Crítica: Refugiado

Refugiado

Cine social que contempla los conflictos de la humanidad desde sus propias tripas sociales. Es de nacionalidad Argentina y de un joven director de cine formado en el oficio entre su país y Cuba, Diego Lerman, director de “Tan de repente” “Mientras tanto” y “La mirada invisible”. Crítica de la película “Refugiado”.

Da comienzo la historia con una fiesta de cumpleaños, cuando todo termina ni la mamá ni el papá de Matías (Sebastián Molinaro) vienen a recogerle, lo acercan hasta su casa y encuentra la puerta abierta y a su madre Laura (Julieta Díaz) lastimada. Ése es el comienzo de una larga noche. Laura no tolera más el maltrato de su pareja, Fabián, y decide marcharse de su hogar, junto con su pequeño. A partir de ahí comenzará el peregrinaje por refugios, en busca de una salida. Matías tiene siete años y Laura está embarazada, pero no tienen más remedio que buscar un lugar donde puedan sentirse protegidos y amparados.

Desgarrador, sencillo, entrañable, cercano y valeroso viaje de una mujer desesperada, con un propósito firme y un amor inmenso para resguardar a su hijo y protegerse de la mano maldita que los acosa.

Me ha parecido una película conmovedora, llena de detalles muy acertados, consiguiendo sorprender en varias escenas por su tratamiento de la imagen y el movimiento de la cámara. La ambientación es perfecta y los personajes son ricos en esencias, en complicidades , en miradas y coherencia, son retratados con una distancia preventiva, con la justa personalidad  y sin excederse en ninguno de los puntos temáticos del drama.Imagen de Refugiado Me llama mucho la atención que el maltratador no salga físicamente, a este personaje,  el director Diego Lerman  lo mantiene oculto a nuestra mirada y quizás por eso logre que nos aparezca con más fuerza  como lo que es verdaderamente: una figura siniestra que causa un tremendo terror. La estructura y la profundidad  alcanzadas por  “Refugiado” hacen que nos encontramos quizás ante una de las obras más imprescindibles sobre esta execrable realidad, convirtiéndolo  no sólo en un análisis social, sino en un documento eternamente rescatable.

Te sientes frágil al contemplar esta tremenda historia. Toca decidir qué vas a hacer, lamentarte, rodearte de la pena, soportar la compasión de los que te quieren y la descarga agresiva del miedo, mientras te consumes en la desesperación o tirar valientemente para adelante con la cabeza muy alta y dar comienzo a tu final y tu principio… eso es lo que siente una mujer maltratada cuando decide salir corriendo de su agresor. Le planta cara al pánico que siente, guardándose su temor a mirar a la vida que se le acerca desconocida, pero que es vida, vida con sus hijos, con su familia y sus amigos, algo más digno y humano que perder la luz del sol desde la nada de una tumba fría.

Respecto a las actuaciones , el elenco es admirable, bien seleccionados, creíbles y acertados Julieta Díaz, Sebastián Molinaro, Marta Lubos, Silvia Baylé, Sofía Palomino y Sandra Villani.

Ojala películas como “Refugiado” no hubiese que hacerlas necesariamente.

Crítica: La buena mentira

La buena mentiraEl director de cine Philippe Falardeau y su guionista Margaret Nagle crean en este trabajo unos identificables personajes que palpitan vida, amor e inocencia, arrollados por un cruel conflicto y toda una serie de reacciones de dolor. Un duro enfrentamiento sentimental, narrado con ímpetu no explícito, con un impulso latente. Crítica de la película “La buena mentira”.

De Sudán, un país devastado por la sangrienta guerra civil, cuatro jóvenes refugiados, Mamere, Jere, Paul y Abital (Arnold Oceng,  Ger Duany, Emmanuel Jal y Kuoth Wel ) consiguen salir y reubicarse en los Estados Unidos. Tras su llegada a América, los jóvenes conocen a Carrie (Reese Witherspoon), una trabajadora social que, consciente de lo que han pasado, trata de enseñarles cómo desenvolverse en el mundo moderno.
Seres a la deriva que Falardeau contempla sin interferir emocionalmente, dejando que sus pensamientos cotidianos, sus vidas sin estrella y sus humanas reacciones calen en nuestras arterias de manera espontánea, gracias a unos actores, no tan afamados, pero excelentes en sus composiciones.

Un relato lleno de intrusos desplazamientos hacia la supervivencia.

Basada en hechos reales, “La buena mentira” es una película sencilla sobre la devastación que las guerras originan en los sobrevivientes de las partes del mundo menos protegidas. Todos los personajes que mueven el corazón del relato, son presentados con una gran sobriedad y sin necesidad de caer en la parte política del tema, de hecho, no hay ni una sola referencia a nada que detalle motivos e intenciones. Imagen de La buena mentiraCon mano firme, nos muestran la relación entre las personas oprimidas, desvalidas y espantosamente doloridas, contemplando la guerra desde la grandilocuencia afectiva del ser encadenado. Trabajada como un documental pero con cámara fija, esta película, surgida de las vísceras pero contada con la cabeza fría y con el temple necesario para mostrar todo lo que hay que mostrar en el momento preciso y en el tono adecuado, está impregnada de una emoción que no cierra heridas ni abre esperanzas pero es honesta y didáctica.

Por último, la fotografía de Ronald Plante, en general, la estética, que utiliza los paisajes como telón de fondo para que sus criaturas nos muestren el auténtico viaje, con un sentido del ritmo ágil, en el que los diálogos de los primeros veinte minutos, en su lengua original, nos transmiten un mundo de mensajes y unos personajes entrañables en su generosidad. Las escenas son, a veces, auténticos cuadros de pinacoteca, que junto a la música de Martin Leon dominan cada uno de los planos que comparten. Y jugando a quedarnos con casi todo de este film hablamos de los actores: Reese Witherspoon, Corey Stoll, Sarah Baker, Sope Aluko, Sharon Conley, Mike Pniewski, Arnold Oceng, Clifton Guterman, Ger Duany, Emmanuel Jal, Kuoth Wiel,Femi Oguns, Lindsey Garrett, merecedores de aplauso por mostrar, la destilación de una evidente guerra con unas interpretaciones magistrales.

«Si quieres ir rápido ve sólo, si quieres llegar lejos ve en compañía»
Hay que verla para vivirla porque es una lección de cine y de humanidad.

Crítica: El sueño de Ellis

Cartel de La isla de EllisDado que James Gray siempre ha tenido debilidad por el trasfondo tranquilo y dramático de las historias (“La noche es nuestra”, “Two Lovers”) no es extraño que para su nueva obra haya decidido centrar su mirada en la trastienda de la emigración ajustando su relato al factor humano. Crítica de la película El sueño de Ellis”.

La historia da comienzo con Eva Ciybulska (Marion Cotillard)y su hermana Mag, que emigran a Nueva York huyendo de la gran guerra europea. Cuando llegan a Ellis Island, a Magda, enferma de tuberculosis, la llevan a un hospital. Eva se queda sola y desamparada. Sumida en un tremendo desconcierto, tiene la suerte de que un señor bien parecido la ayude, el caballero se llama Bruno Weiss, (Joaquin Phoenix) un hombre que la hará sufrir mucho pero Eva por salvar a su hermana, está dispuesta a aceptar todos los sacrificios. La llegada de Orlando (Jeremy Renner), un primo de Bruno, le devuelve la confianza y la esperanza de alcanzar una vida mejor. Pero nunca nada ha sido fácil para la gente pobre. Todo se complica aún más.

“El sueño de Ellis” es un conmovedor drama colectivo e íntimo de aquellas victimas que fueron y que son semejantes a las víctimas de hoy. Nueva York como impresionante escenario y el uso de la represión y el soborno mafioso como alma del conjunto. Sería algo así como lo que ocurre en la actualidad con tantos cientos de personas que llegan a cualquier país que llamamos “civilizado” buscando un sueño y solo encuentran el duro rastrojo de la explotación y la miseria.

Podría decir que cada fragmento de significado, cada fotograma, cada paso en la trama ha sido condensado prodigiosamente, al menos en sus más intensas manifestaciones, de modo que aunque en la segunda parte la intensidad del film decae algo, la comunicación sigue ininterrumpida y perfectamente vigorosa. James Gray siente lo que cuenta y nos dice todo a través de sus personajes, de cada uno de ellos. Un Gray que regresa en plena forma, mostrando, sin esconder emociones y moviéndose en el terreno donde mejor sabe jugar: los sentimientos.

Imagen de La isla de EllisUna tremenda historia con actores superiores, atención a Joaquin Phoenix que nunca estuvo mejor , una Marion Cotillard sencillamente magistral, y que junto con Jeremy Renner logran uno de los pilares importantes de la película, la elección del resto de los intérpretes Angela Sarafyan, Antoni Corone, Dylan Hartigan y Dagmara Dominczyk, aunque menos cargados con la responsabilidad de sostener la película, en conjunto responden con absoluta fidelidad y precisión a los imperativos exigidos al personaje asignado. La música de Chris Spelman me parece que enfoca perfectamente los momentos más altos e intensos y la fotografía de Darius Khondji juega de manera premeditada a hacer al espectador disfrutar de una imagen suspendida en la recreación. En cuanto al título, me quedo con el original The Immigrant” define más el corazón y el alma de la historia.

Con todo lo dicho, creo que queda claro que recomiendo verla. Es un premio que justifica lo que la historia nos hace sufrir.

Crítica: Pelo malo

Pelo maloMariana Rondón nació en Barquisimeto, Venezuela, en 1966. Es directora, guionista y productora. Estudió cine en la Escuela Internacional, en Cuba, y animación en Francia. En 1990 creó, junto con otros cineastas latinoamericanos, “Sudaca Films”. Entre sus obras destacan “Calle 22”, cortometraje con el que sería premiada en el Festival de Biarritz en 1994. “A la media noche y media”, de 1999. “Postales de Leningrado” con el que ganaría en 2007 el gran Premio Abrazo en el Festival de Cine y Cultura de América Latina y en 2013 consiguió la Concha de Oro en el Festival Internacional de San Sebastián con “Pelo Malo”.

Junior (Samuel Lange Zambrano) es un niño de nueve años que tiene el pelo rizado. Él quiere alisárselo para la foto del anuario de la escuela, pues así lo llevan los cantantes pop que están de moda. Esta circunstancia lo lleva a enfrentarse con su madre. Lo que Junior quiere es ponerse guapo para que su mamá (Samantha Castillo) lo quiera, pero ella lo rechaza cada vez más.
No es fácil sostener una película con un personaje de estas características sin que resulte forzado y en ese sentido la obra de Rondón pasa la prueba con sobresaliente. La familia funciona alrededor de una pieza y a través de ahí toda la representación. Las joyas del cine no tienen que ser sofisticadas ni excesivas para que lleguen al espectador, no tienen por qué estar firmadas por un autor superlativo, ni esconder una intriga que te tenga pendiente a la pantalla, “Pelo malo” lo hace desde su rango casi documental de una historia en Venezuela, con un hecho ficticio y nimio, te introduce en el alma de un niño y te acerca a una barriada pobre; la familia, los comercios, los vecinos, la escuela y las calles. Imagen Pelo MaloLlevada por Mariana Rondón, autora también del guion, no hay sensacionalismo ni ataque pero sí brutalidad social, aquella que hace que se vuelva la espalda a los problemas de países pobres en referencia pero ricos en esencia, el caso de Venezuela, un país rico, enormemente rico, saqueado durante décadas por sus gobernantes. Sin buscar datos y deteniéndonos solo en la historia que vemos y reflexionamos, es como una historia absurda que muestra una realidad certera tanto en lo real como en lo metafórico.

Un retrato amargo y por momentos agridulce en acento y en tejido.

La música, de Camilo Froideval. La fotografía, de Micaela Cajahuaringa. Mención especial para Samantha Castillo y Samuel Lange Zambrano. El resto del reparto, sensibles y naturales en su interpretación: Beto Benites, Nelly Ramos, María Emilia Sulbarán.

En palabras de Mariana Rondón: “Grabar allí era como lanzar una pregunta para que hablemos sobre las utopías, para que recapitulemos, las cuestionemos y no sigamos reencauchándolas sin haber conversado sobre ellas. Mensaje que se enmarca el tema principal de la película: la intolerancia de un país que vive bajo el dominio de la polarización política y cómo esa falta de respeto penetra en lo más íntimo de las relaciones personales”

Una película para ver desde los ojos puros de la honradez.