Crítica: The dazzled

Sarah Suco hurga en las convenciones reflexionando sobre los rasgos que configuran la vocación pura y dura. La famosa actriz de cine francesa, debuta como directora con su primera película detrás de la cámara “The Dazzled” (Les Éblouis), con guion de Nicolás Silhol y la propia Suco. Un retrato universal del contradictorio mundo donde vivimos.

La película se abre con la imagen de una chica que realiza números gimnásticos, es Camille, (Céleste Brunnquell), una niña de 12 años, apasionada por el circo. Es una acróbata prometedora y la mayor de una bonita familia compuesta por sus padres, Christine Lourmel, (Camille Cottin) y Frédéric Lourmel (Éric Caravaca), dos hermanos y una hermana pequeñita. Un día, sus padres ingresan en una comunidad religiosa llamada “La Comunidad de la Paloma”; dicho centro tiene elementos sociales muy entretenidos, los allí reunidos se lo pasan bien, pero también hay aspectos de culto realmente extraños, espeluznantes y controladores. Prácticas por las que alguno de los miembros se enfrentan con Camille desde el principio y la hacen, intimidándola, abandonar a sus hermanos en cierta medida. Poco a poco, el régimen en la comunidad se vuelve más agrio. Camille tiene fuertes conflictos de sentimientos. El líder de la iglesia Le père Eric-Marie (Jean-Pierre Daroussin) comienza a tener control sobre la familia. Camille tiene miedo, mucho miedo por todos…

En “The Dazzled”, su título nos da pistas para comprender en toda su dimensión el corazón que esta película esconde, vivida en primera persona por una niña, en principio de 12 años, que llega cumplir los 15 durante la narración. Un tiempo en el que es acompañada por toda su familia. En el tejido de lo que vamos viendo se aprecia una clara intención en progresión.

Entre el cielo y la tierra nos sitúa Sarah Suco con “The Dazzled”, han pasado nueve meses desde su estreno, en este espacio de tiempo que concentra el nacimiento y la consagración de una película casi real del nuevo cine francés. Presenta un personaje que reivindica sin metáforas ni adornos, el desencanto de una niñez frustrada, la detención de una existencia protegida y del lugar significado para vivir en familia. Un huracán en el fin de la inocencia. Inspirada, según dicen, en hechos reales, regala un ejercicio de cine intuitivo aunque sin detalles personales, ofrece una perspectiva más agarrada a la vida que a las imaginaciones, llena de luz y de sombras.

Una película como crítica escrupulosa, arquitectura de sucesos descabellados, con la religión dentro. Funciona dignamente dentro de los desequilibrios que desmenuza y que llegan desde Francia, con un mensaje universal.

En el reparto: Céleste Brunnquell, Camille Cottin, Eric Caravaca, Jean-PierreDarroussin, Spencer Bogaert, Laurence Roy y muchos actores y actrices más, son el cincuenta por ciento del encanto del film. Estupendos, Céleste Brunnquell, que obtuvo el Premio César a Mejor Actriz Revelación por su trabajo. En la fotografía, el multipremiado y siempre respetado, guionista, director de cine y de foto Yves Angelo. La música la pone el compositor Laurent Pérez del Mar.

En “The Dazzled”, Sarah Suco denuncia con precisión pero siempre desde una voluntaria distancia. Esperamos la próxima, señora directora.

Crítica: Alpha

Ocho años después de “El Libro de Eli”, hemos disfrutado de la dirección de Albert Hughes en una película familiar, en la cual el gesto, la fascinación de la imaginada historia, el amor y la lucha animan a mayores y pequeños con vocación de cine de aventuras. “Alpha” es una historia de supervivencia ambientada en Europa hace 20.000 años, durante la última glaciación.

La película se abre en una cacería, Keda (Kodi Smit-McPhee) es un muchacho que participa en ella con su padre y otros hombres de su tribu, el joven cae herido y todos le dan por muerto. Keda, solo en la nada, despierta del desmayo y aunque no se encuentra fuerte, con mucho esfuerzo aprende a sobrevivir, acompañado de un lobo que se encuentra solo, igual que él. Ambos confían en el otro y se convierten en aliados superando innumerables peligros.

Albert Hughes, en esta ocasión sin su hermano Allen, nos narra un cuento de aventuras con una secuencia de acción al comienzo de la película, después vendrán muchas otras, más o menos peligrosas, más o menos fieles a la historia donde se pretende situar el tema, pero ni que decir tiene que el director americano ya conoce cómo funciona la industria del celuloide. Puede que no todo lo que muestra esté a la altura de las circunstancias pero en lo que sí estamos  de acuerdo es en que no somos engañados sobre los misterios y las carencias de la película en cuanto a su autenticidad sobre el Paleolítico. Es, como he dicho, un cuento de aventuras, un cuento bien contado, una muestra donde la savia y la ficción se confunden y se funden. Una fábula atractiva cuyo ritmo pausado aumenta la sensación placentera del espectador, evoca el desesperado y frio mundo de la soledad, sofistica la relación del humano con los animales y regala la esperanza de un futuro por vivir, mientras los intensos y bellos minutos transcurren entre nosotros. Albert Hughes juega, con ingenio, a evocar un mundo que desconocemos y lo hace acudiendo a todos los recursos que a su alcance tiene. El resultado final funciona: es la asociación de la amistad, la soledad, el amor y la necesidad.

Además, el espectáculo visual y la caligrafía épica para centrar el ritmo en imágenes y guion está logradísimo. Tiene “Alpha” cuadros construidos sobre una auténtica celeridad, la perfección del ordenado desorden de su origen los funde materializando inequívocamente el resultado total de la película. Hughes acaba por aplicar las técnicas digitales como vehículo que explora el lenguaje cinematográfico.

Creo que no es la mejor película de aventuras que he podido ver pero es la primera que he visto en septiembre y me parece un buen punto para terminar el periodo veraniego y encarar con ganas todas las buenas películas que nos traerán los meses próximos.

El guion es de Dan Wiedenhaupt, basado en la historia que ideó Albert Hughes. La música corre a cargo del estadounidense compositor de música ambiental Michael Stearns y Joseph S. DeBeasi, compositor de bandas sonoras. En la fotografía, el director austriaco Martin Gschlacht.

En el reparto tengo que destacar a Kodi Smit-McPhee, básicamente él es el alma de la película mientras que su actuación está envuelta en brumas de escenas maravillosas. El resto de actrices y actores: Leonor Varela, Natassia Malthe, Mercedes de la Zerda, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Marcin Kowalczyk, Priya Rajaratnam, Jens Hultén, Spencer Bogaert y Nestor de la Zerda, componen una pequeña cadena de aciertos.

Una buena forma de comenzar. Véanla.