Crítica: La invención de Hugo

CartelEl cineasta Martin Scorsese, en el corazón de todos los amantes del cine por sus joyas cinematográficas, en esta ocasión nos deleita con una película para todas las edades; en una turbadora atmósfera parisina envuelve una encomienda de amor al cine y al espectador. Pura magia que invita a soñar. Crítica de la película “La invención de Hugo”.

A sus doce años, Hugo (Asa Butterfield) está bajo la custodia de su tío, encargado del mantenimiento del reloj de la estación de París Montparnasse. Al ver que su tío ha desaparecido, el chaval aprovecha la oportunidad para quedarse dentro del mecanismo del reloj, ocupándose de darle cuerda para que funcione correctamente y no se advierta la ausencia del verdadero responsable. En una ciudad como París, tan maravillosa, cuya nieve perpetua ve brillar los ojos del huérfano y en un sitio tan limitado como es el reloj por dentro, se ocultará Hugo del inspector de la estación (Sacha Baron Cohen) que está empeñado en hacerle al muchacho la vida imposible. Entre viajeros, trenes y los vecinos de las tiendas circundantes, Georges Méliè (Ben Kingsley), Madame Emili (Francés de la Tour), Jeanne (Helen McCrory) Lisette (Emily Mortimer), y sólo en su pequeño escondite, intentará franquear las barreras de la soledad, sintiéndose envuelto en una profunda aventura en la que estará respaldado por la bonita Isabelle (Chloë Moretz)

Una de las indiscutibles películas del año. Parte del guion de John Logan, ha sido extraído del libro “La invención de Hugo Cabret”, del escritor Brian Setznick. “La invención de Hugo” incluye una colosal banda sonora, enormemente pegadiza, que es base intencionada en el recorrido de la película y el resultado de este acierto es una tonalidad armónica, rutilante y resplandeciente que combina a la perfección con la ambientación, pactando con ésta, en su generoso manejo del color y la estilización de los decorados.

“La invención de Hugo” nos traslada a un mundo simulado, lleno de imágenes, lugares y sueños fascinantes y sencillos, con unos entrañables personajes y una gran tendencia de su director a recrearse en los primeros planos y en la perfecta utilización del 3D, suponiendo esto una revalorización del vocabulario fílmico de Martin Scorsese. Desde el punto de vista visual, la película no admite comparación alguna, no obstante su capacidad perturbadora no depende exclusivamente de lo expuesto hasta ahora. “La invención de Hugo” además es una rúbrica muy difícil de olvidar, una marca que quedará grabada y que puede ser considerada como la mejor película del año, es una proeza que empapa al espectador dentro de su historia, contagiando y combinando muchos sentimientos como son el amor, la bondad y la ternura, una atrapante aventura que agarra desde los sentidos.

Hay en ella períodos de reflexión, para inmediatamente después seguir disfrutando de su recompensa dulce. Y es que es prácticamente imposible no aceptar la delicia de ver esta película que nos apartará del ambiente cotidiano y nos empapará de situaciones llenas de inocencia e innovación. La clave de la lectura que “La invención de Hugo” nos remite es un despertar a la gloria del séptimo arte.

El Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo

No es habitual que mi comentario dé comienzo hablando de la banda sonora, en este caso lo hago porque quiero resaltar este aspecto de la película. El director musical de “El Príncipe de Persia.Las arenas del tiempo”es Harry Gregson-Williams. Hablar de este compositor supone un ejercicio agradabilísimo, pues estamos ante uno de los músicos de cine, series y videojuegos más codiciados en Hollywood en los últimos años, su estilo se deja identificar en cada una de sus obras. Cada trabajo que realiza es una confirmación de su maestría. En esta película la premura de las notas del músico hacen que el espectador sienta con mas énfasis lo que el director quiere transmitir. Adentrándonos en el análisis musical de esta película debo decir que destaca la potencia de la música con cierto aire oriental y legendario, atento en todo momento a puntuar las situaciones más importantes de la historia. Con unas entrañables notas que acompañan al héroe en cada instante de esta aventura fantástica. La música envuelve maravillosamente todo el espacio.

La película está dirigida por Nike Newell, cineasta inglés de carrera muy reconocida y que hace películas totalmente dispares, su ópera prima fue en el año 1977 “La Máscara de Hierro”, después vinieron muchas más “Donnie Brasco”, “Cuatro Bodas y un Funeral”, “Harry Potter y el Cáliz de Fuego”, “Un Abril Encantado”, “Fuera de Control”, “El Amor en los Tiempos del Cólera” y más títulos que le han hecho brillar en el celuloide. En esta ocasión recrea para el cine la adaptación de una saga de videojuegos de Jordan Mechner, con los  que creo que muchos hemos jugado en mayor o menor medida.

En el film, la historia que se desarrolla en el siglo VI en Persia, se nos presenta así: Dastan (Jake Gyllenhaal) apenas tiene diez años cuando es recogido de la calle por el rey Sharaman. Pasa el tiempo y ya es un hijo más para el monarca, está integrado con sus hermanos como miembro familiar de sangre, participando en invasiones, guerras y ataques a ciudades por conquistar. Un día, dirigiéndose hacia Azad, los tres hijos del rey, derrotan al poderoso Maharajá de la india, en la ciudad de Almut, pues se decía, se rumoreaba, que tenía armas de destrucción prohibidas. Este lugar está defendido por las tropas de la princesa Tamina (Gemma Arterson) una misteriosa y bella mujer. El destino hace que los invasores se apoderen de una daga mágica, dicho instrumento tiene el poder de controlar el tiempo y una leyenda que dice que es regalo de los dioses.

Al margen de la aportación artística, el príncipe de Persia engrandece más si cabe la figura de Newell , por un motivo, aun tratándose de una complicada adaptación que la hace menor a sus cotas cinematográficas (algunas arriba señaladas) en las dos horas de duración tiene motivos para hacer sentir mal a mucho de lo que en este momento tenemos en cartelera, incluso tiene todo lo necesario para que arrase en taquilla.  Es una película dispersa, ambiciosa, en ningún caso tan redonda y excelente como lo anterior pero, incluso teniendo en cuenta sus fallos, que los tiene, el balance global es que como divertimento apunta alto. Contiene detalles y una recreación  buenísimos, efectos especiales fieles a la idea original, los paisajes del desierto, la imagen del fabuloso palacio, las panorámicas de la ciudad, todo está cuidado para un resultado impecable.

Otro punto alto es la actuación de Jake Gyllenhaal, un actor que a mi juicio siempre cumple de forma idónea los papeles que le he visto desempeñar; Ben Kingsley  logra un papel mediano, este actor (que me encanta) creo que podía haber dado un poco mas de entrega en su interpretación, a Gemma Artenton no se la puede valorar muy positivamente, me parece que su actuación es demasiado fría. Pero en conjunto todos sacan el producto mágicamente, Walt Disney y Jerry Bruckheimer saben bien lo que producen, ya vienen de lejos, aquí han apostado fuerte por una historia sobre el poder del tiempo y las traiciones dentro de una leyenda extraordinaria.

En resumidas cuentas una película que posiblemente no llevaré para siempre en mi memoria pero que en el momento de verla he sentido que ha merecido la pena acomodarme en la fila doce, sala dos, de los cines donde habitualmente se alimenta mi avidez cinéfila.

Yo la recomiendo para todas las edades. Entretenimiento cautivador.

Shutter Island

Sábado por la tarde, hace tiempo que no quedábamos para ir al cine con estos amigos que tanto queremos, y pasamos una tarde perfecta, una merienda y una película: “Shutter Island”, la nueva propuesta de Martin  Scorsese , que después de tres películas anteriores («Gangs of New York», «El Aviador» e «Infiltrados»),  repite con Leonardo Di Caprio. Está claro que con la cosecha anterior quieren probar de nuevo suerte, y aquí los tenemos para recoger el fruto de un nuevo éxito.

Esta  vez nos presentan este inquietante thriller psicológico, adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane. Lehane es además autor  del best-seller «Mystic River», que fue llevado a la gran pantalla por Clint Eastwood, y de la novela “Adiós pequeña, adiós”, con la que Ben Afleck debutó como director de cine.

Con un maravilloso elenco de primerísimos intérpretes, la cinta cuenta con Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley, Michelle Williams , Emily Mortimer  y  Max Von Sydow (Cartas a dios, Robin Hood).

Dos oficiales federales Teddy Daniels (Leonardo Di Caprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son destinados a una  isla apartada, cerca del puerto de  Boston  para investigar la desaparición de una asesina a la que todos definen como muy peligrosa (Emily Mortimer) confinada en el hospital psiquiátrico Ashecliffe, un centro penitenciario para criminales dementes, dirigido por el espeluznante doctor John Cawley (Ben Kingsley). Pronto se darán cuenta que el centro guarda muchos secretos, y que la isla esconde muchos peligros aparte del que ya representan   los propios residentes, una auténtica locura será investigar lo que ocurre dentro de esas paredes. Se  desarrolla en el año 1954.

Los seguidores de Scorsese y Di Caprio  ya sabemos del buen feeling que tienen en sus apuestas cinematográficas, hace tiempo que demandábamos este trabajo, un espectacular ejemplo de habilidad y compenetración de ambos.

El buen  guión ayuda mucho para que la narración se desarrolle con una continua expectativa y suponga un gran derroche de adrenalina para el espectador que no puede  quitar la vista de la pantalla, pues realmente lo que se refleja es una lección de buen cine, giros continuos de cámara, planos medios del protagonista con el gesto torturado, reflejo claro de sus demonios interiores, lo recóndito del centro psicocarcelario, tan exacto, tan verídico, tan brutal. Nos lleva toda la narración de la mano de la trampa, del miedo, con una casi excesiva intriga, Inteligentísima y rebosante de buena calidad. Nos trae una historia adulta, que logra enganchar  desde el primer momento,  no tienes claro qué es lo que está pasando y esa duda la hace más interesante.

En fin, una película, en la que sin necesidad de buscar en el subsuelo de la historia, el interior, su relleno narrativo, la relación entre los personajes, todo eso funciona perfectamente.  Rezuma emoción el clima y la intriga sin tener que colarla por un filtro de manual de psicología

El equipo de actores, magnifico, ofrece una aportación importante en el metraje, muy bien todos, pero yo tengo debilidad por Ben Kingsley. Este actor sin ser principal llena la pantalla en cada momento que aparece. No puedo dejar de mencionar la música muy presente en toda la película.

Cuando la veáis ya comentaremos, para mí, es de esas películas que cuando termina te tienes que sacudir el hielo.