Crítica: La seducción

Tras haber entrado en el mundo del cine por la puerta grande con el deslumbrante film “Las vírgenes suicidas” en 1999, la ingeniosa y profunda “Lost in Translation”, en 2003, y “María Antonieta” en 2006 junto a alguna película más, Sofia Coppola pone su mirada en realizar un remake. “La seducción”, con guion y dirección Coppola, adapta la novela de Thomas Cullinan y supone una revisión de «El seductor«, dirigida por Don Siegel y protagonizada por Clint Eastwood en el año 1971.

La película abre centrándonos en el final del siglo XIX, en 1864, en plena Guerra de Secesión americana. En Baton Rouge, Luisiana, paseamos por un poblado bosque y allí nos detenemos. Abre la mañana y como de costumbre Amy (Oona Laurence) sale a recoger setas, ha dejado tras de sí el internado para señoritas que regenta la señorita Martha (Nicole Kidman) siguiendo el largo camino que la lleva hasta la espesura más húmeda de la arboleda. Un ratito pasa recogiendo los tubérculos y tarareando una cancioncilla feliz, cuando a su derecha oye un ruido, mira, es un hombre herido. Le habla y pide ayuda y ella se ofrece de apoyo para levantarle. Es un hombre joven, de buena presencia. Dice que es soldado norteamericano con alta graduación, McBurney (Colin Farrell) ha desertado y se encuentra mal de salud. La niña como puede lo agarra y lo lleva al internado. El hombre es recibido con recelo, pues hace mucho que solo pasan por allí los cazadores de soldados enemigos. No están acostumbradas a meter un desconocido en casa, pensando que es una buena acción se encomiendan a dios y le curan las heridas. McBurney se queda en el internado y a partir de ahí se liará… Pero todo no lo cuento. Hay que ver la película. Aunque muchos ya recordamos la de Don Siegel con Clint Eastwood. Esta nueva versión es lo mismo pero distinta.

Éste era un proyecto de alto riesgo: dar vida y cuerpo a una película de tan pronunciada personalidad como es su precedente, la obra de Siegel; es casi una temeridad. Cuántos directores se estrellan en envergaduras semejantes, cayendo en la caricatura. Sofia Coppola, sin lograr sortear algunos escollos, ha conseguido sin embargo una obra seria. Una película que ha hecho suya. Un remake apasionado y casi siempre cargado de tensión. A mí me ha parecido que la directora pone demasiada atención en la puesta en escena, en la recreación y en la imagen, inyectando menos ímpetu en los no pocos momentos espléndidos que atesora la película. Por lo demás, para quien no haya visto el film madre, este tampoco lo desdice ni mucho menos, es igual que aquel; un discurso perverso de insana honestidad. Al final, aunque no tenga el fuerte extracto de la de Don Siegel, deja no obstante suficientes detalles en el aire como para que tengamos que elegir entre ambas o quedarnos con las dos.

“La seducción”, una película de época vista desde el ahora con el simple gancho de unir en un círculo reducido a un machote y cinco mujeres reprimidas, ya desde un principio tiene tintes demenciales. En trama y puesta en escena, en esta ocasión, llegamos a la conclusión de que nos hallamos ante un producto al que se le ha querido dar personalidad propia, para entendernos mejor diré lo que más me llama la atención: una gran sucesión de momentos cumbre en los cuales lo más importante es la escena, lo narrativo que hay en la naturaleza, utilizado por encima de la fuerza de un desarrollo dramático absoluto. Aquellos conocedores de esta ficción, disfrutarán seguro con esta nueva versión que a poco que se preste rezuma singularidad.

Si a todo lo demás le sumamos unos bien dirigidos buenos actores: Colin Farrell, Elle Fanning, Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Angourie Rice, Oona Laurence, Addison Riecke, Wayne Pére, Emma Howard, Matt Story y Rod J.Pierce, tendremos una obra que puede avanzar. En la música, Phoenix, y la fotografía del maestro Philippe Le Sourd.

Para cerrar, una pregunta… ¿Era necesario en estos tiempos plantear de nuevo esta historia?

Octavo aniversario de Comentamos Cine

Al cine, la vida. Estamos en otro aniversario de la ya larga trayectoria de Comentamos Cine. Ocho años, hoy, ofreciendo a quienes siguen el blog una visión particular del cine como fenómeno social y cultural; poniendo el acento en mis percepciones de cada película perfilándola según las reglas de mi forma de pensar y el mundo en que me muevo; con la intención de ofrecer mis sensaciones sobre la estética, la historia, el montaje, la música y esos fragmentos de cada película que se quedan dentro de ti. Estar en contacto con visiones y reflexiones aportadas por otros amantes del cine, complacer mi gusto por la escritura y abrir puentes esenciales sobre el momento cinematográfico en que vamos viviendo, han formado parte de este camino. Dijo Stanley Kubrick que una película debe ser progresión de ánimos y sentimientos, yo estando muy de acuerdo con el maestro agrego que una película debe ser una lección y un aprendizaje. Me sigue pareciendo muy eficaz el cine que enseña y agita el pensamiento, y me sigue apasionando de la misma forma el cine en general.

En este aniversario, quiero recordar a aquellos hombres y mujeres que fueron los principales pilares para que el cine haya llegado hasta la altura maravillosa que tiene actualmente, entre ellos los hermanos Lumière, Ferdinand Zecca y Alice Guy. Todos exploradores de una ilusión.

Solo me queda dar las gracias a todos los cinéfilos que encienden la luz para que este sitio siga siendo en esencia un lugar de cine.

 

Crítica: Dunkerque

Si las obras previas de Christopher Nolan, “Memento”, “El caballero oscuro”, “Origen e “Interestelar” formularon una innovadora técnica de montaje, “Dunkerque” presenta unos rasgos mucho más formales con una narración que gira en torno a la guerra. Nolan no solo no da marcha atrás con respecto a todas las sesudas exploraciones cinematográficas del periodo anterior sino que da un paso adelante en el desarrollo de sus métodos. “Dunkerque” da prueba de ello, del talento de un cineasta que solo necesita imágenes e historia para transmitir emociones. No deja espacio a contemplaciones, en cada fotograma forja todo el riesgo y  todo el vértigo.

Este tira y afloja de piel y corazón, de hombres con nombre y apellidos que es “Dunkerque” nos  traslada al año 1940, en plena II Guerra Mundial. En las playas de Dunkerque, cientos de miles de soldados de las tropas británicas y francesas se encuentran rodeados por el avance del ejército alemán. Francia ha sido invadida. Atrapados en la playa, con el mar cortándoles el paso, las tropas se enfrentan a una situación angustiosa que empeora a medida que el enemigo se acerca. Los buques militares que intentan evacuar a los soldados se convierten en blancos fáciles para los bombarderos alemanes. Parece que todo será  inútil. Frente a la posible pérdida de una parte considerable de sus soldados, Gran Bretaña pone en marcha la Operación Dínamo. Esto implicó el reclutamiento de cientos de barcos civiles,  para ser utilizados en un último esfuerzo por rescatar a tantos soldados como fuera posible.

Película de guerra, película histórica que puede representar a todas las guerras del mundo, con unos personajes horrorizados que no dejan de mojarse en el fango de su peligro y sobre esto “Dunkerque”  tiene un aspecto preciosista, como si fuese la obra de un diseñador repentinamente metido a cineasta. Aquellos soldados enfilados mirando al mar esperando con desesperanza que ocurra algo positivo son la columna vertebral de un relato que juega a tres bandas, que a la postre necesitan complementarse la una a la otra como una salvadora cura de soledad. “Dunkerque”  es uno de los más reales y despiadados retratos que el cine ha hecho sobre la Segunda Guerra Mundial, sobre todo de la tragedia tras la fachada. Su guion escrito por el propio director está salpicado de una belleza que duele y de un ingenio deslumbrante. Hay ocasiones en que trazar con mano firme es la única forma de abordar una historia, sobre todo cuando el material es tan brutal, y Christopher Nolan lo sabe hacer. Además de la vertiente bélica, la moral no es menos importante para el director, consiguiendo mantener intacta su vibración emocional a la vez que hace alarde de una plétora cinematográfica y enmarca el carácter trágico de la historia. Una visión de radiante unidad da lugar a imágenes de terror, violencia y desesperación, magistralmente originada en los primeros planos.

La música del compositor alemán Hans Zimmer y la fotografía  del maestro sueco Hoyte Van Hoytema, son una  tarima  imprescindible  para la elaboración del lenguaje fílmico, reflejando la violencia de manera más gráfica. En este sentido es interesante subrayar que la estrecha fusión existente entre el impresionante espectáculo visual de la acción y la música de  Zimmer casi nos hace decir que “Dunkerque”  es una película bélico-sinfónica  enlazando  la fuerza militar con elementos tan racionales como la defensa civil, las obtusas formas de dirigir  ejércitos y las imágenes finales de alegría amarga con  resonancia de escenarios minados por el peligro de brutales barbaridades.

Un tanto por ciento del resultado de film procede de las entregadísimas interpretaciones de Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D’Arcy, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf y  Michel Biel, que moldean un retrato del terror, el compromiso y todas la miserias de los personajes.

“Dunkerque”, por su brío narrativo,  su concisión dramática y todo lo dicho, es sin duda la mejor película de Christopher Nolan.

Crítica: Ex Machina

Del londinense Alex Garland, escritor y productor de cine, nos llega esta película sobre un futuro en el que ya estamos inmersos. Guionista de la terrorífica y maravillosa «28 días después», en 2002,  de la explosiva «Sunshine», en 2007, o la seductora «Nunca me abandones«, en 2010; en 2015 se atrevió con el guion y dirección en su primera película “Ex Machina”, un sonoro aldabonazo que sirve para alertar al resto de la comunidad cinematográfica. Crítica de la película “Ex Machina”.

Caleb (Domhnall Gleeson) es programador en una de las principales empresas de tecnología del mundo. Nathan (Oscar Isaac) es el dueño de la empresa y vive en una isla rodeado de belleza, dedicado a hacer experimentos sobre inteligencia artificial. Nathan invita a Caleb a pasar una semana en su residencia y este enseguida descubre el verdadero motivo de la invitación: deberá realizar la prueba de Turing en un nuevo robot-mujer, Ava (Alicia Vikander). En el mundo existen todo tipo de trabajos pero el que le toca a Caleb le envolverá en un laberinto de exploración, investigación y obsesión…

El espectacular triunfo de “Ex Machina” en 2015 hizo que Alex Garland pasara de director novel a convertirse en uno de los grandes del nuevo cine.

El grado marcado de estilización visual va de lo ambiental, a lo completamente excéntrico. En sus momentos más intensos, su estilo se caracteriza por una iluminación sin claroscuro y sin las sombras recurrentes del thriller. El aspecto crucial de “Ex Machina” está servido en gran medida por ese talante cuyas funciones parecen ser claridad y la desorientación. Es un equivalente estilístico del concepto del laberinto, basado en imágenes compositivas angulosas, complicados espacios profundos y primeros planos que seducen nuestra visión. La dimensión laberíntica se refleja también en el argumento intrincado y complejo. Más que un tipo de historia o incluso un aspecto distintivo, “Ex Machina” es un estado de ánimo general evocado por elementos agobiantes muy bien seleccionados, las paredes, las luces, los pasillos, incluso los planos del exterior marcados por el agua, evocan sentimientos de enajenación y descontento. Una atmosfera nostálgica y minimalista que confiere un canto porfiado al género.

El enfoque relajado e intrigante con que se aborda la realización de la película se refleja en la soltura de las interpretaciones. El carácter tímido y cordial de Domhnall Gleeson brilla en toda su plenitud, mientras que Alicia Vikander le da una réplica magistral con su personaje no accesible, distante y cercano al tiempo. El choque entre personalidades tan opuestas, el potencial de suspense de la figura de Oscar Isaac, lleno de orgullo por aquello que creó y de todo lo que le da seguridad, las preguntas y respuesta, sobre la inteligencia artificial, la utilización de los actores secundarios y el ritmo frio y frenético son más elementos para que esta película sea sobresaliente dentro del género.

Los músicos ingleses, Geoff Barrow y Ben Salisbury se encargan de la música . La fotografía es del también inglés Rob Hard.  En el reparto: Domhnall Gleeson, Alicia Vikander, Oscar Isaac, Sonoya Mizuno, Corey Johnson,Chelsea Li y Tiffany Pisani. Magistrales.

Como si fuese una película de novedad les he hablado de “Ex Machina”. Ya dije antes que es una película de 2015, que por algo que no me explico no comenté en su momento, pues es una película imprescindible para aquellos que se sienten seducidos por todo lo relacionado con la inteligencia artificial y para todos los amantes de cine. En su momento “Ex Machina” obtuvo numerosísimos premios y reconocimientos: Premios Oscar, mejores efectos visuales; Premios BAFTA, 5 nominaciones, incluyendo Mejor film británico; Globos de Oro, nominada a mejor actriz de reparto (Alicia Vikander); Premios del Cine Europeo, nominada a Mejor guión y actriz (Alicia Vikander); National Board of Review (NBR): Mejores películas independientes del año, y BIFA, 4 premios, incluyendo mejor película, y muchos premios más.

Afilada y delicada, con grandes dosis de inteligencia. Véanla, es una de esas películas que invitan a la reflexión.