Crítica: Papá o mamá

Papá o mamáDel director francés Martin Bourboulon y los guionistas Guillaume Clicquot de Mentque, Matthieu Delaporte, Jérôme Fansten y Alexandre de La Patellière. Crítica de la película “Papá o mamá”.

Todo comienza con un matrimonio y 15 años de unión. Vincent (Laurent Lafitte) y Florencia (Marina Fois), un matrimonio francés de la clase media alta, están acostumbrados a que todo les salga bien, a triunfar, por ello, cuando llega el momento de su divorcio, ambos quieren vencer. Su vida se transforma en una pesadilla a la hora de decidir quién se queda con los niños, Mathias (Alexandre Desrousseaux), Emma (Anna Lemarchand) y Julien (Achille Potier). A los dos les han ascendido y disfrutan del puesto de trabajo que siempre han soñado, Vicent tiene una oferta de trabajo en Haití, mientras que Florencia puede participar en un importante proyecto de construcción en Dinamarca. Por eso, serán capaces de cualquier cosa con tal de no conseguir la custodia de sus hijos.

El argumento parte de una buena idea, la vida de una familia de clase media sumergida en la locura creciente de un divorcio pero el tratamiento está cargado de irrealidad.

“Papá o mamá” tiene un comienzo formidable donde muestra la ceremonia y la similitud como introducción a una película que cuestionará este acto desde el lado más loco de la comedia sarcástica. Y qué decir de la frivolidad con la que Martin Bourboulon trata el tema; en ella enmarca a sus personajes para que éstos puedan mostrar algo que está fuera de toda lógica, los abandona, los hace navegar sin rumbo en lo que se supone que pudiera ser el fundamento de sus vidas. Su comportamiento se hace insensible a los sentimientos de los hijos e incluso cruel y despiadado muchas veces. Poco a poco estas posturas se irán contaminando la una de la otra, al mismo tiempo que las tensiones se incrementan entre ambos, y una especie de pánico incompresible lo inunda todo. Imagen de Papá o mamáLibrarse de los hijos se convierte en otro personaje que los retiene, los amenaza, y condiciona sus incompresibles existencias.
Si la idea de Bourboulon es el logro de captar a la perfección el ambiente de pesadilla a través de un divorcio, su discurso es desolador, pues acerca más las dudas que asolan a la pareja en su confrontación con una realidad que lo sobrepasa de una manera aplastante.

No se suavicen fronteras, ni se liman las asperezas que sufre una familia en esa situación. Martin Bourboulon ha querido poner humor a un tema que en la mayoría de los casos es drama y construye una frontera demasiado alta entre lo real y lo figurado.

En el reparto Laurent Lafitte y Marina Foïs, brillantes, dando vida a los padres irresponsables. Anne Le Ny, Judith El Zein, Michel Vuillermoz, Michaël Abiteboul, Jonathan Louis, Anna Lemarchand y Alexandre Desrousseaux forman un conjunto actoral que impregna la pantalla de un bien hacer casi teatral. En la fotografía Laurent Dailland.

Crítica: Lejos de los hombres

Lejos de los hombresDavid Oelhoffen afronta su segundo trabajo en la pantalla grande y para la mayoría de los espectadores es un cineasta desconocido. Una vez más, el cine francés nos demuestra que sabe sacudir al mito Hollywood con sus nuevos creadores. Crítica de la película “Lejos de los hombres”.

Para la senda de “Lejos de los hombres”, David Oelhoffen se apoya en un cuento “El huésped” del escritor francés, Albert Camus. Oelhoffen abre con una tremenda sinfonía de aridez tanto de paisaje como de sentimientos, nos cuenta la historia de Daru (Viggo Mortensen), un profesor francés que fue miembro del ejército de su país. Actualmente en Argelia, es el año 1954. En su escuela ayuda a los chicos y chicas del lugar a leer y escribir en francés. Un día, recibe la orden de escoltar a Mohamed (Reda Kateb), un hombre acusado de asesinato, a una ciudad lejana,  Daru se resiste, él no está preparado para llevar al hombre a un juicio que seguro será nada más que su muerte. Así comienza un traslado por las tierras desérticas de Argelia de dos hombres, dos vidas, dos historias y una sola filosofía.

“Lejos de los hombres” mantiene un tono frío, casi glacial, en los personajes y en la acción, conservando la mirada intacta en lo incorruptible del complejo universo donde se vive. Un acierto, la impecable ambientación y la recreación del momento en que transcurre la historia, es de una precisión impecable. El director elude hábilmente los tiempos muertos creando una película autorial y reflexiva, que puede hacernos pensar en las fragmentaciones del mundo, en la invasiones que resucitan toda época y en las actitudes nefastas de los poderes que arman las guerras. Las vigencias de estas reflexiones se condensan y diluyen en dos culturas, dos moralidades; en dos hombres diferentes pero iguales en sufrimiento por culpa del dominio francés.

Imagen de Lejos de los hombresEn el apartado interpretativo los actores están aceptablemente bien, destacaría el trabajo de Viggo Mortensen y Reda Kateb. El resto del reparto: Djemel Barek, Vincent Martin, Nicolas Giraud, Jean-Jérôme Esposito, Hatim Sadiki, Yann Goven, Antoine Régent, Sonia Amori y Antoine Laurent, dominan un trabajo excelente. La banda sonora es del australiano Nick Cave, músico, compositor, guionista y actor, que  comparte armonías con otro australiano, Warren Ellis, músico. Juntos forman un virtuoso dúo haciendo resaltar el honor en la función, nos extasían en el recorrido del film, aunque ya estamos acostumbrados a su maestría. Pienso que no se podía haber elegido mejor para adornar melódicamente las imágenes de “Lejos de los hombres”. La fotografía de Guillaume Deffontaine, perfecta.  El guión de David Oelhoffen podría llegar más al hueso en algunas escenas o situaciones donde los personajes se quedan faltos de vida o quizás algo huecos. La magia del cine es ver el resultado de un proceso, yo no me detengo en el proceso aún respetándolo al máximo, sino en el producto tras el esfuerzo.

“Lejos de los hombres” es más un alegato filosófico y formativo de una historia política, enseñando el camino a la dimensión humana.

En el pasado Festival de Venecia resultó una película destacada obteniendo premios y aplausos, en España está programado que se estrene el próximo mes de octubre y creo que va a tener buena acogida.

Crítica: Una nueva amiga

Una nueva amigaNueva película de François Ozon. Una vez más el director francés marcando sus reflexiones y reivindicaciones en la pantalla. Quizás para muchos espectadores sea un cine demasiado experimental, según la propia descripción de Ozon: “En mi película quería llegar a un público amplio, para que la gente pudiera entender qué era ser una pareja diferente, pero tampoco quería hacer un manifiesto”.  El film ha obtenido un inesperado éxito en varios festivales de cine, puede que consagre a su director como un representante distinguido de cine vanguardista, no obstante parte del público cree haber perdido al François Ozon de “Potiche,mujeres al poder”, “En la casa” y “Joven y bonita”. Crítica de la película “Una nueva amiga”.

La película es una adaptación libre de un relato de Ruth Rendell, fallecida el pasado 2 de mayo.   Una historia de quince páginas muy en la línea de  Hitchcock. “Una nueva amiga” puede resultar una fusión entre paranoia y suspense.  La historia básicamente se explica así: dos mujeres, amigas de la infancia. Las dos se casan y una tiene un bebé. Al poco tiempo, la mamá Laura (Isild Le Besco) enferma gravemente, le hace prometer a su amiga que cuidará al bebé y a su marido David (Romain Duris). Después de su muerte, la amiga Clarie (Anaïs Demoustier) decide ir a visitar al padre y al bebé, pero le espera una sorpresa. Ahí sale a escena Virginia (Romain Duris).

Para mí, la película “Una nueva amiga” se podría describir como una fusión entre diversos géneros infrecuentes en una cinematografía como la francesa. Con elementos que confunden y criterios abiertamente surrealistas dentro de lo claramente formalista del tema. Con todo, la fuerza de la película arranca de  situaciones y esquemas liberales diversos en cuanto a la sexualidad y puede disfrutarse u odiarse desde varios niveles, pues deja al espectador libertad para que saque a reflexión los significados explicitos y los que quedaron entre nebulosas. Su provocadora trama de sexo, intriga y amor ha llevado a algunos críticos a considerarla, acaso erróneamente, poco menos que fallida. Imagen de Una nueva amigaEl comentario realizado por su protagonista Romain Duris referente a su personaje  “no debemos asombrarnos, hay una parte de femineidad en cada uno de nosotros, y en esta película este personaje trataba de abrir esa puerta entreabierta”. Quizás este guiño al cuerpo femenino, esta trabajada exposición de femineidad esté más en equilibrio con el humanismo amargo que se halla presente en una parte de la sociedad y que a pesar de lo avanzado de nuestras culturas se sigue tratando como tabú. No me escandaliza, tal vez, eso sí, no me guste como me gustó “En la casa” pero sí considero que es una necesidad para el establecimiento de relaciones libres e iguales entre los seres humanos que se toquen estos temas desde el cine, que haya directores atrevidos, profesionales y con buen sentido del humor, que  lleven su técnica y su mensaje a todo el mundo  ayudándonos a ser más iguales.

El trabajo de los actores es un punto muy fuerte en la película, todos, con personajes muy bien definidos en lugar de ser meros peones entre un juego de sexo y diferencias, destacando a  Romain DurisAnaïs Demoustier, que están magníficos, y continuando con Raphaël Personnaz, Isild Le Besco, Aurore Clément, Jean-Claude Bolle-Reddat, Bruno Pérard, Claudine Chatel, Anita Gillier,Alex Fondja, Zita Hanrot y  Pierre Fabiani , todos muy acertados.

La música la pone Philippe Rombi con una eficaz y subyugante armonía en acción, no cabe duda que el trabajo de Rombi confiere a la película un buen puntal, ya son muchos los trabajos del dúo Ozon & Rombi y podemos asegurar que son algunas de las bandas sonaras que más escucha el público. En la fotografía: Pascal Marti resplandece. El guión lo escribió el propio François Ozon.

El resultado final de “Una nueva amiga” es un perturbador chispazo físico que nunca se podrá calificar si recurrimos a valoraciones simplistas.

Crítica: La dama de oro

La dama de oroSimon Curtis consagrado productor y director de series para televisión en el Reino Unido, apelando al atractivo del arte y basándose en los hechos que la historia creó nos entrega una película de pleitos y burocracias. Crítica de la película “La dama de oro”.

María Altmann (Helen Mirren), una mujer judía que huyó de Viena durante la II Guerra Mundial, sesenta años después regresa para reclamar las propiedades que los nazis confiscaron a su familia, entre ellas la célebre obra de Gustav KlimtRetrato de Adele Bloch-Bauer I”, su tía Adele; una pintura que los nazis tomaron de la casa de su familia cuando irrumpieron en Viena, para después ser colocada en la Galería Belvedere en la capital austriaca. El joven abogado Randy Schoenberg (Ryan Reynolds) la ayudará en esta lucha ante el gobierno austriaco y la Corte Suprema de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, María deberá enfrentarse a las terribles verdades de su pasado.

“La dama de oro” utiliza el perfil particular de Viena como decorado en un filme que es un drama judicial sentimental, demandando la legítima propiedad del arte y el derecho a su privacidad. La historia como tal tiene cierto resplandor que atrae, la película es menos indulgente. Si somos minuciosos este relato de gusto chispeante y lacio desaprovecha su riqueza real quedando en un vacío neutro, como aquel potrillo que nunca llegó a ser un magnífico caballo. Simon Curtis busca la verdad como una urgencia agradable, un empeño que no consigue por completo llevar a buen fin en la cinta. El director va directo al centro de la historia y, con un contenido de sustrato melodramático, quiere sacar su potencial desgarrador. “La dama de oro” podría haber sido una gran película si se hubiese centrado en lo que realmente es: un tema de justicia social que se prolonga durante largos años. Por otro lado, la película peca de abusar de los flashbacks, -demasiados los extractos del pasado-, de la manipulación de cada una de las emociones y de los recursos para sacar la lágrima fácil, concretamente las escenas de la familia y la música. Estoy de acuerdo en que Viena es una ciudad de música y que muchos músicos fueron exiliados por los nazis pero creo que habría sido más efectivo si se hubiese trabajado de forma más sutil.

Salvan la obra las dos grandes interpretaciones de Helen Mirren, en su papel de excéntrica e ingeniosa señora, y Ryan Reynolds, centrado y acertado , ambos confieren al filme un grueso grado de interés. El resto del reparto, Daniel Brühl, Tatiana Maslany, Charles Dance, Katie Holmes, Antje Traue, Max Irons, Elizabeth McGovern, Jonathan Pryce, Tom Schilling,Moritz Bleibtreu, Anthony Howell, Allan Corduner y Henry Goodman, sacan adelante la producción, a pesar de que su planteamiento la haga monótono. También quiero destacar la banda sonora del sueco Martin Phipps y el alemán Hans Zimmer que tiene, sin duda, un componente que supera la película. La fotografía es de Ross Emery.

“La dama de oro” es una historia llena de intrusos, en la que más o menos todos tienen derecho a lo que exigen y todos tienen razones que lo justifiquen. Si hablamos de expolio en el arte ¿qué museo importante en el mundo podemos visitar donde no existan piezas de las que se podría cuestionar su procedencia? A mí me ha servido para agrupar más mis contrariedades con las formas de comerciar con el arte.

La disfruté en un preestreno de calor cinéfilo y alegrías gracias a la invitación de un amigo.

Si quieren distraerse 107 minutos véanla, no descubrirán nada nuevo pero es un gozo agazaparse en una historia de cine.