Crítica: El cuerpo

Cartel de la película El cuerpo

Pese a que aún le queda mucho camino por recorrer a su director, en su opera prima nos acerca a esa corriente en la que sus códigos instalan un todo realmente seductor, de hecho, me atrevo a decir que en esos caracteres se encuentran la enorme franqueza de una intriga completa que funciona en todos los sentidos. Inicio en la dirección del guionista Oriol Paulo. Crítica de la película “El cuerpo”.

La película está desarrollada en una noche, desde ahí el ritmo no puede perderse ya que continuamente se va abriendo la trama que comienza así: un guardia de seguridad del depósito de cadáveres huye por un bosque oscuro hasta llegar a una carretera en la que es atropellado por un coche, pero no muere, mientras tanto, en el depósito, la policía descubre que la puerta de una de las neveras está abierta y el cadáver de una mujer, Mayka Villanueva (Belén Rueda), ha desaparecido; el inspector de policía Jaime Peña (José Coronado), que enseguida se encarga de la investigación, tiene como principal sospechoso al marido de la difunta, Álex Ulloa (Hugo Silva).

Recuerdo que cuando leí la noticia de que Oriol Paulo tenía un guión estupendo e iba a dirigir la película me quedé un poco intrigada. Lo único que conocía de este joven cineasta era su participación en el guión de “Los ojos de julia”. He de reconocer que, después de ver “El cuerpo” entiendo su capacidad. Hay muchas cosas en esta película que me han gustado, a veces te sorprendes, una obra de la que quizá no esperabas tanto y sales del cine satisfecha porque has visto una buena película, éste es el caso. “El cuerpo” está impregnada de una intriga que, sin desplegar nada novedoso ni abrirse a la reinvención, te mantiene expectante durante todo su recorrido.

José Coronado y Hugo Silva, en El cuerpoEl argumento y la narración están lo suficientemente bien llevados como para mantener el ritmo además de la intriga y tensión que se disuelve durante los últimos quince minutos de la película.

Con un reparto bien escogido, la película va pasando de forma progresiva de un tono deliberadamente intenso, a un tono más dramático y pesimista, en el que queda perfectamente reflejada desde el primer momento la naturaleza firme, justa y segura de un personaje, en contraste con el carácter despreocupado, inseguro y orgulloso del otro. José Coronado que, además de llenar la pantalla con su carisma habitual, imprime en “El cuerpo” una buena interpretación y Hugo Silva le secundan de igual forma, los dos crean personajes, dignos. Belén Rueda como siempre es capaz de poner arte y glamour en cada trabajo que realiza.

El cuerpo es una película muy entretenida, tiene algo que les mantendrá pegados a su butaca.

Crítica: La cara oculta

CartelCrítica de la película “La cara oculta”. Andrés Baiz, nacido en Cali,  Colombia, en  1975, es director de cine y guionista. Su primer largo, en el año 2007, “Satanás” le hizo ganar el premio a mejor película y mejor actor en el Festival de Cine de Montecarlo. Ha trabajado desde muy joven dirigiendo cortos, vídeos musicales y algún documental; en 2010 realizó “La cara oculta”, una claustrofóbica película, que hoy recobro, rodada entre Barcelona y Bogotá.

Esto es lo que nos contaba la productora sobre la película: Adrián,(Quim Gutiérrez)  un músico de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, y su novia Belén, (Clara Lago) parecen estar muy enamorados. Pero cuando Belén empieza a dudar de su fidelidad, desaparece sin dejar rastro. Afligido, Adrián encuentra consuelo tanto en la música como en los brazos de Fabiana, (Martina García) una joven camarera. A medida que crece la pasión entre ellos, empiezan a hacerse preguntas sobre la misteriosa desaparición de Belén.

Realizar una sinopsis de esta película sin acabar con el interés por su intriga, es harto difícil. Así que lo dejaremos aquí, con la esperanza de que el espectador se mantenga en ascuas hasta el final. Los propios productores han caído en un grave error al realizar un tráiler que destripa por completo el suspense. No lo vean, por favor.

“La cara oculta”  nos adentra en un aceptable relato de intriga fresco y vistoso.

Buena película para visionar si acabamos de sufrir un desengaño amoroso, nos servirá a modo  de premio para dejarnos de boberías,  superar el momento lúgubre  y sentir la vida como un abrazo. “La cara oculta” nos coloca ante los ojos una verdad: no podemos controlar casi nada, nos empeñamos en organizarnos, en planificar lo que queremos, en fabricar nuestro mundo personal y  pensamos, creemos,  que ejercemos el control de todas directrices sin querer percatarnos de que el azar juega en todo un papel muy importante, un error en una decisión rápida e infantil, hará las veces de espejo donde morbosamente se reflejará todo nuestro arrepentimiento.

En esta película Baiz utiliza magníficamente la ausencia de sobresaltos  visuales creando la inquietud desde la naturalidad, sin ficción ni efectos especiales,  la sucesión en la historia es espléndida, jugadas muy sagaces para conservar siempre el interés,  expresiones concisas y simplificadas, formas contenidas, equilibradas y sobrias,  y  unos personajes que ahondan en lo que el tema merece.

Puedo pronosticar que en su próxima película tendrá muchos espectadores esperando, solo queda desearle suerte.

Crítica: Todos tenemos un plan

CartelLas colmenas que abren el film constituyen sin duda alegorías visuales pero sirven también, por disparidad, para hacer supuestamente palpable la condición del bien y el mal que es el presente de la película. Su narrativa con anhelos discursivos se construye a partir del símbolo. Crítica de la película “Todos tenemos un plan”.

Ana Piterbarg, directora y guionista argentina, desde el año 1998 está mezclada intensamente en el mundo cinematográfico. Empezó como asistente de producción, después guionista y con el tiempo directora de cortos, documentales y series comedia para televisión. Actualmente, además de arriesgarse a dirigir su primer largo “Todos tenemos un plan”, es profesora en la Escuela TEA IMAGEN en Argentina. Por esta película obtuvo el V Premio de Guión Julio Alejandro.

La historia que nos presentan se desarrolla en Buenos Aires, Tigre, Delta del Paraná, entre unas aguas calmas, rodeadas de escarpada vegetación. En esta deliciosa orilla vive Pedro (Viggo Mortensen) separado desde hace años de su hermano gemelo Agustín (Viggo Mortensen), éste vive en la capital, está dichosamente casado y es médico de profesión. Su mujer (Soledad Villamil) vive un delicioso momento haciendo los trámites de la adopción de un bebe, sin embargo Agustín empieza a cuestionarse si la vida que mantiene tiene sentido para él. Por otro lado su hermano Pedro, muy enfermo, pronto vendrá a visitarle….

No hay grandes cosas para el deleite que pueda destacar de esta película, el desarrollo de personajes es flaco y se prolonga en una ebullición quizás novedosa pero no con la fuerza que hubiese reclamado un guión más riguroso; tiene la voluntad pero se pierde en confrontaciones contradictorias y en prácticas morales débilmente desplegadas, haciendo de ella una obra que tal vez para ser la primera de la joven directora Argentina merece un espacio de confianza pero desde luego no revela nada nuevo. Eso sí, se le reconoce un gran dominio del relato en el plano visual, buena fotografía y la imagen tranquila y sombría que asigna al espectador sensaciones de una intriga que en la realidad se pierde sin lograr dejarla bien encajada. Resta anotar la extrema fragilidad con que se narra, la orfandad de fuerza en el mensaje y la confusión de los discursos, además de los frentes que permanecen abiertos incluso terminada la película.

Nada que sobresalga, ya lo he dicho, ninguna cosa a destacar, solo las interpretaciones marcan en positivo las horas de un reloj que funciona quizás demasiado lento. Los poco complejos personajes caminan por sus limitaciones y es la suerte de la película, el plantel de actores. Viggo Mortensen trabaja con oficio, Soledad Villamil se luce en su breve actuación, Daniel Fanego, Javier Godino, y Sofia Gala dan el toque necesario a las interpretaciones.

A todo el conjunto le dedico un aprobado simple, más por la forma en que Piterbarg ambienta la escena que por la trama en sí.

 

Crítica: La sombra de los otros

CartelMans Marlind y Bjorn Stein nos enfrentan a un relato de desorden de personalidad múltiple. Crítica de la película “La sombra de los otros”.

Mans Marlind, es un director y guionista de cine nacido en Suecia el 29 de julio de 1969, que desde pequeño su afición por el séptimo arte fue evidente, estudió cine en la Universidad de Estocolmo y en el Instituto Americano, pero es con su amigo de doctorado, Bjorn Stein, nacido en 1970, con quien emprende su carrera cinematográfica. “La sombra de los otros” es su tercer trabajo juntos,  basado en el guion de Michael Cooney.

Cara (Julianne Moore) vive en Filadelfia y es la protagonista de esta historia, una psiquiatra forense especializada en resolver desórdenes de personalidad múltiple. La noche anterior había sido muy dura para ella, se había quedado aturdida por una ejecución. Ella, sola, paseó desolada por las habituales cafeterías tomando alcohol para cauterizar su culpa, ahora ya con la mente fresca se despide de su hija Sam (Brooklyn Proulx) y de su hermano Esteban (Nathan Corddri). Va a emprender un viaje de descanso, cuando en el mismo momento de tomar el avión una llamada de teléfono interrumpe su plan. Es su padre, el doctor Harding (Jeffrey DeMunn), la necesita para resolver el caso de un paciente muy complicado. Cara, suspende su tregua y se pone manos a la obra con el “enfermo” (Jonathan Rhys Meyers), poco a poco, descubre que las personalidades de este guapo joven tienen extrañas correspondencias. Ella tratará de encontrar una explicación lógica a la conducta del hombre y se obligará a descubrir todo cuanto pueda. La investigación solo acaba de empezar… sin embargo la vertiginosidad de los hechos no permitirá mucho tiempo para reflexiones terapéuticas o psiquiátricas.

Después de dos años y algunas dificultades, logra estrenarse en España “La sombra de los otros”, aunque clasificada como thriller psicológico habría que hablar hasta cuanto es justa esta calificación. La película tiene demasiados puntos en contra y aunque técnica y artísticamente puede elogiarse, puede sufrir un duro revés en la cartelera de nuestro país. Fue suspendida de las salas de Estados Unidos a los pocos días de su presentación, pasando al mundo de video directamente. “La sombra de los otros” efectivamente arranca como un perfecto thriller psicológico, con un pellizco atrapante desde el primer momento que se va esfumando ajustando un código de pérdida de poder tanto en el relato como en tiempo y ritmo, y así desafortunadamente se malgasta su potencial enigmático convirtiéndose en un combinado de géneros que bailan entre tópicos visuales rozando casi el subgénero. El primer giro es vago y asombroso, lanzado de forma precisa sin acrobacias ni aderezos, y el segundo y resolución, tan respetable como grotesco.

En fin, una película regular en términos generales, que desarrolla un tercio de su metraje divagando fantasías para fundamentar sinsentidos, es por ahí donde se pierde del todo, sin concebir una explicación del génesis donde se fragua el mal. Creo que nada más tengo que añadir a este laberinto de identidades que es “La sombra de los otros”, solo le pongo un 5 de 10 y consigue esta puntuación por la actuación de Julianne Moore. Poco importa el contexto mostrado, la imagen y los signos, eso sí, la música de John Frizzell muy adecuada aunque algo excesiva para lo poco que entrega el orden del film.

A “La sombra de los otros” o “Shelter» (Refugio), que es su título original, le sobran pretensiones y le falta mucho tacto cinematográfico.