Crítica: Gravity

Gravity

En la dirección Alfonso Cuarón, cineasta que ya cuenta con un amplio recorrido cinematográfico acreditativo.  La película se abre con una excelente e impresionante imagen del espacio exterior recreada durante casi veinte minutos, para pasar a continuación en un cambio de sentido, que no de escenario, a la difusa base que mueve toda la cinta. Crítica de la película “Gravity”.

Con guión de Alfonso Cuarón y su hijo Jonás Cuarón, “Gravity” narra cómo dos astronautas sufren un grave accidente y quedan flotando en el espacio. Uno es la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock), una brillante ingeniera en su primera misión espacial en la Shuttle. Su acompañante es el veterano astronauta Matt Kowalsky (George Clooney). Durante el sideral paseo algo sale mal y ocurre un desastre: el Shuttle queda destrozado, dejando a Ryan y Matt completamente solos, momento a partir del cual intentarán por todos los medios volver a la Tierra.

Con un signo inconfundible, la evocación de otras obras de la historia del cine y un toque determinista de raigambre imaginativa sobre el carácter inevitable del género que muestra, Alfonso Cuarón  nos regala un trabajo sensorial. Un relato, en clave metafórica sobre la soledad, el abandono y la necesidad de salir adelante.

Imagen de Gravity“Gravity” posee una estupenda envoltura, o mejor, un prodigioso estilo visual, el intento de una sugestiva y única película. El inconveniente de estas aventuras radica en la posibilidad de un abismo. “Gravity” es estéticamente perfecta, magistralmente moldeada y con una gran belleza plástica en casi todas sus secuencias. Aunque no lo parezca, ésa también llega a ser la parte que condena a la película, mucho incidente y mucho vivir al límite hacen dudar al espectador, no hay manera de que te creas lo que estás viendo. El motivo es que a la vez que el director realiza esas maravillosas tomas fijas, plano secuencia y tantos malabarismos en el espacio exterior, se salta un código esencial, mimar el corazón de una historia que te cautive. Aquí no se muestra, la trama parece salir de un cajón recurrente para adornar un espectáculo de luces y colores, en treinta minutos sabes lo que va ocurrir y cómo.
La fotografía de Emmanuel Lubezki es sublime, mostrando el paisaje desconocido en su magnificencia, dando en todo momento una sensación de conquista del conjunto, y todo ello acompañado por la música excelente de Steven Price.

En el reparto Sandra Bullock y George Clooney. Bullock en su línea, a Clooney le vemos en tres escenas.

Dijeron los entendidos: película de Oscar. Ustedes dirán.

Crítica: Las brujas de Zugarramurdi

Las_brujas_de_Zugarramurdi

Anunciada y esperada. Con un reparto levemente reconocible tras las sesiones de caracterización necesaria, Álex de la Iglesia estrena su nueva película, conformando una especie de retablo donde la risa y la paranoia crean un efecto más que recomendable. Crítica de la película “Las brujas de Zugarramurdi”.

Con guión Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría, la cinta nos narra la historia de dos parados españoles (Mario Casas y Hugo Silva) que cometen un atraco en plena Puerta del Sol de Madrid y huyen con una bolsa llena de anillos de boda. Inmediatamente son perseguidos por la policía (Pepón Nieto y Secun de la Rosa) y por la ex mujer de uno de ellos (Macarena Gómez). Se adentran en los bosques impenetrables de la Navarra profunda cayendo en las garras de una horda de mujeres enloquecidas que se alimentan de carne humana: las brujas de Zugarramurdi. Las brujas se comportan como brujas y se trasforman en una pesadilla para los pobres e inocentes hombres que resultan víctimas de sus habilidades. Ellas son como niñas grandes, manejadas por dos potentes brujas de estirpe (Terele Pávez y Carmen Maura). La eficacia irrefrenable de ellas frente a la simplicidad colosal de ellos les lleva a consumar múltiples brujerías, entablándose una disputa trepidante.

Álex de la Iglesia, el director español de inolvidables películas como “El día de la bestia” o “Balada triste de trompeta”, el maestro del encuadre cinematográfico más excéntrico de España, da muestras de hallarse en plena forma, como queda patente en esta nueva película.

Imagen de Las brujas de Zugarramurdi

La genial utilización de los puntos de humor casados en diálogos más que vigentes y usuales, bañan con su cuño personal una película no menos notoria. Álex de la Iglesia consigue un núcleo narrativo satisfactorio, con un fuerte talante cómico y de terror, en un itinerario cimbreante y ágil. “Las brujas de Zugarramurdi” es espléndida en su perspectiva actual y toda una demostración de cómo adaptar el gusto y la vitalidad comercial de un film. Plagada de alusiones a la relación de las mujeres, los hombres y la sociedad en que nos movemos, consigue que la clasificación de los tipos humanos a los que representan los personajes resulte totalmente natural en pantalla. “Las brujas de Zugarramurdi” disfruta de una fantástica fotografía de Kiko de la Rica y una música acertadísima de Joan Valent.

Muchos de los actores brillan a lo largo de la historia, destacando la sencillez de una destacada interpretación de Terele Pávez y Carmen Maura, sin olvidar tres de los primeros papeles que bordan igualmente Mario Casas, Hugo Silva y Jaime Ordoñez, no escatimando ni profesionalidad ni entrega a las escenas del principio y del interior del taxi, unas escenas en las que realmente consiguen conquistar al espectador. Igualmente, Pepón Nieto, Secun de la Rosa, Macarena Gómez, Santiago Segura, Carlos Areces, Gabriel Delgado, María Barranco, Javier Botet y Manuel Tallafé, secundarios que hacen una armoniosa y divertida interpretación. La necesariamente sobreactuada Carolina Bang se embute en la piel de la bruja más joven y una cuadrilla de más de cien mujeres extra transforman a conciencia los espléndidos escenarios de Zugarramurdi en un lugar fehaciente de brebajes y maleficios.

De la Iglesia delimita con mágica precisión los muchos hitos de una película imprescindible para amantes de la comedia negra. Una buena oferta de risas, creo que es la película más divertida del director vasco. Podría ser su mejor película si no fuera por un giro sorprendente, para mi innecesario que le resta equilibrio.

“El mensaje es sin duda rebeldía, porque hay cosas que uno no debe aguantar por mantener la mínima humanidad”: Álex de la Iglesia en una reciente entrevista.