Ricardo Darín
24 junio 2011
Ricardo Darín nació en Buenos Aires, Argentina, el 16 de enero de 1957. Es un actor, director yguionista argentino.
Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0201857/
Un blog dedicado al cine y a su crítica y análisis
24 junio 2011
Ricardo Darín nació en Buenos Aires, Argentina, el 16 de enero de 1957. Es un actor, director yguionista argentino.
Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0201857/
13 octubre 2010 Deja un comentario
Es insólito por no decir convulsivo, el hecho de que en las películas se denuncien infinidad de asuntos de gravedad que ocurren en un país y, que sigan sucediendo, sin que ni gobiernos, ni abogados, jueces o policías se den por aludidos y pongan el remedio para pararlo, ¿será que quieren que se siga sembrando el caos para que después venga un orden más justo?, ¿hasta cuándo? En Argentina mueren al año en sucesos de circulación más de 8 mil personas, una media de veintidós por día; más de ciento veinte mil resultan heridas. Los últimos diez años, han dejado cien mil muertos. La cantidad de millones que necesitan las víctimas para afrontar gastos médicos, producen un gigantesco mercado, mantenido por las compensaciones de las aseguradoras, la mayoría de los fallecidos no superan los treinta y cinco años, detrás de todo esto existe un mercado tenebroso de mafias que se matan por llevar los casos de los accidentados, con frutos sustanciosos para sus repletas cajas.
Una fuerte denuncia articula el planteamiento, nudo y desenlace de “Carancho”, desarrollada en argentina, une la base de los personajes, con la realidad urbana concebida como referencia, como en un hermoso tablero de juego de mesa, en el que un jugador rebelde hace trampa continuamente. Desde que su vida cambia, Sosa (Ricardo Darín) sólo ha hecho una cosa: engañar. Conoce los entresijos de la estafa en la que trabaja, un bufete de abogados y fiscales al que llaman La Fundación, que tiene comprados a hospitales y policías, se dedican a captar víctimas de accidentes de tráfico. Las víctimas son ingenuas gentes de clase media o baja, que en este momento accidentado de su vida son fáciles de liar. Mientras la mayoría de los ciudadanos se hipotecan en los bancos, son exprimidos por los impuestos y hacen maravillas para llegar a fin de mes, Sosa cual ave carroñera sigue traicionando a todo el que se deja, sin que la víctima se percate que la están engañando. Hasta que entra en su vida Lujan (Martina Gusmán). Lujan y Sosa se conocen justo en un incidente de circulación en una calle, ella trabaja en las urgencias del hospital San Justo, es una de las doctoras, enseguida notan que hay algo fuerte que les atrae del otro. Sosa, miserable, ingenuo, confundido y rodeado de dinero negro, se verá inmerso en el centro de un peligroso triángulo formado por la voracidad, la astucia y la terquedad, y Lujan entrará en una relación muy peligrosa, pero inevitable.
Pablo Trapero, su director, con títulos como «El Bonaerense”, “Familia rodante” y “Leonera”, nos presenta un thriller ácido, denso, narrado con la grandeza del clásico cine negro, que dispara dentro de un cauce de intriga un juego amoroso. Se degusta tranquilamente como si fuera una novela de John Grissan, «Carancho” es una película realista y aporta una textura social valiente, es efectivamente un largo que está por encima de la media de lo que actualmente vemos en nuestras pantallas, pero no alcanza para que “Carancho” despegue su cualidad de testimonio de un tema tan complicado y vigente, yo que esperaba más, había concebido otra idea de esta película.
El espléndido Ricardo Darin, consagrado en cantidad de películas, aquí muy apropiadamente el protagonista, hace un papel creíble desde el minuto uno; Martina Gusmán, es un placer ver como desarrolla su personaje, compone una chica de hoy, profesional de la medicina que como cualquier mujer cae rendida en los brazos del hombre que ama, aun sabiendo que esa relación no le conviene, actúa de forma colosal, dos grandes intérpretes.
“Carancho” es una película que hay que ver. Puede que se transforme en el film más valorado de la temporada.
16 diciembre 2009 4 comentarios
Antonio Skarmeta en el año 2003, ganó el Premio Planeta con la novela “El Baile de la Victoria”. Aquel impulso toma ahora forma en el cine y nos lo sirve en apropiada bandeja, Fernando Trueba, con guión adaptado del propio Skarmeta y Jonás Trueba.
Corren malos tiempos en Chile, ha pasado la dictadura de Pinochet. Es de esos momentos de la historia, que todos sabemos que los gobiernos, para dar pruebas de democracia, se sacan de la manga una amnistía y deciden sacar de las cárceles a todos los presos que no tengan delitos de sangre. El mismo día salen dos hombres; el joven Ángel Santiago (Abel Ayala) y Vergara Grey (Ricardo Darín); el primero, un chico con todo por hacer, con ganas de comerse el mundo y poner las cosas en su sitio al que se portó mal con él; y el segundo, un famoso atracador, que sólo necesita volver a casa para encontrarse con su mujer y su hijo. Coinciden casualmente y planean algo gordo, pero todo se complica con la llegada a sus vidas de Victoria (Miranda Bodenhöfer ) una linda joven bailarina, que arrastra una terrible historia de fatalidad, tristeza y desconsuelo.
“El Baile de la Victoria”, es nueva concesión que Trueba hace al cine español, que ha sido designada por los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, para representarnos en los Oscar en la categoría de “Película de habla no inglesa”. En este mismo apartado, este director ya consiguió un Oscar por Belle Epoque en el año 1994. Además, Fernando Trueba posee dos Goyas al mejor director uno de el año 1990 y otro del año 1993 además de otro Goya a la mejor película documental en el año 2004. Pero por la película que más se le conoce popularmente es por “La Niña de tus ojos”, que tuvo un gran éxito de publico.
Este director no se propone cambiar el mundo, sólo es éste otro paso detrás de la cámara que pretende dejar huella en los espectadores, él sabe que hay un buen guión y unos buenos actores y los mima dándoles lucimiento, en diálogos, miradas, llantos, cabalgando, danzando o simplemente siendo parte del paisaje.
En cuanto a la música, han sabido cómo llegar con la banda sonora adecuada a la médula de cada momento crucial, mediante una pieza de bella composición dando mayor vehemencia dramática en los momentos emotivos que viven los protagonistas.
Si de actuaciones hablamos, todo el elenco trabaja su papel dignamente, pero os destaco a Abel Ayala que hace un papel encantador, de Ricardo Darin no se puede decir otra cosa que es de aplauso cada vez que aparece en escena.
La cautivadora imagen de Miranda Bodenhöfer, con sus dulces bailes, dentro de una fotografía tenue, bien contrastada en todo momento, nos eleva a una visión, ideal y deliciosa.
Tengo el convencimiento que Trueba seguirá buscando espacios, añoranzas y melancolías, para que sigamos imaginando y haciendo visibles las ilusiones del celuloide.
Yo recomiendo a todos esta magnética película. Sin palomitas ni refresco sólo de la mano de tu pareja.
28 septiembre 2009 4 comentarios

Juan José Campanella, director de cine argentino, acompañado por actores magníficos, nos presenta esta película, adaptación de la novela “La pregunta de sus ojos”, de Eduardo Sacheri, que además ha trabajado el guión.
Historia donde conjugan, amistad, drama, envidias, lealtad, justicia e injusticia, narración que mantiene la tensión argumental durante todo el trazado. No tiene ni un minuto plano y es una perfecta reconstrucción de los años 70, con personajes idealmente perfilados y un ritmo narrativo imprevisible e intrigante.
Ricardo Darín y Soledad Villamil nos vuelven a demostrar que son una pareja excelente en el cine. Darin es Benjamín Esposito, empleado como secretario en un juzgado penal, que acaba de jubilarse y valorando su tiempo libre se decide a escribir una novela, sacada de sus recuerdos sobre un caso en que fue testigo y parte de la investigación en el año 1974. La excusa de la novela le da pie para volver a los mismos lugares que, aunque han pasado los años, siguen vivos en su memoria. Soledad Villamil es Irene, también trabaja en el juzgado y es superior de Esposito. Estos dos actores también trabajaron juntos en “El mismo amor la misma lluvia”.
Son una pareja que enamora.
Haremos una mención especial a Guillermo Francella, pues el personaje que representa es simplemente genial, divertido a la vez que sombrío. Muy bueno.
Hay películas que son perfectas y ésta es una de ellas, los personajes se relacionan con tanto calor y cercanía que parece la vida misma, es drama fuerte pero al mismo tiempo lo sientes jovial, una mezcla agridulce impecable. Aunque ya sabía de la destreza cinematográfica de Campanella, me ha sorprendido gratamente, como saliéndose de su línea habitual nos narra de forma solazada, un hecho tan dramático. Se nota su pulso y habilidad, sin duda este hombre tiene talento.
Bueno… hay que ir a verla. Se estrenó el viernes 25 y creo que tiene todos los ingredientes necesarios para viajar a los premios Oscar y llevarse uno a la mejor película de habla no inglesa.
Cuéntame…