Crítica: La gran estafa americana

la gran estafa americanaDavid O. Russell, como la plana mayor del cine americano en los últimos tiempos, parece que quiere quemar toda su pólvora creativa. Tiene la calidad cinematográfica y la lucidez arraigada con tal firmeza que es capaz de esquivar todas las contradicciones y problemas que ha arrastrado a lo largo del rodaje. Crítica de la película “La gran estafa americana”.

La historia está trazada por un espléndido guión de Eric Singer y David O. Russell que nos acerca a los años 70, mostrando primero a un estafador profesional, Irving Rosenfeld (Christian Bale), después a una astuta y seductora mujer, Sydney Prosser (Amy Adams), y a ambos trabajando junto a un agente del FBI, Richie DiMaso (Bradley Cooper). DiMaso los arrastra al mundo de la política y la mafia de Nueva Jersey, él es tan peligroso como atractivo, tan loco como incauto. Hay dilemas en todos los personajes por diferentes motivos, todos tienen sus complicaciones y conflictos, con lo que se ven en situaciones difíciles en las que deben actuar, en la mayoría de las ocasiones, de forma no políticamente correcta.

“La gran estafa americana” es una comedia negra- drama-crimen, con integradas pinceladas de recuerdos de películas de gánster, de esos que jamás se desvanecen por mucho tiempo que pase. Como punto de partida para la aproximación al corazón de “La gran estafa americana” nos posicionamos en el tapete sobre el que se juega esta partida de ajedrez que enfrenta a todos contra todos. David O. Russell lo hace con una ejemplar sencillez.

imagen de la gran estafa americana

Desde que comienza hasta que termina nos hallamos ante una película redonda, con una eficaz puesta en escena, una equilibrada combinación entre amor y codicia, y un buen manojo de engaños y estratagemas. Sus dos horas de duración se sostienen en base a puro talento, que apela a la regla que se caracteriza por la reiteración en cada recomienzo para refrescar la memoria del espectador. Poco a poco va ganando en sugerencia una historia extrema, pero al mismo tiempo cercana y posible, a la que hay que leer también en su plano simbólico, fíjense en el pelo de algunos personajes muy importante para dar lecturas ocultas, en esto la narración es escueta, todo se va materializando en un tiempo que termina por olvidarse.

Una buena ambientación, un vestuario y maquillaje perfecto, un buen elenco de actores tan importantes como la voz en off y las imágenes, que igual que la historia fluyen con una fotografía estupenda de Linus Sandgren y adornadas por la banda sonora de Danny Elfman. Una técnica fílmica cuidada e innovadora y unas excelentes interpretaciones de Jeremy Renner, Louis C.K., Michael Peña, Jack Huston, Alessandro Nivola, Shea Whigham, Paul Herman, Elisabeth Röhm, Saïd Taghmaoui, Adrián Martínez y Robert De Niro;
con mención especial para Christian Bale, Amy Adams, Bradley Cooper y Jennifer Lawrence.

A pesar de dejar dividida a crítica y público, para mí “La gran estafa americana” es sin duda una de las grandes favoritas del 2014.

Increíble pero falso

Como una metáfora en clave de humor, así arranca esta película, de 130 minutos de duración dirigida y con guión de Riky Gervais y Mark Bellison. La cinta va acompañada de una serie de detalles, a veces imperceptibles, que hacen que el espectador quede enganchado gracias a su buen ritmo, a la escasez de situaciones frecuentes y sobre todo a lo simpático de la trama.

La película empieza con una voz en off, que nos narra durante unos segundos la historia que vamos a ver, nos dice que en este relato, la raza humana no ha desarrollado la capacidad de mentir, que todos dicen la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, sin pensar en las consecuencias. Nadie nunca ha dicho una mentira. Mark Bellison (Ricky Gervais) es guionista, trabaja en una productora de cine, sin éxito ninguno. Ahora le ha tocado hacer el guión de una película basada en el siglo XIV, “La peste negra” pero le sale rematadamente mal, y le despiden. La chica de la que está enamorado y a la que anoche invitó a cenar por primera vez, le ha dejado hoy también. Mark está desesperado, no se le ocurre qué hacer, siente que va hacia la indigencia más absoluta, y de repente tiene la idea de que si miente en este mundo de verdades, nadie pensará que lo está haciendo. No tarda en descubrir que la falta de sinceridad tiene grandes ventajas. En una sociedad donde cada palabra es una verdad tajante, Mark pronto llegará a lo más alto de la fama y la fortuna. La voz en off termina diciendo: “No se la pierdan”.

Yo también la recomiendo. Resulta divertida y original  si ya con “Mentiroso compulsivo” nos lo pasamos bien teniendo sólo la mentira y la verdad a ratos, imaginad lo que es, decir todo lo que se piensa como norma. Ahora al recordar a Jim Carrey en esa película también creo que alguna semejanza le veo con otro título de este actor, me refiero a la película del año 2003 “Como Dios”.

De más está  decir que la parte más destacada y que permanece en la retina del espectador es la escalada del protagonista hacia la cima de la fortuna. Inteligente metáfora de la ascensión a costa de lo que sea preciso para obtener el reconocimiento tan ansiado

Con una base bien simple, pero con el reflejo del propio Ricky Gervais, que es el protagonista, a veces delante de la cámara y otras detrás, este hombre realizador, cámara, actor y director, recoge las pulsaciones internas de  la interacción social, con esta idea brillante, innovadora y critica de las sociedades llenas de hipocresía en las que habitamos y de las religiones que nos llevan por los caminos marcados, además de los juegos amorosos en los que estamos sumergidos.

El grupo de intérpretes que hacen esto posible, consiguen con aprobado su cometido, todos estupendos, entre ellos Jonah Hill (Cyrus)

“Increíble pero falso”, me parece claramente superior  al resto de comedias que hemos visto en mucho tiempo. Tiene el peso de película seria pero en su medida justa nos divierte con sus planteamientos.

Así  llego al final. Espero que la veáis y comentamos.