Crítica: Lecciones de amor

Lecciones de amorFrederic Alan Schepisi nació en Melbourne, Australia. Es director de cine, productor y guionista. Películas como “El juguete del diablo”, “The Chant of Jimmie Blacksmith”, “Un grito en la oscuridad”, “Criaturas feroces”, “Last Orders” y  otros títulos, le convierten en un director prolífico. Su último trabajo nos llega después de una larga espera. Crítica de la película “Lecciones de amor”.

Es “Lecciones de amor” una película muy entretenida y algo controvertida, ya que las proporciones que  adquiere en la narración evitan cualquier tipo de acciones verosímiles. A pesar de que llegó a los cines españoles la semana pasada, está realizada en el año 2013.  Frederic Alan Schepisi nos descubre un toque estilístico y temático  distinto de todo lo que pudimos ver antes del veterano director de cine. Nos cuenta la historia de Jack Marcus (Clive Owen), escritor y poeta de 56 años, que imparte la clase avanzada de escritura. Es un buen maestro que inspira a sus estudiantes. Él demuestra cómo algunas palabras y frases cuidadosamente escogidas pueden estimular la imaginación. Ella, Dina Delsanto (Juliette Binoche), es un artista que acaba de ser contratada como profesora en la clase de arte avanzado, en dicha clase, tiene los mismos estudiantes que en la clase de escritura de Jack. Dina era una pintora de éxito en Nueva York pero ahora  tiene dificultades para pintar e incluso para caminar y realizar actividades cotidianas. Los  puntos  de vista de los dos maestros son diametralmente opuestos; se enfrentan en una especie de incruenta batalla para averiguar si es más importante la palabra o la imagen.

Fred Alan Schepisi pone especial énfasis en el carácter simbólico del mensaje, concentrándose en imágenes y congelando momentáneamente algunos objetos centrales dejando que se carguen de significado mientras se recrea en ellos.

Imagen de Lecciones de amorLa relación entre los dos personajes principales, aunque quizás esté un poco forzada, resulta creíble. Ambos dejan que su reciprocidad se vaya desarrollando de forma contenida y con meditada discreción, en las rutinas cotidianas de la hora escolar más que en los notables acontecimientos que tienen lugar fuera de las clases. Entre los muchos actores que se tomaron en consideración para esta película estaban  Clive OwenJuliette Binoche. Los dos intérpretes convierten la película, quizás, en uno de los productos cinematográficos mejor rescatados por los actores. A Owen le vine como anillo al dedo el papel, es más, parece que está hecho para él. De Juliette Binoche qué puedo decir, si es toda dulzura,  sutileza y candor, justo lo que su personaje requiere. Me encantan los planos sostenidos de la actriz que nos regala el director de fotografía Ian Baker y la música de Paul Grabowsky es acertadísima. Las interpretaciones de los secundarios, tejidas siempre en torno a los dos personajes primeros, aceptables. Señalo como curiosidad que los cuadros que aparecen en la película, todos han sido pintados por Juliette Binoche y que a Clive Owen nunca le gustó la idea de que su personaje llevara gafas pasta…yo también hubiese dicho lo mismo…

En “Lecciones de amor” el espectador se siente atraído por la riqueza que supuestamente ofrece su trama. Aunque no se puede evitar ciertas dudas sobre el guión de Gerald DiPego y la profundidad  que éste le adjudica para que resulte aprobado. El argumento tan sencillo como sugerente, está basado en la  pasión que  DiPego y Schepisi sienten por la pintura y la literatura; determinantes en sus carreras de cineastas.

 “Palabras e Imágenes”, éste es su título original, una idea estupenda que podía haber dado mucho más juego pero queda como ya he dicho muy lejos de un homenaje destilado y magistral a la esencia de estas artes. La pueden ver si les apetece, pasarán un rato agradable pero no podrán evitar que en breve se les borre de la memoria.

https://www.youtube.com/watch?v=ehQimFhQmQg

Crítica: Godzilla

Cartel de GodzillaVamos con una de acción, ficción conocida para adornar la cruda realidad. Un reto a cargo del director estadounidense Gareth Edwards. Crítica de la película “Godzilla”. En el argumento hay poco que contar: un monstruo marino, producto de mutaciones radioactivas, se enfrenta a malvadas criaturas que, animadas por la arrogancia científica de la humanidad, amenazan la vida de los hombres. “Godzilla” es una película de ciencia ficción y, en esta ocasión, es casi como las que habíamos visto con anterioridad pero con ciertos elementos novedosos. Claro que el tiempo no pasa en balde, aquí hay muchos efectos especiales y todo parece más real y, sin que la historia se aparte de sus cánones, la trama se centra de forma más exclusiva en el monstruo. Con guión de Max Borenstein, Dave Callaham y Frank Darabont, y argumento de David S. Goyer, “Godzilla” tiene el privilegio de una mirada interrogante y no conformista, que no se despliega reproduciendo las anteriores cintas, sino que investiga, con una puesta de escena autónoma, en la trastienda de lo ya visto. Por eso, “Godzilla” no trascurre nunca en paralelo, siempre es una línea continua, no hay cosas que pasen al tiempo sino una detrás de otra, echando mano a la estética de la acción se sumerge en ese universo de explosiones y destrucción, edificios por los suelos y aviones como pájaros anémicos en la historia del monstruoso ser, adornada cada imagen por la música de Alexandre Desplat (que por primera vez noto demasiado estrepitosa) y la excelente fotografía de Seamus McGarvey. Imagen de GodzillaDemasiado larga y con una estructura no siempre igual de productiva, no es ésta una película imprescindible. Yo creo que gracias a los medios actuales es la mejor versión que se ha hecho, ¿pero era necesario este remake? Una película que ha salido sumamente cara y no dice nada nuevo, solo destaca el brillo de los artefactos. A pesar de todo, supone el trayecto vital y artístico de un grupo de profesionales, el empeño de un colectivo y sus colaboradores que se dan cita en una pantalla para sacar adelante la esencia de su espectáculo. El ambiente denso y cargado de muchas imágenes se contrapone con el aire que Gareth Edwards ha dado a sus intérpretes. Aunque en este tipo de obras se suele pasar por encima de las interpretaciones y bajamos nuestro nivel de exigencia, “Godzilla” tiene una excelente factura si hablamos de su elenco: Aaron Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, David Strathairn, Bryan Cranston, Sally Hawkins, Juliette Binoche, CJ Adams, Richard T. Jones, Al Sapienza y Patrick Sabongui, un lujo completamente entregado que hace yacer al final un epílogo que podría decir: ¡¿era necesario tanto para este producto?!

Crítica: Copia certificada

CartelEl diagnóstico de mi crítica sobre “Copia certificada”, se desvela a través de mis palabras sin esperar el final de mi comentario.  Pocas carreras como la de Abbas Kiarostami, y pocos  los que han notado el peso de un forzado menosprecio gubernamental a consecuencia del desacuerdo del director con la política de su país. El discurso que diera en el pasado Festival de Cannes a favor de la liberación de un compañero preso en Irán ha hecho que esta película no se estrene en su país natal. El magnífico director de cine, creador de  “El sabor de las cerezas”, y de una treintena más de aciertos en la pantalla, en esta ocasión toma como nacionalidad de trabajo Francia, como actriz principal a la maravillosa Juliette Binoche y el lugar donde nos sitúa el libreto es la Toscana italiana, concretamente Giminiano, una villa, donde se construye  el escenario imaginario  de un encuentro.  El que se produce entre un aclamado escritor anglosajón, James (William Shimell), que en la conferencia de presentación del nuevo libro defiende el valor de la copia frente al original, su libro trata la legitimidad de las copias en el arte, y una mujer francesa, Elle (Juliette Binoche) propietaria de una tienda de antigüedades, que resulta ser una de sus lectoras más fieles. A través de sus charlas sobre la vida y el arte, se entabla entre ellos una tierna relación y  van consintiendo que una historia de amor fluya con sus sombras reflejadas en el espejo  de sus distintas realidades.

A Abbas Kiarostami le sigo la pista desde 1988, no recuerdo cómo, llegó a mí una película excelente, “Donde está la casa de mi amigo”. Hasta entonces ninguna película sobre la amistad y la solidaridad me había impactado tanto, han sido muchos sus aciertos plasmando en las pantallas el devenir de su herencia. Si en 2004 se unió a Ken Loach y Ermano Olmi para codirigir “Tickets”,  realización hecha en el Reino Unido, ahora Kiarostami da el salto y elige en “Copia Certificada” nuestro vecino país. Para esta película, este creador de cine iraní, deja un poco de lado el tema político y diserta sobre la debilidad de las relaciones y su etérea realidad, presentándonos  una historia donde elementos tan comunes en la relación como la susceptibilidad y la incomunicación, se unen, para manifestarnos la distinta forma de percepción y las circunstancias que limitan su supervivencia. “Copia certificada” ha sido premiada con la Espiga de Oro en la 55 Seminci y su protagonista Juliette Binoche Palma de Oro en Cannes 2010.

En “Copia certificada” todo surge implacable, sin pausa, su director no abusa de los recursos, ni paisajísticos ni de artificios de tipo alguno, es más, en la película sólo salen dos personajes y cuando aparece algún otro es simplemente para dar notabilidad a la historia y fuerza a los protagonistas, Kiarostami nos conduce a una enorme confusión a partir de una especie de laberinto sin mapa de ruta para encontrar la salida. Que el balance final sea positivo o no, depende de los ojos o más bien de la subjetividad emocional del espectador. Para mí, una película agradable, bien edificada y bien intervenida. Sobre sus similitudes con «Te querré siempre», de Roberto Rossellini,… espero vuestros comentarios.

Su  mensaje filosófico llega desde un contexto pero puede aplicarse a infinidad de realidades e ideales: puedes disfrutar de una buena copia  tanto como del original, reflexionemos.

Os dejo un enlace a una entrevista a Abbas Kiarostami en relación al estreno de la película.

Paris

ParisCon el marco incomparable de Paris nos llega este sencillo y nada sorpresivo film, drama comedia, que nos recuerda a otras muchas películas francesas.

El hilo conductor de esta película es la propia ciudad, sus calles, sus panorámicas vistas   desde una terraza, sus mercados, sus tiendas pequeñas y algunos lugares emblemáticos.

Esta cinta, dirigida por Cédric Klapisch, desarrolla varias vidas de diversa procedencia, que coinciden en distintos sitios aunque sea poco tiempo. Vidas  cruzadas.

Pierre (Romain Duris) está esperando un trasplante y su hermana (Juliette Binoche) pone todo de su parte para que la situación le sea mucho más leve.

El desarrollo de la temática está muy edulcorado, no creo que  la  recordemos mucho tiempo, pues no llega a emocionar pese a la carga de drama que sopesa. No trasmite nada en absoluto.

El único factor positivo son los escenarios abiertos, la atmósfera y la agilidad con que este director nos lleva de una historia a otra. Por lo demás, es una historia fría, sin movimiento, lineal en su contexto y apática en su discurrir. Hasta los actores contagiados de tanto muermo no dan aquello a lo que nos tienen acostumbrados. Juliette Binoche destaca algo, pero no te engancha.

Mucho Paris en tono de tarjeta postal con un guión  pobrísimo.  Ni los paisajes ni los actores salvan a este producto aburrido que no tiene identidad, hecho con dos brochazos y que pasa al apartado de “por qué fui a verla al cine”.