Crítica: Primer
2 diciembre 2011 14 comentarios
No siempre es fácil explicar cuáles son las condiciones habituales que establecen que una película tenga un lugar especial en la historia del cine, entre las pertenecientes a este honor está “Primer”, para muchos la mejor película surgida del más puro cine independiente que combinó la ciencia ficción, en reinvención del espacio tiempo, con el drama impúdicamente humano. “Primer” dominó la cinematografía del género y en el año 2004 recogió el galardón al mejor drama en el “Film Festival de Sundance”. ”Primer”, película de Shane Carruth que, cargado de buenas intenciones y dispuesto a controlar todo lo que se le pone delante, crea su guion, la produce, se atreve a dirigirla, la protagoniza, hace los trabajos de fotografía y se maneja resuelto con la banda sonora. Merece la pena decir que el presupuesto del que disponía Carruth para ésta su opera prima era verdaderamente escaso.
Este novel autodidacta nos entrega casi una adivinanza con su fraccionado guion.
El joven cineasta con un estilo claramente minimalista narra la experiencia de unos chicos ingenieros que, además de su trabajo a tiempo completo, se reúnen en el garaje de uno de ellos para trabajos extras, Aaron (Shane Carruth), que así se llama el dueño de la cochera, junto con su amigo Abe (David Sullivan) y, en secreto, crean un invento que en poco tiempo sobrepasa en mucho las expectativas que se habían planteado, después de asegurarse del escalofriante resultado de su empeño, a escondidas y durante las horas acordadas empiezan a hacer experimentos, todo parece funcionar a la perfección pero no siempre la perfección es lo que se necesita.
La condición básica de “Primer” al principio, parece que fuera dejarte lejos de su examen, te adentras en ella y no comprendes, pero poco a poco sube tu indagación aferrada a una intriga que bien trenzada atrae de forma alucinante.
Creo que habrá espectadores a los que “Primer” les resultará enmarañada y difícil de entender, y verdaderamente tienen razón, no es fácil asumir tantas cifras matemáticas en los diálogos y a la vez estar pendiente del desarrollo de la trama, pero “Primer” no es una película desconcertante, muy al contrario, por su sugestivo esqueleto lleno de expectación y su construcción argumental, se percibe y atrapa la intención.
Con un montaje sencillo, sin inclinaciones dramáticas, con diálogos superpuestos, sin actuaciones que se puedan destacar, con todo lo escaso de los medios utilizados, y a pesar de eso, “Primer” posee una fuerza arrebatadora fuera de lo compresible.
Imaginativa y sólidamente construida. Difícil sustraerse de su centro.
Se dice que Shane Carruth tiene nuevo proyecto, que si todo sale como se espera conocerá las pantallas a principios del 2013, bajo el título “A Topiary” seguro que su estilo vuelve a deslumbrar.
Abrimos debate, amigos, y un aviso a los que no la hayan visto: se aceptan spoilers en los comentarios.








Cuéntame…