Crítica: Machete

CartelHe aquí dos cineastas, Robert Rodríguez y Ethan Maniquis, que estaban predestinados a dirigir juntos. Maniquis estaba impaciente y ansioso de celuloide, tanto como el director de “El Mariachi”, y ambos obsesionados por resaltar los mecanismos del cine al que últimamente nos tienen acostumbrados, con excesiva violencia y  sin una pizca de consideración ni de sensibilidad. Con «Machete», Robert Rodríguez nos aturde  de nuevo con sus delirantes excesos.

El título de la película es la historia. Todo gira en torno a  Machete (Danny Trejo), personaje creado por el director exclusivamente para este actor. Machete es un rudo hombre mexicano, tiene una hija, que es lo único que quiere, pero un día, un capo de la droga Torrez (Steven Seagal) la asesina delante de sus propios ojos. Se queda solo y toma la decisión de  cruzar la frontera para ganarse la vida. Pasan tres años… y es aquí donde empieza la película, que se desarrolla en la frontera de Estados Unidos y México. El tránsito de ilegales pasando la frontera es enorme pero las autoridades buscan la forma de pararlo. El secretario político Benz (Jeff Fahey) busca a Machete, que ahora es un mero jornalero carente de identidad,  le ofrece dinero para asesinar a McLaughlin (Robert De Niro), un senador corrupto. Machete es contratado, y a través de su tremenda cacería, se encontrará con la ayuda de Luz (Michelle Rodríguez, Invasión a la Tierra), una camarera de un bar de tacos; Padre (Cheech Marin) un sacerdote muy listo y precavido; y, April (Lindsay Lohan), una chica adinerada con gusto hacia las instrumentos que matan. Y todo ello, mientras soporta un seguimiento por Sartana (Jessica Alba, El demonio bajo la piel), una guapa oficial del ICE que tiene un personal desvelo por Machete.

“Machete” respira conspiración, entre imágenes amarronadas, a menudo empañadas por la sangre.  Está trufada de latigazos genuinamente absurdos, guiños que demuestran la firma de un director tan particular, al que no le gusta hacer perder el tiempo al espectador y, en ese sentido, es un film  del que tienen mucho que decir sus seguidores.

Robert Rodríguez mantiene intacta toda su chifladura al dirigir una película ultra violenta, no se propone ni pretende cambiar el mundo, ni siquiera creo que quiera guardar huella en el espectador, hace el cine que quiere y como quiere. Así, entre escenas que rozan el gore da una mirada prieta, subversiva y violenta, a las antiguas películas mejicanas. Básicamente el corazón de la narración se asemeja a aquéllas, entre golpes, cabezas cortadas, fuego y perfiles graves tostados en campos de batalla. Nos embute en la narcocultura, en los aspectos de la inmigración, -gentes que se juegan la vida buscando una oportunidad-, nos recrea también la envoltura de  corrupción política y policial.

En “Machete”, Robert Rodríguez se permite el lujo de esquivar lo que ya esperábamos de él, -algo de cordura-, y aborda una representación de acción desorbitada que acredita su altura como autor perpetuamente transformista. Pero para él la historia es invisible, su cine aquí y ahora es esto, una producción hecha desde la acción y para su público, con tanto muerto,  tanta mutilación y con la muestra escabrosa de las iconografías que ilustran los asesinatos.

De “Machete” se han dicho muchas cosas, entre otras, que es un desafío a la iglesia, pues utiliza a sus representantes muy inconvenientemente, mi opinión es que toda ella es una provocación, esperemos que este buen director de cine deje de reírse de nosotros.

De las actuaciones casi ni debería hablar pues exceptuando a Danny Trejo, los demás actores están para arañarse la cara y no parar, incluso Robert de Niro.  Don Johnson tiene un personaje de morirte de la pena y si comentamos el papel de la actrices femeninas, diré que no esperen recibir premio por este impersonal trabajo, no pueden ser más planos sus papeles, son en conjunto una mera exhibición de lo femenino, otra provocación más de su director.

Aquí se mata el mito del contador de historias, dando a cambio, la retorcida de una paranoia.

Sales de la sala, enfrente las taquillas, niños que juegan, gente que ríe, huele a palomitas, el aire me da un abrazo de atardecer tranquilo, respiro. Estaba aturdida, vaya con Robert De Niro.

Crítica: Resident Evil Ultratumba

CartelComo un eslabón más en la cadena de  obras del cineasta, Paul W.S Anderson, (ésta es la décima y la cuarta de la saga basada en el videojuego) “Resident Evil Ultratumba” está ubicada en una parte de América donde una infección por virus transforma a sus víctimas en muertos vivientes. Este mal, creado por los científicos de una organización llamada Umbrella, se ha apoderado del lugar, Alice (Milla Jovovich) continúa su viaje en búsqueda de sobrevivientes para conducirlos hacia un lugar seguro. Su cruzada sin fin contra sus rivales de Umbrella alcanza nuevos logros; en esta ocasión, Alice recibe ayuda insospechada de antiguas amistades, una ayuda que llega en el momento necesario y que  promete una protección indudable contra los zombies. Juntos, siguen la singladura, protegidos hacia Los Ángeles, pero cuando llegan este sitio está lleno, no se puede pasar, la ciudad entera se halla habitada por bandas de muertos vivientes, y Alice y sus compañeros tendrán que espabilar o los malos les pueden enganchar.

En el reparto, acompañando a Milla Jovovich, Wentworth Miller, Boris Kodjoe, Shawn Roberst, Ali Larter,  y el español Sergio Peris-Mencheta en el papel de Ángel, con una pequeña aparición.

Anderson es un director que podríamos decir, divide opiniones entre gran parte de la crítica, en cuanto a la aceptación de sus trabajos. Sus películas se saltan todas las normas y las leyes cinematográficas, no tienen trazado fílmico, no son coherentes en sus contrastes, pero son taquilleras. “Resident Evil Ultratumba” se alza con una taquilla de enormes cifras, esto es un fenómeno que hay que tener en cuenta.

Así las cosas,  ya sabemos que Anderson no presenta tampoco en esta ocasión un trabajo transgresor, como tampoco nos da una trama trabada, de esta forma estamos en presencia de un producto de acción con flecos de pánico, que no llega a conseguir la empatía de los espectadores, que no nos sentimos atraídos por nada de su contenido, los diálogos llegan a alturas insospechadas de lo ilógico, hay al principio unos veinte minutos en los que la acción te puede calar, pero a continuación se pierde en una trama absurda y falta de emoción, con variantes poco atadas y demasiados inconvenientes.

“Resident Evil Ultratumba” es bastante inaceptable como producto final. No tenemos nada, ni incluso para los amantes del videojuego, veamos, diré lo que yo he visto, si bien la acción funciona, es convencional y positiva, y los efectos 3d tienen una entretenida efectividad, (formato aquí empleado para llenar las arcas y  que el  director aprovecha como gancho), lo demás, todo el entramado, guión, personajes, todo es tratado de forma inverosímil, la aventura que nos muestra no tiene magnetismo ninguno, es un cine pirotécnico y ruidoso, justo la configuración de un mundo enloquecido sin sentido ni racionalidad.

Anderson,  que también es autor del guión, pierde el pulso de la narración y nos regala una película vacía, insensata y falta de oficio.

En cuanto a mí debo decir  que me ha parecido una exageración deslucida este coctel de muerte, sabía que me arriesgaba…

Crítica: Centurión

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Doomsday”, “The Descent,” “Dog Soldiers” y la cuarta, “Centurion”, son las cuatro muestras del cine que ha hecho Neil  Marshall. De la última hablamos hoy, “Centurión” se estrenó el día 20 de agosto y en ella nos muestra su plantilla acostumbrada.

El argumento nos sitúa a principios de la segunda centena de nuestra era, la novena legión del ejército del Imperio Romano se propone invadir o conquistar, la  actual Escocia, en tierras de Britania, en ese lugar habitan distintas tribus, una de ellas son los “pictos” situados en el norte y el centro de estos territorios. Camino de este lugar van tres mil soldados romanos; cuando su avanzada está casi conseguida, sufren una emboscada que los deja prácticamente derrotados, los romanos, un  ejercito que ha conquistado de Egipto a España, de oriente al mar negro, que su imperio abarca miles de kilómetros, en este pequeño pero complicado territorio, sufren esta impecable matanza, mueren casi todos los soldados. Ante este desolador panorama, al mando, y siendo parte de los supervivientes está Quintus Dias (Michael Fassbender), que junto con sus cuatro compañeros, que también han salido con vida, intentan llegar vivos a la frontera establecida por el Imperio Romano. No será fácil esta aventura de supervivencia en esas tierras desérticas; además, tras de ellos, persiguiéndolos, están los guerreros pictos y al mando de éstos Etain (Olga Kurylenko). Existirá otra mujer a la que el joven soldado Dias, no teme, al  contrario, Druzilla  (Rachael Stirling).

Centurión”, para los fans de este director: aun siendo una historia fundamentada en los hechos históricos de las conquistas del Imperio Romano, tiene su toque de sadismo, terror y encarnizamiento, muy propio. Contiene  todo un muestrario de violencia, con largas coreografías de acción artificial, sin color alguno, todo el metraje es una juerga de insinuaciones Marshall, con toda su capacidad y su sello claramente bárbaro.

Personalmente, a mí no me ha gustado, queda lejos de mis preferencias cinematográficas, no es que esperara otro cliché, pero la historia que presenta puede confundir. “Centurión” sólo  destaca por su ambientación en los escenarios naturales de la bella Escocia, desde su diseño visual esta película puede atraer, pero su argumento está sumamente vacío, donde  la acción es una enorme bola de violencia, que no  funciona.

El guión es increíblemente limitado, las situaciones que se presentan no motivan, la confección de personajes no está bien trenzada, por ello algunas escenas resultan forzadas, las distintas vertientes del conflicto y la forma tan vertiginosa de mostrar las imágenes, terminan provocando cierto aturdimiento en el espectador, yo destaco la sangre mal derramada.

Michael Fassbender despliega todo su carisma pero es insuficiente; el resto del reparto, inconsistente, a la altura del nivel general de esta perecedera  película de acción terror y aventuras, que apuesta sólo por su acción y se olvida de contar una historia racional y sostenible.

Mero entretenimiento para paladares poco formados y para aficionados que les guste la violencia extrema. Para mí, manifiestamente prescindible.

Crítica: Noche y Día

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James Mangold es un cineasta interesante, dentro de una corriente de directores de cine norteamericanos, tiene una aceptable carrera como realizador con títulos como ”Identidad” , “En la cuerda floja” e “Inocencia interrumpida”. En “Noche y Día”, no le encuentro.

Ésta es la historia que nos presenta y que yo trataré de analizar: June (Cameron Díaz) está en el aeropuerto, va de viaje a la boda de su hermana. Por problemas de aduanas conoce a un atractivo hombre, Roy (Tom Cruise), después hacen el recorrido en el mismo avión. Ella ya se siente ciertamente atraída por este hombre encantador, pero mientras June va un momento al aseo, Roy se va a enfrentar al escaso pasaje y tripulación al completo. A partir de ese momento empieza una vertiginosa montaña rusa en la que se ve enredada June, que puede llegar tarde a la boda o lo que sería peor, no llegar.

Mi crítica de hoy es negativa absolutamente, yo, a este director lo ubico como artesano aplicado de su arte, no como mediador en comedietas de acción trepidante, está claro que el cine americano sigue haciendo lo mismo y repitiéndose hasta la saciedad, y caen en la mediocridad, mentes que ni lo habríamos pensado.

En “Noche y Día”, son cuatro los guionistas que han participado en escribir un guión escasamente elaborado, y digamos que no se rompieron mucho la cabeza. Cogiendo la fórmula 007, un aderezo distinto y algunos toques de humor, queda como un producto para mercalizar, con intencionalidad, con presupuesto, pero supeditado a la poca creatividad

No cabe duda que de esta acelerada película, basada en los estereotipos ya comentados, sólo queda el trabajo como espectáculo en el que su director hace una labor pasable pero sin imaginación, o mejor dicho, con una imaginación descabellada. Tiene el claro fin de la comercialidad.

Los dos actores principales,Cameron Díaz y Tom Cruise , mantienen una lucha, entre ambos, y otra con los villanos, lo mismo en escenarios urbanos, que en hermosos paisajes naturales, eso, es el eje del film, sobrando casi todos los añadidos que quedan en simples comparsas; resalto las escenas de estos dos personajes corriendo en moto, con una manada de toros tras ellos, (los Sanfermines sevillanos), todo exagerado, absurdo e increíble.

Cruise con la cara tan guapa como limitados sus registros; Díaz, perfectamente boba en su personaje. Mencionar que cuenta también en su reparto con Peter Sarsgaard, al que recordamos por la exquisita An education.

La música, una mezcla positiva de composiciones con tono español, la ambientación tratando de recrear el ambiente andaluz, da mucha risa y, la representación de actuaciones españolas un poco de pena, ¿siempre, y por siempre, los americanos nos verán del mismo modo? Mezcla de bandoleros y mexicanos.

En fin, trivial producto que desmerece la filmografía de todos los que participan en ella, si «Noche y día» ocupa un lugar en la historia del cine será  por el fracaso en la taquilla. Espero.