Crítica: Pacto de Silencio

Cartel de Pacto de SilencioBasada en la novela homónima de Neil Gordon, Robert Redford estrena su última película. El director americano con el tiempo ha formado escuela donde imparte la filosofía política en la que él cree. Los hechos reales agobiaron al director cuando sucedieron y ahora pone en la pantalla su testimonio sobre la participación de los americanos en la guerra de Vietnam desde 1965 a 1972. Redford, el cineasta de doctrina reivindicativa no se arrodilla y coloca el tema de la política y los activistas con la naturalidad que realmente merecen y que en la realidad no tienen. Crítica de la película “Pacto de silencio”.

Jim Grant (Robert Redford), un antiguo activista en la época de la guerra del Vietnam, es ahora un abogado de renombre y vive de forma anónima con su hija en los alrededores de Albany, en Nueva York. Tras treinta años de persecución por parte del FBI por estar implicado en el asesinato de un policía durante el atraco a un banco, el ex-militante del grupo pacifista radical Weather Underground, cuyo nombre real es Jason Sinai, se verá atrapado en las redes tejidas por la policía especializada, además un día aparecerá en su vida Ben Shepard, (Shia LaBeouf) un periodista cuyo único afán es conseguir una exclusiva que le afiance en el diario donde trabaja. Éste pondrá a Jim Grant en una difícil situación hasta encontrarse de bruces con la justicia.

“Pacto de silencio” es sólo una crónica basada en aquellos hechos. No va mucho más allá de relatar un episodio existente de nuestra historia agregándole una ficción de efectos colaterales. Es la evolución de unos activistas a través de los años, parece ser, ya, consolidados y liberados de culpa e inquietudes, una maniobra que para mí cae sin peso en algún personaje desde su punto de consciencia, responsabilidad y protección. “Pacto de silencio” es, sin duda, una película seria de un director siempre abierto a nuevas fórmulas, al que sabemos muy criticado, incluso excluido en alguna ocasión por otras películas también con definitivo testimonio político. Un hecho de gran relevancia en el largometraje es el modo en que el director se centra en los personajes, aislando por espacios los porqués políticos e ideológicos que podrían entorpecer la perspectiva natural y humana que quiere mostrar. Imagen de Pacto de SilencioUn film para recordar en la historia que muchos quisieran olvidar, esto ya es toda una cualidad, y hacerlo con una trama sin muchas curvas narrativas pero con un núcleo creíble hace que el producto total se contagie de esta impresión de gentileza y que el resultado salga coherente.

Ésta es una película interesante y no pretende ser más que eso. No obstante, logra valores añadidos como los que ya he dicho y tiene un plus que atrapa: el abanico de afamados actores que trasmiten seguridad y veracidad, Robert Redford, Shia LaBeouf, Nick Nolte, Julie Christie, Richard Jenkins, Chris Cooper, Susan Sarandon, Sam Elliott, Anna Kendrick, Brendan Gleeson, Terrence Howard, Brit Marling, Stephen Root, Stanley Tucci y Jackie Evancho. Todos ellos, entregándonos un valioso trabajo y demostrándonos que se puede hablar de temas como éste desde el ojo de un cineasta tranquilo y sin ansias comerciales.

En la música Cliff Martínez, y la fotografía, Adriano Goldman.

Que está mayor Robert Redford, sí, y todos los actores. Creo que no es motivo en absoluto para las críticas negativas que en este sentido está recibiendo “Pacto de silencio”.

Crítica: Wall Street: el dinero nunca duerme

Cartel“ Wall Street: el dinero nunca duerme”, a simple vista podía parecer  la versión más fiel de cómo se maneja el dinero de la economía mundial, su argumento, centrado en el guión de Stephen Schiff y Allan Loeb, se basa en un mundo inmerso en la crisis financiera y Oliver Stone nos lo explica, así: Jake Moore (Shia Labeouf) es un agente consejero y asesor de una empresa de las finanzas, tiene una vida acomodada y una forma de vivir a base de mucho dinero. Las personas para las que trabaja son despiadados acaudalados corporativos que se traicionan y destruyen unos a otros sin piedad, Jake está en medio de todo el tumulto de la burbuja financiera, es tocado y casi hundido. Cuando toda la economía cae, el gobierno niega un plan de rescate económico, la cosa está complicada para el mundo del dinero. Un día, Jake acude a la presentación de un libro del feroz ex financiero Gordon Gekko (Michael Douglas). Gekko salió hace un tiempo de prisión, tiene una hija Winnie (Carey Mulligan) lleva tiempo sin relacionarse con ella, y desea recupérarla, resulta que Winnie es novia de Jake. El joven entabla amistad  con  Gekko y le promete que propiciará un encuentro con su hija,  a cambio Gekko también le proporcionara algún privilegio, y Jake sin darse cuenta se está metiendo en una zona de arenas movedizas.

Oliver Stone, en “Wall street: el dinero nunca duerme”, su nueva película, pretende (más allá de su aportación de una nueva obra para el mundo del cine) recuperar un personaje y resucitar el tema del mundo de las finanzas. Le confiere un trazo más dilatado y ligero que en su antecesora, crecidamente abstracta y  menos osada, centrándose en la caída del símbolo del capitalismo salvaje pero dándole un toque sentimental que envuelve todo el metraje.

Stone nos presenta de nuevo el  tema de la burbuja financiera,  secuela, creo que algo tardía de la ya famosa Wall Street, que hiciera con gran acierto en el año 1987, la factura técnica y estética es meritoria y desde la efectividad podríamos decir que puede ser interesante, pero aun así y siguiendo exclusivamente de mi gusto personal, me resulta simplista y no sé si mas oportunista que oportuna. Su antecesora poseía un ritmo delirante de tensión continua que en ésta está ausente, la energía de los personajes antiguos aquí no aparece, la fascinante maldad que brotaba en el ambiente de aquélla no mana en ninguno de sus puntos más altos. Oliver Stone es maestro contando la historia y la cuenta fenomenal, pero de un modo  inofensivo, inocuo, sin poner magnetismo en sus variantes, a pesar de su diversidad temática no te engancha con su encantamiento, además se echa mucho de menos al Stone crítico  del sistema  político de los Estados Unidos, queda totalmente ausente ese toque característico de mordacidad soslayada a la que nos tiene acostumbrados.

Si hablamos de actores en este aspecto es justo destacar a Josh Brolin que enfatiza su trabajo en su personaje, creando en él la sensación de normalidad bajo la cual se oculta la turbulencia de un hombre sumamente ambicioso; Shia Labeouf desarrolla un papel protagonista siguiendo los parámetros marcados pero sin relieve en su representación; Michael Douglas exhibe una interpretación un poco estática aunque siempre sus ojos muestran magistralmente lo que el personaje necesita trasmitir; Susan Sarandon aparece muy poco y, bueno su personaje es necesario pero transparente absolutamente; en cuanto a Carey Mulligan, una actriz por la que siento predilección, hace un papel visible desde el principio sin cambiar su registro  habitual.