Avatar

De nuevo en casa, después de cinco días de fiesta, han sido perfectos. Ahora echaré de menos ese lugar y esas personas. Os quiero a los cinco…

Ahora vamos con «Avatar», una de las mejores películas que he visto recientemente. Desde el comienzo “Avatar”, se plantea como un ejercicio cinematográfico donde queda abolido cualquier tipo de seguridad por parte de espectador. Tras unos minutos de reajuste mental, te adentras en una orgía de pura fantasía.

Se trata de una película que catapulta el género de la ciencia ficción donde nunca antes había llegado. James Cameron, abre una nueva puerta desplegando un potente imaginario visual.

La historia se desarrolla en el año 2154 y comienza, poniendo a la cabeza a un litigante héroe, que es seleccionado para una arriesgada misión. Nuestro héroe, Jake  Sully (Sam Worthington), un exmarine  en silla de ruedas, todavía se siente soldado, aunque su cuerpo no le responda. Siempre fue un guerrero con principios, pero ahora su hermano ha muerto y tiene que ocupar su lugar para viajar a un sitio que ni soñando habría imaginado, la Luna Pandora, un lugar donde las plantas y los animales viven en perfecta armonía y conexión. Allí habitan,  una raza de seres humanoides, Navis, unas criaturas azuladas de casi tres metros de altura. Los Navis conviven con todo su entorno ecológicamente fusionados, pero en su suelo hay un mineral que los humanos quieren explotar y comercializar, y para lograrlo, utilizan “Avatares” de humanos, su misión será, infiltrarse entre la civilización Navi y sacar toda la información para los invasores.

En esta película, Cameron plasma un planeta desconocido y nos mete dentro, extrae nuestra mente de nuestros cuerpos, y nos posa en un bello mundo.

Resulta interesante ver como ahora las propuestas digitales son cada vez más dinámicas y basadas en el 3D, y así asistimos a la democratización del procedimiento. Está todo tan cultivado y posee tal entramado de todo tipo de efectos, que resulta difícil desglosarlos, todo combinado como si fuese una sola secuencia y planificado al milímetro, todo envuelto en una gama de tonalidades, que engrandecen el producto, no sólo a partir de la fase narrativa, sino también y especialmente, desde la parte fotográfica.

Desde el punto de vista de la acción, el espectáculo sostenido no desfallece en ningún momento y continúa siendo ejemplo de precisión fílmica.

James Cameron nos abre una Pandora absolutamente asombrosa, criaturas originales, ecologismo, antimilitarismo, amor; es el mejor director para poner en relieve esta explosión de formas y colores, su diseño se supone totalmente anárquico por medio de tanta diversidad pero Cameron sabe cuando condensar y cuando expandir los materiales que va presentando en la historia. A veces, perturba tanta espectacularidad, demuestra perfectamente cómo se utiliza este sistema 3D, cada escena es un derroche de arte, puedo atreverme a decir que ha cambiado drásticamente, el curso del cine de este genero.

La banda sonora también es un punto fuerte del film, una partitura enfática, en la misma línea de la narración, que sirve de ambiente y da un tono grandioso al clima de cada situación, sin fisuras y acorde con cada momento y localización especifica.

Las interpretaciones son convincentes, con un grado de realismo en cada interpretación, cumpliendo los requerimientos de una cinta de estas magnitudes.

Cerramos este comentario, diciendo que en cuanto al mensaje, esta película nos apercibe de que en todas partes hay que luchar contra el mismo enemigo, y en todos sitios es necesario utilizar los mismos medios para librarse de él. Contiene todo un cúmulo de lecturas políticas, relacionadas con la solidaridad, dando aviso sobre los errores de nuestras sociedades; es portentosa desde cualquier perspectiva, podría decirse que está muy por encima de las mejores de 2009  y los reconocimientos y las cifras de taquilla lo respaldan. Su poder de fascinación es tan amplio que admite lecturas totalmente opuestas, como siempre pasa en las grandes obras.

“Avatar” es un bello canto, a la libertad y la independencia de los pueblos.

Luna nueva

“Luna nueva”, basada en el segundo libro de las cuatro novelas escritas por Stephenie Meyer, ha relegado a un segundo lugar a las películas más taquilleras, y hasta ahora ha duplicado  a  “Crepúsculo”, la anterior película de la serie, superando así todas las expectativas.

Hay algo muy claro en mi forma de entender este fenómeno “Luna Nueva”, estoy de acuerdo con muchos críticos, es una película para adolescentes, un largo que está hecho para segregar hormonas. Muy bien hasta ahí, pero no lo digamos como si los adolescentes fueran personas inferiores, tan sólo por no haber cumplido dieciocho años; esta saga ha  hecho que se vendan más de diez millones de libros, esto solo ya hace que merezca todos mis respetos y después tenemos el tema cinematográfico, en la primera entrega, sólo en América, “Crepúsculo” recaudó más de 80 millones de dólares; esta  segunda entrega ya lleva  una recaudación de 179 millones. Las salas están a tope de jóvenes ilusionados, esperando ver a sus ídolos y deseando que los efebos protagonistas muestren su torso desnudo para gritar sin vergüenza y sin ningún tipo de pudor, esto es nuestra gente del futuro y películas como ésta, no le aportan nada innovador pero tampoco nada reprochable.

“Luna nueva” comienza, con Bella (Kristen Stewart), sola; su amado Edward (Robert Pattinson)la ha abandonado, se marchó de Forks para ir a ciudad que ella desconoce. Bella está sumida en una profunda tristeza, sólo superada gracias a su amigo Jacob (Taylor Lautner)… pero este chico está loco por ella, esto hace que las cosas se compliquen y los dos juntos vivan aventuras arriesgadas.

La  historia es como la primera, con un aplomado ritmo narrativo, maniqueísta y simple, pero la  fuerza que los actores le dan a los personajes es correcta.

La puesta en escena es aceptable, con localizaciones naturales, húmedas, entornos boscosos que dan una buena calidad cinematográfica.

La música, la destaco positivamente, envuelve  cada escena, cada instante, dándole un halo de romanticismo absoluto.

En resumidas cuentas, “Luna nueva” no es para tirar cohetes pero posee elementos positivos.

Claro que, después de este análisis, lanzo una pregunta a quien corresponda, ¿por qué no se ríen estos chicos? ¿En la próxima… quizás?

12 trampas

12_trampas_-_600

Esta película de acción que nos presenta, Renny Harlin,  director también de  “Máximo riesgo” y “Cazadores de mentes”, entre otras, está protagonizada por John Cena, un gran luchador de wrestling  que afronta su segunda película tras “El marine”.

Cena, da vida a Danny Fisher, un policía que debe sobrevivir a doce trampas que le impondrá Miles Jackson, un tío muy listo que se ha escapado de la cárcel y quiere vengarse de él, porque hace un año el policía mató a su novia.

El guión no goza de solidez en su estructuración narrativa…, para qué engañarnos es de esas historias que  pasan sin pena ni gloria, sobre todo porque es  una mala copia de “La jungla de cristal 3” y la comparación le hace perder mucho.

La trama de un malo que reta al policía y si no hace lo que le dice mata a su novia, está muy usada. Desde el minuto cinco sabes lo que va ha pasar,  muchas explosiones y coches saltando por el aire. La acción no está mal  pero se te hace pesada por repetida.

En cuanto al actor principal, John Cena en sus piruetas de pressing catch es muy bueno, pero como actor le falta expresividad, experiencia, técnica y  poder para trasmitir lo que quiere decirnos su personaje.

Esta cinta no tiene contundencia ninguna, por ello se disipa, dado que el argumento carece de ingenio e inventiva, para que nos enganche.

Desde lo estético, no tengo nada que decir, excepto que parece una película de bajo presupuesto, un film de serie B.

Gracias a su acción  no es una terrible carga para terminarla de ver.

Este director, con productos como éste, no alcanza la gloria, y lo malo para nosotros es que nos hacen perder la confianza en el cine.

Una exaltación de la bagatela.

Gamer

poster-gamer

Una gran decepción. Esta película gira en torno a un juego online y  un gran guerrero virtual interpretado por Gerard Butler . Está ambientada en el futuro y el juego se denomina “Esclavos” en el que se permite a los participantes controlar a los prisioneros, con los que pelean hasta la muerte. Imagina partidas online, múltiples  jugadores y terribles consecuencias.

Bueno, como planteamiento, no está mal, tiene un buen propósito y la idea es original, nos podía haber dado  algo de diversión con esos juegos virtuales en red donde lo que se controla son personas. Pero al minuto del comienzo ya te quedas estupefacto aunque nunca hubieses estudiado ningún guión. Esta cinta es una suma de acciones sin sentido, violencia desmesurada, acción de baja calidad, movimientos epilépticos funestos y todo con un ambiente futurista mal llevado.

La evolución de la tecnología nos muestra que es totalmente errónea. Cuando ves el trailer te confundes, luego vas, pagas la entrada al cine y te cabreas por el grado de desorden y desaliñe con que ha sido rodada.

Un flojo y olvidable intento de incursionar en el mundo de la ciencia ficción, con un combinado horripilante de impronta virtual.

En fin, se quedan cosas en el tintero pero voy  a decir algo más, los guionistas no pensaron mucho cuando escribieron el guión de esta película, el final es de sonrojo. Lo positivo es que no es larga pero, con todo, cuando termina no puedes remediar que se te escape un suspiro de alivio.

Nos quedamos con este decepcionante “Gamer” y los patinazos de sus directores y guionistas Mark Neveldine y Brian Taylor. Quizá la próxima vez.