Crítica: Quién te cantará

El madrileño director de cine Carlos Vermut, creador de “Diamond Flash” en 2011 y esa joya que es Magical Girl en 2014, nos presenta “Quién te cantará”. Como escritor del guion y autor de la dirección, consciente de que el drama y lo imposible dotan la vida de sentimientos, nos regala en esta ocasión un discurso cimentado en analizar, desde lo lúdico de sus posibilidades a sus últimas consecuencias.

Lila Cassen (Najwa Nimri) es una de las cantantes de pop más famosas de España en la década de 1990, ahora retirada, y a su secretaria Blanca (Carme Elías). Lila preparaba su triunfal vuelta a los escenarios pero, poco antes la fecha, sufre un accidente;  es encontrada inconsciente por Blanca en la playa de su casa. Rota, Andalucía. Lila Cassen ha perdido la memoria. A continuación, la narración nos lleva a Violeta (Eva Llorach) que vive con su conflictiva hija, Marta (Natalia de Molina). Violeta, cada noche escapa de su realidad  buscando su felicidad que es imitar a Lila Cassen en el karaoke donde trabaja, siempre fue una chica muy inquieta y con talento, pero bajó de sus sueños  con el nacimiento de su hija. Marta ya tiene 23 años y es una chica rebelde. Un día Violeta recibe una estupenda  propuesta: ayudar  a Lila Cassen a volver a cantar…

“Quién te cantará”, emulación desgarrada de una mujer famosa en la desdicha de la fama; cargada de complejidad argumental, ausencias,  atmósfera intensa, incertidumbres y una intrigante búsqueda…

En “Quién te cantará” la indecisión se filtra entre los reflejos del corazón para darle a la película una dimensión significativa de universo fílmico, la aureola de Carlos Vermut, capaz de dignificar el cine dramático-social e introducirse en un cine minimalista, teatral y costumbrista, es una muestra de cómo con la ficción se puede decir tanto de la realidad. Vermut juega  a mostrar el dolor, el ingenio, la fama, la respiración de la música y el desparrame portentoso de la locura social omnipresente.

La obra pasa lentamente dentro de su realismo metaforseado, dialogada a ritmo pausado y conduciendo su intriga  sobre las aguas de trasmisión de sus heridas.

La trama principal del argumento cuenta con Najwa Nimri como principal actriz de la película, subrayando de la forma más esencial y profunda el dramatismo de su personaje. Eva Llorach y  Natalia de Molina realizan una lujosa interpretación de sus personajes. El resto del elenco: Carme Elías, Julián Villagrán, Vicenta N’Dongo, Inma Cuevas, Ignacio Mateos, Catalina Sopelana;  todos dan vida a unos personajes bien bordados para un feliz resultado. La música de Alberto Iglesias, compositor característico y querido. En la fotografía, el catalán director de fotografía Eduard Grau, con estilo y su habilidad para expresar.

Bella, lenta y atrevida, así se encamina hacia el desenlace, acunando su realidad constatable, malicia, dolor, desengaño, soledad…

 

Crítica: Kiki, el amor se hace

Kiki el amor se haceCon un sistema de producción que recuerda a los directores más prolíficos, el director de cine Paco León presenta su tercera película para la gran pantalla. León, que también es autor del guion junto a  Fernando Pérez, parece crecer en habilidad y en hondura, en una apuesta que se pretende humorísticamente osada.   Crítica de la película “Kiki, el amor se hace”.

Cinco historias de amor y de curiosas filias sexuales coinciden en un calenturiento verano madrileño. Dacrifilia, elifilia, somnofilia y harpaxofilia son algunas de las particulares formas de obtener placer que descubren nuestros protagonistas pero para disfrutarlas tendrán que decidir cómo integrarlas en sus vidas. Sus sentimientos, sus miedos y sobre todo su sexualidad se transforman rompiendo tabúes, adentrándose en una etapa nueva, emocionante y libre donde no se reniega ni del placer ni del amor.

Que la vida es dura para la relación de pareja queda explícitamente reflejado en repetidos momentos del recorrido de los personajes. Que todos ellos forman un reflejo de emociones y frustraciones supuestamente inevitables lo demuestra el conjunto de locuras y gestos que consiguen alcanzar en ámbitos para nada comunes.

León afronta el remake de la película “The Little Death” que dirigió Josh Lawson en 2014. El material de partida resulta muy  jovial por lo que Paco León empieza a tirar por caminos análogos. Una narración de historias cruzadas de locura sentimental-sexual. Una película que no te emociona, ni te pierde por las huellas de la intriga. “Kiki, el amor se hace” no es una comedia romántica, no es una comedia negra, no es nada que antes hayamos visto. La película de Paco León es un cúmulo de humor descarado sin pudor alguno y eso precisamente es lo que le da el toque conseguido. Imagen de Kiki el amor se haceUn ejemplo de otra alternativa. El director se recrea en los temas sexuales, durante grandes momentos se contenta y nos contenta con presentar, una a una, acciones y situaciones complejas y a las que no estamos acostumbrados. Y lo más curioso, “Kiki, el amor se hace” me parece un ingenioso intento, no solo de refrescar el cine patrio, sino de aspirar nada menos que a extender exigencias para el nuevo público que asiste a las salas. Es éste un film fuerte pero funcional que saca inevitablemente la sonrisa del espectador. Un momento para olvidar el agobio que sufrimos fuera de la sala de cine y entregarnos a la risa.

“Kiki, el amor se hace” depende mucho de su plantel de actores y actrices con una gran excentricidad en diálogos e interpretaciones. Un reparto que reluce: Paco León, Ana Katz, Belén Cuesta, Natalia de Molina, Álex García, Candela Peña, Luis Callejo, Luis Bermejo, Mari Paz Sayago, Alexandra Jiménez, David Mora y Maite Sandoval. En la fotografía Kiko de la Rica, cautiva.