Crítica: Una hora más en Canarias

CartelUn prólogo cómico y refrescante es lo que el director español David Serrano pone en imágenes en su nueva película “Una hora más en Canarias”. En ella, Serrano da vida a Claudia (Angie Cepeda), una mujer preciosa de treinta y cinco años, que tiene todo lo que desea, un marido Alberto (Diego Martín), un amante, Pablo (Quim Gutiérrez), un hijo, una hermana, mucho dinero y encanto para siempre salirse con la suya. El problema es que, ahora, su amante, ha decidido que está harto de ser solamente eso: su amante, y la ha dejado por Elena (Miren Ibarguren), una joven simpática, tierna, cariñosa. Claudia que no está dispuesta a dejarle escapar, con la ayuda de su hermana Mónica (Juana Acosta), y de un poco de chantaje económico y emocional, organiza lo que a primera vista parece un sencillo plan para recuperar a Pablo. Se lo lleva lejos de su novia, a Tenerife, para así poder seducirle más fácilmente. No sabemos si todo saldrá tal y como lo ha planeado Claudia o puede que las cosas se le compliquen un poquito durante el viaje.

“Una hora más en Canarias” está realizada desde un buen estado de complicidad entre director y reparto, en la que el cuarteto protagonista modula y dosifica bien los recursos cómicos, energía y autenticidad, y que muy probablemente mantiene una escasa distancia entre sus resultados y sus ambiciones.

Esta película tiene enredo, gracia y está muy bien aderezada con números musicales al tanto de la escena conveniente.

No es original en planteamiento, ni en ritmo, ni en frescura. Pero el trabajo de David Serrano en “Una Hora más en Canarias” tiene la precisión exacta para cazar la comicidad y contarla sencilla y eficazmente, consiguiendo que la película arranque unas buenas carcajadas. La causticidad y el buen hacer la convierten en meritoria.

La ambientación recrea un mundo reconocible, con bonitos escenarios de Madrid y Garachico, en Tenerife, buena la fotografía, y muy especiales los momentos musicales encuadrados en el instante exacto.

El elenco de actores elegidos, todos de forma adecuada, se sitúan en el núcleo de la narración, ocupando la pantalla y realizando todos un papel estrella, trabajando cada uno de ellos como protagonista independiente. Angie Cepeda no puede estar más convincente en su papel de mujer inconformista y egoísta, Quim Gutiérrez está enorme, dando vida al joven acosado y desesperado por salir de la encrucijada, Miren Ibarguren, más gracia no se puede tener, Juana Acosta buenísima, y más abajo los demás, Eduardo Blanco, Kiti Manver, Isabel Ordaz. Como he dicho, fenomenales.

Una comedia divertida, partiendo de una premisa absurda, que contiene un cúmulo de situaciones delirantes sin más pretensiones que las de hacer reír. Cine español, cine actual.

Crítica: Buried (Enterrado)

Cartel

Rodrigo Cortés dirige este complejo filme, con un elaborada simbología. Película viva y redonda, cuenta en el reparto con Ryan Reynolds, actor que hace en “Buried (Enterrado)” la mejor interpretación de su carrera; del guión se encarga Chris Sparling , bien escrito y repleto de detalles que no dan tregua en ningún momento.

Cuando empieza la sesión salen los títulos de crédito, a continuación la pantalla se oscurece, no hay sonido no se ve nada, silencio, silencio, el numeroso público que puebla la sala, espera aguantando la respiración que ocurra algo…poco a poco se va intuyendo un aliento…es un hombre, Paul Conroy (Ryan Reynolds). Es un hombre americano, casado y con un hijo, que por tener un sueldo mayor se marchó a trabajar de transportista a Irak, ahora  lo han capturado en un asalto y lo han  secuestrado, cuando despierta se encuentra enterrado vivo en una caja de madera, tiene en su poder únicamente un teléfono móvil y un mechero. El móvil tiene menos de la mitad de batería, pero es el único medio para tratar de escapar de su terrible alucinación. La cobertura inestable y la insuficiente batería son sus letales enemigos en una carrera a vida o muerte contra el tiempo: sólo dispone de un mínimo tiempo, dos horas para lograr su rescate.

Rodrigo Cortés presenta una puesta en escena minúscula, pero tremendamente efectiva, trabaja el escenario como si se tratara de un  gigantesco espacio, todo está medido, en él nos adentra en su  sitio reducido, con un ambiente opresivo, un desierto sin nombre, la soledad del encierro de un hombre comprimido intentando vislumbrar algo entre las tinieblas de  su prisión.

“Buried (Enterrado)» sorprende por lo bien hecha y contada que está, su guión y su presentación conducen inexorablemente al espectador hacia el final, esperando y deseando que se pare esa carrera que lleva al personaje al deterioro físico y psicológico, pues su limitaciones cada vez son más y sus recursos cada vez son menos La dirección de Cortés hace que vaya a ser inequívocamente la mejor película del otoño, también con mucho, el guión, que afila el recorrido, con su carga de profundidad sobre la base de un argumento sencillo juega fundamentalmente con los sentimientos, la desesperación y el desamparo. La banda sonora de Víctor Reyes encumbra los contrastes despuntando las situaciones más opresoras que jamás hemos vivido en una película española.

El discurso político es la premisa, en definitiva un cine de denuncia que intenta que el espectador tome conciencia de la funesta repercusión y los daños colaterales del ataque americano a Irak. Además, esta película tiene un puente conceptual por el que admite tantas lecturas como se le quiera dar, queda libre la interpretación del espectador, se puede ver sólo lo que muestra la pantalla: un hombre luchando por salvarse, por mantener su entereza, un ser que pasa del desconcierto inicial a una tremenda y avasalladora desesperación final, pero también podemos ver al hombre fuera de ese contexto y le vemos enterrado en vida como metáfora de la degradación del mismo hombre, y contemplamos a las sociedades a las que pide ayuda descolgadas de lo humano. Hay mucho espacio para desplegar tu propio juicio.

Por todo lo que he comentado yo recomiendo esta película sobrecogedora, creo que pretende una reflexión moral.

Crítica: El gran Vázquez

CartelÓscar Aibar, con “El gran Vázquez”,  ha querido hacer un homenaje a esta figura, el hombre al que todos los que superen los cincuenta años deben estarle muy agradecidos, pues sus historietas, sus ficciones, fueron para ellos un hilo de iniciación en la lectura, además de  ayudar a llevar con algo más de frescura y manumisión los difíciles años sesenta, eran años en que la chiquillería con el mimo más absoluto guardaba como un tesoro en una cajita de zapatos, sus “tebeos “de historietas surrealistas y divertidas. Ahora al cabo de los años resulta que la persona que los creaba parece un ser salido de una aquellas hojas.

Homenaje,  ésta es  la palabra más repetida en torno a esta obra, se trata de una película de buenas intenciones, película en la que participa Santiago Segura como actor protagonista. “El gran Vázquez” es la recreación de la vida del dibujante de cómics español Manuel Vázquez,  inventor de famosas historietas como “Villa pulgarcito” «Gugú”,  “Las Hermanas Gilda”, “Anacleto”, “La Familia Cebolleta”, “Azufrito”, «Angelito”,  todos ellos concebidos en la editorial Bruguera. Estamos en los años sesenta en Barcelona y los  personajes del atrevido Vázquez arrollan a los niños de la época que devoran ávidamente sus historietas. Mientras, el mejor dibujante de tebeos de España vive la vida como le da la gana, obvia con perspicacia a  todo lo que para él se considere compromiso, se burla, se ríe del mundo y de la forma en que lo viven otros y se casa más de una vez recopilando varias familias. Todo hasta que un compañero, un poco envidioso, decide que debe pararle un poco sus locuras y su anárquica vida. No será tarea fácil, el genial dibujante está muy acostumbrado a que las cosas le salgan en la medida que se le antoja.

Teniendo en cuenta que “El gran Vázquez” está basada en una realidad de sobra conocida, carece de sentido centrar la crítica en la historia, ni poner acento en la incertidumbre de la resolución, Óscar Aibar ha recurrido a conducirla en el referente  de comedia típica española, una vez fijado ese conexo, la película resulta un campechano ejercicio de tibio regocijo humorístico hasta la mitad, y emotiva y cuerda,( yo diría triste), en el resto del metraje, con todas las materias en su sitio, con fermento positivo dentro de lo que pretende resaltar. No tiene grandes trucos técnicos ni retorcidas elaboraciones en el texto, su recorrido son  situaciones cotidianas y algo toscas para acentuar el incisivo y cómico cinismo del personaje.

La parte interpretativa, tiene un claro triángulo a destacar: Santiago Segura, Álex Angulo y Enrique Villen, el resto del reparto cobijan de manera consecuente a un personaje descarado y al actor que lo representa. La recreación de la ciudad de aquel entonces, acertada, y la oficina de la editorial fenomenalmente conseguida.

No esperen giros ni detalles impactantes  “El gran Vázquez” es el relato fiel y concreto de unos años en una vida, la vida de un dibujante que, pasado presente y futuro, será artífice de nuestras risas en las lecturas de comic.

Una película que hace pasar un rato alegre.

Crítica: Todo lo que tú quieras

CartelAchero Mañas, actor y director de cine, es un destacado cineasta del panorama cinematográfico español. Tras pasar parte de su juventud en Nueva York, donde cursa estudios relacionados con el mundo de la interpretación y la dirección de cine, regresa a España; aquí, pasa varios años desarrollando su faceta de actor, el arte de la realización le atrae y realiza su primer corto; a partir de ahí, sus cortos y sus películas, todo lo que ha hecho, ha sido reconocido, aclamado y premiado. Con su primera película “El Bola” triunfó en los premios Goya alzándose con dos estatuillas. En la actualidad nos presenta “Todo lo que tú quieras”, con la que consigue  su mejor trabajo, un sincero y denso drama, llevado con un asombroso pulso.

“Todo lo que tú quieras”… Eso es lo que Leo (Juan Diego Botto) le da a su hija. Lo que su pequeña le demanda y lo que quiere, es una madre, la suya, la verdadera que murió hace poquito, desde entonces los dos se sustentan, el uno del amor del otro, Leo es abogado con un enorme volumen de trabajo, que ahora no puede atender al completo porque necesita cuidar de Dafne (Lucía Fernández) su hijita de cinco años. Ella logra de Leo todo, y él perdido y desesperado pide ayuda a un conocido, Alex (José Luis Gómez), un hombre al que nunca hubiese imaginado haber tenido que recurrir, las normas sociales  desaconsejan “ciertas amistades”, lo sabe y lo asume, todo por hacer feliz a su pequeña “flaca”.

Drama tan emocionante como inolvidable, efectivo, expectante, inesperado, sensato y lleno de lógica, una muestra más de la conquista conceptual, de un director que hace diana con cada trabajo.

Por encima de la armoniosa estructura de la narración y de todo el entramado técnico, está esa demarcación que adereza y que alcanza graduación de denuncia y reflexión, por la maestría de su discurso y de la forma agridulce de contarlo. Achero Mañas fija fuerte en los sentidos su nobleza de mensaje.

Buenas las actuaciones tanto de los adultos como de la niña protagonista, todos en conjunto dan a esta película, el tono contundente que su argumento solicita. Juan Diego Botto tiene una interpretación digna de destacar encarnando a ese hombre cuyo amor por su hija le lleva casi a la locura, concluyente el grito mudo y angustiado del personaje, se nutre de los deseos de su hija, que camina por su mismo sendero de dolor, pero que su condición de inocencia le hace decir lo que siente, haciendo de su padre una víctima de las distintas discriminaciones que un hombre sufre cuando su esposa ya no está con él, ya sea por separación o por defunción.

La banda sonora de «Todo lo que tú quieras» se mimetiza con el relato integrando un conjunto totalmente resistente, justa y precisa.

Esperemos que ejemplos sacados de la ficción como éste, pero que son reales como la misma vida, nos hagan más solidarios, menos homófogos, más comprensivos, más tolerantes, en definitiva, más inteligentes.

Esa puerta entre abierta del final, la hace más efectiva.