Crítica: Luces rojas

CartelTras la satisfacción que supuso “El concursante” (2007) y “Buried” (2010), Rodrigo Cortés, director, guionista y actor de cine, tiene a bien llevar a la pantalla “Luces Rojas”, con guion propio y Sigourney Weaver como principal protagonista.

La trama de “Luces Rojas” se ciñe en torno a una profesora bastante obstinada, Margaret Matheson (Sigourney Weaver), y a un antiguo alumno, Tom Buckey (Cillian Murphy), que la sigue con fe ciega; juntos y de acuerdo, además de apreciados por la dulce Sally Owen (Elizabeth Olsen) se dedican a desenmascarar a falsos ilusionistas de poderes extraordinarios, pero el objetivo de la parapsicóloga y el ayudante es intentar desacreditar a un vidente en concreto que ha recuperado el prestigio después de haber pasado treinta años sumido en el olvido, Simon Silver(Robert De Niro). Silver es un hombre renegado y sin ganas de perder privilegios, que se defenderá del acoso de la detectivesca pareja y hará difícil la relación.

“Luces Rojas” es una película templada, erigida sobre modelos conocidos pero manteniendo el pulso de su realizador. A medida que se va desarrollando se ve claramente la firma del director español y su habilidad para crear tensión. Impecable su factura técnica, perfecto moviendo la cámara, estupenda dirección de actores y como siempre Rodrigo Cortés se arriesga… La película tiene puntos altos y demasiados bajos en los que el espectador vive en cierta suspensión de recelo. Pero realmente cuando más nos sorprende el director gallego es en un inesperado giro de los acontecimientos, basándose en “el dogma” para mantener el curso. A veces es demasiado inoportuno hacer ciertos movimientos de hilo que transforman lo que espera el espectador y le llevan hasta un mal innecesario y peligroso para el buen funcionamiento del film.

Sin embargo, a pesar de sus límites inesperados, -al menos para mí-, “Luces Rojas” tiene un ritmo sorprendente en cuanto al rápido impulso de los acontecimientos y una destacada actuación de Sigourney Weaver, perfecta en su papel, a pesar de la poca fuerza que tiene el personaje. La forma en que trabaja, habla y se mueve no tiene precio. Igual de bueno es Cillian Murphy, con un rendimiento realmente positivo, Robert De Niro sólo tiene un par de escenas, aunque su inclusión en la película es acertadísima, De Niro sigue demostrando que tiene poderío para ser un tipo duro, Elizabeth Olsen está atinada aunque muy lejos de alcanzar al maravilloso elenco de actores que componen el reparto. En la música Victor Reyes y en la fotografía de Xavi Giménez.

En fin, una película que me da tristeza pues esperaba mucho de Rodrigo Cortés. Con “Buried” disfruté de cine intensamente, y esperaba la nueva producción con una seguridad enorme…

La obligación de toda producción cinematográfica es entretener, ojalá y lo consiga.

Crítica: Buried (Enterrado)

Cartel

Rodrigo Cortés dirige este complejo filme, con un elaborada simbología. Película viva y redonda, cuenta en el reparto con Ryan Reynolds, actor que hace en “Buried (Enterrado)” la mejor interpretación de su carrera; del guión se encarga Chris Sparling , bien escrito y repleto de detalles que no dan tregua en ningún momento.

Cuando empieza la sesión salen los títulos de crédito, a continuación la pantalla se oscurece, no hay sonido no se ve nada, silencio, silencio, el numeroso público que puebla la sala, espera aguantando la respiración que ocurra algo…poco a poco se va intuyendo un aliento…es un hombre, Paul Conroy (Ryan Reynolds). Es un hombre americano, casado y con un hijo, que por tener un sueldo mayor se marchó a trabajar de transportista a Irak, ahora  lo han capturado en un asalto y lo han  secuestrado, cuando despierta se encuentra enterrado vivo en una caja de madera, tiene en su poder únicamente un teléfono móvil y un mechero. El móvil tiene menos de la mitad de batería, pero es el único medio para tratar de escapar de su terrible alucinación. La cobertura inestable y la insuficiente batería son sus letales enemigos en una carrera a vida o muerte contra el tiempo: sólo dispone de un mínimo tiempo, dos horas para lograr su rescate.

Rodrigo Cortés presenta una puesta en escena minúscula, pero tremendamente efectiva, trabaja el escenario como si se tratara de un  gigantesco espacio, todo está medido, en él nos adentra en su  sitio reducido, con un ambiente opresivo, un desierto sin nombre, la soledad del encierro de un hombre comprimido intentando vislumbrar algo entre las tinieblas de  su prisión.

“Buried (Enterrado)» sorprende por lo bien hecha y contada que está, su guión y su presentación conducen inexorablemente al espectador hacia el final, esperando y deseando que se pare esa carrera que lleva al personaje al deterioro físico y psicológico, pues su limitaciones cada vez son más y sus recursos cada vez son menos La dirección de Cortés hace que vaya a ser inequívocamente la mejor película del otoño, también con mucho, el guión, que afila el recorrido, con su carga de profundidad sobre la base de un argumento sencillo juega fundamentalmente con los sentimientos, la desesperación y el desamparo. La banda sonora de Víctor Reyes encumbra los contrastes despuntando las situaciones más opresoras que jamás hemos vivido en una película española.

El discurso político es la premisa, en definitiva un cine de denuncia que intenta que el espectador tome conciencia de la funesta repercusión y los daños colaterales del ataque americano a Irak. Además, esta película tiene un puente conceptual por el que admite tantas lecturas como se le quiera dar, queda libre la interpretación del espectador, se puede ver sólo lo que muestra la pantalla: un hombre luchando por salvarse, por mantener su entereza, un ser que pasa del desconcierto inicial a una tremenda y avasalladora desesperación final, pero también podemos ver al hombre fuera de ese contexto y le vemos enterrado en vida como metáfora de la degradación del mismo hombre, y contemplamos a las sociedades a las que pide ayuda descolgadas de lo humano. Hay mucho espacio para desplegar tu propio juicio.

Por todo lo que he comentado yo recomiendo esta película sobrecogedora, creo que pretende una reflexión moral.