Crítica: No

Cártel No - PelículaEl director Pablo Larraín Matte nos traslada a un film sutil y fácil de ver, muestra con mucha veracidad los conflictos políticos de la época en la que se desarrolla. Crítica de la película “NO”.

René Saavedra (Gael García Bernal) es un ejecutivo de publicidad que regresa a Chile tras su exilio en México y diseña una brillante y optimista campaña que propugna el «No» al plebiscito chileno de 1988. Su objetivo es poner fin a la dictadura militar y derrocar a Augusto Pinochet.

Con estos puntos de partida, Larraín otorga a su personaje principal toda la creencia necesaria para que el espectador aprecie sin dificultad el entusiasmo que pone en construir el mundo que persigue. Podemos ver la agitada vida que desde ese momento comienza René entre su trabajo y la relación con su ex mujer y su hijo. Inmediato a las emociones personales del protagonista, la entidad de “NO” la constituyen los acontecimientos políticos que de esta forma también se convierten en personajes. En este sentido, aparecen, entrelazadas y justas, imágenes que se insertan procedentes de los archivos, colocándonos ante la realidad en el contexto de aquellos significativos momentos.

Todo esto enmarcado en una fotografía particular y acertada de Sergio Armstrong.

Los sucesos acontecen de forma fluida, con algún toque de humor que funciona, la banda sonora de Carlos Cabezas, sin ser brillante ni tan protagónica, acompaña muy bien el relato.
Esto que la película cuenta, lo vivimos intensamente muchas de las personas que ahora tenemos una edad con experiencias. Nos alegrábamos inmensamente pero sabíamos que en un país con las circunstancias que desarrollaba Chile era imposible derrocar la dictadura sin la ayuda de los EE.UU. y seguros estábamos que ellos apoyaban ese régimen. No hace mucho los noticiarios difundieron una información oculta hasta el momento que nos daba la razón: Se decía que EEUU habría apoyado la campaña contra Pinochet, a pesar de que antes procuraron quebrantar el gobierno de Allende y respaldaron el golpe de estado.

El guion de Pedro Peirano está basado en la obra de teatro “Plesbiscito” de Antonio Skármeta. El escritor chileno, después del visionado de la película comentó: «La película es buenísima, cuenta con una innovadora técnica con la que logra un planteamiento muy original. Se filmó con herramientas y materiales que reproducen la textura y atmósfera de la época. Y esto permite transitar muy fluidamente entre las imágenes de archivo a las ficticias. Además, trata un tema muy interesante. De cómo un artista contribuye a conseguir la libertad de un país».

Crítica: Siete psicópatas

Cartel de Siete PsicópatasTrabajo peculiar que trata un tema curioso desde una perspectiva cargada de sarcasmo e imaginación. El guión, lleno de guiños cinéfilos, -Coen &Tarantino-, mezclados en efectivo convenio, escrito por Martin McDonagh,  esconde verdadero cine, entre mucho humor violento. Crítica de la película “Siete psicópatas”.

El guionista  Marty (Colin Farrell) busca inspiración para su próximo trabajo, al mismo tiempo que dos excéntricos amigos, Billy (Sam Rockwell)  y  Hans (Christopher Walken) planean secuestrar a un perro para pedir un rescate. El asunto se complica cuando el animal es de un mafioso algo chulo y con un amor desmedido por su mascota, y se enredan y enredan y se vuelven a enredar y  la cosa se pone fea.

Una película independiente desde su concepción. Un retrato excéntrico, insensible y brutal que se centra plenamente en la relación del escritor raro que consulta su firme creatividad con su amigo del alma a la hora de hacer su guión. “Siete psicópatas” es interesante, desde su título; la creación de un guión fatal y siniestro que vuelve locos a los personajes.

“Siete psicópatas” es puro cine de misterio pues consigue mantenerte con la atención y los cinco sentidos perfectamente agudizados durante toda la narración, Martin McDonagh  consigue con la película su mejor dirección y saca lo mejor de su propio concepto. Muy preparado también por los planos que ofrece mostrando cada detalle con corrección. Desde el punto de vista del estilo, reaparece aquí su gusto por la equivalencia que enriquece humorísticamente las peripecias. “Siete psicópatas” es un cambalache psicológico de los dos personajes protagonistas para que cada uno llegue victorioso a su meta.

Conforme el film avanza McDonagh usa todo un ciclo de pequeñas y grandes degradaciones mediante un filtro ligero que embarga cualquier atisbo  dramático, a la vez que parece plantear un progreso lógico de las imágenes violentas  haciendo hincapié en lograrle algo de humanidad a cada personaje, cada vez que la sangre aparece germina algo para que podamos distinguir lo amable de lo cruel. En cualquier caso, la película emplea un perfume de fanatismo y locura que las imágenes no alcanzan a desmentir. A ratos embruja, a ratos alucina, a ratos  espanta.  Pero me quedo con algún que otro momento brillante: la intención de ridiculizar hechos, digamos, normales con su vehemente violencia.

Te tienes que reír por fuerza porque de no ser así te levantas y te marchas del cine.

“Siete psicópatas”, es una comedia negra donde todos los personajes evolucionan a lo largo de la historia bajo distintas luces, pues han sido aplicadamente trabajados para que así ocurra. Tanto en la construcción psicológica como en las interpretaciones los actores están fenomenales. Estamos, sin duda, ante una película de personajes aborrecibles que Sam Rockwell, Christopher Walken y Woody Harrelson bordan y es un placer verles. Entre el elenco, otros como Michael Stuhlbarg y Abbie Cornish completan la historia.

Una película distinta, ingeniosa y particular.

Alguien me dijo que  es una loca y mortal diversión.

Para mí, por las razones ya expuestas, es una buena película muy violenta en la que te ríes por necesidad.