Baarìa

Hablemos primero de Giuseppe Tornatore, el reputado director italiano de películas tan reconocidas y premiadas como “Malena”, “Pura formalidad”, “La leyenda de la pianista en el océano” y “Cinema paradiso”, -galardonada en 1988 con un Oscar y un Globo de Oro-. En el año 2006 dirige “La Desconocida”, alabada en todo el mundo por la crítica como excelente y después de cuatro años nos obsequió con otro de sus manjares cinematográficos: el título es “Baaria”, nombre que da el dialecto siciliano a la ciudad de Bagheria , en Sicilia, en la provincia de Palermo, sitio donde nació y vivió durante veintiocho años este magnifico director de cine.

En la mente de Tornatore siempre estuvo hacer esta película, ahora a sus cincuenta y tres años ha creído que es el momento oportuno, es una historia intergeneracional que tiene como fondo, por momentos, la evolución del comunismo, la guerra mundial, la posguerra, la republica, el resurgimiento del fascismo y la convivencia con los fascistas, visto desde tres generaciones, de 1930 a 1980. A través de Peppino Terranova (Francesco Scianna) entraremos en la vida de su padre Cicco y de su hijo Pietro y en toda una serie de acontecimientos. Es una historia coral relatada de forma épica, con un profundo latido de humanidad, que nos trasmite la melancolía, las alegrías, las tristezas y el amor, de un grupo de personajes muy acertados.

En la entrevista que concedió el director  en el  pasado Festival de Venecia éstas fueron sus palabras: “durante mas de veinte años he estado pensando hacer una película de esta temporada de mi vida en la que todo trascurría en esas calles que sólo ocupaban unos cientos de metros pero en los que aprendí todo lo que el mundo nunca podrá enseñarme, es un punto de vista, relatar una historia que uno podría aplicar a cualquier otro lugar. La idea era contar la vida de un coro de personajes dentro de un microcosmos, que es un pueblo, donde uno escucha continuamente todo lo que ocurre alrededor, el eco de todo lo que ocurre a lo lejos”.

Esto es verdaderamente esta preciosa película.

Adornada con la partitura extraordinaria de Ennio Morricone, magnífico compositor, y músico fetiche de Giuseppe Tornatore, (ya es su octavo trabajo juntos). La recreación de la época, la excelente fotografía, el vestuario, todo seduce al espectador adulto, un espectador seguidor de este director que a los dieciséis años ya escenificó unos textos de Pirandello, y que durante toda su trayectoria siempre ha trabajado al servicio del buen cine, entrega total durante más de veinte años.

Esta producción es la de más presupuesto en la historia del cine en Italia, se dice que 25 millones de euros, ha sido rodada en Túnez con sesenta actores, ciento cincuenta aficionados y más de veinte mil extras, hay que reconocer el gran  trabajo técnico, pues el pueblo hubo que transformarlo en la medida en que evolucionaban la historia y los personajes, del grupo de actores sólo decir que todos desarrollan su papel adecuadamente, tanto profesionales como aficionados. Ángela Molina ha tenido la suerte de ser miembro del equipo actoral.
Tornatore con esta obra sostenida hace un reconocido homenaje a su pueblo natal. Yo, al verla me he sentido en mi propio pueblo, hace años cuando las circunstancias y el entorno eran muy parecidos. Mis primos, mis amigos, mis  abuelos, mis padres,  mi hermano, mi humilde casa y con todo eso y a pesar de las circunstancias, esa desbordante alegría que siempre nos habitaba, ese amor por encima de todo. “Baaria” me ha trasportado al centro del universo de mi infancia. Gracias por hacerme oír tan virtuosamente la llamada del tiempo

Ni que decir tiene que me parece un buen regalo para los sentidos.

Robin Hood

Cuando paso al cine a ver una película de Ridley Scott nunca sé si será mejor o peor de lo que mis expectativas me han marcado. Tiene títulos que me gustaron mucho ( Thelma y Louise, Blak Rain, Blade Runner, Gladiator ) y otros que me resultan irritantes ( La Teniente O’neill,  La Sombra del Testigo).  Robin Hood no pertenece  ni a uno ni a otro. Hay cosas en este film que me gustan pero tiene otras que no me convencen. Me gusta la traslación que ha conformado del clásico,  pero no me gusta la prioridad que le da al momento histórico dejando en segundo plano las hazañas propias de este héroe. El valiente Robin Hood, en este caso, es Russell Crowe que aborda su tercera película con Scott.

La trama se desarrolla primero en Francia,  el rey Ricardo Corazón de León regresa de las cruzadas y a su paso por este país saquea todo lo que está a su alcance, son cientos de hombres los que le acompañan, entre ellos Robin Hood, un valiente arquero. Luchan contra las tropas francesas por defender a su rey pero en una cruenta batalla al asalto de un castillo, el rey Ricardo muere. Robin se traslada a Nottingham, en Inglaterra, para entregar la corona del rey a la reina madre. Esta ciudad esta totalmente tomada por el primer ministro de la corona y sus más cercanos colaboradores. Robin también tiene la misión de entregar una espada al padre de un guerrero muerto en la batalla, cuando Robin conoce a la esposa del fallecido, Lady Marion (Cate Blanchett) se queda prendado de ella. Lo que Robin presencia en este lugar no lo puede permitir; rápidamente reúne a un grupo de jóvenes decididos y entregados, e inicia una rebelión contra la corona que ya ha pasado a poder de Juan, el hermano despiadado y cruel de Ricardo Corazón de León. Él  y sus seguidores empiezan a perseguir a los representantes de la casa real para corregir las injusticias y la corrupción cometidas bajo el mando del nuevo monarca.

A la luz de su trayectoria profesional, Scott asume la responsabilidad de esta producción, incurriendo en el cine de aventuras, con historia y personajes que suscitan el interés de los espectadores y que anteriormente han sido puestos a prueba en otras producciones. Lo que es incuestionable es que es un rotundo juego de entretenimiento, audaz en su técnica. Contiene un claro punto de compromiso social, tiene un seudomensaje de fraternidad, escenarios naturales, buena fotografía, música excelente y una estrecha relación que Scott crea entre realidad y leyenda, sin golpes de excesiva dramatización, ni situaciones complejas de gestionar, dándole al espectador, el poder de percibir y comprender las circunstancias fundamentales que dan sentido a la narración.

Los actores se  esfuerzan por mantener la ilusión de una fábula de cuento aportando una loable calidad al film.

Este Robin Hoob  es (como ya dijo Scott) una historia no contada.

A resultas de todo esto, mi opinión: esta película está entretenida.Un seis con siete de diez.

En la boda de mi hermana

Hace unos días regresando de Cuba en el avión, todos sentados como si hubiéramos tomado posesión de un nuevo apartamento o se tratara de una reunión familiar, nada más acomodarnos nos sirvieron un té relajante. Después de tantos días viviendo los pueblos y ciudades de la isla, el silencio y la paz que reinaba en el vuelo parecía sobrenatural. Diez minutos más tarde la dulce voz de la azafata nos anunciaba que para distraernos nos pasarían dos películas. Una de ellas es ésta.

«En la boda de mi hermana», una película que  se estrenará en España el próximo 18 de junio, nos muestra a Benh Harper (Kristen Anne Bell, “Heroes”), una joven que vive en Nueva York,  trabaja en un museo y tiene una preciosa vida, pero en lo referente al amor no le han salido las cosas redondas. Ahora su hermana pequeña que vive en Roma se casa, por ese motivo decide irse a pasar unos días en esta capital italiana. En un momento, digamos afortunado, coge unas monedas de La Fontana de Trevi, unas monedas que en su día depositaron en la fuente distintas personas siguiendo el rito de pedir suerte, esto hace que inexplicablemente Benh provoque el enamoramiento de una serie de hombres: un empresario millonario (Danny DeVito), un mago callejero (Jon Heder), un pintor (Will Arnett) y un modelo engreído (Dax Sephard). Al mismo tiempo aparece también un guapo reportero que, además, es encantador, Nick Preamon (Josh Duhamel, Como la vida misma).

Después de tres minutos de película queda claro que a Mark Steven Johnson no le importa demasiado el seguimiento de una base  argumental más o menos fiable, a la que por momentos trata incluso con cierto distanciamiento. Probablemente su mayor virtud sea su toque absurdamente cómico, no necesita de grades artificios cinematográficos para hacer sonreír. Es sentimental en sus variantes, pero divertida en la forma del desarrollo, donde la comedia se funde con el romance manteniendo al espectador atento y animado.

Hay una película del año 1954 que se titula “Tres Monedas en la Fuente» que dirigió Jean Negulesco y que trata el mismo tema y la misma ficción sólo que contada de otra forma y con otros personajes. Esta película fue la primera que se realizó en Cinemascope fuera de los Estados Unidos, en aquellos años tuvo un gran éxito, no creo que esta nueva versión alcance esos números.

Del trabajo técnico no puedo comentar nada, pues en la minúscula pantalla no se aprecia nada de esto.

Concluyendo, es un divertido pasatiempo si no pretendes otra cosa que pasar un rato agradable sin pedir originalidad ni reinvención.

Esta  película hizo que durante hora y media todos los pasajeros disfrutásemos del viaje conectados por medio del humor.

Two Lovers

Su paso es largo, aunque no  camina apresuradamente. Le pone nervioso que no es una calle cualquiera: es un puente, un lugar donde su mente se dispara. Hay en este chico una mezcla de tedio y cansancio. Poco a poco avanza golpeando los adoquines del suelo con su firme pisar, a la vez que arrastra distraídamente las ropas que en la tintorería le pusieron en la percha, teme llegar al centro del caudal que circula bajo sus pies. Irremediablemente ha llegado. Mira para abajo como esperando que las aguas con su poder le devuelvan lo que tanta falta le hace y que tan imposible le resulta recuperar, de repente, una atracción enorme e inevitable le hace saltar al vacío y sumergirse en las profundidades. Se llama Leonard (Joaquin Phoenix). A este joven de equilibrio emocional frágil, su novia lo ha dejado y vuelve al hogar de su infancia en Brighton Beach, Brooklyn, donde lo está pasando realmente mal. Trata de recuperarse junto a sus preocupados padres que sufren todo lo que a su hijo le ocurre y allí va a conocer a dos chicas maravillosas. Michelle (Gwyneth Paltrow), una voluptuosa vecina con un halo de misterio que atrae, además de poseer una extraordinaria belleza y una dulzura muy especial, y la encantadora y sencilla Sandra (Vinessa Shaw), hija del nuevo socio de su padre. Los sentimientos de Leonard se debatirán entre la compleja y susceptible Michelle y Sandra, la chica que sus padres siempre han deseado como la perfecta esposa de Leonard.

Con este punto de partida y desarrollo transcurre esta película, con la que James Gray basándose en la novela “Noches Blancas” de Fiodor Dostoievski construye la historia más romántica de su carrera cinematográfica. Gray otra vez nos retrata a la familia, en las cuatro películas que lleva en su recorrido como director siempre el fondo del mensaje estriba entorno a la afectividad de un hogar. Sus historias pueden ser de mafias (las anteriores) o como en esta ocasión de drama amoroso, pero circulando todo fiel a su tendencia. Con “Two Lovers” nos ofrece la cara menos amable de las relaciones cegadas de amor.

Exquisita dirección de actores. La fotografía destaca por sus tonos fríos bien contrastados. El ritmo narrativo posee un equilibrio frágil, de ejecución serena que dan al relato uno de los motivos de su interés.

El pilar del buen resultado final se basa, además de en su sólido guión, en el prodigio que Joaquin Phoenix es en la escena. Creo no haber visto ni una sola película en la que no me haya gustado, Gwyneth Paltrow también merece un reconocimiento pues siguiendo su línea saca un personaje hermosamente triste y verosímil.

Esta película que acabo de ver, la voy a definir como trascendente y significativa, no es la historia que esperaba, por eso quizás, me ha prendido más, es un simple relato, pero con una fuerza formidable de sabor agridulce, es una romántica película con una salvaje violencia de sentimientos.

La crónica de una víctima del amor.