El Príncipe de Persia. Las arenas del tiempo

No es habitual que mi comentario dé comienzo hablando de la banda sonora, en este caso lo hago porque quiero resaltar este aspecto de la película. El director musical de “El Príncipe de Persia.Las arenas del tiempo”es Harry Gregson-Williams. Hablar de este compositor supone un ejercicio agradabilísimo, pues estamos ante uno de los músicos de cine, series y videojuegos más codiciados en Hollywood en los últimos años, su estilo se deja identificar en cada una de sus obras. Cada trabajo que realiza es una confirmación de su maestría. En esta película la premura de las notas del músico hacen que el espectador sienta con mas énfasis lo que el director quiere transmitir. Adentrándonos en el análisis musical de esta película debo decir que destaca la potencia de la música con cierto aire oriental y legendario, atento en todo momento a puntuar las situaciones más importantes de la historia. Con unas entrañables notas que acompañan al héroe en cada instante de esta aventura fantástica. La música envuelve maravillosamente todo el espacio.

La película está dirigida por Nike Newell, cineasta inglés de carrera muy reconocida y que hace películas totalmente dispares, su ópera prima fue en el año 1977 “La Máscara de Hierro”, después vinieron muchas más “Donnie Brasco”, “Cuatro Bodas y un Funeral”, “Harry Potter y el Cáliz de Fuego”, “Un Abril Encantado”, “Fuera de Control”, “El Amor en los Tiempos del Cólera” y más títulos que le han hecho brillar en el celuloide. En esta ocasión recrea para el cine la adaptación de una saga de videojuegos de Jordan Mechner, con los  que creo que muchos hemos jugado en mayor o menor medida.

En el film, la historia que se desarrolla en el siglo VI en Persia, se nos presenta así: Dastan (Jake Gyllenhaal) apenas tiene diez años cuando es recogido de la calle por el rey Sharaman. Pasa el tiempo y ya es un hijo más para el monarca, está integrado con sus hermanos como miembro familiar de sangre, participando en invasiones, guerras y ataques a ciudades por conquistar. Un día, dirigiéndose hacia Azad, los tres hijos del rey, derrotan al poderoso Maharajá de la india, en la ciudad de Almut, pues se decía, se rumoreaba, que tenía armas de destrucción prohibidas. Este lugar está defendido por las tropas de la princesa Tamina (Gemma Arterson) una misteriosa y bella mujer. El destino hace que los invasores se apoderen de una daga mágica, dicho instrumento tiene el poder de controlar el tiempo y una leyenda que dice que es regalo de los dioses.

Al margen de la aportación artística, el príncipe de Persia engrandece más si cabe la figura de Newell , por un motivo, aun tratándose de una complicada adaptación que la hace menor a sus cotas cinematográficas (algunas arriba señaladas) en las dos horas de duración tiene motivos para hacer sentir mal a mucho de lo que en este momento tenemos en cartelera, incluso tiene todo lo necesario para que arrase en taquilla.  Es una película dispersa, ambiciosa, en ningún caso tan redonda y excelente como lo anterior pero, incluso teniendo en cuenta sus fallos, que los tiene, el balance global es que como divertimento apunta alto. Contiene detalles y una recreación  buenísimos, efectos especiales fieles a la idea original, los paisajes del desierto, la imagen del fabuloso palacio, las panorámicas de la ciudad, todo está cuidado para un resultado impecable.

Otro punto alto es la actuación de Jake Gyllenhaal, un actor que a mi juicio siempre cumple de forma idónea los papeles que le he visto desempeñar; Ben Kingsley  logra un papel mediano, este actor (que me encanta) creo que podía haber dado un poco mas de entrega en su interpretación, a Gemma Artenton no se la puede valorar muy positivamente, me parece que su actuación es demasiado fría. Pero en conjunto todos sacan el producto mágicamente, Walt Disney y Jerry Bruckheimer saben bien lo que producen, ya vienen de lejos, aquí han apostado fuerte por una historia sobre el poder del tiempo y las traiciones dentro de una leyenda extraordinaria.

En resumidas cuentas una película que posiblemente no llevaré para siempre en mi memoria pero que en el momento de verla he sentido que ha merecido la pena acomodarme en la fila doce, sala dos, de los cines donde habitualmente se alimenta mi avidez cinéfila.

Yo la recomiendo para todas las edades. Entretenimiento cautivador.

Baarìa

Hablemos primero de Giuseppe Tornatore, el reputado director italiano de películas tan reconocidas y premiadas como “Malena”, “Pura formalidad”, “La leyenda de la pianista en el océano” y “Cinema paradiso”, -galardonada en 1988 con un Oscar y un Globo de Oro-. En el año 2006 dirige “La Desconocida”, alabada en todo el mundo por la crítica como excelente y después de cuatro años nos obsequió con otro de sus manjares cinematográficos: el título es “Baaria”, nombre que da el dialecto siciliano a la ciudad de Bagheria , en Sicilia, en la provincia de Palermo, sitio donde nació y vivió durante veintiocho años este magnifico director de cine.

En la mente de Tornatore siempre estuvo hacer esta película, ahora a sus cincuenta y tres años ha creído que es el momento oportuno, es una historia intergeneracional que tiene como fondo, por momentos, la evolución del comunismo, la guerra mundial, la posguerra, la republica, el resurgimiento del fascismo y la convivencia con los fascistas, visto desde tres generaciones, de 1930 a 1980. A través de Peppino Terranova (Francesco Scianna) entraremos en la vida de su padre Cicco y de su hijo Pietro y en toda una serie de acontecimientos. Es una historia coral relatada de forma épica, con un profundo latido de humanidad, que nos trasmite la melancolía, las alegrías, las tristezas y el amor, de un grupo de personajes muy acertados.

En la entrevista que concedió el director  en el  pasado Festival de Venecia éstas fueron sus palabras: “durante mas de veinte años he estado pensando hacer una película de esta temporada de mi vida en la que todo trascurría en esas calles que sólo ocupaban unos cientos de metros pero en los que aprendí todo lo que el mundo nunca podrá enseñarme, es un punto de vista, relatar una historia que uno podría aplicar a cualquier otro lugar. La idea era contar la vida de un coro de personajes dentro de un microcosmos, que es un pueblo, donde uno escucha continuamente todo lo que ocurre alrededor, el eco de todo lo que ocurre a lo lejos”.

Esto es verdaderamente esta preciosa película.

Adornada con la partitura extraordinaria de Ennio Morricone, magnífico compositor, y músico fetiche de Giuseppe Tornatore, (ya es su octavo trabajo juntos). La recreación de la época, la excelente fotografía, el vestuario, todo seduce al espectador adulto, un espectador seguidor de este director que a los dieciséis años ya escenificó unos textos de Pirandello, y que durante toda su trayectoria siempre ha trabajado al servicio del buen cine, entrega total durante más de veinte años.

Esta producción es la de más presupuesto en la historia del cine en Italia, se dice que 25 millones de euros, ha sido rodada en Túnez con sesenta actores, ciento cincuenta aficionados y más de veinte mil extras, hay que reconocer el gran  trabajo técnico, pues el pueblo hubo que transformarlo en la medida en que evolucionaban la historia y los personajes, del grupo de actores sólo decir que todos desarrollan su papel adecuadamente, tanto profesionales como aficionados. Ángela Molina ha tenido la suerte de ser miembro del equipo actoral.
Tornatore con esta obra sostenida hace un reconocido homenaje a su pueblo natal. Yo, al verla me he sentido en mi propio pueblo, hace años cuando las circunstancias y el entorno eran muy parecidos. Mis primos, mis amigos, mis  abuelos, mis padres,  mi hermano, mi humilde casa y con todo eso y a pesar de las circunstancias, esa desbordante alegría que siempre nos habitaba, ese amor por encima de todo. “Baaria” me ha trasportado al centro del universo de mi infancia. Gracias por hacerme oír tan virtuosamente la llamada del tiempo

Ni que decir tiene que me parece un buen regalo para los sentidos.

Robin Hood

Cuando paso al cine a ver una película de Ridley Scott nunca sé si será mejor o peor de lo que mis expectativas me han marcado. Tiene títulos que me gustaron mucho ( Thelma y Louise, Blak Rain, Blade Runner, Gladiator ) y otros que me resultan irritantes ( La Teniente O’neill,  La Sombra del Testigo).  Robin Hood no pertenece  ni a uno ni a otro. Hay cosas en este film que me gustan pero tiene otras que no me convencen. Me gusta la traslación que ha conformado del clásico,  pero no me gusta la prioridad que le da al momento histórico dejando en segundo plano las hazañas propias de este héroe. El valiente Robin Hood, en este caso, es Russell Crowe que aborda su tercera película con Scott.

La trama se desarrolla primero en Francia,  el rey Ricardo Corazón de León regresa de las cruzadas y a su paso por este país saquea todo lo que está a su alcance, son cientos de hombres los que le acompañan, entre ellos Robin Hood, un valiente arquero. Luchan contra las tropas francesas por defender a su rey pero en una cruenta batalla al asalto de un castillo, el rey Ricardo muere. Robin se traslada a Nottingham, en Inglaterra, para entregar la corona del rey a la reina madre. Esta ciudad esta totalmente tomada por el primer ministro de la corona y sus más cercanos colaboradores. Robin también tiene la misión de entregar una espada al padre de un guerrero muerto en la batalla, cuando Robin conoce a la esposa del fallecido, Lady Marion (Cate Blanchett) se queda prendado de ella. Lo que Robin presencia en este lugar no lo puede permitir; rápidamente reúne a un grupo de jóvenes decididos y entregados, e inicia una rebelión contra la corona que ya ha pasado a poder de Juan, el hermano despiadado y cruel de Ricardo Corazón de León. Él  y sus seguidores empiezan a perseguir a los representantes de la casa real para corregir las injusticias y la corrupción cometidas bajo el mando del nuevo monarca.

A la luz de su trayectoria profesional, Scott asume la responsabilidad de esta producción, incurriendo en el cine de aventuras, con historia y personajes que suscitan el interés de los espectadores y que anteriormente han sido puestos a prueba en otras producciones. Lo que es incuestionable es que es un rotundo juego de entretenimiento, audaz en su técnica. Contiene un claro punto de compromiso social, tiene un seudomensaje de fraternidad, escenarios naturales, buena fotografía, música excelente y una estrecha relación que Scott crea entre realidad y leyenda, sin golpes de excesiva dramatización, ni situaciones complejas de gestionar, dándole al espectador, el poder de percibir y comprender las circunstancias fundamentales que dan sentido a la narración.

Los actores se  esfuerzan por mantener la ilusión de una fábula de cuento aportando una loable calidad al film.

Este Robin Hoob  es (como ya dijo Scott) una historia no contada.

A resultas de todo esto, mi opinión: esta película está entretenida.Un seis con siete de diez.

En la boda de mi hermana

Hace unos días regresando de Cuba en el avión, todos sentados como si hubiéramos tomado posesión de un nuevo apartamento o se tratara de una reunión familiar, nada más acomodarnos nos sirvieron un té relajante. Después de tantos días viviendo los pueblos y ciudades de la isla, el silencio y la paz que reinaba en el vuelo parecía sobrenatural. Diez minutos más tarde la dulce voz de la azafata nos anunciaba que para distraernos nos pasarían dos películas. Una de ellas es ésta.

«En la boda de mi hermana», una película que  se estrenará en España el próximo 18 de junio, nos muestra a Benh Harper (Kristen Anne Bell, “Heroes”), una joven que vive en Nueva York,  trabaja en un museo y tiene una preciosa vida, pero en lo referente al amor no le han salido las cosas redondas. Ahora su hermana pequeña que vive en Roma se casa, por ese motivo decide irse a pasar unos días en esta capital italiana. En un momento, digamos afortunado, coge unas monedas de La Fontana de Trevi, unas monedas que en su día depositaron en la fuente distintas personas siguiendo el rito de pedir suerte, esto hace que inexplicablemente Benh provoque el enamoramiento de una serie de hombres: un empresario millonario (Danny DeVito), un mago callejero (Jon Heder), un pintor (Will Arnett) y un modelo engreído (Dax Sephard). Al mismo tiempo aparece también un guapo reportero que, además, es encantador, Nick Preamon (Josh Duhamel, Como la vida misma).

Después de tres minutos de película queda claro que a Mark Steven Johnson no le importa demasiado el seguimiento de una base  argumental más o menos fiable, a la que por momentos trata incluso con cierto distanciamiento. Probablemente su mayor virtud sea su toque absurdamente cómico, no necesita de grades artificios cinematográficos para hacer sonreír. Es sentimental en sus variantes, pero divertida en la forma del desarrollo, donde la comedia se funde con el romance manteniendo al espectador atento y animado.

Hay una película del año 1954 que se titula “Tres Monedas en la Fuente» que dirigió Jean Negulesco y que trata el mismo tema y la misma ficción sólo que contada de otra forma y con otros personajes. Esta película fue la primera que se realizó en Cinemascope fuera de los Estados Unidos, en aquellos años tuvo un gran éxito, no creo que esta nueva versión alcance esos números.

Del trabajo técnico no puedo comentar nada, pues en la minúscula pantalla no se aprecia nada de esto.

Concluyendo, es un divertido pasatiempo si no pretendes otra cosa que pasar un rato agradable sin pedir originalidad ni reinvención.

Esta  película hizo que durante hora y media todos los pasajeros disfrutásemos del viaje conectados por medio del humor.