Crítica: Noche de vino y copas

noche de vino y copasOle Christian Madsen es un director de cine danés perteneciente a ese irrepetible grupo de autores europeos surgidos en los últimos diez años que comienzan su carrera en el teatro y la televisión. Hasta hace poco incluidos en una categoría menos reconocida, pero a la que, por suerte, el tiempo va rescatando. Autor de casi una decena de películas en las que consigue extraer la tensión, el drama y  la risa.
No tenía unas expectativas muy altas con esta comedia pese a quien está detrás y delante de las cámaras, no había sido apenas promocionada, y no me atraía el tema pero tengo que reconocer que Ole Christian Madsen  aun alejándose de la forma a la que nos tiene acostumbrados, en “Noche de vino y copas” convence con su pequeño toque particular.
Christian (Anders W. Berthelsen), un hombre de unos 40 años que tiene una bodega de vinos al borde de la quiebra, poco a poco y con toda la tristeza que su soledad le permite él está consumiendo las existencias. En otros aspectos de su vida no le va mucho mejor. Su mujer Anna (Paprika Pirrotta) le ha dejado. Ahora trabaja como representante deportivo en Buenos Aires y vive una vida de lujo con la estrella del fútbol Juan Díaz (Sebastián Estévanez). Un día Christian y su hijo Oscar (Jami´e Morton), de 16 años cogen un avión destino Buenos Aires. Christian llega con la excusa de querer firmar los papeles de su divorcio con Anna, pero en realidad su intención es otra, lo que de verdad desea es recuperar a su mujer. Oscar pasará el tiempo tomando fotos sin parar con el sentido de un indolente y raro adolescente. A la vez padre e hijo se verán perturbados a causa de una serie de enredos y sucesos.

imagen de noche de vino y copasA pesar de que su distribución es algo simple y que no se consiente demasiados júbilos, más allá de la anécdota que forma su trama, tiene “Noche de vino y copas” bastante para hablar, por un lado porque se plantea como comedia dramática sin ningún tipo de ardid que lo transmita; por otro porque aborda uno de los grandes filones del género en su vertiente más estándar; por otro más, en fin… porque la relación y el comportamiento del protagonista con su mujer es un ejemplo de desesperado amor que solo puede ser visto desde el objetivo de una cámara amable sin miedo a caer en el exceso .Narrada con plausible optimismo, trabando los personajes sin ningún aroma de drama en momentos como cuando el protagonista principal tiene sus crisis de celos; la peculiaridad a que es sometido, o cuando el hijo muestra su original forma de sufrir el divorcio de los padres, todo hecho derrochando un humor tipo italiano que impregna a personajes a los que poco a poco coges afecto, avanzando sobre esa tesitura llega a un punto en que le concedes tu interés.

El buen hacer del reparto se convierte en uno de los aspectos a destacar, las interpretaciones son más que aceptables. Aunque el guión se excede en la exageración  hay que reconocer que funciona bastante como comedia. La fotografía de Jorgen Johansson está bastante cuidada. La música de Jonas Struk compuesta de tangos y canciones porteñas muy pegadizas da un toque animoso con sello argentino; país en el que se desarrolla la historia. Preciosas vistas de Buenos Aires, buen vino, todo en la recreación encaja con cada situación al detalle. Hay algo que me sorprende en “Noche de vino y copas”, yo esperaba algo previsible y tópico y en realidad lo es pero te atrae y te hace pasar un rato muy distraído.
Diez nominaciones a los premios Robert 2012 de la Academia de Cine Danés. Candidata por Dinamarca al Oscar a la mejor película de habla no inglesa 2012. Premio Bodil de la crítica Danesa 2012 a mejor actriz secundaria (Paprika Steen). Premio Zulú 2012 mejor actriz secundaria (Paprika Steen) Premiada en el 56ª festival de cine de Valladolid.
A veces es muy positivo abrir ventanas a la alegría, al disparate y la diversión. Y ahora que se sufre tanto en silencio es buen momento para ver películas como “Noche de vino y copas”.

Crítica: La caza

La cazaLa dirección de Thomas Vinterberg consigue captar cada aspecto de la vida de los personajes que propone, logrando una película diferente y excelente. Crítica de la película “La Caza”.

El argumento nos habla de Lucas (Mads Mikkelsen) quien, tras un divorcio difícil, tiene una nueva y bonita relación, un nuevo trabajo y a su hijo Marcus (Lasse Fogelstrom), un chico adolescente que sufre los vaivenes del divorcio de sus padres. Está próxima la navidad y las noches se iluminan. La ciudad entera se dispone a celebrarlo, la ilusión tamborilea en los buenos corazones y todos la quieren adoptar con el gesto brillante del que crea un derroche de sí mismo. Pero de repente un hecho inadecuado hace correr todo tipo de comentarios complicados. El estupor y la desconfianza se propagan y la pequeña comunidad se sumerge en la histeria colectiva. Lucas intenta luchar por salvar su dignidad, aunque poco a poco se irá complicando en un mar de dudas y recelos. Absolutamente desilusionado se va sometiendo al negro espanto de los sentimientos encontrados.

El guion de “La Caza” ha sido coescrito por Thomas Vinterberg y Tobias Lindholm. Fieles a su empeño de radiografiar un tema de la sociedad en que vivimos desde otro punto de vista, repasan, envilecen y representan su idea donde una falsedad cobra vida.

El director danés remata la historia con una realización que dilata el exceso de la historia, una narración  que destaca en su factura de ideas arriesgadas, pero no solo consigue que claudiquemos con su punto de partida sino que a medida que avanza camina con firmeza y certeza en un terreno de incógnita y desconfianzas. La complicación de las relaciones cordiales, los problemas de comunicación, la insufrible marginación y una psiquis atormentada, nos turban en la butaca.

Vinterberg emplea una gran naturalidad en diálogos ordenados y realistas en su simplicidad, y de forma tremenda nos introduce en el corazón dramático de la película. Uno de los grandes logros de la película,  la fotografía de Charlotte Bruus Christensen de baja intensidad y los ángulos penetrantes y valiosos. El autor de la música, Nikolaj Egelud, nos convence de que sus notas van a contribuir de un modo agradable a adornar el drama regalándonos unos acordes creativos tenues y elegantes.

Imagen de La CazaEn el reparto, creo que solo un actor formado en personajes tortuosos como Mads Mikkeelsen podría sostener este personaje con la intensidad que destaca en “La Caza”, hay en él una naturalidad que revela su frágil destierro pero también la fortaleza de quien pretende restablecer la verdad para salir de una causa tan aparentemente demencial, Mikkeelsen, se proyecta más allá de la palabra y los gestos. El resto del elenco también muestra su empeño de dar vida de forma rigurosa a los personajes de esta trama oscurecida como mandan los cánones. Estupendamente defendidos por Lasse Fogelstrom, Thomas Bo Larsen, Alexandra Rapaport, Lars Ranthe Brunn , Annika Wedderkopp y el resto de actores. Creo que nada se puede menospreciar en “La Caza”. El reparto está tan bien elegido como todo el entorno sensato de la obra.

Premiada en Cannes, con mejor actor a Mads Mikkelsen. También en el Festival de Sevilla. En los premios Bafta, nominada a mejor película. Premios del Cine Europeo, cinco nominaciones incluyendo mejor película y mejor guion.

“La caza” está ceñida de emoción: la trayectoria alegórica de una bola que gira sin poder detenerse.

Hay que verla para vivirla.

Crítica: Grandes Esperanzas

Grandes Esperanzas

Nueva adaptación de la novela homónima de  Charles Dickens.  Su director, Mike Newell, uno de los grandes maestros del cine inglés. Critica de la película “Grandes Esperanzas”.

La acción dramática tiene lugar en tierras en la campiña inglesa, Pip (Toby Irvine) es un niño huérfano de clase baja que vive con su hermana y el marido de ésta. Un día conoce a un presidiario (Ralph Fiennes) que se ha escapado, quien le pide comida y una lima. Pip le ayuda. Al poco tiempo una mujer pudiente, la señora Havisham (Helena Bonham Carter) le invita a jugar a su casa,  allí descubre otra manera de vivir, conoce  a  Estela (Holliday Grainger) una niña adiestrada a la forma y manera de la señora. Pip se enamora de Estela nada más verla. Pero ella es orgullosa y engreída le rechaza por su origen humilde. Pip  (Jeremy Irvine) se hace mayor y aprenderá a acatar los dictados de su procurador (Robbie Coltrane).

Desde la bondad al desprecio,  desde la humildad a la ambición,  desde el crueldad a la honra y de los sentimientos más grandes a los comportamientos ultrajados,  todo un canto emocional al ser humano y a la poesía visual. La fotografía es irreprochable, de una gran belleza estética y de una fidelidad enormemente convincente. Todo está cuidado para contar una historia que no pierde el interés en ningún momento y que no renuncia a adentrarnos en el incierto factor que se forma en nuestro interior, tanto en su aspecto emocional y de  valores moralistas.

Al igual que “Price of de Persia: Las arenas del tiempo”, su anterior producción, Mike Newell en “Grandes Esperanzas” construye  actos en plena avenencia, encajando cada detalle en donde nada sobra y nada falta.

Imagen de Grandes Esperanzas

Es ésta una película fiel al texto original, rico en personajes y en documentación histórica, con escenas intensas y una trama emocionante, con ritmo impecable que conduce dulcemente hasta el conocido desenlace. Aunque no es la mejor versión pues recuerdo una difícil de superar, resulta extremadamente atrayente.
El trabajo de los actores y su arcoíris de personajes hacen transparente la argumentación que, en muchas ocasiones, nos encontramos entre los desiguales planos que satisfacen nuestra realidad como seres humanos, aunque, valga mi reiteración en su arcoíris de personajes, exceptuando,  sin duda, de esta colorida definición a Helena Bonham Carter en cuyo personaje distinguimos lo exagerado, rimbombante e histriónico de casi todos los personajes en que la hemos visto encajada. Buenas interpretaciones,  radiantes Jeremy Irvine, Robbie Coltrane y  Holliday Grainger que seducen en cada aparición, e infinidad de secundarios, se encargaron de otorgar peso artístico a la obra.

 

Una película para disfrutarla.

Crítica: Amor

Cartel de la película AmorAcercamiento riguroso a los problemas de la ancianidad. Impecable, rigurosa, inteligente. Crítica de la película “Amor”.

La película empieza donde la historia termina, nos lleva en la primera escena al apartamento de

George (Jean-Louis Trintignan) y Anne (Emmanuelle Riva), profesores de música durante toda su vida laboral, ahora son ancianos y viven retirados. Uno y otro son amantes de la música, dos personas que se aman después de haber compartido toda una vida juntos. Tienen una hija, Eva (Isabelle Huppert) que también profesionalmente se dedica a la música. Un día desayunando Anne es víctima de una ausencia cerebral, cuando se recobra del lapsus la anciana que está sentada a la mesa frente a la ventana, necesita creer y hacer creer que no ha pasado nada, pero al segundo una recaída la obliga a ser ingresada en un hospital, después de ser operada, vuelve a su casa pero ya nada puede ser igual.

Michael Hanehe en “Amor” nos habla de muchas formas, incluso con los silencios.

Fiel a su estilo de poner a prueba los sentimientos, nos desgarra con gestos, miradas, actitudes, caricias y sonrisas para expresar un verdadero “Amor”.

Amor” es una película que yo no debería haber visto, aunque admiro a su director. Fui al cine el sábado a una sesión matinal, han pasado tres días y tengo a los personajes metidos en la cabeza. Yo, percibía, sentía, a dos personas de mi familia que pasaron por ese mismo calvario, creo que, por haberlo vivido, quizás pueda valorar con exactitud milimétrica el gran trabajo de director y actores. Es impresionante cómo se puede retratar con esa verdad un problema tan íntimo y tan escondido.

La nueva película de Haneke es un drama no solo destacado sino que, al mismo tiempo, como la totalidad de sus películas, es un material social significativo. Si hablamos de la nobleza que Haneke otorga a sus personajes ésta es sobresaliente, a los dos personajes principales se les asigna el mayor poder de seducción de la película, ellos son el amor y son el dolor plasmado a fuego en el desánimo de sus caras, su trato y su expresión.

Si consideramos la parte técnica de “Amor” también notamos el virtuosismo del maestro, rodada toda en un apartamento, se disfrutan planos cortos y sobrios, otros largos y profundos a la vez que unos maravillosos planos fijos. La cámara de Michael Haneke en “Amor” se encuentra siempre bien ubicada.

Imagen de la película AmorDibujando una metáfora, el director y guionista utiliza una paloma, y aquí sus pinceladas son pausadas y sencillas, en un cortejo de sensibilidad, paz y anhelo de libertad.

Decir actores es decir perfección, Jean-Louis Trintignan y Emmanuelle Riva merecen ser premiados y recordados siempre por este inigualable papel. Isabelle Huppert tiene tres momentos escuetos y no se puede pedir más de lo que da en cada escena, precisa y frustrada la expresión de su rostro, cuando George encerrado en su mutismo, le dice: “Vive tu vida, que nosotros viviremos la nuestra”, escalofriante.

En fin, que es una película excelente en todos sus apartados, una película que nos hace reflexionar tocando temas como la vejez, la convivencia, la solidaridad, el amor, los hijos y la eutanasia, todo servido en bandeja de cristal.

Amor” es una buena película que puedo recomendar desde su maestría cinematográfica, pero caminen preparados, es dura, muy dura.