Crítica: El último Elvis

Cartel de El último Elvis“El ultimo Elvis”, película de nacionalidad argentina, escrita y dirigida por Armando Bo, se adentra en los sentimientos. Una película en la que veremos hasta dónde sería capaz de llegar un hombre para salvar sobre lo que se cimenta su vida: sus ideales, sus sueños.
Nicolás Giacobone es Carlos Gutiérrez, «Elvis», un cantante separado que vive en un olvidado barrio de Buenos Aires y que tiene una pequeña hija llamada Lisa Marie (Margarita López), con la que se encuentra en pocas ocasiones. Siempre vivió a su aire como si fuese la reencarnación de Elvis Presley, negándose a aceptar su realidad. Pero está a punto de alcanzar la edad que su ídolo tenía al morir y su futuro se muestra vacío. Una situación inesperada lo obliga a hacerse cargo de su hija. En esos días, Carlos logra conocerse como padre y Lisa Marie aprende a aceptarlo tal cual es. A partir de ahí, Carlos se encontrará frente a una encrucijada.

El cine de autor, “cine humilde”, últimamente me está deparando incontables alegrías. Esa pureza, ese lenguaje visual tan extremo, tan desnudo, ese filo punzante que tiene, es para mí algo adictivo y valioso. En esta ocasión le ha tocado a Armando Bo, el escritor del guion de la película “Biutiful”, de Alejandro González Iñárritu que protagonizó nuestro querido actor Javier Bardem en 2010. El joven director de cine se estrena en la dirección con 34 años y acabará de encontrar su sitio a tenor de lo visto en esta obra. Él continuará facturando cine pero este inicio siempre lo recordaremos. Nicolás Giacobone, su actor principal, también hace su primera incursión en la gran pantalla protagonizando este film sobre imitadores, música y traumas, con un carisma entrañable e ingenuo dando vida a miedos, temor, sufrimiento, remordimientos, valentía, tristeza, impotencia y alegría. El debutante actor se mete en la piel de Elvis como metido está en la piel de Carlos el arquitecto que imita al cantante, sin duda inmejorable su desarrollo del personaje complejo, ese hombre robusto y poco agraciado. Un buen inicio para su carrera.
“El último Elvis” es la historia de una vida, como tantas, menos llena de aciertos que de equivocaciones, más escasa en júbilos que en tristezas, pero sin demasiadas espinas que hagan provocar el llanto.

Con un estilo visual y musical más que armonioso, Armando Bo firma esta película que a duras penas sorprende pero que no decepciona en absoluto. Puede que la historia ya nos la sepamos de memoria, que nos resulte familiar, pero hay en ella un subrayado de sutil emotividad, un tono dramático e intenso. Al director se le percibe siempre manejándose en una postura sobria Imagen de El último Elvisy contenida para intentar abordar cada escena de la forma más honesta, en cada minuto la intriga que se mueve sobre una vida desordenada es mayor gracias a la magistral mezcla de sentimientos que fluyen y ahí radica la fuerza de este film, su argumento generoso y lo que este provoca. La banda sonora de Sebastián Escofet cuenta, con suave cadencia, una historia soledades que puede ser reconstruida en nuestra imaginación a partir de las mínimas piezas del puzzle que el director nos entrega.

Palabras del director en una reciente entrevista: “Imbuido de cine desde pequeño, siempre pensaba en qué tema escogería para mi primera película. La temática sobre la falta de personalidad, la negación, el querer ser otro siempre me atrapó. También el tema de la fama: cómo la gente endiosa a otros. Mi familia era relativamente famosa, no grandes estrellas pero uno ve cómo se acerca la gente en la calle y eso siempre me sorprendió. Todos estos temas los puse en la película.”

Crítica: Martha Marcy May Marlene

Martha Marcy May MarleneAnoche, al regresar a uno de los lugares donde mejor me siento, inmersa en mis pensamientos, retrocedí a conjeturar acerca de la última película de Sean Durkin, que ya visioné hace un tiempo. Hoy la volví a ver y me sigue pareciendo que contiene porfiadas y decisivas dosis de calidad. Crítica de la película “Martha Marcy May Marlene

La sinopsis que la productora brinda, como explicación oficial de la trama: Atormentada por dolorosos recuerdos y dominada por una creciente ansiedad, Martha (Elizabeth Olsen) abandona una secta liderada por Patrick (John Hawkes) y se va a vivir con su hermana Lucy (Sarah Paulson) y con Ted (Hugh Dancy), el marido de ésta. Intenta adaptarse al estilo de vida de la clase media-alta, pero acosada por constantes pesadillas, no le resulta nada fácil. Mientras asume su soledad, la paranoia resquebraja su existencia. Finalmente, desciende a un vertiginoso estado de pánico cuando comienza a sospechar que alguien sigue todos sus movimientos.

El guión escrito por el propio Sean Durkin va deslizando la historia por toda la película, sin llamar la atención, sin la más mínima inconveniencia.

De nuevo, vuelvo a revivir el choque psicológico, la ilimitada estampa en la depresión humana de sus personajes y el minimalismo en el dibujo que encarna cada secuencia. De frente al correcto y positivo esmero de la película, lo realmente inmenso y que atrae de “Martha Marcy May Marlene” es su protagonista, esa mujer de comportamiento errático, captada hasta no se sabe cuánto.
“Martha Marcy May Marlene” es una película basada y movida para mostrar el poder de la sugestión dentro de un círculo cerrado y desordenado, me parece significativo y digno de destacar cuando al inicio se nos muestra a una mujer que pone la mesa para que se sienten a comer hombres solos, a continuación, en el siguiente fotograma las mujeres comen solas para después dar paso aquietando la cámara en una imagen del fregadero de la cocina a rebosar de cacharros sucios mientras, todo en silencio, duerme el desorden, creo que esta pequeña alegoría que solo dura un minuto escaso muestra y demuestra el desequilibrio de la historia que vamos a ver.

Imagen de Martha Marcy May MarleneNo hay en “Martha Marcy May Marlene” enredo ni giros sorprendentes, el ritmo que la mueve se deja llevar y hace disfrutar de una historia seria donde los flashback van abriendo el camino del pasado para comprender el presente, sin que la duda deje de impregnar la narración. A medida que la trama va desplegándose adquiere mayor interés o, al menos, lo mantiene en su mejor nivel sin atisbo de decaer. Durkin consigue una película que se ve con complacencia, interés, miedo, recelo y escarmiento, y que ayuda a valorar y, por supuesto, hacerte reflexionar sobre el tema de fondo planteado y todo ello transmitido, ofrecido, en bandeja de plata por grandes y accesibles interpretaciones de excelentes actores. Hay que felicitarse ante lo trabajados que están los personajes y lo bien que encajan en el guión. Inmejorables , Elizabeth Olsen, Brady Corbet, Hugh Dancy, John Hawkes, Sarah Paulson, Julia Garner, Louisa Krause y Christopher Abbott.

Está claro que aunque es una película del año 2011, la recomiendo. Tiene mucho de lo que hablar. La pueden conseguir en DVD, después comentamos.

Crítica: Antes del anochecer

Antes de anochecerEthan Hawke y Julie Delpy son un matrimonio en la ficción que deshaciéndose de la trivialidad de los estereotipos que encarnan nos regalan auténticos retazos de vida en común. Una bonita intimidad compartida, al margen del discurso que puede atraer más o menos. Crítica de la película “Antes del anochecer”.
Richard Linklater con una dirección y un desarrollo simple, lineal e inocente, sin grandes alardes ni ostentaciones, consigue lo que quiere. Nos trae una tercera entrega de la saga que le define, en esta ocasión la trama se desarrolla en Grecia, retomando las vidas de Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke). Para quien no lo sepa, se conocieron hace veintiséis años en un viaje en tren hacia Viena en ‘Antes del amanecer’, 1995, Jesse, un chico americano, y Céline, una chica francesa que deciden pasar un día juntos descubriendo Viena antes de tener que separarse al amanecer para volver a sus respectivos hogares. Nueve años después, Jesse y Céline vuelven a encontrarse en “Antes del atardecer”, 2004, y están juntos por París antes de que Jesse tenga que tomar el vuelo que le devuelva a América. Ahora, Linklater de nuevo en “Antes del anochecer”, 2013, nos hace revivir a Jesse y Céline, en esta ocasión ya como pareja consolidada. El matrimonio disfruta de un tiempo de vacaciones junto a sus dos hijas en Grecia en casa de un famoso escritor.

A nadie le gusta ir al cine sabiendo de antemano lo que va a ver, se supone, pero hay ocasiones como en el visionado de “Antes del anochecer” que, además, la sobreexposición puede provocar cierta saturación, cosa que no impide que coloquemos en el sitio que le corresponde a una película como “Antes del anochecer”. Es una cinta cargada de mensajes, de emociones sencillas y de voluntad. La nueva película del director americano disfruta reminiscencias de las anteriores entregas donde las emociones y los recuerdos forman parten de su forma. No sufre de giros sorpresivos y se eleva en el ritmo con suficientes elementos, a través de imágenes potentes y elegantes. La custodian unos diálogos vibrantes y seguidos, y unas tremendas avenencias narrativas que emiten la apariencia de teatro filmado. Todos los parajes fundamentales de la trama se suceden en ese teatro peculiar, captando los matices justos con sus juegos de luces y sombras, corrientes ordenadas en danzas de palabras sutiles y agresivas, pinceladas maestras en las pláticas, miradas que hablan sin emitir sonido y una fenomenal delicadeza en la apariencia del relato sin perjudicar el ánimo. Cada personaje se integra de forma absolutamente natural con un equilibrio asombroso.

Imagen de Antes de anochecer Esta estimable, dulce, ácida y por momentos brillante obra escrita por Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke que arranca en clave de drama romántico, tiene la base en eso y en los problemas habituales de la pareja a los cuarenta años. No se proponen ni pretenden cambiar el mundo o dejar una tremenda huella en los espectadores pero sí aporta una seria mirada sobre temas cotidianos, y eso es una virtud. La fotografía de Christos Voudouris y la música de Graham Reynold, destacan, pero por encima de todo destacan las actuaciones, sobre todo la de Julie Delpy, magistral, soberbia y cautivadora consiguiendo atrapar incluso al espectador más descreído, y es que el conjunto de sus expresiones, junto a esa sonrisa tan alegre es el marco apropiado para su espontáneo personaje. Ethan Hawke el otro protagonista, un poco eclipsado, pero aún así, a la altura de su papel, plausible y simpático.

Es posible que esta película punteada por transcendencias, recibida en el Festival de Berlín con enorme acogida, con personajes supervivientes, clara, amarga y divertida y que posiblemente cierre una historia no sea muy bien considerada (me remito a los comentarios que escuché al salir de la sala de proyección). Da igual, tiene todo el tiempo del mundo para que algún día se la considere un clásico.

Crítica: 7 cajas

7 cajasLo que encierra esta película son vidas reales movidas en una atmosfera ominosa que aproxima el relato al universo de lo irracional. Critica de la película “7 Cajas”.

Víctor (Celso Franco) es un carretillero de 17 años que trabaja en el mercado 4 de Asunción, un mundo hostil y muy competitivo. Necesita conseguir dinero y en ese momento tan oportuno recibe una propuesta bastante insólita: transportar siete cajas cuyo contenido desconoce a cambio de 100 dólares. Con un teléfono móvil prestado Víctor emprende el viaje. Debe cruzar tan solo ocho manzanas, pero las cosas se le van complicando durante el trayecto. Cuando se hace de noche, Víctor se da cuenta de que se ha involucrado en un asunto demasiado peligroso.
Tras una larga y luminosa carrera, -su primer corto lo realizó con 11 años-, Juan Carlos Maneglia se lanza a la dirección, además de encargarse del guión y la producción de esta película junto con Tana Schémborí. Una película que se ganó al público desde el momento de su estreno. Con “7 cajas”, sus realizadores han destilado una densa mixtura de fortaleza desesperada, negocios de doble filo y angustias amarradas a morideros de ilusiones.

Hay algo inevitablemente atractivo en la película “7 Cajas”. No por tratarse de una pequeña producción sin gran despliegue de estrellas ni efectos especiales, sino precisamente porque siendo humilde su producción sube alto como la espuma. Fue nominada a mejor película hispanoamericana en los últimos premios Goya, Premio de la Juventud en el Festival de San Sebastián, y alguno más que no enumero, pero debieron ser más, porque se mueve en la pulcritud y la veracidad. Es una película seria desde el comienzo al final. A la escritura del guión de Juan Carlos Maneglia, que teje una historia excelente y a la autoconsciente importancia de desarrollarlo, se le añade una severidad en el tono y el timbre narrativo que pone un buen signo intrigante; una intriga que de repente mortifica gratamente, convirtiendo lo que pudo ser un trabajo sencillo en un infierno de persecuciones y víctimas.
7 cajas imagenLa música de Fran Villalba pone un tono sentimental y delicado. La fotografía de Richard Careaga recrea los barrios pobres con hermosa y fiel luminosidad y pasando al reparto, me parece acertadísimo, no se me ocurren actores mejores para cada personaje, magníficas interpretaciones. Celso Franco, Lali Gonzalez, Nico Garcia, Paletita, Manu Portillo, Nelly Davalo, Mario Toñanez, Roberto Cardoso y Jin Hyuk Johnnykin son algunos de los intérpretes.
Siempre o casi siempre buscamos en el cine el matiz espectacular y atractivo de la historia, pero también es difícil sustraerse al hechizo de creer que estamos contemplando la auténtica realidad aunque la historia forme parte de la ficción. Nos reconforta ver que alguien con pocos medios da un definitivo corte de mangas al apoltronamiento mental de muchos cineastas poderosos.
Juan Carlos Maneglia nos pone el estómago del revés y nos abre los ojos a realidades que ignorábamos. ”7 Cajas” es una película sobre la impotencia de la miseria y la pobreza, y sobre la capacidad del miedo y la ambición, que puede hacer cualquier cosa para extraer lo peor de cada cual.