Crítica: La punta del iceberg

La punta dle icebergEl director y realizador de cine David Cánovas en su primer largometraje ha barajado todas las aproximaciones con las que cinematográficamente se podía acercar al tema social y ha optado por la más insólita, las más escondida y por tanto la más arriesgada. Crítica de la película “La punta del iceberg”.

Todo comienza: Una gran empresa multinacional se ve sacudida por el suicidio de tres de sus empleados. Sofía Cuevas (Maribel Verdú), alto cargo de la compañía, es la encargada de investigar, averiguar y realizar un informe interno para esclarecer los hechos. A través de sus entrevistas con los empleados irá descubriendo abusos de poder, mentiras y la existencia de un ambiente laboral enrarecido y obtuso en el que le cuesta ir penetrando.

Basado en la obra teatral de Antonio Tabares, galardonada con el Premio Tirso de Molina en el año 2011 y el Premio Réplica en el 2012, el guion de David Cánovas, José Amaro Carrillo y Alberto García Martín esconde una compleja trama basada simplemente en la vida de los trabajadores de una compañía.

“La punta del iceberg” rezuma la imaginación teatral, que tanto nos gusta en el cine. No hay duda de que David Cánovas conoce el terreno que pisa. Su trayectoria comienza en el año 2002 con “Mate”, y continúa en 2003 con el cortometraje “Sin remite”, pasando por “Cambio de turno” en 2007, “Cuestión de actitud” en el año 2008 , “El contratiempo” en 2009 y “Odio” en 2011, con los consiguió diferentes premios . Ha destacado además por su trabajo de realizador y guionista, siempre con el éxito rozándole. En su tardío paso a la dirección de largometraje, el director tinerfeño ha optado por realizar una película de las características de la que nos ocupa. Una apuesta dramáticamente osada, de la que sale airoso.Imagen de La punta del IcebergEn “La punta del iceberg” el cineasta cuenta con un reparto de lujo y, entre todos, Maribel Verdú le da la mano con su habitual saber hacer delante de la cámara, sus miradas, sus gestos y su desdoblamiento que no parece haberse atemperado, muy al contrario, la actriz luce un tapiz de personalidad detectivesca en esencia en su personaje. Las fobias, la filias y las recurrencias claudicantes están perfectamente punteadas por el resto del reparto: Fernando Cayo, Bárbara Goenaga, Álex García, Carmelo Gómez,Ginés García Millán, Jesús Castejón y Jorge Calvo. Arropados por la música de Antonio Hernández y la fotografía  de Juan Carlos Gómez.

En “La punta del iceberg” la inmoralidad capitalista y la mezquindad son los motores que mueven las imágenes, es evidente que eso está ahí, que muchas empresas están sacando los pies del tiesto oprimiendo a los trabajadores hasta el límite. Digamos que en el canto de esta película reside su falta de exceso, la historia cuenta sencillamente lo que quiere contar desde dentro, sin alardes de ningún tipo. A partir de ahí, todo vale porque es cierto y así se dibuja. David Cánovas no es sutil, ni falta que le hace, ese perverso detalle de opresión que muestra esta película, rebozado de espíritu deshumanizado, denso e intenso, componen una galería aterradora de personas que dirigen las vidas de los de abajo, y queda perfectamente plasmado. Un tratamiento objetivo que mantiene creciente el interés del espectador.

Podría haber una lectura más política en la película, esta posibilidad queda negada, ya que, la esperanza es lo único que da fuerzas al personaje principal, por ese lado, me gusta cómo la muestra y la aplicación de sus reflexiones, aunque para mí quizás sean algo moderadas.

Véanla.

Crítica: Sufragistas

 

SufragistasLa británica Sarah Gavron, joven directora de cine, y Abi Morgan, escritora, dramaturga y guionista traen a las pantallas un drama social y la amarga realidad de nuestras antepasadas. Crítica de la película “Sufragistas”.

El movimiento sufragista nació en Inglaterra en vísperas de la Primera Guerra Mundial. La mayoría de las sufragistas no procedían de las clases altas, sino que eran obreras que veían impotentes cómo sus protestas pacíficas no servían para nada. Entonces se radicalizaron y, en su incansable lucha por conseguir la igualdad, se arriesgaron a perderlo todo: su trabajo, su casa, sus hijos y su vida. La protagonista es Maud (Carey Mulligan), una mujer que reivindicó denodadamente la dignidad de las mujeres.

“Sufragistas” da comienzo en una lavandería en el año 1912, las mujeres de Inglaterra ya tenían presentes la ideología del desarrollo para sí mismas, la elevación del nivel de vida, el intento de empatar al hombre en paridad y todo un equilibrio de derechos hasta entonces ausentes. Por primera vez se produjeron concentraciones y manifestaciones públicas en solicitud del voto de la mujer, por primera vez, segunda y tercera negado por el parlamento. “Sufragistas” suma drama e historia. Narra hechos reales de “El movimiento de la mujeres trabajadoras unidas para la igualdad” que sufrieron gran persecución pública y rechazo, en lo que mediaron elementos sociales y políticos.

El relato es brutal y trágico. La descripción de caracteres se presenta bien desarrollada y adecuadamente matizada. La dramatización de los hechos se construye a partir de un amplio análisis de sentimientos profundos que embargan a las protagonistas y la bestialidad de la estrategia de la fuerzas del orden. Directora y guionista con buen pulso, denuncian la fuerza y la virulencia de los prejuicios sociales contra las mujeres, las violentas posiciones del hombre y de la mayoría de las mujeres y sus consecuencias terribles.
Las carencias del sistema legal a favor los derechos de las mujeres, las deficiencias de los procedimientos y el patriarcado del sistema judicial solo al servicio de los intereses del hombre. Se podría decir que ésta es una película de mujeres para mujeres porque solo una mujer puede saber el dolor que produce la falta de derechos tan básicos y tan fáciles de proporcionar.Imagen de Sufragistas

“Sufragistas” goza de un reparto de lujo, con Carey Mulligan, Helena Bonham Carter, Meryl Streep, Anne-Marie Duff, Brendan Gleeson, Ben Whishaw, Romola Garai, Samuel West, Geoff Bell, Natalie Press, Lee Nicholas Harris, Richard Banks, Adrian Schiller, Judit Novotnik y Morgan Watkins, todo el conjunto le da un tremendo fondo creíble destacando su protagonista. La maravillosa música es del compositor Alexandre Desplat y la fotografía insuperable es de director de fotografía Eduard Grau.

Después de ver “Sufragistas” y aunque la historia ya estaba grabada en el recuerdo, me emociono y siento pena y siento vergüenza por nosotras, las de ahora. Hoy sí que somos mayoría en el mundo y estamos aquí dormitando en lo que consiguieron ellas. Nosotras, las de hoy, nos conformamos con asistir a una manifestación autorizada, reír y cantar, decir alguna consigna muchas veces inapropiada y después regresar a casa como quien ha hecho una buena obra, para pasar al día siguiente a seguir asistiendo a todos los males que aún hoy persiguen a las mujeres. Dijo Simone de Beauvoir, «El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos».

“Sufragistas” pone a nuestro alcance un relato que conmueve e inquieta y de forma elocuente y emotiva indica varios caminos a seguir…

Crítica: Paulina

PaulinaCon este segundo largo en solitario, el guionista y director de cine argentino Santiago Mitre ha logrado la misma jugada redonda que con “El estudiante», de 2011. También en esta ocasión mostrando el submundo logra dejarnos sin argumentos en el 2015. Crítica de la película “Paulina”.

Paulina (Dolores Fonzi) es una joven idealista que deja de lado una brillante carrera en la abogacía para aplicar sus ideales, para ponerle cuerpo a un programa social que lleva tiempo desarrollando. Su decisión implica abandonar Buenos Aires y trasladarse a un entorno rural desfavorecido, defendiendo un proyecto  dirigido a ayudar al sector más pobre y discriminado de la ciudad, realizando su trabajo de maestra. Su padre, un famoso juez, no parece muy contento con su decisión, pero Paulina tiene muy claro lo que quiere hacer y cómo lo quiere hacer, y que su padre y novio estén en desacuerdo no hará que su opinión varíe. Todo por la defensa de los derechos humanos. En medio de un corro marginal como ése, sucedió lo que sucedió. Lo que ocurrió tiene circunstancias demasiado serias como para darnos por conformes con la supuestamente apartada mirada que Paulina proyecta sobre ello. No podemos comprender el sentido que da a su vida a partir de este hecho, si bien es cierto que su actitud será la motivación que apalanque la historia.

Remake del clásico del cine argentino del mismo nombre, que en 1961 dirigió Daniel Tinayre, con Mirtha Legrand como protagonista. El guión es de Mariano Llinás y Santiago Mitre, bajo la historia de Eduardo Borrás.

“Paulina” es una película con una crítica afilada a la sociedad en sus usanzas más crueles y discriminatorias. Posee un gran contenido de crítica social, dando testimonio de la dura realidad, tan antigua como actual, pues lo mismo que le pasa a la protagonista sigue y seguirá pasando en la realidad de cada ciudad de cada país y pueblo. La crueldad nos golpea en esta realización y logra empeorar el golpe con la sensación de marginación que trae consigo la pobreza.

Imagen de PaulinaNarrada de forma simple con destacados planos y contraplanos en los momentos más altos, “Paulina” muestra a los personajes en su entorno rural sobrio y firme y se centra en la búsqueda de la identidad y el sentido de la vida en todos los ámbitos sociales, ejerciendo toda la influencia sobre el presente, ésa es la mayor ambición de esta incomoda película, de esta denuncia de género.

Gracias, a unas actuaciones colosales, comenzando por la joven protagonista, Dolores Fonzi , fabulosa en su personaje, así como el resto del reparto: Oscar Martínez, Esteban Lamothe, Cristian Salguero, Verónica Llinás y Laura López Moyano. Gracias también a la música de Nicolás Varchausky y a la fotografía de Gustavo Biazzi.

El final de “Paulina” es seco y desconcertante, deja bien claro el mensaje de Santiago Mitre y la reflexión que pretende hacer. Y nosotros acabamos aceptando. No puedo decir que “Paulina” sea una historia bonita, ni puedo contar a las reflexiones que acudí después de su visionado, lo que sí digo es que ha sido un placer y un dolor haberla visto, un placer porque es una buena película y un dolor porque duele mucho este escandaloso problema y el saber que estamos en la cabeza de su juego.

Crítica: Conducta

ConductaErnesto Daranas, cineasta cubano, es un director tan arriesgado como innovador. Con un edificante guión, escrito por él mismo recrea una atmósfera donde lo más consciente es quizás, el encuentro escalonado con las propias vidas. Crítica de la película “Conducta”.

Daranas pone en debate valores arraigados en la sociedad actual, el esfuerzo del educador y la solidaridad como motor para conseguir una vida mejor, y para ello cuenta la historia de Chala (Armando Valdés Freyre), un niño de once años cuya vida transcurre en un ambiente de violencia, con una madre adicta a las drogas y al alcohol y perros de pelea para sostener su hogar. Este niño, que acude a la escuela sin despojarse de su marginalidad y conflictividad, tiene una relación especial con su maestra Carmela (Alina Rodríguez). Carmela es una señora mayor que ha visto pasar dos generaciones por la escuela y que ya no transige con nada de lo que le dicen los unos o los otros, sabe decir lo que desea para cumplimiento de su deber, no solo como maestra sino como ser humano.

Conducta”, que cuenta en la producción con el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos, construye una reflexión sobre la responsabilidad. Realmente dinámica y con un desarrollo riquísimo, así es la nueva película del director cubano, evoluciona suave pero constantemente va fundando a los protagonistas. No puedo distinguir a un personaje principal por encima del resto porque en realidad en esta película el más destacado personaje es la imagen de Cuba, de fondo tanto visual como en el desmenuzamiento del mensaje, insistiendo en guiños a la historia política que desde hace tantos años se vive en la isla, de la suerte de un país, de sus formas y gestos. Esta película sin duda logra recrear y reflejar la realidad de muchos cubanos, personas que no tienen casi nada y están resignados a luchar contra la adversidad.

El personaje de la mujer como aclamación de su identidad, dejando un poco de lado la primogenitura masculina, haciéndonos conscientes de que la respuesta femenina ante esa sociedad a lo largo de los años tampoco tiene mucho que ver con la imagen que recibimos. Entre sus mensajes, “Conducta” nos demuestra que la mujer persigue solo un sitio, un lugar para su reafirmación. Imagen de ConductaEn la película es una maestra como pudiera ser de cualquier otra profesión pero en este caso, acertadísima y llena de misión. Dejo algo que ella dice, de lo mucho que cuenta: “Todos los años tengo un “Chala” en el aula, ninguno pudo más que yo, porque en el fondo todos son muchachos. Hay cuatro cosas que hacen a un niño, la casa, la escuela, el rigor y el afecto, pero cuando cruzan esa puerta está la calle y un maestro necesita saber lo que le espera ahí fuera. Antes para mí la vida era más clara y yo sabía para lo que preparaba a un alumno, pero ahora lo único que tengo claro es para lo que no debo prepararles”.

En el reparto: Armando Valdés Freyre y Alina Rodríguez, buenísimos. Silvia Águila, Yuliet Cruz, Amaly Junco, Armando Miguel Gómez y un buen ramillete de niños de la calle, hacen un trabajo excelente y digno de resaltar. La fotografía, de Alejandro Pérez. Merece destacar también porque así lo requiere este trabajo, la figura del niño en la terraza-refugio cuando se siente invalidado y saca su paloma a volar, este simbolismo aparece en más de una ocasión, resaltando el factor y la intensidad del mensaje.

Escribo esta reseña al son de la música de un Son cubano y pensando todo el tiempo que desde “Fresa y Chocolate” (Tomás G. Alea, 1993) no me había resultado tan interesante una película de Cuba. El origen de esta demostración radia, a mi juicio, del reflejo de las variables de un cambio que con el tiempo se sabrá si fue acertado o la continuación para un segundo orden.

Véanla.

Son momentos para ver cine didáctico, cine que ayude a mejorar en el amor y así en la victoria del compromiso social. Hay que agradecer a los cineastas que  sigan recurriendo al talento para construir sensibilidades.