Crítica: Las ventajas de ser un marginado


Cartel de Las ventajas de ser un marginadoStephen Chbosky
(1970, Pensilvania), novelista director de cine y guionista en su primera película en la pantalla grande extrae el guion de su propia novela “Las ventajas de ser invisible”, de 1999. Critica de la película “Las ventajas de ser un marginado”.

El conjunto de esta película que hoy reseño es una invitación a explorar en los problemas y fervores de los adolescentes con un mirada nada desdeñable.

 “Las ventajas de ser un marginado” nos cuenta la historia de Charlie (Logan Lerman), un joven tímido e introvertido que describe su vida a través de una serie de cartas a un lector que no conoceremos. El protagonista tendrá que afrontar el primer amor, el suicidio de su primer amigo y su propia enfermedad mental. Al mismo tiempo, lucha por encontrar un grupo de personas con las que pueda encajar y sentirse bien.

La historia intenta describir las preocupaciones de la vida adolescente y la divulgación de temas difíciles. La forma en la que Stephen Chbosky aborda estas situaciones parte de un aire realista y fresco, es un regalo para el espectador y el conjunto y la fusión de sus líneas y sombras transmiten continuamente unos personajes fuertes, mojados en la amenaza del próximo fracaso en sus vidas. Sobre el rostro de Charlie, el protagonista, está presente el centellear pesado del apremio de la marginación.

De esta coherencia formal que es “Las ventajas de ser un marginado” nace la veracidad y la referencia a la cultura pop de la época citando películas, canciones y libros. Estos detalles imprescindibles aportan si cabe mayor conmoción a la escena; además, el joven realizador entrelaza actos y diálogos en donde nos descubre pautas nuevas, algo original y modificador.

Imagen de Las ventajas de ser un marginadoChbosky cuestiona el drama con un sentido antidramático. Tanto en su estructura y en sus formas narrativas como en el lenguaje y el tratamiento de los temas, “Las ventajas de ser un marginado” propone un emocionado balance de novedad. Pero ahí no acaban todas las concordancias de esta película. Logan Lerman, Ezra Miller, Emma Watson, Mae Whitman, Kate Walsh, en sus interpretaciones asumen un delirante trabajo de conjunto destacando Ezra Miller, un actor de semblante abierto, inteligente, sensible; vive su personaje con la fe de quien se siente seguro y sin cultivar réplicas lo desarrolla de forma inmejorable, totalmente creíble.

Michael Brook es el responsable del encanto musical de “Las ventajas de ser un marginado”, un obsequio para el total funcionamiento del film. En cuanto a la fotografía, parece en todo momento parte de una alianza de deseos compartidos.

Así llegamos a la clave resolutiva de la obra, únicamente ensalzada por un universo de voluntad simplificada, se cierra en un deslizar sutil, entre sus formas y su ilusión creativa.

Recomiendo quedarse a los títulos de crédito, la música lo merece.

Crítica: No

Cártel No - PelículaEl director Pablo Larraín Matte nos traslada a un film sutil y fácil de ver, muestra con mucha veracidad los conflictos políticos de la época en la que se desarrolla. Crítica de la película “NO”.

René Saavedra (Gael García Bernal) es un ejecutivo de publicidad que regresa a Chile tras su exilio en México y diseña una brillante y optimista campaña que propugna el «No» al plebiscito chileno de 1988. Su objetivo es poner fin a la dictadura militar y derrocar a Augusto Pinochet.

Con estos puntos de partida, Larraín otorga a su personaje principal toda la creencia necesaria para que el espectador aprecie sin dificultad el entusiasmo que pone en construir el mundo que persigue. Podemos ver la agitada vida que desde ese momento comienza René entre su trabajo y la relación con su ex mujer y su hijo. Inmediato a las emociones personales del protagonista, la entidad de “NO” la constituyen los acontecimientos políticos que de esta forma también se convierten en personajes. En este sentido, aparecen, entrelazadas y justas, imágenes que se insertan procedentes de los archivos, colocándonos ante la realidad en el contexto de aquellos significativos momentos.

Todo esto enmarcado en una fotografía particular y acertada de Sergio Armstrong.

Los sucesos acontecen de forma fluida, con algún toque de humor que funciona, la banda sonora de Carlos Cabezas, sin ser brillante ni tan protagónica, acompaña muy bien el relato.
Esto que la película cuenta, lo vivimos intensamente muchas de las personas que ahora tenemos una edad con experiencias. Nos alegrábamos inmensamente pero sabíamos que en un país con las circunstancias que desarrollaba Chile era imposible derrocar la dictadura sin la ayuda de los EE.UU. y seguros estábamos que ellos apoyaban ese régimen. No hace mucho los noticiarios difundieron una información oculta hasta el momento que nos daba la razón: Se decía que EEUU habría apoyado la campaña contra Pinochet, a pesar de que antes procuraron quebrantar el gobierno de Allende y respaldaron el golpe de estado.

El guion de Pedro Peirano está basado en la obra de teatro “Plesbiscito” de Antonio Skármeta. El escritor chileno, después del visionado de la película comentó: «La película es buenísima, cuenta con una innovadora técnica con la que logra un planteamiento muy original. Se filmó con herramientas y materiales que reproducen la textura y atmósfera de la época. Y esto permite transitar muy fluidamente entre las imágenes de archivo a las ficticias. Además, trata un tema muy interesante. De cómo un artista contribuye a conseguir la libertad de un país».

Crítica: Bestias del sur salvaje

Cartel de Bestias del Sur SalvajePuede resultar estimulante y poética, una fascinante carrera al espíritu de lo lirico. Puede llegar a hacerte sentir que estás en armonía con su bella fuerza. Crítica de la película “Bestias del sur salvaje”.

Nos adentramos en la historia de una niña Hushpuppy (Quvenzhané Wallis) que vive con su padre Wink (Dwight Henry) en un lugar aislado del mundo. En el Sur del planeta, el nivel de las aguas está subiendo vertiginosamente y todos los diques se hunden. Al mismo tiempo, los animales salvajes vuelven de sus tumbas.

Benh Zeittlin opta por ocuparse más en bosquejar una buena distribución argumental fuera de lo que sobreviene en el interior de los personajes y lo muestra con naturalidad, en sus manos la niña resulta tan sorprendente como todo el entramado de “Bestias del sur salvajes”, una película confusa, consistente y calculada, dirigida a determinados sectores de espectadores, abiertos a recrearse en atmósferas poco habituales que impulsan personajes y ambientes desoladores.

Los actores, en su mayoría no profesionales, están fantásticos. La niña principal es un descubrimiento por su naturalidad, pero sobre todo, porque acentúa una ternura que enamora a la cámara con cada aparición y hace que creamos a su personaje sin tantear dudas. Benh Zeittlin y Luci Alivar trabajan un modélico guión sirviendo como eje a una dirección superlativa en la que no se consienten exuberancias, cada plano dura lo necesario, y los momentos en los que la cámara debe ser rigurosa están pensados para transmitir impresión buscando siempre complementar una narración que es sencillamente un sonido de brisa. La música de Dan Romer y Benh Zeittlin una exaltación de la tranquilidad y una invitación a dejarse llevar y acompañar. La fotografía de Ben Richardson nos invita a que viajemos por un recorrido que reúne pureza, frescura y naturalidad, el sentido de la imagen flexible y preciosista que dota la representación de un calado sensitivo que va más allá del paisajismo de postal. Menos empecinada es la aparición de los distintos seres surrealistas que hacen acto de presencia en momentos clave de “Bestias del sur salvaje”, con el mejor propósito e imaginación pero sin ayudar a materializar en imagen lo dispuesto desde la entelequia que transporta el guion.

Consigue convencer por ese puñado de verdades humanas que transpiran sus graníticas escenas siempre verosímiles y sensibles, sin forzar jamás el registro sentimental.

Solo hay que mirarla con interés y sabiendo que no es cine comercial.

 

Crítica: El vuelo

Cartel de El vueloDespués de que en 2009 con “Cuento de Navidad” sacara a la luz el lado tierno de la vida, esta humilde mujer que les escribe pensaba que Robert Zemeckis,  se había tomado un tiempo sabático, sin embargo aquí le  tenemos en 2013 con un discurso cerrado de denuncia social. Crítica de la película “El vuelo”.

Así nos muestra la sinopsis: Tras un aterrizaje de emergencia gracias al cual salvan la vida un centenar de pasajeros, el capitán Whip Whitaker (Denzel Washington), que pilotaba el avión, es agasajado como un héroe nacional. Sin embargo, cuando se pone en marcha la investigación para determinar las causas de la avería, se descubre que, probablemente, fue precisamente el piloto quien puso en peligro la vida de los pasajeros debido a su alcoholismo.

El punto de partida es inmejorable. Robert Zemeckis inserta con acierto durante los primeros minutos de la película unas sobrecogedoras dosis de acción escalofriante y después de los momentos más puramente representativos, la cinta eleva su nivel de drama e intriga para establecerse de esa manera hasta el final.

Mucho se ha dicho sobre si es preferible un buen personaje o una buena historia, pero en casos como “El Vuelo” se demuestra que poco puede hacer un buen personaje si se le introduce en medio de un guión, como el de John Gatins, flojo e incapaz de resolver los problemas con un mínimo de soltura. En esta ocasión, para nuestra suerte el realizador pone en imágenes una historia incómoda y absorbente y una intriga preñada de muerte y culpa, todo a bordo de un vuelo desventurado, con instantes que a ratos toman modos de cine de suspense pero con un personaje real de hoy o de cualquier día. Nos hablan de la culpa y  de la pérdida, pero también nos hablan del remordimiento, de la empatía y de la angustia. Imagen de El vuelo“El Vuelo” es una película dura pero rigurosa y sin aderezos sentimentaloides, nos muestra eso que está oculto, que se encubre pero no puede esconderse: el alcoholismo. Robert Zemeckis desnuda el núcleo de la historia y prescinde de elementos menores  pero a cambio conserva esa parte que hace de “El Vuelo” una película singular,  sin mostrar claramente las múltiples formas que puede adoptar una adicción.

Los aspectos técnicos son correctos, destacando la elegante fotografía. La ambientación, bastante conseguida. Zemeckis acude a tomas angulosas y primeros planos de Washington para conseguir unos fotogramas perfectos, la dirección es correcta, con una buena puesta en escena, un gran dominio de los encuadres y un gran trabajo de interpretación de  actores. El reparto supera, en términos generales, la corrección, consiguiendo hacer disfrutar con unas interpretaciones que se tornan igualadas, destacan entre éstos Denzel Washington, siempre brillante y natural en escena, Don Cheadle que compone un secundario mordaz e intenso, y Bruce Greenwood, sin correr ningún riesgo y situando su personaje donde debe estar.

En fin, película agradable, sincera, siempre teniendo en cuenta que ofrece lo que promete.