Crítica: Sombras Tenebrosas


Cartel“Sombras Tenebrosas”
, la última película de Tim Burton, es una adaptación de la serie de televisión creada por Dan Curtis en 1966, que continuó en antena hasta el año 1971 produciéndose en este tiempo casi 1300 episodios. Emitida por la cadena ABC y comprada por una gran cantidad de países, “Sombras tenebrosas” hizo disfrutar a sus telespectadores con las monstruosas aventuras de Barnabas Collins, pasando a ser una de las series favoritas que ahora recuerdan los entonces niños. La serie, que tuvo un remake en 1991 en forma de miniserie, ahora en 2012 da el salto a la gran pantalla.

En 1752, el matrimonio Collins y su hijo Barnabas salen de Liverpool con destino a América para librarse de la misteriosa maldición que pesa sobre su familia. Con el paso de los años, Barnabas Collins (Johnny Depp) crece y se convierte en un hombre rico y poderoso, sus empresas funcionan de lujo. Muy cerca del joven hay una chica que está locamente enamorada de él, Angelique Bouchard (Eva Green), Barnabas no la corresponde (ama a otra persona). Angelique es una bruja, un bruja muy vengativa y precipita los acontecimientos. Los padres de Barnabas mueren y a él lo condena a un destino peor que la muerte: lo convierte en vampiro y lo entierra condenado a vivir eternamente. Dos siglos después, en 1972, Barnabas consigue salir de su tumba y se sorprende del nuevo mundo.

“Sombras tenebrosas” emerge, resucita de un tenebroso silencio, en un relato de hechos obscurecidos, en una de las elipsis más radicales, abruptas y elocuentes del cine Burton, es una elipsis que une por omisión la felicidad, el amor y las consecuencias reparadoras. El director no abandona su particular teatro de la vulnerabilidad, actualizando su observación/aniquilación; aquí el eje es la hipocresía que acompaña a los conceptos de la maldad y el perdón, pero no vayamos mas allá del espectáculo, la nueva película de la factoría Burton es arquitectónicamente fascinante, aunque para ser honesta y precisa, a la hora de ver este film recorremos códigos de películas anteriores de este director.

Puesto a llevar al cine lo fundamental de una teleserie, lo mejor es marcarse un “gran episodio” que funcione como único. Así, tras un prólogo muy Burtiniano y al compas de “Nights on white satin”, Burton empieza a desvelar las incógnitas relativas a sus personajes. La sombría cinta del maestro se deja caer por un terror con humor visual, con una puesta en escena estrafalaria y surreal, todo en el característico ardid de su trazo. Puestos ya en la tesitura de que lo pasado fue mejor, reconozco que la película me gusta, que salva su honor, que es admirable su puesta en escena y nada excesiva.

“La sangre define, une y maldice”, una frase de Barnabas Collins personaje más entrañable que terrorífico al que nuestro querido Johnny Depp pone cara, incursionando en el territorio de lo onírico, lo vampiresco y lo fantasmagórico, sin capturar el terror, muy al contrario, dando al espectador momentos de verdadera carcajada. En cuanto al coro de almas en pena que habitan: Helena Bonhan Carter, Michelle Pfeiffer, Eva Green, Jackie Earle, Johnny Lee Miler, Choë Grace Morez, Bella Heathcote, y Gulliver Mcgrath, asumen la responsabilidad de transmitir la fuerza de su personaje y su contenido con exactitud, sin rigidez y con calidad.

“Sombras Tenebrosas”, un compromiso de admiración entre la artesanía y la inquietud.

Crítica: La pesca del salmón en Yemen

CartelEmily Blunt y Ewan McGregor, juntos, protagonizando la nueva película de Lasse Hallström. Crítica de la película “La pesca del salmón en Yemen”.

Un joven jeque árabe, Shikh Muhammed, (Amr Waked), que pasa temporadas en Escocia es aficionado a la pesca del salmón, como es súper-supermillonario se da ciertos caprichos, en este caso quiere utilizar 50 millones de libras para crear un hábitat que logre la cría y la pesca con mosca de los salmones en Yemen, (ahí queda eso). Por medio de su asesora Harriet (Emily Blunt) se pone en contacto con el doctor Alfred Jones (Ewan McGregor), miembro del Centro Nacional para el Fomento de la Piscicultura, un reputado pionero en la reproducción de los moluscos, al principio el doctor Jones rechaza la propuesta rotundamente porque ignora que detrás del proyecto hay tantísimo dinero. Pero ete aquí, que el disparatado proyecto capta la atención de la secretaria del primer ministro, que ve en él una sublime ocasión para reparar el prestigio del Reino Unido en Oriente Medio, en cuanto a intereses económicos y políticos. El proyecto se inicia en la práctica y el doctor Jones se ve llevado a reflexionar sobre su opinión inicial y a colaborar con la joven y atractiva representante del jeque, juntos verán los peces de colores…

“La pesca del salmón en Yemen”, película del director Lasse Hallström, según el guion de Simon Beaufoy, basado libremente, en la novela de Paul Torday, nos propone una trama básica trabada entre la guerra de Afganistán, la política inglesa y una incipiente relación de amor. Sobre estos temas y su núcleo narrativo, se volverá una y otra vez, sin ahondar en ninguno de ellos, sin extraer el jugo en una componenda afín y bien ejecutada. Si en un principio el espectador piensa que en este film puede haber algo serio y elegante, enseguida descubrirá como poco a poco se va desperdiciando en una historia de amor recurrente y sostenida.

En general, la dirección, fotografía, producción, actores, todo se desempeña de forma inmejorable, la historia que quieren contarnos es la que no funciona. Trato de pensar en esta situación en la vida real y, bueno, no he visto ni imaginado algo tan anormal y mucho menos en los tiempos que estamos, ¡¡gastarse el dinero en poner ríos en el desierto y llevar los peces para que los remonte!! Un pelín fuera de lógica…

Viendo “La pesca del salmón en Yemen” se añoran otras películas de Lasse Hallström, por ejemplo “Las Normas de la Casa de la Sidra”.

No tengo calificación, pero si recomendación: para un sábado por la tarde en la televisión, si está lloviendo.

Crítica: El exótico Hotel Marigold

Cartel“El exótico hotel Marigold”, una comedia dramática, estructurada en torno a un viaje de mayores y el análisis de sus problemáticas, es la obra agridulce del director inglés John Madden. Vagamente inspirada en el libro de la escritora inglesa Deborah Moggach, Madden se sintió atraído por los materiales que componen la historia, pues en ellos se expresa uno de los temas más actuales.

En un día de primavera y en distintos lugares de Inglaterra, se inicia supuestamente esta historia, los personajes son: Evelyn (Judi Dench), Douglas (Bill Nighy), Muriel (Maggie Smith), Graham (Tom Wilkinson), Madge (Celia Imrie), Norman (Ronald Pickup) y Jean (Penelope Wilton), todos, son personas mayores: jubilados. Bajo el brillante resplandor de un anuncio de viajes, que proyecta un maravilloso hotel en la India para personas con su perfil, ninguno de los siete ancianos tiene que hacer esfuerzos para ilusionarse y sacar el pasaje. Mientras que unos tienen un motivo para viajar, los demás por otra cualquier causa también ven atractivo el destino elegido, no se conocen, el primer encuentro lo tienen en el aeropuerto. Enseguida hablan del maravilloso sitio al que se dirigen, de “El exótico hotel Marigold” y de cosas intranscendentes, incómodos por el crepúsculo de su lejana primavera, llevando en sus corazones ráfagas de recuerdos perdidos en la penumbra de un claustro no tolerable. Después, ya en la exótica ciudad de Bangalore, encuentran lo que sin esperarlo, quizás, es seguro el camino de la ilusión. Hace que todo parezca de diferente color: las tonalidades de la India, sus matices calurosos y armónicos, su ambiente, su olor, su espacio de luz y las atractivas figuras en movimiento con su estruendosa algarabía, músicas que acariciaran sus oídos y cantos que percibe el espíritu… notas sueltas que el viento lleva y trae.

“El exótico hotel Marigold” es una película de trama apenas esbozada, no hay nada que desenmarañar, no existe una cábala compleja, sólo es una historia de personajes con relaciones normales, siempre en torno a la reflexión que rige la idea de su guionista Ol Parker, y su director, John Madden. No predica rescates, ningún tipo de favor, ni sutilezas que la envuelvan, sólo explora en los dilemas de la tercera edad. Una colección de trabas presentadas desde el humor, la inteligencia y la esperanza, que sin decirnos nada nuevo, ofrece un espectáculo cinematográfico ingenioso y sofisticado. La película abandona el peligro de dramatizar situaciones, haciendo habituales las chispas de humor negro, al tiempo que maneja el entramado emocional y te hace evocar sentimientos gracias a los excelentes diálogos.

A pesar de que, como dije anteriormente, no hay nada extraordinario en “El exótico hotel Marigold”, ya que su sencilla historia es totalmente previsible desde el principio, la película es de una sutileza exquisita, capaz de crear un vínculo genuino de paralelismo con el espectador. El entramado de “El exótico hotel Marigold” permite al director dejar a sus actores que exploren en las distintas relaciones personales y las  cuestiones sobre cada identidad, gracias al amplio margen concedido para la improvisación, John Madden deja que las relaciones se vayan desarrollando de forma pausada y con deliberada claridad, sintetizando en las rutinas de la vida de los personajes más que en las transcendentales aventuras que tienen lugar dentro y fuera del “El exótico hotel Marigold”.

Concentra esta película el brillo que dan sus actores: ese gran plantel de actores ingleses que es todo un hallazgo y un acierto; aún así, para mí, la más digna interpretación es la de Judi Dench que luce con una mente vertiginosa y una verbal vivacidad. Destaco también la característica eficacia en el uso del color de Ben Davis, haciendo una fiesta visual de los pasajes hindúes, y de la música, a cargo de Thomas Newman, que se distribuye sutilmente, haciendo un retrato de la ciudad suficientemente suculento para ser saboreado.

Crítica: ¿Y ahora adónde vamos?

CartelDe nuevo, la naturalidad tierna y la extensa belleza de aptitud humana de sus personajes. Crítica de la película “¿Y ahora adónde vamos?”.

La cineasta libanesa Nadine Labaki, directora de cine, actriz y guionista, empezó su carrera como realizadora de videos musicales, anuncios y promociones de cantantes de notoriedad, pero el videoclip que hizo que esta mujer alcanzara la fama fue el polémico “Akhasmak Ah”. A partir de ahí Labaki pasa a ser internacionalmente conocida. En el año 2007 estrena su primer largo, “Caramel”, un admirable film, fresco, sensitivo, templado y encantador. En esta su nueva película trabaja una perspectiva conciliadora desde el amor a su pueblo y el dolor por las diferencias religiosas.

Nadine Labaki nos sitúa en un lejano pueblo del Líbano habitado por cristianos y musulmanes, y la imagen más impactante que nos deja esta película son las mujeres  vestidas de negro camino del cementerio, bajo un sol ardiente, oprimiendo contra sus cuerpos fotos de sus esposos, padres o hijos. Todas comparten el mismo dolor, consecuencia de una guerra funesta e inútil, estas mujeres acuerdan la determinación de proteger a sus familias de toda clase de amenaza y, con sutileza y trazando artimañas, intentarán distraer la atención de los hombres para que olviden los resentimientos.

“¿Y ahora adónde vamos?” tiene personajes ávidos, tiernos y combativos, no necesita esta película de una trama compleja para llegar al corazón ni para hacernos deducir su mensaje. Nadine Labaki, como ya lo hizo en su anterior película “Caramel”, con delicadeza, trata de entretenernos con un grupo de seres inquietos a los que la vida trata por la ruta de las diferencias coronadas.

 Nadine Labaki es consciente de que sus historias dan para mucha reflexión y de que sus personajes son el reflejo de su pueblo, aquí llevados desde el humor y parodiados para la avenencia de las diferentes ideologías y culturas.

En su nueva película, ella misma es la protagonista y parte de los elegidos para dar vida a los personajes son: Kevin Abboud, Claude Moussawbaa, Layla Hakin y Antonieta Nufily, no puedo obviar a Khaled Mouzannar, el compositor de la maravillosa banda sonora, parte sin duda de la historia que mueve la película.

La recomiendo, hablamos.