Crítica: Destino Oculto

CartelQuienes hayan seguido de cerca la trayectoria de George Nolfi, saben que es un magnifico guionista de cine, en “Destino oculto”, película a la que ofrezco mi crítica, además del guion toma la dirección. El libreto está sacado de un relato corto de Philip K. Dick, conocido escritor de novelas de ciencia ficción.

George Nolfi en el argumento de “Destino oculto”, su ópera prima, intenta una reconquista de lo fantástico, el gusto por la aventura imaginativa, lo etéreo de la acción y el sobrevuelo del amor puro.

“Destino oculto” se nos presenta así: En el gran hotel se oía estruendo de conversaciones y risas, era una fiesta un tanto adversa  al aire libre, todo el mundo se lo pasaba fenomenal porque esperaban a su ídolo. El sofocante aire nocturno agrupaba los olores de la noche. De vez en cuando un soplo de aire fresco acariciaba la piel de los que allí estaban, todos esperando que saliera David Norris (Matt Damon) a dar su discurso. David, un congresista joven, hombre elegante y guapo, tiene el rostro   sereno y unos ojos pequeños, pero azules y cariñosos, su infancia trascurrió de humilde y trágica forma, con siete años perdió a su padre y antes de cumplir diez años ya habían fallecido su madre y su hermano, ahora  está próximo a conseguir el puesto de miembro del senado de los Estados Unidos, pero en este instante, aparece, como salida de una caja de música, ella, Elice Selles, (Emily Blunt) linda y delicada, la piel de sus mejillas parecía  suave como la flor del algodón, su cabello sedoso caía a horcajadas sobre sus hombros, su vestido de seda azulado adornado con un corpiño negro, los labios  ligeramente entreabiertos como entregados al diálogo, sus pies descalzos, y unos hermosos  ojos de un color verde cenagoso. Había algo en ella que a David le traspasa como un cuchillo.

George Nolfi presenta en “Destino oculto” un cine de géneros quizás permeables, la ciencia ficción como reclamo, pero por encima de los hechos sobrevuela la extraña fascinación de los dos personajes principales con sentimientos  de los más terrenal, la intensa expectación creada a lo largo del relato, el enrarecido clima de secretos y confesiones que se crea y la resolución final, subrayan paralelismos con otras de sus obras escritas, por ejemplo: “El ultimátum de Bourne”, también protagonizada por Matt Damon. En lo referente a la exposición y el desarrollo hegemónico de la película, está hilvanada de forma desigual y no consigue sacar lo esperado de un buen guion.

Comercialmente, “Destino oculto” es una película que puede pegar, por la atracción que los dos  actores principales ejercen en el espectador.

La banda sonora retrata con admirable sencillez cada espacio del film y contagia del esmero que pone el maestro Thomas Newman en cada uno de sus trabajos, la dirección de fotografía de John Toll, de forma consciente y formal regala imágenes perfectas de escenarios que ya hemos visitado muchas veces, en este caso recordamos otras películas que hace tiempo nos gustaron tanto. En cuanto a los actores, la singular expresión e interpretación que Matt Damon hace de su personaje, supone otro acierto en su carrera, ¡qué sonrisa tan bonita tiene este chico!, Emily  Blunt, consigue quedar bien en este papel de bailarina de ballet contemporáneo, por el que debió perder diez kilos de su peso habitual; Anthony Mackie, Terence Stamp, Daniel Kim, John Stattey, Shohreh Aghdoshloo, todos realizan un trabajo serio.

Al final debo decir que “Destino oculto” puede gustar al gran público, sobre todo a aquellos que les seduzcan el romance, pues básicamente es un thriller romántico con tintes de ciencia ficción.

Crítica: Winter’s Bones

CartelAntes de iniciar la crítica de “Winter’s Bones”, creo que es bueno saber algo más de su directora. Debra Granik es una directora de cine americana, nacida en el año 1963, que se formó en ciencias políticas en la Universidad de Brandeis. Más tarde, su inquietud y amor al cine la llevaron a cursar estudios cinematográficos en la Universidad de Nueva York. Después de varios trabajos, con mediana repercusión, la verdadera dimensión de su talento se impone, al enhebrar el hilo de “Down to the Bone” (2004) de la mano de Anne Rossellini, su guionista, un éxito que estuvo avalado por las mejores críticas internacionales.

Cinco años después, Granik sale en busca de nuevos personajes, con “Winter´s Bones”, basada en la novela de David Woodrell, atrapando para su historia, a gente humilde que no es consciente de sus dramas, película que tiene carácter suficiente para sugerir la clase de hieratismo evidente que inspira.  En su entregado argumento, habita el personaje de una chica gastada de sufrir: la mañana que al principio parecía tan agradable, ha empezado a estar llena de terrores, Ree Dolly (Jennifer Lawrence) joven de 17 años, se ha despertado, aún con más problemas, no se oculta a ella misma el hecho, pero lo mantiene en secreto ante sus hermanos y su pobre madre, en realidad es un golpe duro, otro golpe más. Ella es quien ejerce de mamá con sus hermanos, el niño de doce años y la niña de seis, su madre enferma mental, su padre, en la cárcel, ya mucho tiempo, pronto saldrá el juicio. Ree tiene que hacerse cargo de su familia en circunstancias de extrema precariedad económica. Viviendo detrás de una línea divisoria. Al otro lado, habitan la juventud, la satisfacción y la felicidad, y ella, Ree, dentro de esa terrible supervivencia de rechazo a lo divertido.

Muy vinculada al cine independiente americano, Debra Granik, en “Winter´s Bones”, se afana, delicada, dibujando y mostrando símbolos. Revela, mejor que nada, la importancia estratégica de mostrar su desgarrador mensaje, libre, exponiendo paisajes desconsolados, árboles desnudos de hojas y frutas, y al perro como metáfora de fidelidad, necesidad de amor y protección del débil, dibujándolo en cada cuadro de este realismo áspero.

Debra Granik, en esta película, desarrolla capacidad de conexión y de compromiso con este presente (que aunque no se ve, existe) es motor de esta brusca muestra crítica: otra cara de las familias americanas, que no son las que el cine convencional acostumbra a mostrar, Granik nos da el modelo para que participemos en este concurso insólito y durísimo, que deja inactivos a quienes lo padecen; inevitables secuelas en gran parte del subconsciente de algún colectivo, y de la mala conciencia de la América dominante.

“Winter´s Bones” no es una película de grandes audiencias, su recompensa es su propia artesanía y su distinta visión de la marginalidad, podía haber sido una realización lacrimógena pero lo que nos muestra simplemente es una exploración de realidades de la vida, en un retrato de angustia humana, sin gota de extravagancia en la historia. Sólo la incorporación a la pantalla de la imagen de una casa necesitada y dejada, con una escasez absoluta, que despierta al público al sentido de austeridad de los que ahí habitan.

Jennifer Lawrence realiza una brillante actuación, aportando la dureza y el pragmatismo del personaje que pasea su calvario, haciendo al espectador cómplice de su dolor. Los demás actores, John Hawkes, Lauren Sweetser, Kevin Breznahan, Isaiah Stone, se comportan de acuerdo a las circunstancias que sus personajes exigen.

Esta película además de los premios ya obtenidos, tenía cuatro nominaciones a los Oscar.

Película que convence y vence, contagiándonos de su tarea de compromiso.