Crítica: Todo lo que tú quieras

CartelAchero Mañas, actor y director de cine, es un destacado cineasta del panorama cinematográfico español. Tras pasar parte de su juventud en Nueva York, donde cursa estudios relacionados con el mundo de la interpretación y la dirección de cine, regresa a España; aquí, pasa varios años desarrollando su faceta de actor, el arte de la realización le atrae y realiza su primer corto; a partir de ahí, sus cortos y sus películas, todo lo que ha hecho, ha sido reconocido, aclamado y premiado. Con su primera película “El Bola” triunfó en los premios Goya alzándose con dos estatuillas. En la actualidad nos presenta “Todo lo que tú quieras”, con la que consigue  su mejor trabajo, un sincero y denso drama, llevado con un asombroso pulso.

“Todo lo que tú quieras”… Eso es lo que Leo (Juan Diego Botto) le da a su hija. Lo que su pequeña le demanda y lo que quiere, es una madre, la suya, la verdadera que murió hace poquito, desde entonces los dos se sustentan, el uno del amor del otro, Leo es abogado con un enorme volumen de trabajo, que ahora no puede atender al completo porque necesita cuidar de Dafne (Lucía Fernández) su hijita de cinco años. Ella logra de Leo todo, y él perdido y desesperado pide ayuda a un conocido, Alex (José Luis Gómez), un hombre al que nunca hubiese imaginado haber tenido que recurrir, las normas sociales  desaconsejan “ciertas amistades”, lo sabe y lo asume, todo por hacer feliz a su pequeña “flaca”.

Drama tan emocionante como inolvidable, efectivo, expectante, inesperado, sensato y lleno de lógica, una muestra más de la conquista conceptual, de un director que hace diana con cada trabajo.

Por encima de la armoniosa estructura de la narración y de todo el entramado técnico, está esa demarcación que adereza y que alcanza graduación de denuncia y reflexión, por la maestría de su discurso y de la forma agridulce de contarlo. Achero Mañas fija fuerte en los sentidos su nobleza de mensaje.

Buenas las actuaciones tanto de los adultos como de la niña protagonista, todos en conjunto dan a esta película, el tono contundente que su argumento solicita. Juan Diego Botto tiene una interpretación digna de destacar encarnando a ese hombre cuyo amor por su hija le lleva casi a la locura, concluyente el grito mudo y angustiado del personaje, se nutre de los deseos de su hija, que camina por su mismo sendero de dolor, pero que su condición de inocencia le hace decir lo que siente, haciendo de su padre una víctima de las distintas discriminaciones que un hombre sufre cuando su esposa ya no está con él, ya sea por separación o por defunción.

La banda sonora de «Todo lo que tú quieras» se mimetiza con el relato integrando un conjunto totalmente resistente, justa y precisa.

Esperemos que ejemplos sacados de la ficción como éste, pero que son reales como la misma vida, nos hagan más solidarios, menos homófogos, más comprensivos, más tolerantes, en definitiva, más inteligentes.

Esa puerta entre abierta del final, la hace más efectiva.

Crítica: Bright Star

CartelAños y muchas películas han pasado, desde la sobresaliente “El Piano”“Bright Star” , es otro paso adelante en la filmografía de Jane Campion, con guion creado por ella misma, basándose en la biografía que el escritor inglés Andrew Motion escribió sobre la vida de John Keats.

Campion nos ofrece múltiples atractivos. Ha realizado un drama romántico, desarrollado en la campiña inglesa, que se basa en los últimos años de la vida del poeta. El impulso de la película se centra en el conflicto de sentimientos que debe atravesar el escritor.

Keast (Ben Whishaw) es un chico de veintitrés años, apenas se ha asomado al mundo, no tiene dinero, ni casa, sólo tiene un hermano enfermo al que le dedica sus cuidados. Al morir su hermano, Keats va a vivir con su amigo Brown (Paul Schneider),  su benefactor, cuidador y protector. Keast corresponde a su ayuda con las hojas manuscritas que cada día le brinda su inspiración. El amor de Keats por Fanny Brawne (Abbie Cornish) es tan maravilloso y tan inmenso que lo tiene postrado en los límites de lo soportable, es desmedido para un espíritu sensible como el suyo. Fanny es más entregada y expresiva, pero siempre topa con un obstáculo, el señor Brown, que protege a Keast de ella. Este hombre cree que la chica es perjudicial para la creatividad del joven. Fanny y Keats logran momentos íntimos inusitados, pasan juntos un tiempo hermoso, en el que él le regala a su amada sus versos, su amor, y su capacidad de sentir el latir de su ternura.

La película narrada con la seriedad de esta inteligente directora, tan minimalista en pretensiones, carente de ampulosidad, como lograda en su justa medida.

La adaptación visual muy lograda, y más si tenemos en cuenta la época en la que se basa, que pone de manifiesto el talento de Campion al lograr climas verdaderamente bucólicos. En ningún caso “Bright Star” es empalagosa ni está edulcorada, es una narración tranquila centrada en la vida de un poeta, considerado como el principal exponente del movimiento romántico inglés. John Keats, nacido en Londres, sufrió una infancia desgraciada, tuvo una corta vida y murió en Roma, después de codearse con los más importantes escritores de la época

Brillan los tres protagonistas, sin destacar a ninguno. Eso sí, quiero dar una mención especial a la niña que interpreta a la hermana de Fanny, es una monería de niña y trabaja su papel fenomenal, también comentar que Ben Whishaw antes del rodaje aprendió a escribir con la pluma antigua, por tanto, los manuscritos que aparecen en la película están elaborados por el actor.

“Bright Star” tiene un metraje quizás un poco largo, visto por una espectadora que sin embargo sigue recreándose en la belleza visual de una película brillante.

Crítica: Un juego de inteligencia

CartelNo suelo comenzar hablando de la trama pero haré una excepción con “Un juego de inteligencia”. Productor de televisión, ésa es la profesión de Rainer (Moritz Bleibtreu), y haciendo programas basura tiene un enorme éxito, programas necios y mediocres, con los que se lleva las máximas audiencias. Un día conduciendo bebido y hasta arriba de coca, tiene un accidente, cuando se recupera, se pone a trabajar en un proyecto más serio, pero éste, es un fracaso de audiencia, en ese momento Rainer con una amiga que conoció en el hospital, Pegah, (Elsa Schultz Gambard) consigue agrupar a algunos hombres parados, algún marginado social y se embarcan en una  aventura de medición de audiencias y de sabotaje.

Al empezar a hacer esta crítica de “Un juego de inteligencia”, me pregunto si es efectivo hacer una película con variantes tan ilógicas y poco creíbles, nos habla de un hombre con éxito que despilfarra su estatus y el director, Hans Weingartner, nos lo cuenta de una manera rígida que se torna cargante y se va gastando en su desarrollo. El guión, poco exprimido, muestra una historia totalmente engañosa, como es que a un rico productor de programas de éxito en televisión se le cambie el chip y un día salga a la calle y sea un proletario reivindicativo, esto no hay quien se lo crea, la  gente así no se baja de su esfera. Cuesta imaginárselo, no me imagino a los productores de las dos cadenas de programas basura que tenemos en España, bajándose al nivel mínimo, para que la mayoría de los espectadores veamos programas de cultura, no.

“ Un juego de inteligencia” se queda simplemente en una idea no desarrollada, un film que lamentablemente se sitúa en la categoría de película sin atractivo ni alternativas lógicas, sólo queda en la buena intención de mostrar lo imposible, pues omite la idea de que hay muchos muros que romper para lograr una cosa así.

Hans Weingartner juega con un tipo de cine poco formado (expositivamente hablando) en el que gente de otro nivel social, nos viene a solucionar los problemas que los espectadores tenemos, pero que sin embargo en realidad no hay nadie que tenga un descenso a los infiernos. No, y no, desde ningún punto de la lógica. No es una mala película, ”Un juego de inteligencia” contiene momentos de buen cine y como ya he dicho la idea es buenísima, pero contada de otra forma hubiésemos tenido mucho que decir, y que hablar. En esta cinta se echa en falta aquel director que hizo “Los Edukadores”, bueno, un traspié lo tiene cualquiera, hasta los mejores tienen en su filmografía alguna película de la que no quisieran acordarse

Moritz Bleibtreu y Elsa Schultz Gambard, fenomenales en sus respectivos papeles, sobre todo él que representa un personaje complicado, el resto del reparto muy adecuado, bien elegido.

“Un juego de inteligencia” en el año 2007 estuvo nominada en San Sebastián a la Concha de Oro.

En resumidas cuentas, no aburre pero cuenta poco para lo que quiere demostrar, yo la recomiendo para espectadores que quieren ver cine con el cerebro en off.

Crítica: Lope

CartelEntre poesía transcurre este andamiaje dramático, “Lope”, una obra del director brasileño Andrucha Waddington, mezcla de biografía e imaginación, protagonizada por Alberto Ammann.

La historia comienza con un joven que vuelve de la guerra, justo antes de morir su madre. Por aquel entonces, (hablamos del siglo XVI) este muchacho volcaba sus ansias en la literatura, habitaba en un Madrid, apenas comenzado a construirse, las representaciones teatrales se hacían en corralas habilitadas para tal evento. El chaval es, Lope de Vega (Alberto Ammann, Celda 211), que desde pequeño cultiva el amor a la poesía, es su pasión, como devoción tiene por el teatro. Quiere que sus comedias sean conocidas por el público, para ello un día visita la casa de jerónimo de Velázquez (Juan Diego), autor de comedia barroca y empresario teatral, allí Lope queda contratado. Ese mismo día conoce a la hija de este poderoso hombre, Elena Osorio (Pilar López de Ayala) y el encuentro es fulminante, apenas se miran nace entre ellos una atracción que no pueden controlar. Así pasa el tiempo, pero la vida de Félix Lope de Vega y Carpio, se verá muy alterada, por entregar su corazón y su amor a otra mujer, Isabel de Urbina (Leonor Watling) y debido a ello, la venganza de Velázquez y Perrenoz Granvela, (Miguel Ángel Muñoz) cambiarán su vida. Entre el amor y la pasión, envuelto en mil problemas, va pasando este relato dramático y de aventuras, que constituye sólo una pequeña muestra de la vida “en los comienzos”, de uno de los poetas y dramaturgos más fecundos de la literatura del Siglo de Oro.

“Lope” es una película con poco énfasis en cuanto a la exposición de la obra del escritor, está mucho más centrada en sus osadas conquistas, seducción, erotismo, venganzas, eso es lo que se muestra, aunque claro está, esto también constituye una parte de la vida de un hombre que amaba a las mujeres, casi tanto como a la poesía.

Waddington deja el final de la película justo donde Lope de Vega empieza a desarrollar todo su potencial literario. Toda la época posterior a los hechos relatados por la película, la inspiración será su compañera más cercana, junto con la pena impuesta. Su proyecto de renovación del teatro, lo maduró en sus estancias en distintas ciudades españolas, sobre todo en Alba de Tormes, donde tuvo una vida tranquila, sosegada y pudo participar de lleno en sus trabajos de comedia evolutiva, o nueva.

Lope resulta un personaje fascinante y capaz para soportar el peso de la película, la constelación de estrellas españolas que encabezan el reparto, magníficos Amman y Juan Diego, brillan con luz propia; especial mención para Luis Tosar, y en segundo plano el resto, cuyas representaciones ricas en credibilidad, le confieren a la película  un tono incuestionablemente auténtico.

La decoración es un elemento a destacar, la configuración del Madrid antiguo, la ambientación de personajes, el vestuario, la dirección de artistas, la fotografía, la música, dan sobrada muestra del esmero y la alianza con la que se ha retratado al hombre que revolucionó el teatro español.

Waddington reescribe poemas olvidados y hechos supuestamente vividos, no es una película para niños pero recomiendo que la vean.

Lourdes tenía once años cuando en un programa de televisión española que se llamaba “El carro de la farsa” interpretó “La dama boba” de Lope de Vega, junto a un compañero de la Escuela de Arte Dramático, los dirigía el profesor Carlos Marco. Es bonito que los niños se acerquen a los clásicos.