Crítica: Un lugar donde refugiarse

Un lugar donde refugiarseLasse Hallström subraya de nuevo el concepto de historia romántica, con elementos intrigantes en ocasiones y a ratos algo azucarados. Crítica de la película “Un lugar donde refugiarse”.
Nos presenta la historia de Katie (Julianne Hough), que llega a la pequeña localidad de Southport, en Carolina del Norte. Su precipitada llegada provoca muchas preguntas sobre su pasado. Katie es una chica guapa pero no quiere destacar, tiene tomada una determinación que le impide cualquier relación demasiado personal. Llega el momento en que una cadena de sucesos la obligan a establecer ciertos lazos: uno con Alex, (Josh Duhamel), un viudo propietario del colmado del pueblo y que tiene dos hijos pequeños y el otro, con Jo (Cubie Smulders), una vecina simpática y cariñosa con la que compartirá más de un secreto. Poco a poco, Katie irá dejando caer sus barreras, echando raíces en la comunidad y acercándose cada vez más a Alex y su familia, aunque no puede dejar enterrado el oscuro secreto del pasado que todavía la persigue y aterroriza. Un pasado que la obligó a emprender su largo viaje.
Otra vez y con la misma forma vuelve Lasse Hallström. El director de Siempre a tu lado Hachiko (2009), jamás pretende hacer películas grandiosas ni revolucionar la cinematografía, en lugar de eso, se entrega un cine entretenido y familiar llegando al corazón con la sencillez y el conocimiento de su historia. A lo largo de sus muchas películas tenemos espacio para valorar su aportación al cine. A este respecto nos remitimos a obras como por ejemplo: “Las normas de la casa de la sidra”, “Chocolat” o “Querido John”, entre otras. Imagen de Un lugar donde refugiarseLa última que pudimos visionar La pesca del salmón en Yemen, película que a mí particularmente no terminó de convencerme. Con “Un lugar donde refugiarse”, adaptación de una novela de Nicholas Sparks, con guion escrito por Leslie Bohem;  Hallström no salta al precipicio de los valientes pues sigue como ya he dicho y claro está, las mismas directrices de siempre: algo de suspense, tensión, ternura y romance todo trabajado por los caminos de los más previsibles destinos.
Si hablamos en términos generales las actuaciones son buenas, especialmente Julianne Hough que con discreción y belleza da vida a la protagonista, una mujer con miedo, un ser humano con virtudes e imperfecciones y llena de ilusiones insatisfechas que la estremecen, cuestionando su vida y repasando las bases sobre las cuales ha comenzado el camino hacia su bienestar personal. El resto del reparto: Josh Duhamel, Cubie Smulders, Noah Lomax, Red Wesd, Irene Ziegler, David Lyons, saben alcanzar lo requerido en su representación. La música de Deborah Luire. La fotografía de Terry Stacey.
“Un lugar donde refugiarse”, sin renunciar a su previsible desarrollo, aguanta su visionado sin pérdida de interés ni desfallecimientos rítmicos… pero… ¡¡Cuidado, han vuelto a subir la entrada del cine!!

Crítica: La caza

La cazaLa dirección de Thomas Vinterberg consigue captar cada aspecto de la vida de los personajes que propone, logrando una película diferente y excelente. Crítica de la película “La Caza”.

El argumento nos habla de Lucas (Mads Mikkelsen) quien, tras un divorcio difícil, tiene una nueva y bonita relación, un nuevo trabajo y a su hijo Marcus (Lasse Fogelstrom), un chico adolescente que sufre los vaivenes del divorcio de sus padres. Está próxima la navidad y las noches se iluminan. La ciudad entera se dispone a celebrarlo, la ilusión tamborilea en los buenos corazones y todos la quieren adoptar con el gesto brillante del que crea un derroche de sí mismo. Pero de repente un hecho inadecuado hace correr todo tipo de comentarios complicados. El estupor y la desconfianza se propagan y la pequeña comunidad se sumerge en la histeria colectiva. Lucas intenta luchar por salvar su dignidad, aunque poco a poco se irá complicando en un mar de dudas y recelos. Absolutamente desilusionado se va sometiendo al negro espanto de los sentimientos encontrados.

El guion de “La Caza” ha sido coescrito por Thomas Vinterberg y Tobias Lindholm. Fieles a su empeño de radiografiar un tema de la sociedad en que vivimos desde otro punto de vista, repasan, envilecen y representan su idea donde una falsedad cobra vida.

El director danés remata la historia con una realización que dilata el exceso de la historia, una narración  que destaca en su factura de ideas arriesgadas, pero no solo consigue que claudiquemos con su punto de partida sino que a medida que avanza camina con firmeza y certeza en un terreno de incógnita y desconfianzas. La complicación de las relaciones cordiales, los problemas de comunicación, la insufrible marginación y una psiquis atormentada, nos turban en la butaca.

Vinterberg emplea una gran naturalidad en diálogos ordenados y realistas en su simplicidad, y de forma tremenda nos introduce en el corazón dramático de la película. Uno de los grandes logros de la película,  la fotografía de Charlotte Bruus Christensen de baja intensidad y los ángulos penetrantes y valiosos. El autor de la música, Nikolaj Egelud, nos convence de que sus notas van a contribuir de un modo agradable a adornar el drama regalándonos unos acordes creativos tenues y elegantes.

Imagen de La CazaEn el reparto, creo que solo un actor formado en personajes tortuosos como Mads Mikkeelsen podría sostener este personaje con la intensidad que destaca en “La Caza”, hay en él una naturalidad que revela su frágil destierro pero también la fortaleza de quien pretende restablecer la verdad para salir de una causa tan aparentemente demencial, Mikkeelsen, se proyecta más allá de la palabra y los gestos. El resto del elenco también muestra su empeño de dar vida de forma rigurosa a los personajes de esta trama oscurecida como mandan los cánones. Estupendamente defendidos por Lasse Fogelstrom, Thomas Bo Larsen, Alexandra Rapaport, Lars Ranthe Brunn , Annika Wedderkopp y el resto de actores. Creo que nada se puede menospreciar en “La Caza”. El reparto está tan bien elegido como todo el entorno sensato de la obra.

Premiada en Cannes, con mejor actor a Mads Mikkelsen. También en el Festival de Sevilla. En los premios Bafta, nominada a mejor película. Premios del Cine Europeo, cinco nominaciones incluyendo mejor película y mejor guion.

“La caza” está ceñida de emoción: la trayectoria alegórica de una bola que gira sin poder detenerse.

Hay que verla para vivirla.

Crítica: Grandes Esperanzas

Grandes Esperanzas

Nueva adaptación de la novela homónima de  Charles Dickens.  Su director, Mike Newell, uno de los grandes maestros del cine inglés. Critica de la película “Grandes Esperanzas”.

La acción dramática tiene lugar en tierras en la campiña inglesa, Pip (Toby Irvine) es un niño huérfano de clase baja que vive con su hermana y el marido de ésta. Un día conoce a un presidiario (Ralph Fiennes) que se ha escapado, quien le pide comida y una lima. Pip le ayuda. Al poco tiempo una mujer pudiente, la señora Havisham (Helena Bonham Carter) le invita a jugar a su casa,  allí descubre otra manera de vivir, conoce  a  Estela (Holliday Grainger) una niña adiestrada a la forma y manera de la señora. Pip se enamora de Estela nada más verla. Pero ella es orgullosa y engreída le rechaza por su origen humilde. Pip  (Jeremy Irvine) se hace mayor y aprenderá a acatar los dictados de su procurador (Robbie Coltrane).

Desde la bondad al desprecio,  desde la humildad a la ambición,  desde el crueldad a la honra y de los sentimientos más grandes a los comportamientos ultrajados,  todo un canto emocional al ser humano y a la poesía visual. La fotografía es irreprochable, de una gran belleza estética y de una fidelidad enormemente convincente. Todo está cuidado para contar una historia que no pierde el interés en ningún momento y que no renuncia a adentrarnos en el incierto factor que se forma en nuestro interior, tanto en su aspecto emocional y de  valores moralistas.

Al igual que “Price of de Persia: Las arenas del tiempo”, su anterior producción, Mike Newell en “Grandes Esperanzas” construye  actos en plena avenencia, encajando cada detalle en donde nada sobra y nada falta.

Imagen de Grandes Esperanzas

Es ésta una película fiel al texto original, rico en personajes y en documentación histórica, con escenas intensas y una trama emocionante, con ritmo impecable que conduce dulcemente hasta el conocido desenlace. Aunque no es la mejor versión pues recuerdo una difícil de superar, resulta extremadamente atrayente.
El trabajo de los actores y su arcoíris de personajes hacen transparente la argumentación que, en muchas ocasiones, nos encontramos entre los desiguales planos que satisfacen nuestra realidad como seres humanos, aunque, valga mi reiteración en su arcoíris de personajes, exceptuando,  sin duda, de esta colorida definición a Helena Bonham Carter en cuyo personaje distinguimos lo exagerado, rimbombante e histriónico de casi todos los personajes en que la hemos visto encajada. Buenas interpretaciones,  radiantes Jeremy Irvine, Robbie Coltrane y  Holliday Grainger que seducen en cada aparición, e infinidad de secundarios, se encargaron de otorgar peso artístico a la obra.

 

Una película para disfrutarla.

Crítica: Las flores de la guerra

 Cartel de Las flores de la guerra“Las trece mujeres de Nankín”, basada en hechos reales, es un libro en el que Yan Geling narra un episodio de una terrible guerra, el ejército japonés contra el pueblo chino. En 2013, Zhang Yimou la obtiene para el cine y nos la describe en imágenes duras y punzantes. Crítica de la película “Las flores de la guerra”.

No es necesario poner al director chino Zhang Yimou a salvo del cargo de que su mirada se dirija siempre al mismo espacio como se está oyendo por algunos medios. Su examen siempre está dirigido al espectador y a su tierra, eso no nos debe sorprender. Zhang Yimou eternamente necesita mostrar sus personajes como una exaltación del hombre en su lado bueno y su lado nocivo, y lo podemos detectar en todas sus películas desde “Sorgo Rojo”, 1987, hasta “El amor bajo el espino blanco”, 2010, película que vimos el año pasado después de esperarla mucho tiempo. La clave de este buen director es su rotundo tratamiento, la rigurosa alternancia y sus ingenios al mostrar el pánico humano y la maldad del mismo ser en situaciones distintas.

 Zhang Yimou vuelve a tensar la cuerda por un punto esencial, bridándonos una majestuosa denuncia histórica.

En 1937, durante la segunda guerra chino-japonesa, John (Christian Bale), un maquillador de cadáveres, llega a la iglesia católica Santa María Magdalena de Nankín para preparar al párroco, el padre Engelmann antes de su entierro, pero en ese momento las terribles acciones del ejército invasor japonés convierten a John en el único adulto entre el grupo de alumnas del convento y el grupo de prostitutas de un burdel cercano. El americano se encontrará en una posición comprometida como guardián de los dos grupos ante las barbaridades del ejército ocupante japonés.

Imagen de Las flores de la guerraMás allá, de la novela en la que se basa y que es una literatura histórica “Las flores de la guerra” es una historia estremecedora bien contada en el cine, con ritmo, caracteres y brillos siempre presentes. La conjunción trágica y sentimental es el objetivo principal de esta película, pues, mientras que el primer elemento funciona estupendamente, ayudado por los hechos que se muestran y por la tensión sabiamente aplicada en escenas de una tremenda crueldad, el segundo aspecto cae por su propio peso como derivación sensitiva.

No es ninguna casualidad que Zhang Yimou desarrolle una dirección ambiciosa y sorprendente, el guión, es un punto fuerte retratando el marco de la guerra como realmente imaginamos que pudo ser. Como cada vez vemos en el trabajo de Zhang Yimou una muestra, además, de que lo único importante en una película es una buena historia y unos diálogos directos e inequívocos para mantener la forma de fondo principal. Nada pasa desapercibido, un gran trabajo de fotografía y unos perfectos juegos de cámara, dan crudeza a los momentos de acción. La música, acompaña de forma ligera y pausada sin que en ningún momento pase a ser protagonista de la escena pero forjándose como un regalo de acompañamiento. Los actores : Niní, Xiyi Zhang, Xiting Han, Doudu Zhang, Dawer Tong, Atsurô Watabe, Kefan Cao, Yangchunzi Yuan, Jia Sun, Yuemin Li, Bai Xue, Takashi Yabayashi, Shigeo Kobayashi y muchos más dan un gran enfoque a sus personajes deslumbrando desde la interpretación.

Recordamos que Lu Chuan ya nos habló en 2010 de esta terrible guerra con su película “Ciudad de vida y muerte.

“Las flores de la guerra” se puede considerar como algo más, es una película que sin ser una obra maestra, es inteligente y reflexiva. Una obra en la que el honor tiene una significación indigna a la vez que se fragua dentro de ese infierno un sutil códice de humanidad y entrega.