Crítica: Betibú

BetibúBasándose en la novela de Claudia Piñeiro, escritora argentina especializada en contenidos policiales, el joven director de cine, Miguel Cohan, -al que recordamos por su primera película, “Sin retorno”-, levanta su segundo edificio cinematográfico. Crítica de la película “Betibú”.

En la apacible y lujosa finca La Maravillosa, Pedro Chazarreta (Mario Pasik) aparece asesinado. La noticia sale en todos los medios de comunicación. Chazarreta, un empresario famoso, era el único sospechoso del asesinato de su mujer. Para dar cobertura a la escandalosa noticia, El Tribuno, uno de los periódicos de mayor tirada del país, convoca a Nurit Iscar (Mercedes Morán), famosa escritora de novelas policiales que lleva años retirada voluntariamente. La apremiante situación económica de Nurit la obliga a aceptar la propuesta de instalarse en La Maravillosa y escribir desde allí una serie de notas sobre el caso periodístico del año.

“Betibú” es una historia de intriga y sobre todo un trabajo consecuente con la época en la que vivimos. El éxito y el poder, dos símbolos parecidos pero distintos, que dan para la reflexión.

Cohan no pone el acento en la realidad social haciendo una película denuncia sino que busca el retrato más oscuro de los hombres más poderosos en una ciudad que podría ser cualquier ciudad del mundo. El camino que ha elegido el cineasta ha sido dar salida a las pequeñas subtramas en la historia y otorgar un sentido al diminuto todo que la compone. Más allá de esa recopilación de instantáneas tan corrientes como sensibles, quedan fielmente enlazados todos los detalles que salpican la propuesta bajo un común denominador que invita a planear desde un ángulo antiguo de ideas y formas.

“Betibú” enlaza el pasado y moldea el presente. Tiene un buen punto de partida y además un reverso que matiza la intriga. También es de agradecer el modesto pero competente empeño del director argentino en recobrar la pedagogía periodística de años pasados, poniendo a la cabeza de su reto a Daniel Fanego que es una garantía para cualquier película. En este caso en la piel de un periodista de investigación. Entre sus trabajos en la gran pantalla destacan “Luna de Avellaneda” de Juan José Campanella, “Atraco” de Eduard Cortés, “Todos tenemos un Plan” de Ana Piterbarg y “Los condenados” de Isaki Lacuesta.

Mercedes Morán como la escritora desencantada tiene un papel muy rico y lo desempeña estupendamente, con la tranquilidad que siempre da a sus personajes, es éste su primer trabajo como protagonista aunque tiene una larguísima carrera como actriz, muchos españoles la seguimos desde «El sur» de Carlos Saura y nunca nos defraudó. Alberto Ammann tiene un papel secundario que desempeña entregando todo un perfil templado. José Cornado está genial, como siempre, en un personaje que tiene poco protagonismo y a la vez es importante, en resumen, todos los actores están muy bien llevados y responden con acierto.

Es una coproducción Argentina-España. El guión es de Ana y Miguel Cohan. La música de Federico Jusid y la fotografía Rodolfo Pulpeiro.

Me gusta incluso su particular resolución.

Crítica: Las dos caras de enero

Cartel de Las dos caras de eneroAnthony Minghella con “El talento de Mr. Ripley”, René Clément con “A pleno sol” o Alfred Hitchcock con “Extraños en un tren”, la escritora Patricia Highsmith ha sido elegida por diversos directores de cine y teatro para crear historias basadas en sus novelas. En esta ocasión el guionista iraní afincado en Inglaterra, Hossein Amini es el que a la vez que hace su primera incursión como director de cine homenajea a la escritora basando su guión en uno de sus títulos. Crítica de la película “Las dos caras de enero”.
La película transcurre a comienzos de la década de los sesenta, en Atenas, Creta y Estambul pero es a Atenas donde llegan desde América Chester MacFarland (Viggo Mortensen) y Colette MacFarland (Kirsten Dunst) a pasar unas vacaciones. En una visita a la Acrópolis conocen a Rydal (Oscar Isaac), un joven estadounidense que se gana la vida trabajando como guía turístico. Rydal fascinado por Colette y deslumbrado por el dinero que parece tener la pareja acepta encantado una invitación. Lo siguiente, un cuadrilátero de intriga.

“Las dos caras de enero” es un retrato dinámico, bien edificado, cuidado y abonado fiel a la novela en la que se basa el guion de Hossein Amini. El rodaje ha requerido un trabajo de representación, composición y un alto grado de dramatización. Amini coge las identidades inventadas y hace que los personajes no se limiten a estar, a posar durante un tiempo. Podemos decir que el estilo de Hossein Amini dirigiendo es de la vieja escuela, es singularmente poco llamativo, y además, o por lo menos a simple vista, nada fácil de distinguir su diferencia con otros directores antiguos. Creo evidente y fuera de toda duda que Amini es autor de cine. Imagen de Las dos caras de eneroSi ya tiene un estilo propio a la hora de escribir un guion, igualmente como director trabaja un peculiar estilo, tanto en el empleo del espacio y el tiempo como en las pinceladas estéticas, siempre agasajando el cine de otros tiempos. Por eso en muchas ocasiones durante el visionado rememoraremos otros títulos del cine de intriga: lentas películas, inquietantes en ritmo, narración y música. Aunque tiene mucho prestigio como guionista y ha ganado muchos premios por su labor, me atrevo a decir que este guión es uno de los más sutiles que ha realizado, aquí juega con varios factores sin ninguna amenaza de desequilibrarse. La elipsis, la reincidencia, los diálogos, la cumbre, la curva descendente y la resolución. Todo un conjunto perfecto.

Viggo Mortensen nos ofrece una de las mejores interpretaciones de su ya larga y excelente carrera, se alza como la estrella indiscutible de la cinta y logra embutirse en la piel de un hombre sumergido en una espiral de problemas. Un hombre de formas absolutamente negativas pero atractivo al espectador, Hossein Amini lo forma para que no resulte antipático, no quiere un personaje perverso, lo crea por definición atrayente y algo simpático, y lo hace fenomenal. Kirsten Dunst a la que recordamos por “Melancolia” de Lars Von Trier, da lo más amplio de su registro y lo más rico de sus matices tanto físicos como verbales. Con el guatemalteco Oscar Isaac al que también recordamos por su papel en la película “Guerrilla”, la segunda parte de “Che Guevara” y en A propósito de Llewyn Davisde Joel Coen y Ethan Coen, donde dio sobradas muestras de buen intérprete, aquí no sorprende, sobresale. Un buen chico americano, un poquitín pillo, presa de las malas influencias, que pasea su papel de víctima magistralmente.

Lo cierto es que no es una obra maestra pero nos hará disfrutar del momento.

Crítica: El Consejero

Cartel de El consejeroPorque toda obra artística es una comunicación de su creador con el resto del mundo y Ridley Scott es un comunicador a través del cine, este invierno de 2013 nos presenta su nueva película. Una mirada muy lejos de su opera prima “Los Duelistas” (1977) o de “Alien, el Octavo pasajero” (1979), “Thelma & Luise” (1991), “La Teniente O’Neil” (199) o tantas otras. Un curioso alarde narrativamente desfigurado. Crítica de la película “El Consejero”.

Un abogado, conocido como El Consejero (Michael Fassbender),  atraviesa grandes problemas económicos; para solventarlos y debido a las muchas presiones decide introducirse en el mundo del tráfico de drogas. Para ello, se traslada a la frontera de Estados Unidos con México, donde se alía con un poderoso empresario llamado  Reiner (Javier Bardem) y una atractiva mujer , Malkina (Cameron Díaz),novia de Reiner con la intención de vender un cargamento con el que se harán sumamente ricos. Contactará con un hombre no muy de fiar, Westray (Brad Pitt), que también le tendrá al tanto sobre la peligrosa operación. El Consejero está enamorado de una guapa mujer, Laura (Penélope Cruz), con la que pronto se casará. Nada saldrá según lo proyectado, por lo que tendrá que hacer frente a toda una serie de situaciones violentas.

En realidad la trama es demasiado simple, una historia de ajuste de cuentas y traición que motiva persecuciones y tiroteos. Con ello y el aceptable despliegue físico de los protagonistas le alcanza a Ridley Scott para justificar un argumento sin demasiada elaboración, que desarrolla sin acción, intriga, ni vértigo. Es curioso como “El Consejero”, que prometía ser una de las grandes películas de este final de año, ha acabado resultando un desengaño, tiene todos los ingredientes para ser una gran película, un director sólido y pujante; un guionista, Cormac McCarthy, que aunque hasta ahora escritor de novela, lo suponíamos tan grande en esta faceta como en la literaria; intérpretes principales de talento y una historia que se mueve en el engaño, la venganza y la ambición. Temas todos ellos muy interesantes. Infelizmente la mezcla de todos ellos ha dado un resultado que no llega a correcto.

Imagen de El ConsejeroLa potencia cinematográfica de Scott que ha llegado a su plenitud en la mayoría de sus filmes, es aquí una sucesión de imágenes en algún caso independientes sin ninguna lógica de unidad, y como ejemplo la escena de Cameron Díaz con el coche. La historia no profundiza sino que pasa de puntillas sobre todo. Sí es verdad que consigue varios momentos francamente buenos, pero se presenta de una forma que es imposible que te cautive. Y todo ello, sin que esto signifique que la puesta en escena no dé la talla.

Ridley Scott se mantiene en su línea de personajes fuertes. Seguramente sea el reparto el que mejor parado salga, el director acentúa sólidamente a Michael Fassbender haciéndole, más o menos, el protagonista. Javier Bardem repite papel frío y lo sigue haciendo fenomenal, su personaje pasa a convertirse en el más fuerte en lo que a interpretación se refiere. Del resto destacar a dos bellezas de talento limitado: Cameron Díaz y Penélope Cruz ambas pasean sus encantos ante las cámaras, aunque para mí, quizás con personajes cambiados y la misma intensidad de otras interpretaciones. Junto a ellos el siempre efectivo Brad Pitt con un personaje chulo, gris y desapercibido. En “El Consejero” son las chicas las que más destacan y especialmente Cameron Díaz, que tiene algunos de los principales momentos, Goran Visnjic, Dean Norris, Natalie Dormer, John Leguizamo, Rosie Perez, Bruno Ganz y Rubén Blades excelentes en sus representaciones secundarias. Música de Daniel Pemberton y fotografía Dariusz Wolski.

Después de la proyección, te preguntas sobre las imágenes más o menos impresionantes, más o menos atrayentes, centras las respuestas sobre emociones o ideas, buscas la validez temática, licitud de argumento, traducción literaria a lenguaje cinematográfico, final lógico o forzado…

No es la mejor película de Ridley Scott.

Crítica: Pacto de Silencio

Cartel de Pacto de SilencioBasada en la novela homónima de Neil Gordon, Robert Redford estrena su última película. El director americano con el tiempo ha formado escuela donde imparte la filosofía política en la que él cree. Los hechos reales agobiaron al director cuando sucedieron y ahora pone en la pantalla su testimonio sobre la participación de los americanos en la guerra de Vietnam desde 1965 a 1972. Redford, el cineasta de doctrina reivindicativa no se arrodilla y coloca el tema de la política y los activistas con la naturalidad que realmente merecen y que en la realidad no tienen. Crítica de la película “Pacto de silencio”.

Jim Grant (Robert Redford), un antiguo activista en la época de la guerra del Vietnam, es ahora un abogado de renombre y vive de forma anónima con su hija en los alrededores de Albany, en Nueva York. Tras treinta años de persecución por parte del FBI por estar implicado en el asesinato de un policía durante el atraco a un banco, el ex-militante del grupo pacifista radical Weather Underground, cuyo nombre real es Jason Sinai, se verá atrapado en las redes tejidas por la policía especializada, además un día aparecerá en su vida Ben Shepard, (Shia LaBeouf) un periodista cuyo único afán es conseguir una exclusiva que le afiance en el diario donde trabaja. Éste pondrá a Jim Grant en una difícil situación hasta encontrarse de bruces con la justicia.

“Pacto de silencio” es sólo una crónica basada en aquellos hechos. No va mucho más allá de relatar un episodio existente de nuestra historia agregándole una ficción de efectos colaterales. Es la evolución de unos activistas a través de los años, parece ser, ya, consolidados y liberados de culpa e inquietudes, una maniobra que para mí cae sin peso en algún personaje desde su punto de consciencia, responsabilidad y protección. “Pacto de silencio” es, sin duda, una película seria de un director siempre abierto a nuevas fórmulas, al que sabemos muy criticado, incluso excluido en alguna ocasión por otras películas también con definitivo testimonio político. Un hecho de gran relevancia en el largometraje es el modo en que el director se centra en los personajes, aislando por espacios los porqués políticos e ideológicos que podrían entorpecer la perspectiva natural y humana que quiere mostrar. Imagen de Pacto de SilencioUn film para recordar en la historia que muchos quisieran olvidar, esto ya es toda una cualidad, y hacerlo con una trama sin muchas curvas narrativas pero con un núcleo creíble hace que el producto total se contagie de esta impresión de gentileza y que el resultado salga coherente.

Ésta es una película interesante y no pretende ser más que eso. No obstante, logra valores añadidos como los que ya he dicho y tiene un plus que atrapa: el abanico de afamados actores que trasmiten seguridad y veracidad, Robert Redford, Shia LaBeouf, Nick Nolte, Julie Christie, Richard Jenkins, Chris Cooper, Susan Sarandon, Sam Elliott, Anna Kendrick, Brendan Gleeson, Terrence Howard, Brit Marling, Stephen Root, Stanley Tucci y Jackie Evancho. Todos ellos, entregándonos un valioso trabajo y demostrándonos que se puede hablar de temas como éste desde el ojo de un cineasta tranquilo y sin ansias comerciales.

En la música Cliff Martínez, y la fotografía, Adriano Goldman.

Que está mayor Robert Redford, sí, y todos los actores. Creo que no es motivo en absoluto para las críticas negativas que en este sentido está recibiendo “Pacto de silencio”.