Legion

He aquí un claro ejemplo de  cómo no se debe hacer una película: «Legión». Scott Stewart, en su primer film, nos enseña la cantidad de limitaciones que presenta en esta propuesta.

Stewart ha creído que sería decente sacar a la luz este film que empieza con la imagen de un precioso atardecer y una voz de mujer que cuenta, recordando su niñez, la forma en que su madre al arroparla le decía proféticamente, que un día la oscuridad lo envolverá todo. En la  escena siguiente, un hombre que vuela y que se ha arrancado las alas, se está curando las heridas, a continuación,  otro mata a un perro, y el siguiente personaje, sale de un supermercado (con dos bolsas enormes en las manos) por un agujero que  tiene figura de cruz ardiendo: dos policías que pasan cerca quieren detenerlo, a un policía lo agarra y al otro con la mirada le hace que asesine al compañero y él se trasforme en una especie de zombi bajo en calcio y que durante esta trasformación baile sin parar una especie de claqué de escuela desconocida.  La sinopsis de la película es que Dios ha perdido su fe en el ser humano y manda una legión de Ángeles a la tierra para exterminar a la raza humana, pero el arcángel Miguel hará lo que pueda para contradecir a su jefe.

A estas  alturas no es que yo pretenda que el nivel del cine de terror y ciencia ficción en la pantalla esté en los altares de la  sutilidad o el ingenio. Pero no estaría mal, que si tienen la cara de calificar una película como de terror, sea, digamos ¿de miedo?

Lo más decepcionante es que esta película está muy publicitada, pero en la realidad le falta un gramo de inteligencia cinematográfica, avanza en su narración a paso de elefante a través de un mar de tópicos sangrientos que nos quieren vender como si fuera un hallazgo, el director no sabe encontrar la llave para equilibrar el terror, la religión, la acción, la aventura, la fantasía y se pierde en la nada. Exasperante a veces (como no puede ser menos con una historia tan peculiar).

Para mí se echa en falta una mayor indagación de autocrítica que sea capaz de parar la decisión de estrenar cosa semejante, es una cinta estúpida con conductas y circunstancias equívocas que dejan la triste sensación de “pero  qué me estás contando”, sinceramente me ha parecido una falta de respeto a la inteligencia, a la lógica y a la gente que le gusta el cine,  que es su profesión, que  son emprendedores, pero que no tienen presupuesto para realizar sus proyectos, en cambio otros, como en este caso, derrochan un presupuesto millonario a favor de llevarnos al cine por medio de la engañosa publicidad, esta película fracasa desde el momento que se escribió el guión. No sorprende en ningún sentido positivo, no tiene el más mínimo atractivo, no aporta nada nuevo y tiene un corte fragoso cual telefilm que resta toda la confianza que en tus perspectivas le hayas puesto. Se hace larga e insufrible. La última media hora te la pasas añorando “La Cosa”, “Los Chicos del Maiz”, “La semilla del Diablo” “ Misery” y “ Carrie” .

Las actuaciones mantienen siempre el rumbo, dentro de este disparate, lástima, cuando los actores hayan visto el resultado final. Paul Bettany, Dennis Quaid (G.I.Joe), Tyrese Gibson, Jon Tenney, Charles S. Dutton, Lucas Black, Kate Walsh, Doug Jones, Adrianne Palicki, Kevin Durand, Willa Holland.

No tengo más que añadir sobre esta película que no da miedo, ni risa. No profundiza en ninguno de los temas que apunta y que me ha hecho perder sobre todo, mí tiempo. Entiendo que pueda gustar pero a mí me araña el alma de tal modo que termina costándome días sacármela de la cabeza.

Daybreakers

Yo que siempre pasé de hacer caso a los cartelitos de “esta película puede herir la sensibilidad del espectador” y de repente me descubro alarmada en una sala de cine del centro de Madrid, apartando la mirada de la pantalla una y otra vez porque lo que veo me resulta insoportable. Salgo  convulsionada y sin saber por qué pasé a verla si a mí no me gustan las películas de vampiros, pero claro como últimamente el tema de los chupasangres está muy suavizado por los amorvampi de la saga Crepúsculo, como que no me lo pensé y  vaya si lo he pagado caro. Qué tremenda.

En el año 2019 casi todos los habitantes del mundo han sido infectados por un misterioso virus que los ha convertido en vampiros. Los humanos son ahora una especie próxima a  extinguirse,  quedan muy pocos y corren el peligro de desaparecer de la tierra, se ven obligados a vivir escondidos. Edward Dalton, un científico vampiro está intentando dar con algo semejante a la sangre que pueda alimentar a los vampiros y salvar, así, a los pocos humanos que quedan.   Edward conoce a Audrey, una superviviente humana que le cuenta un avance médico increíble.  Con una información así debe de moverse para sacarlo adelante y proteger a los humanos pero sobre todo a los de su raza pues no piensan ceder ni un milímetro de lo ya conseguido.

El auge provampirismo nos deja un guión circense elaborado a machetazos por un escritor sin mesura, criterio o coherencia, le da otra vuelta a la tuerca al género, la acción y el trascurso de los hechos surgen a partir de una suma de incongruencias imposibles de digerir, se asemeja por momentos a las películas gore de los años cuarenta, los vampiros no sólo chupan la sangre también comen carne humana, explotan como un petardo, arden como una falla en Valencia, rugen como fieras y para rematar: los soldados, vaya ejército de seres errabundos, desesperadas sombras tétricas, ansiosas de coger por banda a un humano para zampárselo, éstos también parecen salidos de una de muertos vivientes, son auténticos zombis.

En fin, todo el esquema es insalvable. El maquillaje, los decorados, los diálogos, incluso los actores: Ethan Hawke, Sam Neill, Willem Dafoe , Claudia Karvan, pero qué se puede hacer si eres actor y tienes que interpretar esto, nada, pues eso, nada es esta película.

“Daybreakers” logra superar el nivel de mediocridad temido, arribando a una insoportable área de servicio, vacua y sin sentido.

Y después de todo esto que os digo: creo que sería justo que los responsables hicieran una colecta para indemnizar a todos los que vayan a verla.

Director y guionista: Michael Spierig y Peter Spierig.

El hombre lobo

Adaptación de la clásica novela escrita por Curt Siodmak, en 1941, que dio pie a un legado de terror. Con guión adaptado de Andrew Kevin y David Self , “El hombre lobo” esta dirigida por Joe Johnston.

Benicio Del Toro interpreta a Lawrence Talbot.  La noche que murió su madre fue para Lawrence el golpe más rotundo de su infancia después de pasar unos terribles días.  Salió de Blackmoor y tardó muchísimo tiempo en recuperarse de esta gran perdida. Ya han pasado los años y ahora el mundo del espectáculo es su vida. De repente Gwen Conliffe (Emily Blunt), la prometida de su hermano, se entera que trabaja en Londres en un famoso teatro, le escribe una carta rogándole que venga a su antigua casa  y le ayude a buscar a su hermano, pues una noche salió a dar un paseo y no regresó. Lawrence Talbot vuelve a Blackmoor, donde descubre que una especie de animal extraño  ha matado a muchos hombres, y  que un suspicaz inspector de Scotland Yard (Hugo Weaving) ha venido a investigar. Hablando con las gentes del lugar  se entera de que existe una antigua maldición que convierte a las víctimas en hombres lobo las noches de luna llena. Para acabar con este terrible hecho y proteger a la mujer de la que parece  se ha enamorado, Lawrence Talbot debe destruir a la temible criatura que se esconde en los bosques cercanos a su pueblo. Este hombre bueno, con un pasado doloroso, sale en busca de la bestia

Bueno espero hacer mi labor crítica con corrección. Sucede que tengo dos puntos de vista para comentar esta película. Por un lado me parece otra historia de “El Hombre Lobo” que nada tiene que ver con lo hecho hasta ahora; en esta versión, el tormento interior, el idealismo y la venganza como exorcismo personal es el presente, las sombras existenciales se apoderan de todo el recorrido no llegando los personajes al espectador por lo  difuminado de su garra, no hay miedo ni terror, increíblemente es más una ciencia ficción licantrópica.

Por otro lado, va discurriendo con ritmo pausado, con un lenguaje arcaico, y una urbe tenebrosa amenazante que equilibra su propio apocalipsis. La caracterización de los personajes elegidos es excelente. En cuanto a la estética de estilo gótico tiene un barniz de realismo que impregna gran parte del recorrido.

Todo el elenco de actores hace su trabajo dignamente pero Anthony Hopkins y Benicio del Toro redondean la jugada. Geniales los dos.

En lo que realmente flaquea la película es en el guión. Después de terminada se tiene la impresión de que el cineasta dispone todo alrededor de dos personajes como trampa para darle más fuerza a la narración. Aunque sin ese toque hubiese sido mucho más pobre.

Y por último y salvo algún momento algo destacable, tampoco   convence en lo que trasciende a las historias de amor que nos quieren vender pues ninguna es creíble.

A veces la música ayuda pero el sonido estridente cuando la bestia actúa diluye todo lo agradable que pudiera quedar.

En fin que como habéis podido comprobar me ha dividido bastante.

La herencia Valdemar

No tenía claro qué ver. Este fin de semana se han estrenado una buena cantidad de películas que me seducen, así que anduve mirando en la cartelera algo que se distinguiera entre todo para captar mi atención. “La herencia Valdemar”, tiene un póster  llamativo. Pasamos a verla.

Con su ópera prima como director, estrenada el pasado viernes, José Luis Alemán ha querido hacer una película distinta a lo que ahora se hace en el cine español. Basada en un relato de terror de H.P. Lovecraft, con guión realizado por el propio Alemán y toda ella producida con capital privado, (dicen que ha costado catorce millones de euros), parece ser que no ha habido subvenciones para esta cinta.

«La herencia Valdemar» es la historia de una heredad misteriosa y legendaria llamada Valdemar. Un tasador llamado Orquicia desaparece sin dejar rastro, lo mismo que le ocurrirá a su compañera Luisa Llorente (Silvia Abascal), una reconocida experta en la valoración y restauración de propiedades antiguas que también estuvo en Valdemar, enviada por su jefe (Rodolfo Sancho) en secreto y bajo presión. El presidente de la empresa para la que trabajan ambos tasadores, Maximilian (Eusebio Poncela), contrata los servicios del detective Nicolás Tramel (Óscar Jaenada) quien, con la ayuda de la doctora Cerviá (Ana Risueña), emprende un viaje al pasado, por medio de un libro que esta mujer le enseña, en el que se narra la leyenda de una tragedia protagonizada por Lázaro (Danielle Liotti) y Leonor Valdemar (Laia Marull, Pan negro), en su misteriosa casa de campo, una mansión inhóspita y apartada, que el matrimonio habitaba hacia el año 1880.

Los intérpretes que ponen rostro a los personajes son un gran elenco de actores, sin  destacar a ninguno, sólo decir que forman un bloque sólido e indiscutible.

Hay que reconocer que la cinta tiene algunos momentos logrados. Pero aún así, también posee algunos otros de sopor total, en determinadas ocasiones te desconcierta, donde la historia surrealista oscila casi tanto como para derrumbarse; otras muchas, te preguntas qué es esto, que mezcla extraña de distintas manifestaciones me da esta película, con momentos muertos donde aparecen demoras en la sucesión de diálogos. En fin, que me ha decepcionado bastante, durante todo su recorrido tienes la certeza de que el film no va hacia ningún lado, dándole algunos puntos involuntarios de humor negro que dan más risa que miedo. Y para rematar, la resolución final.

La fotografía y el diseño de producción muy correctos, el vestuario de la historia antigua, logrado, como veis no todo es malo.

Una película, sobre la que dudo mucho; sencillamente, no comprendo.

Estáis a tiempo de salvaros.