La última canción

Ronnie (Miley Cyrus “Hannah Montana”) es una angelical y moderna criatura, además de guapa tiene otras cualidades, por ejemplo su capacidad de comprensión, al principio la historia no apunta bien para ella. Con unos padres separados, ella es una superviviente innata a golpe de mirada esquiva y soledades dolorosas. Su madre le sugiere que se vaya una temporada a casa de su padre que vive en una preciosa ciudad del sur, la chica no quiere visitar a su progenitor, prefiere quedarse en su lugar de residencia sin alteraciones de agenda. La verdad es que la relación que mantiene con su padre es pésima y teme que la de su madre (Kelly Preston) no sea una idea acertada. Al final se decide el viaje. Al llegar ni le saluda, pero van a suceder cosas inesperadas para todos que cambiarán los estados de irritabilidad de esta solitaria chica. El padre (Greg Kinnear) es profesor de música, a Ronnie le encanta la música, poco a poco hará que el amor entre padre e hija prevalezca sobre todo.

¿Qué decir de esta película? En primer lugar, que es una película dirigida a los adolescentes, chica mona y chico mono (Lian Hemsworth), la rebeldía de ella, la arrogancia de él, pero en definitiva todo termina en una bonita historia de amor de adolescentes. Con un telón de enfrentamiento generacional, nada complicado desde el punto de vista cinematográfico

Todo el recorrido de la película trascurre sin mostrar otra cosa que el mensaje pastel y al que nos tiene acostumbrados Nicholas Sparks, el famoso escritor americano que ha conseguido que muchas de sus novelas se conviertan en Best-Sellers y al que recordamos por muchas de ellas,   llevadas a la gran pantalla, entre otras “Mensaje en una botella”, “El diario de Noah” y “Querido John”. Con “La ultima canción”, la directora Julie Anne Robinson resalta aún más si cabe el gancho que este escritor tiene para el cine.

Las actuaciones son fieles a una película que no tiene diversidad alguna ni profundidad en las situaciones, lo bueno es que alcanza desde su simpleza un sentido, para terminar siendo una alternativa que entretiene, aún sabiendo de su falta de riesgo por parte de la mano que la guía.

A mí no me dicho nada, me da la impresión que la famosa chica Disney,  Miley Cyrus es un reclamo para atraer al publico joven a los cines, esta cantante-actriz arrastra una enorme cantidad de seguidores incondicionales y predispuestos a pasar por alto propuestas tan sencillas como ésta que para nada rompe moldes, por su falta de sagacidad y pasión.

Película como otras tantas que hemos visto y que veremos.

Rabia

Dos vidas colisionan entre sí en «Rabia», una, Rosa (Martina García) otra, José María (Gustavo Sánchez Parra), los dos inmigrantes. Él trabaja en la construcción, ella, sirvienta en una casa de gente acomodada, la familia Torres. La línea del horizonte  les augura un futuro bonito, vinieron a trabajar a España, uno,  desde Colombia y el otro desde México porque en sus países su vida estaba salpicada de desdicha. Rosa está enamoradísima de José María, él también la quiere a rabiar, siente por Rosa un amor grande, un amor posesivo, no permite que ningún hombre la mire, ni que la piropeen, no quiere ni que la roce el aire. Hoy tienen mucha suerte, los jefes de Rosa han salido de vacaciones, así los dos podrán estar juntos en esta lujosa y tremenda mansión, pasan momentos deliciosos declarándose su amor en cada segundo, pero todo se acaba en la vida, los dueños de la casa regresan, y estos dos amantes libres tienen que volver a la normalidad. José María siente más que nunca los comentarios racistas, la discriminación a la que está sometido, y sobre todo hoy, su jefe le ha hecho un comentario despectivo de su Rosa, un golpe duro como el acero le ha destrozado el corazón, tiene que buscarlo y vengar esa deshonra.

Sebastian Cordero, director y guionista, nos define un lazo de amor, llevado a lo máximo. La relación entre los dos jóvenes no surge como bálsamo, sino como una tregua, como telón abismal de diferencias sociales, que deja una hilera de corazones destrozados, la manera de unión, son la angustia, la esperanza, el  dolor, los celos, la xenofobia, problemas de profunda impresión, la vida a veces es mísera, indigna e inmanejable. Construye ambientes que nos llevan sutilmente a una textura especial, dándonos  un mosaico de ambientes de desconsuelo, de tristeza, de desesperación centrada sobre todo en el tema de la inmigración.

La fotografía consigue que la recreación nos acerque justamente a lo pretendido, la cara bonita de un choque de contrastes, donde mantener la violencia de la rabia del ser humano.

En este relato apesadumbrado y tortuoso los actores hacen su papel cargado de intensidad: a veces afectiva, a veces sórdida, con una profunda emotividad, sobresalientes en su dramatismo. Junto a los dos principales, Concha Velasco, Xabier Elorriaga, Icíar Bollaín (También la lluvia) y Àlex Brendemühl.

La ambientación de escenario no puede ser mejor, eligieron para ello un caserón vasco de Vidiana, Guipúzcoa, el toque necesario justo.

En esta coproducción entre Colombia, México y España, está basada en la novela “Rabia”, de Sercgio Bizzio.

«Rabia» fue premiada en el Festival de Tokio 2009 con el premio especial del jurado. En el Festival de Cine de Guadalajara premio a mejor director, mejor actor y mejor fotografía. En el Festival de Cine de Málaga, Biznaga de oro a mejor película, de plata a mejor actor de reparto, plata también para la mejor fotografía.

Sebastian Cordero no deja atrás en esta su tercera película los temas escalofriantes. Aquí sigue mostrándonos su inmenso amor al cine. En esta ocasión sales del cine, con la extraña sensación de cómo un ser humano se consume a sí mismo cuando todos sus paraísos se han perdido, esperemos que en el jardín de nuestras vidas sigan fluyendo flores.

Ahí tenéis el trailer.

Legion

He aquí un claro ejemplo de  cómo no se debe hacer una película: «Legión». Scott Stewart, en su primer film, nos enseña la cantidad de limitaciones que presenta en esta propuesta.

Stewart ha creído que sería decente sacar a la luz este film que empieza con la imagen de un precioso atardecer y una voz de mujer que cuenta, recordando su niñez, la forma en que su madre al arroparla le decía proféticamente, que un día la oscuridad lo envolverá todo. En la  escena siguiente, un hombre que vuela y que se ha arrancado las alas, se está curando las heridas, a continuación,  otro mata a un perro, y el siguiente personaje, sale de un supermercado (con dos bolsas enormes en las manos) por un agujero que  tiene figura de cruz ardiendo: dos policías que pasan cerca quieren detenerlo, a un policía lo agarra y al otro con la mirada le hace que asesine al compañero y él se trasforme en una especie de zombi bajo en calcio y que durante esta trasformación baile sin parar una especie de claqué de escuela desconocida.  La sinopsis de la película es que Dios ha perdido su fe en el ser humano y manda una legión de Ángeles a la tierra para exterminar a la raza humana, pero el arcángel Miguel hará lo que pueda para contradecir a su jefe.

A estas  alturas no es que yo pretenda que el nivel del cine de terror y ciencia ficción en la pantalla esté en los altares de la  sutilidad o el ingenio. Pero no estaría mal, que si tienen la cara de calificar una película como de terror, sea, digamos ¿de miedo?

Lo más decepcionante es que esta película está muy publicitada, pero en la realidad le falta un gramo de inteligencia cinematográfica, avanza en su narración a paso de elefante a través de un mar de tópicos sangrientos que nos quieren vender como si fuera un hallazgo, el director no sabe encontrar la llave para equilibrar el terror, la religión, la acción, la aventura, la fantasía y se pierde en la nada. Exasperante a veces (como no puede ser menos con una historia tan peculiar).

Para mí se echa en falta una mayor indagación de autocrítica que sea capaz de parar la decisión de estrenar cosa semejante, es una cinta estúpida con conductas y circunstancias equívocas que dejan la triste sensación de “pero  qué me estás contando”, sinceramente me ha parecido una falta de respeto a la inteligencia, a la lógica y a la gente que le gusta el cine,  que es su profesión, que  son emprendedores, pero que no tienen presupuesto para realizar sus proyectos, en cambio otros, como en este caso, derrochan un presupuesto millonario a favor de llevarnos al cine por medio de la engañosa publicidad, esta película fracasa desde el momento que se escribió el guión. No sorprende en ningún sentido positivo, no tiene el más mínimo atractivo, no aporta nada nuevo y tiene un corte fragoso cual telefilm que resta toda la confianza que en tus perspectivas le hayas puesto. Se hace larga e insufrible. La última media hora te la pasas añorando “La Cosa”, “Los Chicos del Maiz”, “La semilla del Diablo” “ Misery” y “ Carrie” .

Las actuaciones mantienen siempre el rumbo, dentro de este disparate, lástima, cuando los actores hayan visto el resultado final. Paul Bettany, Dennis Quaid (G.I.Joe), Tyrese Gibson, Jon Tenney, Charles S. Dutton, Lucas Black, Kate Walsh, Doug Jones, Adrianne Palicki, Kevin Durand, Willa Holland.

No tengo más que añadir sobre esta película que no da miedo, ni risa. No profundiza en ninguno de los temas que apunta y que me ha hecho perder sobre todo, mí tiempo. Entiendo que pueda gustar pero a mí me araña el alma de tal modo que termina costándome días sacármela de la cabeza.

El Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo

No es habitual que mi comentario dé comienzo hablando de la banda sonora, en este caso lo hago porque quiero resaltar este aspecto de la película. El director musical de “El Príncipe de Persia.Las arenas del tiempo”es Harry Gregson-Williams. Hablar de este compositor supone un ejercicio agradabilísimo, pues estamos ante uno de los músicos de cine, series y videojuegos más codiciados en Hollywood en los últimos años, su estilo se deja identificar en cada una de sus obras. Cada trabajo que realiza es una confirmación de su maestría. En esta película la premura de las notas del músico hacen que el espectador sienta con mas énfasis lo que el director quiere transmitir. Adentrándonos en el análisis musical de esta película debo decir que destaca la potencia de la música con cierto aire oriental y legendario, atento en todo momento a puntuar las situaciones más importantes de la historia. Con unas entrañables notas que acompañan al héroe en cada instante de esta aventura fantástica. La música envuelve maravillosamente todo el espacio.

La película está dirigida por Nike Newell, cineasta inglés de carrera muy reconocida y que hace películas totalmente dispares, su ópera prima fue en el año 1977 “La Máscara de Hierro”, después vinieron muchas más “Donnie Brasco”, “Cuatro Bodas y un Funeral”, “Harry Potter y el Cáliz de Fuego”, “Un Abril Encantado”, “Fuera de Control”, “El Amor en los Tiempos del Cólera” y más títulos que le han hecho brillar en el celuloide. En esta ocasión recrea para el cine la adaptación de una saga de videojuegos de Jordan Mechner, con los  que creo que muchos hemos jugado en mayor o menor medida.

En el film, la historia que se desarrolla en el siglo VI en Persia, se nos presenta así: Dastan (Jake Gyllenhaal) apenas tiene diez años cuando es recogido de la calle por el rey Sharaman. Pasa el tiempo y ya es un hijo más para el monarca, está integrado con sus hermanos como miembro familiar de sangre, participando en invasiones, guerras y ataques a ciudades por conquistar. Un día, dirigiéndose hacia Azad, los tres hijos del rey, derrotan al poderoso Maharajá de la india, en la ciudad de Almut, pues se decía, se rumoreaba, que tenía armas de destrucción prohibidas. Este lugar está defendido por las tropas de la princesa Tamina (Gemma Arterson) una misteriosa y bella mujer. El destino hace que los invasores se apoderen de una daga mágica, dicho instrumento tiene el poder de controlar el tiempo y una leyenda que dice que es regalo de los dioses.

Al margen de la aportación artística, el príncipe de Persia engrandece más si cabe la figura de Newell , por un motivo, aun tratándose de una complicada adaptación que la hace menor a sus cotas cinematográficas (algunas arriba señaladas) en las dos horas de duración tiene motivos para hacer sentir mal a mucho de lo que en este momento tenemos en cartelera, incluso tiene todo lo necesario para que arrase en taquilla.  Es una película dispersa, ambiciosa, en ningún caso tan redonda y excelente como lo anterior pero, incluso teniendo en cuenta sus fallos, que los tiene, el balance global es que como divertimento apunta alto. Contiene detalles y una recreación  buenísimos, efectos especiales fieles a la idea original, los paisajes del desierto, la imagen del fabuloso palacio, las panorámicas de la ciudad, todo está cuidado para un resultado impecable.

Otro punto alto es la actuación de Jake Gyllenhaal, un actor que a mi juicio siempre cumple de forma idónea los papeles que le he visto desempeñar; Ben Kingsley  logra un papel mediano, este actor (que me encanta) creo que podía haber dado un poco mas de entrega en su interpretación, a Gemma Artenton no se la puede valorar muy positivamente, me parece que su actuación es demasiado fría. Pero en conjunto todos sacan el producto mágicamente, Walt Disney y Jerry Bruckheimer saben bien lo que producen, ya vienen de lejos, aquí han apostado fuerte por una historia sobre el poder del tiempo y las traiciones dentro de una leyenda extraordinaria.

En resumidas cuentas una película que posiblemente no llevaré para siempre en mi memoria pero que en el momento de verla he sentido que ha merecido la pena acomodarme en la fila doce, sala dos, de los cines donde habitualmente se alimenta mi avidez cinéfila.

Yo la recomiendo para todas las edades. Entretenimiento cautivador.