Crítica: Paterson

patersonJim Jarmusch es un director americano de cine independiente nacido en Ohio, hijo de madre irlandesa y padre alemán. Afanoso lector y aficionado al cine desde su más tierna infancia, estudió periodismo y literatura con la intención de ser un gran poeta, al mismo tiempo que inició una actividad paralela en la fotografía, el cine y la composición musical con intensidad revolucionaria. Debuta como director, productor y guionista de cine en el año 84 con “Extraños en el paraíso”, dirige “Noche en la tierra” en 1991 y “Dead Man” en 1995, tres de las películas de este gran cineasta que se grabaron en mi memoria. Hoy quiero hablar de su último trabajo, “Paterson”.

Paterson (Adam Driver) es un joven conductor de autobús que trabaja en Paterson, New Jersey. Es querido por todos los vecinos a los que cada día saluda interesándose por sus problemas. Vive feliz con su esposa Laura (Golshifteh Farahani) a la que adora, una mujer guapa llena de alegría y de sueños a la que habría gustado ser cantante de country, eso dice.

A Paterson le gusta la poesía y nunca pudo explicar el porqué de su debilidad. Escribe poemas a diario.Cada suceso, cada estímulo, cada ocurrencia por pequeña que sea él la vuelve textura en su libreta. Su libreta secreta de poemas le acompaña siempre…

imagen-de-patersonLa nueva película de Jarmusch es un nuevo acierto en su carrera. Es como un cuadro de William Blake, con su gran todo fusionado en su interior. Un combinado acierto con tono entre rutinario y poético que impregna el metraje y un primoroso trabajo que tiene fuertes resonancias no muy positivas de la sociedad que nos ha tocado vivir. Jim Jarmusch sitúa al principal personaje en una ciudad agobiada, con un trabajo lineal y repetitivo, colocando con tal orden todos los elementos que rodean la historia que se puede gozar de su transcurso desde el primer minuto. A manera de sol, la poesía deshace toda la frialdad cotidiana que pueda habitar en la raíz de la historia representando sabiamente lo que quiere significar: amor, curiosidad, alegría, emoción. Disfrutar del momento y del lugar donde vivimos, de nuestro hogar, de nuestros vecinos… “Paterson” es una historia de tramo climático, es una de las películas que te llegan dentro, diciendo, susurrando, con la naturalidad del verbo, con la voz. Es un registro completamente alejado de lo habitual, que describe la erosión de las palabras que son nuestro universo. Sencilla y llanamente.

Con guion y dirección de Jim Jarmusch, cuenta en el reparto con Adam Driver, Golshifteh Farahani, Kara Hayward, Sterling Jerins y Luis Da Silva, que realizan trabajos esmerados muy bien conducidos por el experto director. El resto del grupo actoral, Jr. Frank Harts, William Jackson Harper, Jorge Vega, Trevor Parham, Masatoshi Nagase, Owen Asztalos, Jaden Michael, Chasten Harmon y Brian McCarthy, elevan en su trabajo tanto a sus personajes como a la forma de tratarlos. Estupenda la fotografía de Frederick Elmes. La música es de Carter Logan.

“Cuando eres pequeño te enseñan que hay tres dimensiones, altura, anchura y profundidad, como una caja de zapatos. Más adelante te enteras que hay una cuarta dimensión. El tiempo”

Véanla, es una buena película.

 

Crítica: Después de nosotros

Después de nosotros El joven director y guionista de cine Joachim Lafosse, de nacionalidad belga. Tras varios años de triunfos en el cine europeo con películas como “Propiedad privada”, de 2006; “Élève libre”, de 2008; “Perder la razón”, de 2012, y “Los caballeros blancos”, de 2015, Lafosse vuelve a rodar un drama impecable. Crítica de la película “Después de nosotros”.

Después de quince años de matrimonio, Marie Barraut (Bérénice Bejo) y Boris Market (Cédric Kahn) comienzan a tener problemas de pareja y necesitan separarse. Tienen dos hijas preciosas, dos gemelas, Jade y Magaux Market (Jade y Magaux Soentjens), y la casa en la que viven es propiedad de Marie, ella fue quien la compró, pero la fantástica reforma que se hizo a la casa después de adquirirla corrió a cargo de Boris. Ahora, en el momento de la separación, este asunto es el problema más grande, ya que Boris no tiene los medios para pagarse un alquiler porque está en el paro y cree que le pertenece parte de la casa, cosa que Marie se niega a aceptar. La única solución es que separen su amor pero que sigan conviviendo en el hogar. Esto que en un principio puede resultar una salida más o menos tolerable se puede convertir en algo injusto para alguna de las partes.

“Después de nosotros” narra el problema de una pareja que antes estuvo enamorada y que ahora pervive, unidos por las ventajas y las necesidades más primarias. Una película con la que Joachim Lafosse ha obtenido muchos premios. Es probable que no fuera la mejor película de los festivales pero sí la más rompedora y valiente, en un tema en el que impera arrancar lazos desde el primer momento sin código ni contemplación. No es fácil tocar el tema del divorcio, algo tan elemental y necesario cuando dos personas ya no se aman. Lafosse precisamente pone a sus protagonistas en la más difícil tesitura, vivir en los límites de varios metros cuadrados su tristeza y frustración.

imagen-de-despues-de-nosotrosEl film comienza como una mirilla que se cierra a la felicidad, incomunica e impide que las vidas se desarrollen como antes, Joachim Lafosse extiende los límites de la realidad para que las situaciones más inverosímiles nos parezcan cotidianas. En ese sentido, el naturalismo de la puesta en escena que se apoya en el sólido trabajo de los actores y la precisión matemática del texto, es ejemplar. Pero esa convicción está puesta al servicio del discurso como fuente de los hechos, sin pretender juicios moralistas. La narración empieza a tomar forma desde el momento en que nos deja de deslumbrar la disertación fílmica, a partir de ahí, sobrevolando el drama y apelando a la sensatez y las buenas intenciones, un subrayado de moralejas toma el centro de la escena casi teatral, lo que podría haber sido la cara y la cruz de un drama judicial de custodia por las hijas se convierte en una irónica denuncia sobre cuestiones sociales. Un fracaso dentro de otros fracasos como el color sin colores de la vida y tiene, en fin… algo más: un carácter de terrible diagnóstico sobre la sociedad y las asperezas de nuestra existencia

“Después de nosotros” es una película elegante, verosímil, digna e incómoda y sobre todo social y estéticamente disfrutable, no es nuevo el tema pero nos da mucho más. Está el reparto y está, ante todo el montaje sincopado, austero y asfixiante de planos generales pasando por cada personaje; es decir, dejando el peso dramático a los actores. Bérénice Bejo está excelente; Cédric Kahn, magnífico.  Jade Soentjens, Margaux Soentjens, Marthe Keller,Catherine Salée, Tibo Vandenborre, Philippe Jeusette, Annick Johnson, Pascal Rogard, Ariane Rousseau y Francesco Italiano, todos se adueñan de la película. La fotografía de Jean-François Hensgens, pura en un largo y dificilísimo clímax narrativo situado íntegramente en el centro de una casa, en donde afloran tensiones que inundan el género para después volver a él en un quiebro genial del diálogo. Todo llevado sabiamente por el guión de Fanny Burdino, Joachim Lafosse, Mazarine Pingeot y Thomas van Zuylen.

Cerrada con música de Bach a piano, “Después de nosotros” es una película madura desde sus comienzos.

Crítica: Los hombres libres de Jones

los-hombres-libres-de-jonesEscritor, productor y director de cine, Gary Ross, basándose en libros de historia de autores distintos, escribe el guion y dirige una película que a través de una típica estructura de itinerario enlaza sueños y ansias de libertad, con el néctar amargo que ofrece el poder y con la opresión de una cruenta guerra. Crítica de la película “Los hombres libres de Jones”.

Este peculiar viaje al pasado, es un retrato histórico dentro de un brillante conjunto que narra la historia real de Newton Knight (Mathew McConaughey), un granjero sureño que durante la Guerra de Secesión americana (1861-1865), enervado por tener que defender los intereses de los grandes propietarios sureños, decidió desertar. Se alió con otros pequeños granjeros, además de con los esclavos locales y lideró un levantamiento cuyo resultado fue la transformación del Condado de Jones (Mississippi) en un Estado Libre. Su matrimonio con Rachel (Gugu Mbatha-Raw), una antigua esclava, y la creación de una comunidad interracial, convirtieron a Newton Knight en una figura muy controvertida.

Una vez más, nueva película sobre lo que allí pasó. En esta ocasión tiene de diferente que el personaje protagonista, Newton Knight, acapara y desarrolla una gran lucha contra cualquier tipo de esclavitud cuyo ímpetu se extiende a través de todo el metraje.

La antropología que nos llega a través del cine genera una emoción sin límites y, aunque de las guerras no queramos acordarnos y de ésta en concreto ya hemos visto mucho, “Los hombres libres de Jones” en su estudio del personaje nos descubre un perfil más. Newton Knight se nos dibuja totalmente revolucionario, los esfuerzos de este hombre para dignificar, no solo a los negros sino a toda la clase obrera, son un toque de frescura dentro de la historia. Sus frases: “La tierra para el que la siembra y la trabaja”, “Guerras de ricos que libran los pobres”, “No vamos a morir para que ellos sigan teniendo su algodón” o “Lo que cultivas con tus manos debería pertenecerte”, además de muchas otras, y su dominio ilimitado de la situación que vive, nos hace brotar un efecto nuevo.  Tales son los postulados de Gary Ross, tan bien perfilados que el odio de los poderes que le son del todo hostiles  al protagonista queda perfectamente reflejado y plasmado con indudable verdad. En su largo recorrido se nos lleva incluso a la posguerra cuando ya parecía que todo estaba conseguido y el poder revivía, con una forma más evidente, más marcada del lugar que debían ocupar los pobres y, sobre todo, los esclavos negros.

imagen-de-los-hombres-libres-de-jonesViendo “Los hombres libres de Jones” sientes que la riqueza de su mensaje te lleva a la actualidad. A la burguesía aquella, ahora integrada en una nueva civilización más efectiva, más poderosa, a su cinismo moral. A contemplar cómo utilizan otros medios para conseguir lo mismo: oprimir a la mayoría, envenenándonos con su ideología de clase dominante y creando esclavos seamos del color que seamos.

Matthew McConaughey hace un extraordinario trabajo, ya dejó de pensar hace tiempo en su cara bonita cuando trabaja y aquí, olvidado de todo, se mete en la piel del personaje principal logrando que le quede como un guante, perfecto en todo. Gugu Mbatha-Raw, Keri Russell, Mahershala Ali, Brad Carter, Sean Bridgers, Jacob Lofland, Christopher Berry, Joe Chrest, Kurt Krause,Brian Lee Franklin, Martin Bats Bradford, Carlton Caudle, Kirk Bovill, Lawrence Turner y Donald Watkins, forman un grupo de actores que no podían haber sido mejor elegidos . La banda sonora, de las manos de Nicholas Britell,  y las imágenes nos llegan como de una coctelera armonizada gracias a la portentosa fotografía Benoît Delhomme.

No queremos películas de guerras, no queremos guerras. En esta ocasión la admitimos como didáctica.

 

Crítica: Un monstruo viene a verme

un-monstruo-viene-a-vermeSostiene el cineasta Juan Antonio Bayona una película que reproduce la realidad más triste, que mueve fragmentos de la vida y de su ausencia y que baraja la alegoría para sobrevivir a lo visible y a lo que nunca volverá. Crítica de la película “Un monstruo viene a verme”.

Connor (Lewis MacDougall) es un chico de 12 años que se ocupa de llevar las riendas de la casa, pues su madre (Felicity Jones) está enferma de cáncer. El niño intentará superar sus miedos y fobias con la ayuda de su imaginación, pero sus fantasías tendrán que enfrentarse no sólo con su realidad más cercana, también con su abuela (Sigourney Weaver), que no le cae muy bien, y con el acoso escolar que sufre en el colegio. Connor ha creado un mundo irreal  que le permite escapar de todo eso. A través de la ventana de su habitación, ve un viejo árbol al que habla y le habla. Cada día, minutos después de la medianoche, Connor  se encuentra con su monstruo (Liam Neeson) que le viene a contar tres historias.

El escritor americano Patrick Ness se encarga de escribir el guion de «Un monstruo viene a verme», a partir de su novela homónima con la que obtuvo grandes éxitos, -recordemos que la historia había sido ideada por la desaparecida escritora y activista británica Siobhan Dowd-. El director español, J.A. Bayona, hace de ella su nueva película, narrada bajo el inocente punto de vista de un niño de 12 años. Como dice una voz en off al comienzo, el protagonista: “es demasiado mayor para ser niño y demasiado joven para ser hombre”.

Con la literatura como base, “Un monstruo viene a verme” es un relato triste y virtuoso, estructurado en extendidos y  ejemplares planos que cruzan la historia de principio a fin. Un niño y un árbol. La dramatización de sus bocados de realidad es tan impecable, como llana. Tan inquietante como cercana. Nos muestra el perfecto determinismo de la mente desembocando en su inevitable clímax trágico y  un orden ensimismado de un presunto mensaje simbólico que convierte en seda el esparto de lo cotidiano.

imagen-de-un-monstruo-viene-a-vermeBayona va graduando todos los recursos, toda la influencia y toda la grandilocuencia de los medios que utiliza, modela el tono sin perder el pulso, sin desperdiciar ni una sola gota de credibilidad al conducir su intenso drama hasta los confines de la esperada tragedia. La sensibilidad con que se toca al medir el sufrimiento del niño, queda intacta hasta que se va acercando la resolución y la fuerza de la mirada del chico se cruza con la fuerza que sus creadores le suman a la dramatización. La historia aquí se torna más poso de amargura, J.A. Bayona insiste en poner más dificultades a los sentimientos.

Reflexionando vemos lo que nos dice o nos quiere decir esta historia; “para que podamos defendernos del mundo que nos aplasta hay que salirse de él”. No es malo el mensaje para una película que puede ser la más vista de la temporada

En el reparto, quien pone la nota de esencia es Lewis MacDougall. Felicity Jones, me gustó mucho, creo que más de lo esperado, felicidades.  Sigourney Weaver, perfecta. Y el resto, de Liam Neeson, no podemos disfrutar de su voz en la versión en español, aunque sí del excelente trabajo del doblador Camilo García. Toby Kebbell, Geraldine Chaplin, James Melville, Garry Marriott, Joe Curtis, Kai Arnthal, Max Gabbay, todos firman con creces sus personajes. La música es de Fernando Velázquez y la fotografía Óscar Faura. Todos acaban por convertirla en una buena película.