Increíble pero falso

Como una metáfora en clave de humor, así arranca esta película, de 130 minutos de duración dirigida y con guión de Riky Gervais y Mark Bellison. La cinta va acompañada de una serie de detalles, a veces imperceptibles, que hacen que el espectador quede enganchado gracias a su buen ritmo, a la escasez de situaciones frecuentes y sobre todo a lo simpático de la trama.

La película empieza con una voz en off, que nos narra durante unos segundos la historia que vamos a ver, nos dice que en este relato, la raza humana no ha desarrollado la capacidad de mentir, que todos dicen la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, sin pensar en las consecuencias. Nadie nunca ha dicho una mentira. Mark Bellison (Ricky Gervais) es guionista, trabaja en una productora de cine, sin éxito ninguno. Ahora le ha tocado hacer el guión de una película basada en el siglo XIV, “La peste negra” pero le sale rematadamente mal, y le despiden. La chica de la que está enamorado y a la que anoche invitó a cenar por primera vez, le ha dejado hoy también. Mark está desesperado, no se le ocurre qué hacer, siente que va hacia la indigencia más absoluta, y de repente tiene la idea de que si miente en este mundo de verdades, nadie pensará que lo está haciendo. No tarda en descubrir que la falta de sinceridad tiene grandes ventajas. En una sociedad donde cada palabra es una verdad tajante, Mark pronto llegará a lo más alto de la fama y la fortuna. La voz en off termina diciendo: “No se la pierdan”.

Yo también la recomiendo. Resulta divertida y original  si ya con “Mentiroso compulsivo” nos lo pasamos bien teniendo sólo la mentira y la verdad a ratos, imaginad lo que es, decir todo lo que se piensa como norma. Ahora al recordar a Jim Carrey en esa película también creo que alguna semejanza le veo con otro título de este actor, me refiero a la película del año 2003 “Como Dios”.

De más está  decir que la parte más destacada y que permanece en la retina del espectador es la escalada del protagonista hacia la cima de la fortuna. Inteligente metáfora de la ascensión a costa de lo que sea preciso para obtener el reconocimiento tan ansiado

Con una base bien simple, pero con el reflejo del propio Ricky Gervais, que es el protagonista, a veces delante de la cámara y otras detrás, este hombre realizador, cámara, actor y director, recoge las pulsaciones internas de  la interacción social, con esta idea brillante, innovadora y critica de las sociedades llenas de hipocresía en las que habitamos y de las religiones que nos llevan por los caminos marcados, además de los juegos amorosos en los que estamos sumergidos.

El grupo de intérpretes que hacen esto posible, consiguen con aprobado su cometido, todos estupendos, entre ellos Jonah Hill (Cyrus)

“Increíble pero falso”, me parece claramente superior  al resto de comedias que hemos visto en mucho tiempo. Tiene el peso de película seria pero en su medida justa nos divierte con sus planteamientos.

Así  llego al final. Espero que la veáis y comentamos.

Luciérnagas en el jardín

Hoy quiero comentar una película que hace algún tiempo vi. Seguramente el motivo de no hablar de ella en su momento, sea la decepción que sufrí. Viendo el reparto, me sentí predispuesta a que me gustase, Julia Roberts, Ryan Reynolds, Willem Dafoe , Emily Watson, Carrie-Anne Moss, Hayden Panettiere, Iona Gruffudd, Shannon Lucio, Cayden Boyd, George Newbern, Chase Ellison, Brooklyn Proulx, y el director y guionista: Dennis Lee, que aquí, en su primer largo utiliza la música de Javier Navarrete.

Es una historia de temores, mentiras, traumas  y perdones. A este tema se le ha sacado en el cine éxitos enormes, no es éste el caso.

Michael Taylor (Ryan Reynolds), desde pequeño, la dureza posesiva de su padre, le indignaba y le marginaba. En sus años de adolescente arrastró una profunda soledad y un trauma de integración familiar, casi nunca tomaba parte en lo que ocurría en el ámbito del hogar, siempre observador y al acecho. Pasa el tiempo, ahora es un hombre con una gran carrera y una vida resuelta, él no olvida su verdad aunque pasen los años, pero ocurre una desgracia y la tragedia hace que las rencillas y rencores vuelvan a salir a flote. Antiguas mentiras ven nuevamente la luz, y Michael vigilante de lo que ocurre a su alrededor, sale de su exilio y se hace visible en el corazón de quienes le dañaron.

Más allá de la modestia profesional rara vez en estos tiempos, en los que todo el mundo quiere ser un genio con su primera película, la película de Lee es una historia sobre el aprendizaje de las relaciones familiares. Cuenta con buenas ideas para construir un drama, pero trata el relato con pincelas titubeantes, a través de una abertura sin posibilidades positivas que hacen que poco a poco vaya perdiendo consistencia hasta diluirse en una pobre historia de miserias familiares. En el aspecto de la dirección, hay que decir, que sólo se limita a contar una historia previsible, de su propia creación, llena de situaciones comunes, a pesar del derroche actoral.

Sólo la relación del personaje de Ryan Reynolds con el de Willem Dafoe, proporciona momentos de auténtico cine, pero no es suficiente, cuando todo el resto carece por completo de aliciente.

Tengo la seguridad de que esta primera incursión en el mundo de la dirección, le dará fuerzas a Denis Lee para que con la segunda tenga más acierto al escribir el guión, aunque creo que la segunda ya está muy próxima, esperemos que tenga mucha suerte con ella. Es muy joven, tiene toda una vida para demostrar su genio.

Conclusión: no le veo capacidad discursiva, sólo parece que se vislumbra la intencionalidad de mostrar el sentido de una doble moral. En fin, con lo dicho no creo que haya dudas en que mi valoración sea un poco negativa.

Desde París con amor

Es una película de acción, casi, como las de toda la vida, pero con ciertos toques de modernidad, claro que el tiempo no pasa en balde, aquí hay unas enormes armas de guerra que se utilizan en la ciudad como si fuera lo normal.

Pierre Morel dirige esta película con guión de Luc Bensson y Adi Hasak.

Sin dudas esta película está hecha para que guste a los amantes de la acción sin más. Una vez más, una orgía de tiros y  Travolta (es decir acción y más acción)  servida con exceso, creo que la mitad de este laberíntico galimatías de asesinatos sobra.  Acelerados por el americanismo más exacerbado. En busca de un peligro inminente por medio de una célula árabe, los agentes secretos de la embajada americana en Paris, James Reece (Jonathan Rhys Meyers) y Charlie Wax (John Travolta, Dos canguros muy maduros) vislumbran una trama de terroristas en Paris que quieren atentar contra la representación americana en dicho país, y manos a la obra, “a por ellos”.

Partimos de un guión poco elaborado, está lleno de errores, viciado de violencia y no mostrando el fondo de la historia. Dejemos claro que la narración se reduce a la acción, mostrándonos que por encima de todo están los agentes antiterroristas. Ellos se saltan todas las leyes para cumplir su misión.

Film enormemente fallido, en definitiva no tengo nada que analizar de una película en la que sus dos personajes principales entran a comer en un restaurante y en un abrir y cerrar de ojos se han cargado a toda la plantilla; esta escena, que es al principio, es totalmente denigrante,  si  saben  que esconden droga, hubiera sido más correcto llevar una patrulla para detenerlos y incautarla, no cargarse a todo el que se mueve. Después de esto un encadenamiento de desaciertos cubre el recorrido.

Es un monumental lío de enredos y persecuciones con un Travolta de imagen cambiada y una gran sobreactuación a favor de la violencia y la intransigencia, esta película le lleva a una enorme ridícula imagen, el papel es parecido al que hizo en Pelham 123, pero con una diferencia abismal en cuanto a la violencia chulesca del agente secreto al que representa al que la prepotencia le hace odioso.

En definitiva, no me gusta esta película. Tiene gracia el título “Desde París con amor”, creo que han querido dulcificar el tema, pero sólo es un festival de violencia gratuita.