Crítica: Los hombres libres de Jones

los-hombres-libres-de-jonesEscritor, productor y director de cine, Gary Ross, basándose en libros de historia de autores distintos, escribe el guion y dirige una película que a través de una típica estructura de itinerario enlaza sueños y ansias de libertad, con el néctar amargo que ofrece el poder y con la opresión de una cruenta guerra. Crítica de la película “Los hombres libres de Jones”.

Este peculiar viaje al pasado, es un retrato histórico dentro de un brillante conjunto que narra la historia real de Newton Knight (Mathew McConaughey), un granjero sureño que durante la Guerra de Secesión americana (1861-1865), enervado por tener que defender los intereses de los grandes propietarios sureños, decidió desertar. Se alió con otros pequeños granjeros, además de con los esclavos locales y lideró un levantamiento cuyo resultado fue la transformación del Condado de Jones (Mississippi) en un Estado Libre. Su matrimonio con Rachel (Gugu Mbatha-Raw), una antigua esclava, y la creación de una comunidad interracial, convirtieron a Newton Knight en una figura muy controvertida.

Una vez más, nueva película sobre lo que allí pasó. En esta ocasión tiene de diferente que el personaje protagonista, Newton Knight, acapara y desarrolla una gran lucha contra cualquier tipo de esclavitud cuyo ímpetu se extiende a través de todo el metraje.

La antropología que nos llega a través del cine genera una emoción sin límites y, aunque de las guerras no queramos acordarnos y de ésta en concreto ya hemos visto mucho, “Los hombres libres de Jones” en su estudio del personaje nos descubre un perfil más. Newton Knight se nos dibuja totalmente revolucionario, los esfuerzos de este hombre para dignificar, no solo a los negros sino a toda la clase obrera, son un toque de frescura dentro de la historia. Sus frases: “La tierra para el que la siembra y la trabaja”, “Guerras de ricos que libran los pobres”, “No vamos a morir para que ellos sigan teniendo su algodón” o “Lo que cultivas con tus manos debería pertenecerte”, además de muchas otras, y su dominio ilimitado de la situación que vive, nos hace brotar un efecto nuevo.  Tales son los postulados de Gary Ross, tan bien perfilados que el odio de los poderes que le son del todo hostiles  al protagonista queda perfectamente reflejado y plasmado con indudable verdad. En su largo recorrido se nos lleva incluso a la posguerra cuando ya parecía que todo estaba conseguido y el poder revivía, con una forma más evidente, más marcada del lugar que debían ocupar los pobres y, sobre todo, los esclavos negros.

imagen-de-los-hombres-libres-de-jonesViendo “Los hombres libres de Jones” sientes que la riqueza de su mensaje te lleva a la actualidad. A la burguesía aquella, ahora integrada en una nueva civilización más efectiva, más poderosa, a su cinismo moral. A contemplar cómo utilizan otros medios para conseguir lo mismo: oprimir a la mayoría, envenenándonos con su ideología de clase dominante y creando esclavos seamos del color que seamos.

Matthew McConaughey hace un extraordinario trabajo, ya dejó de pensar hace tiempo en su cara bonita cuando trabaja y aquí, olvidado de todo, se mete en la piel del personaje principal logrando que le quede como un guante, perfecto en todo. Gugu Mbatha-Raw, Keri Russell, Mahershala Ali, Brad Carter, Sean Bridgers, Jacob Lofland, Christopher Berry, Joe Chrest, Kurt Krause,Brian Lee Franklin, Martin Bats Bradford, Carlton Caudle, Kirk Bovill, Lawrence Turner y Donald Watkins, forman un grupo de actores que no podían haber sido mejor elegidos . La banda sonora, de las manos de Nicholas Britell,  y las imágenes nos llegan como de una coctelera armonizada gracias a la portentosa fotografía Benoît Delhomme.

No queremos películas de guerras, no queremos guerras. En esta ocasión la admitimos como didáctica.

 

Crítica: Un monstruo viene a verme

un-monstruo-viene-a-vermeSostiene el cineasta Juan Antonio Bayona una película que reproduce la realidad más triste, que mueve fragmentos de la vida y de su ausencia y que baraja la alegoría para sobrevivir a lo visible y a lo que nunca volverá. Crítica de la película “Un monstruo viene a verme”.

Connor (Lewis MacDougall) es un chico de 12 años que se ocupa de llevar las riendas de la casa, pues su madre (Felicity Jones) está enferma de cáncer. El niño intentará superar sus miedos y fobias con la ayuda de su imaginación, pero sus fantasías tendrán que enfrentarse no sólo con su realidad más cercana, también con su abuela (Sigourney Weaver), que no le cae muy bien, y con el acoso escolar que sufre en el colegio. Connor ha creado un mundo irreal  que le permite escapar de todo eso. A través de la ventana de su habitación, ve un viejo árbol al que habla y le habla. Cada día, minutos después de la medianoche, Connor  se encuentra con su monstruo (Liam Neeson) que le viene a contar tres historias.

El escritor americano Patrick Ness se encarga de escribir el guion de «Un monstruo viene a verme», a partir de su novela homónima con la que obtuvo grandes éxitos, -recordemos que la historia había sido ideada por la desaparecida escritora y activista británica Siobhan Dowd-. El director español, J.A. Bayona, hace de ella su nueva película, narrada bajo el inocente punto de vista de un niño de 12 años. Como dice una voz en off al comienzo, el protagonista: “es demasiado mayor para ser niño y demasiado joven para ser hombre”.

Con la literatura como base, “Un monstruo viene a verme” es un relato triste y virtuoso, estructurado en extendidos y  ejemplares planos que cruzan la historia de principio a fin. Un niño y un árbol. La dramatización de sus bocados de realidad es tan impecable, como llana. Tan inquietante como cercana. Nos muestra el perfecto determinismo de la mente desembocando en su inevitable clímax trágico y  un orden ensimismado de un presunto mensaje simbólico que convierte en seda el esparto de lo cotidiano.

imagen-de-un-monstruo-viene-a-vermeBayona va graduando todos los recursos, toda la influencia y toda la grandilocuencia de los medios que utiliza, modela el tono sin perder el pulso, sin desperdiciar ni una sola gota de credibilidad al conducir su intenso drama hasta los confines de la esperada tragedia. La sensibilidad con que se toca al medir el sufrimiento del niño, queda intacta hasta que se va acercando la resolución y la fuerza de la mirada del chico se cruza con la fuerza que sus creadores le suman a la dramatización. La historia aquí se torna más poso de amargura, J.A. Bayona insiste en poner más dificultades a los sentimientos.

Reflexionando vemos lo que nos dice o nos quiere decir esta historia; “para que podamos defendernos del mundo que nos aplasta hay que salirse de él”. No es malo el mensaje para una película que puede ser la más vista de la temporada

En el reparto, quien pone la nota de esencia es Lewis MacDougall. Felicity Jones, me gustó mucho, creo que más de lo esperado, felicidades.  Sigourney Weaver, perfecta. Y el resto, de Liam Neeson, no podemos disfrutar de su voz en la versión en español, aunque sí del excelente trabajo del doblador Camilo García. Toby Kebbell, Geraldine Chaplin, James Melville, Garry Marriott, Joe Curtis, Kai Arnthal, Max Gabbay, todos firman con creces sus personajes. La música es de Fernando Velázquez y la fotografía Óscar Faura. Todos acaban por convertirla en una buena película.

Maribel Verdú

maribel-verduMaribel Verdú nació en Madrid el 2 de octubre de 1970.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0893941/

Sus películas en Comentamos Cine:

La punta del iceberg (2016)

Felices 140 (2015)

15 años y un día (2013)

Blancanieves (2012)

Crítica: Café Society

cafe-societyWoody Allen una vez más centra su vista y su intención en Nueva york. Vive y transfiere el espíritu de la ciudad a través de la cinefilia, el humor y la filosofía, en una obra que reúne todos los ingredientes de la comedia que sigue los patrones clásicos. Crítica de la película “Café Society”.

Tras una escena inicial concebida como ejercicio de lujo y derroche, la película coloca a su personaje principal en el territorio hostil del desamparo, en el bulevar de la suntuosidad. América: Los Ángeles, Hollywood, Nueva York, años 30. En la meca del cine y todo lo demás. El joven Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg), sobrino de un poderoso agente y productor de Hollywood, decide abandonar su casa y su entorno familiar. Se presenta en Hollywood en la oficina de su tío Phil (Steve Carrell), que es multimillonario. Phil emplea a su sobrino como recadero y para que conozca la ciudad le encomienda a su secretaria, ella le hará de guía. Bobby es tímido, no conoce ese mundo en el que se ha metido, pero sí entiende de chicas bonitas y Vonnie (Kristen Stewart), es una chica preciosa. Bobby se enamora de ella, mucho. Todo parece funcionar bien hasta que un día las cosas cambian…

Un paseo tan profundo como divertido por los bajos fondos. Woody Allen nos vuelve a introducir en un mundo de enredos y conciencia humana.

En “Café Society” hay la suficiente distancia temporal como para que la nostalgia sea un aliciente más pero, aunque la inmersión en aquella sociedad poderosa de héroes innecesarios parece constituir el centro de la película, nadie podrá negar que el poder de discurso de Woody Allen va mas allá de los estímulos del tiempo. Sus frases, sus citas, su propósito filosófico es el continente que trasciende y combina el dominio de lo etéreo ya ejercitado. Bien por ideología o bien por diligencia y porque necesita que así sea, lo cierto es que el director práctica un cine de denuncia social, política y religiosa envuelto en el humor mas provocador, más puntual, más capaz de transmitir exactamente con la insinuación, trabajado desde la sinceridad y el ingenio.imagen-cafe-society

A todos nos resulta muy familiar el universo ficticio de Allen, intelectual, nervioso, inseguro, enamorado. Le hemos visto desde sus primeras películas. Aquellas películas con las que tanto reímos y con las que le dimos el salvoconducto de nuestra fidelidad. Después llegó el cambio, Woody Allen comenzó a hacernos reír de forma más punzante, más reflexiva, utilizando más intensamente el amor para hacer la crítica más mordaz, poderosa, provocativa  y,  así, yo creo, aumentó lo principal de su esencia.

En “Café Society”, junto a la música siempre exclusiva, (en esta ocasión contiene composiciones de varios autores), la magnífica ambientación tan pura como estricta. Destacan los impecables blancos y esos particulares tonos beige a los que Allen nos tiene acostumbrados. El vestuario, de un hermoso formalismo. La fotografía estupenda de Vittorio Storaro consigue comprometernos con el hilo conductor. Merece mención y aplauso la elección del actor Jesse Eisenberg,  y de la actriz  Kristen Stewart, jamás me los podía imaginar siendo personajes del director neoyorquino, no los imaginaba formando pareja y me han sorprendido de forma gratificante, crean algo entre ellos que trasciende la pantalla. Del resto del reparto destaco a Steve Carell que haciendo honor a la verdad tengo que decir que logra encarnar a la perfección en su personaje. Blake Lively, Parker Posey, Corey Stoll, Jeannie Berlin, Ken Stott, Anna Camp, Gregg Binkley, Paul Schneider, Sari Lennick, Stephen Kunken y Sheryl Lee, verdaderas lecciones  interpretativas
Concluyendo les digo que es una película muy interesante.

Los amantes de la comedia y el cine bien hecho no deben perdérsela y por supuesto los seguidores Woody Allen.