Crítica: Agua para elefantes

CartelAgradablemente sorprendida inicio la crítica de la película “Agua para elefantes”; ambientada en el mundo del circo nos muestra los entresijos de su carácter, a la vez que disfrutamos de la magia con la que está filmada.

Argumento tan sencillo como sugerente, eso es lo que nos recrea el libreto que el autor de la perdurable “El rey pescador”, Richard LaGravenese, (basándose en la novela del mismo título de la escritora canadiense Sara Gruen), ha compuesto para el director austriaco Francis Lawrence, (ahora nacionalizado estadounidense). A este cineasta lo recordamos por “Constantine” en 2005, en 2007 la inquietante y tensa “Soy leyenda”, pero su mayor logro es la gran cantidad de videos musicales que ha dirigido desde el año 1993, el último, terminado en abril de este año, es lo nuevo de Beyoncé “Run The World (Girls)”.  En “Agua para elefantes”, Francis Lawrence, nos adentra en un retrato social sagaz.

Ésta es la historia: llovía torrencialmente, cuando Old Jacob (Hal Holbrook) se posiciona en las puertas de un circo desconocido, el viento y el agua le atraviesan los huesos, en el peor invierno que se ha conocido; los empleados del circo, no comprenden qué puede hacer allí un hombre de esa edad, y le invitan a marcharse de vuelta a la residencia donde reside. El anciano, insiste y le recibe el responsable de la instalación, Charlie (Paul Schneider, Brig star). Charlie, con una sola mirada comprende la soledad del viejecito. Tiene las manos entumecidas por el frío, y su cara, de semblante tranquilo y dulce, divulga una emocionada ternura. Sus enrojecidos ojos azules miran con avidez las fotos que hay expuestas en el despacho. Se emociona. Jacob le cuenta a Charlie, que él, hace muchos años formó parte de eso tan hermoso que es el circo, poco a poco, profundizando en sus recuerdos, retorna a sentirse tan joven como entonces. Jacob, de joven, (Robert Pattinson), recuerda cada minuto de la época de la gran depresión, años 30, cuando era un alegre estudiante de veterinaria y su vida se vio truncada por la muerte de sus padres, su mundo venido abajo en un segundo le provocó un tremendo cambio en su vida, y huye, no se sabe de qué, quizás del horror de verse solo. Ya en otra ciudad, por casualidad entra a trabajar para los hermanos Benzini como veterinario de su circo, se deslumbra por la belleza de Marlena (Reese Witherspoon), el día a día va fortaleciendo una gran amistad entre ellos. Marlena es la caballista del circo y está casada con August (Christoph Waltz), el dueño y responsable de todo lo que allí acontece, un hombre intratable y agresivo que hace vivir a Jacob las peores pesadillas de su vida.

Francis Lawrence dirige este espectáculo cinematográfico agudo, con su característica eficacia en el uso de trasmitir con imágenes y distribuye mínima y sutilmente los números circenses transportándonos de manera emocional al mundo de la ilusión. Sin olvidar el acierto en la personal y brillante música de James Newton Howard, el vestuario, las atmósferas creadas, los decorados y el magnífico colorido, gracias a la exquisita fotografía de Rodrigo Prieto (Biutiful, Wall Street 2 El dinero nunca duerme). Esta película, a pesar de componer un cuadro abigarrado y repleto de matices, consigue conservar su intimismo gracias a que los personajes son capaces de trasmitir la sensación de que albergan tras de sí una institución, una vida, una entidad, a la vez que iluminan los aspectos generales del film, como son, el sentido dramático de la historia y el aroma particularmente contradictorio del amor.

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Robert Pattinson, en esta ocasión, sabe conferir a su personaje la dosis necesaria de presencia física, ciñendo un toque de nervio y personalidad, para hacer creíble a Jacob, un chico solo, triste y desconsolado, que quiere dar sentido a su vida embarcándose pese a todo, en la senda del amor y de un futuro en compañía (Os dejo aquí una entrevista a Pattison sobre la película). Reese Witherspoon finalmente ha sido la actriz que se ha metido en la piel de Marlena personaje éste, muy codiciado, y que a ella le viene como anillo al dedo, a pesar de que hace un trabajo meritorio, la he encontrado algo débil, no me ha creado ninguna sensación su esfuerzo. Christoph Waltz destaca sobre todo el reparto, sabiendo dar la dosis justa de maldad y todo el perfil que exige su complicado papel. Excelente Hal Holbrook, incluso en su caracterización con Pattinson, perfecto. También debo añadir que, en general, todo el elenco de actores forma un grupo irreprochable.

“Agua para elefantes” termina y yo me quedo mirando a la pantalla… salen los títulos de crédito… y sigo ahí, esperando que la historia continúe… ¡Qué bonita!… También me ocurrió con otro título de este guionista, “Los puentes de Madison”.


Crítica: Cartas a Dios

CartelEric Emmanuel Schmitt, en “Cartas a Dios” hace un díptico de sentimientos que analizamos en esta crítica positiva. Escritor, dramaturgo, cineasta y filosofo francés, Eric Emmanuel Schmitt tiene toda la autoridad para hacernos vivir con “Cartas a Dios” una bella historia y abandonarnos en la ilusión, cercados de ternura y cordialidad. Basada en su propio  relato “Oscar y la dama de rosa”, la presenta con realismo y un gran juego de originales planos.

Lo primero que vemos es a Oscar (Amir),  un niño de diez años que está internado en un hospital infantil. Ni sus padres ni los médicos se atreven a decirle la verdad sobre su enfermedad, un día percibe que algo muy malo debe pasarle porque su madre llora hablando con el doctor Dusseldorf (Max Von Sydow, Shutter island, Robin Hood). Oscar, se siente triste y aislado  pero conoce a  Rose (Michéle Laroque), la señora que trae las pizzas al hospital, una mujer de rudos modales que es capaz de ganarse su confianza y distraerlo. Un día, le propone un juego: imaginar que cada día que pasa equivale a diez años, de modo que, en unos días, Oscar alcanzaría una larga vida. Además, para conseguir que el niño hable de sí mismo, lo anima a escribirle a Dios. En sus cartas, Oscar confiesa sus alegrías y sus penas, sus miedos, su primer amor, sus sensaciones ante el paso del tiempo. Así, entre Oscar y Rose se va fraguando una amistad muy particular.

A Eric Emmanuel Schmitt, lo descubrí en 2001 por su libro “El señor Ibrahím  y las flores del Corán”, libro llevado al cine en el año 2003 con gran acierto y fidelidad por Francois Dupeyron, he leído muchos de sus relatos y ensayos y, hace no mucho tiempo disfruté de la primera película dirigida por él, “Odette, una comedia sobre la felicidad”, me gustó mucho, la recomiendo. En éste su segundo salto a la dirección, nos pasea por Bélgica y Canadá, en una metáfora que ayuda a no hundirse en las profundas aguas del lodazal de una enfermedad incurable. Amarga y dulce historia, llena de pellizcos emocionales, sabiendo transmitir el sentimiento que necesita la escena.

“Cartas a Dios” es una película inteligente y hermosa, que te hace creer en imposibles, enseñándote que incluso cuando las adversidades y  la vida se retuercen en tu cuerpo, el amor, la fe y la confianza estimulan a pensar que se puede vivir contento a pesar de tener en contra tu fatal destino. A la estupenda narración y escritura de esta película hay que añadirle la buena dirección de actores en los distintos ambientes y circunstancias, gran acierto de plasmación huyendo de tópicos actuales y metiéndose en la fantasía, Schmitt, funda una relación muy humana, de amistad incondicional entre una desconocida y un niño desdichado,  la intervención de los actores es también muy aceptable, consiguen de forma genial lo requerido en cada uno de los papeles que despliegan.

Para terminar mi análisis de “Cartas a Dios”, el desenlace final; es tan genial, tan duro, triste y puro, que puede acercarse a cualquier obra de las famosas tragedias clásicas.

El titulo puede hacer creer que es una película religiosa, para mí no lo es. Ojalá su director siempre haga historias como ésta, que lleguen tanto, sin buscar la lágrima fácil.

Como todo arte, también depende la sensibilidad de cada uno.