-Turca con carácter sociohistórico, y de otra parte su particular filosofía de vida y el deleite de los sentidos. Narración comedia dramática con un adecuado prisma humanista y un canto al buen gusto. No tengo que convencer de mi particular visión de esta bellísima historia. La música aún me suena en los oídos, melodías turcas y griegas con Estambul de fondo. Ciento veinte minutos bien aprovechados. Os recomiendo que la veáis y seguro que a continuación pondréis más canela a la vida.

El secreto de sus ojos

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Juan José Campanella, director de cine argentino, acompañado por actores magníficos, nos presenta esta película, adaptación de la novela “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri, que además ha trabajado el guión.

Historia donde conjugan, amistad, drama, envidias, lealtad, justicia e injusticia, narración que mantiene la tensión argumental durante todo el trazado. No tiene ni un minuto plano y es una perfecta reconstrucción de los años 70, con personajes idealmente perfilados y un ritmo narrativo imprevisible e intrigante.

Ricardo Darín y Soledad Villamil nos vuelven a demostrar que son una pareja excelente en el cine. Darin es Benjamín Esposito, empleado como secretario en un juzgado penal, que acaba de jubilarse y valorando su tiempo libre se decide a escribir una novela, sacada de sus recuerdos sobre un caso en  que fue testigo y parte de la investigación  en el año 1974. La excusa de la novela le da pie para volver a los mismos lugares que, aunque han pasado los años, siguen vivos en su memoria. Soledad Villamil es Irene, también trabaja en el juzgado y es superior de Esposito. Estos dos actores también trabajaron juntos en “El mismo amor la misma lluvia”.

Son una pareja que enamora.

Haremos una mención especial a Guillermo Francella, pues el personaje que representa es simplemente genial, divertido a la vez que sombrío. Muy bueno.

Hay películas que son perfectas y ésta es una de ellas, los personajes se relacionan con tanto calor y cercanía que parece la vida misma, es drama fuerte pero al mismo tiempo lo sientes  jovial, una mezcla agridulce impecable.  Aunque ya sabía de la destreza cinematográfica de Campanella, me ha sorprendido gratamente, como saliéndose de su línea habitual nos narra de forma solazada, un hecho tan dramático. Se nota su pulso y habilidad, sin duda este hombre tiene talento.

Bueno… hay que ir a verla. Se estrenó el viernes 25 y creo que tiene todos los ingredientes  necesarios  para  viajar a  los premios Oscar  y llevarse uno a la mejor película de habla no inglesa.