Rabia

Dos vidas colisionan entre sí en «Rabia», una, Rosa (Martina García) otra, José María (Gustavo Sánchez Parra), los dos inmigrantes. Él trabaja en la construcción, ella, sirvienta en una casa de gente acomodada, la familia Torres. La línea del horizonte  les augura un futuro bonito, vinieron a trabajar a España, uno,  desde Colombia y el otro desde México porque en sus países su vida estaba salpicada de desdicha. Rosa está enamoradísima de José María, él también la quiere a rabiar, siente por Rosa un amor grande, un amor posesivo, no permite que ningún hombre la mire, ni que la piropeen, no quiere ni que la roce el aire. Hoy tienen mucha suerte, los jefes de Rosa han salido de vacaciones, así los dos podrán estar juntos en esta lujosa y tremenda mansión, pasan momentos deliciosos declarándose su amor en cada segundo, pero todo se acaba en la vida, los dueños de la casa regresan, y estos dos amantes libres tienen que volver a la normalidad. José María siente más que nunca los comentarios racistas, la discriminación a la que está sometido, y sobre todo hoy, su jefe le ha hecho un comentario despectivo de su Rosa, un golpe duro como el acero le ha destrozado el corazón, tiene que buscarlo y vengar esa deshonra.

Sebastian Cordero, director y guionista, nos define un lazo de amor, llevado a lo máximo. La relación entre los dos jóvenes no surge como bálsamo, sino como una tregua, como telón abismal de diferencias sociales, que deja una hilera de corazones destrozados, la manera de unión, son la angustia, la esperanza, el  dolor, los celos, la xenofobia, problemas de profunda impresión, la vida a veces es mísera, indigna e inmanejable. Construye ambientes que nos llevan sutilmente a una textura especial, dándonos  un mosaico de ambientes de desconsuelo, de tristeza, de desesperación centrada sobre todo en el tema de la inmigración.

La fotografía consigue que la recreación nos acerque justamente a lo pretendido, la cara bonita de un choque de contrastes, donde mantener la violencia de la rabia del ser humano.

En este relato apesadumbrado y tortuoso los actores hacen su papel cargado de intensidad: a veces afectiva, a veces sórdida, con una profunda emotividad, sobresalientes en su dramatismo. Junto a los dos principales, Concha Velasco, Xabier Elorriaga, Icíar Bollaín (También la lluvia) y Àlex Brendemühl.

La ambientación de escenario no puede ser mejor, eligieron para ello un caserón vasco de Vidiana, Guipúzcoa, el toque necesario justo.

En esta coproducción entre Colombia, México y España, está basada en la novela “Rabia”, de Sercgio Bizzio.

«Rabia» fue premiada en el Festival de Tokio 2009 con el premio especial del jurado. En el Festival de Cine de Guadalajara premio a mejor director, mejor actor y mejor fotografía. En el Festival de Cine de Málaga, Biznaga de oro a mejor película, de plata a mejor actor de reparto, plata también para la mejor fotografía.

Sebastian Cordero no deja atrás en esta su tercera película los temas escalofriantes. Aquí sigue mostrándonos su inmenso amor al cine. En esta ocasión sales del cine, con la extraña sensación de cómo un ser humano se consume a sí mismo cuando todos sus paraísos se han perdido, esperemos que en el jardín de nuestras vidas sigan fluyendo flores.

Ahí tenéis el trailer.

Baarìa

Hablemos primero de Giuseppe Tornatore, el reputado director italiano de películas tan reconocidas y premiadas como “Malena”, “Pura formalidad”, “La leyenda de la pianista en el océano” y “Cinema paradiso”, -galardonada en 1988 con un Oscar y un Globo de Oro-. En el año 2006 dirige “La Desconocida”, alabada en todo el mundo por la crítica como excelente y después de cuatro años nos obsequió con otro de sus manjares cinematográficos: el título es “Baaria”, nombre que da el dialecto siciliano a la ciudad de Bagheria , en Sicilia, en la provincia de Palermo, sitio donde nació y vivió durante veintiocho años este magnifico director de cine.

En la mente de Tornatore siempre estuvo hacer esta película, ahora a sus cincuenta y tres años ha creído que es el momento oportuno, es una historia intergeneracional que tiene como fondo, por momentos, la evolución del comunismo, la guerra mundial, la posguerra, la republica, el resurgimiento del fascismo y la convivencia con los fascistas, visto desde tres generaciones, de 1930 a 1980. A través de Peppino Terranova (Francesco Scianna) entraremos en la vida de su padre Cicco y de su hijo Pietro y en toda una serie de acontecimientos. Es una historia coral relatada de forma épica, con un profundo latido de humanidad, que nos trasmite la melancolía, las alegrías, las tristezas y el amor, de un grupo de personajes muy acertados.

En la entrevista que concedió el director  en el  pasado Festival de Venecia éstas fueron sus palabras: “durante mas de veinte años he estado pensando hacer una película de esta temporada de mi vida en la que todo trascurría en esas calles que sólo ocupaban unos cientos de metros pero en los que aprendí todo lo que el mundo nunca podrá enseñarme, es un punto de vista, relatar una historia que uno podría aplicar a cualquier otro lugar. La idea era contar la vida de un coro de personajes dentro de un microcosmos, que es un pueblo, donde uno escucha continuamente todo lo que ocurre alrededor, el eco de todo lo que ocurre a lo lejos”.

Esto es verdaderamente esta preciosa película.

Adornada con la partitura extraordinaria de Ennio Morricone, magnífico compositor, y músico fetiche de Giuseppe Tornatore, (ya es su octavo trabajo juntos). La recreación de la época, la excelente fotografía, el vestuario, todo seduce al espectador adulto, un espectador seguidor de este director que a los dieciséis años ya escenificó unos textos de Pirandello, y que durante toda su trayectoria siempre ha trabajado al servicio del buen cine, entrega total durante más de veinte años.

Esta producción es la de más presupuesto en la historia del cine en Italia, se dice que 25 millones de euros, ha sido rodada en Túnez con sesenta actores, ciento cincuenta aficionados y más de veinte mil extras, hay que reconocer el gran  trabajo técnico, pues el pueblo hubo que transformarlo en la medida en que evolucionaban la historia y los personajes, del grupo de actores sólo decir que todos desarrollan su papel adecuadamente, tanto profesionales como aficionados. Ángela Molina ha tenido la suerte de ser miembro del equipo actoral.
Tornatore con esta obra sostenida hace un reconocido homenaje a su pueblo natal. Yo, al verla me he sentido en mi propio pueblo, hace años cuando las circunstancias y el entorno eran muy parecidos. Mis primos, mis amigos, mis  abuelos, mis padres,  mi hermano, mi humilde casa y con todo eso y a pesar de las circunstancias, esa desbordante alegría que siempre nos habitaba, ese amor por encima de todo. “Baaria” me ha trasportado al centro del universo de mi infancia. Gracias por hacerme oír tan virtuosamente la llamada del tiempo

Ni que decir tiene que me parece un buen regalo para los sentidos.

Luciérnagas en el jardín

Hoy quiero comentar una película que hace algún tiempo vi. Seguramente el motivo de no hablar de ella en su momento, sea la decepción que sufrí. Viendo el reparto, me sentí predispuesta a que me gustase, Julia Roberts, Ryan Reynolds, Willem Dafoe , Emily Watson, Carrie-Anne Moss, Hayden Panettiere, Iona Gruffudd, Shannon Lucio, Cayden Boyd, George Newbern, Chase Ellison, Brooklyn Proulx, y el director y guionista: Dennis Lee, que aquí, en su primer largo utiliza la música de Javier Navarrete.

Es una historia de temores, mentiras, traumas  y perdones. A este tema se le ha sacado en el cine éxitos enormes, no es éste el caso.

Michael Taylor (Ryan Reynolds), desde pequeño, la dureza posesiva de su padre, le indignaba y le marginaba. En sus años de adolescente arrastró una profunda soledad y un trauma de integración familiar, casi nunca tomaba parte en lo que ocurría en el ámbito del hogar, siempre observador y al acecho. Pasa el tiempo, ahora es un hombre con una gran carrera y una vida resuelta, él no olvida su verdad aunque pasen los años, pero ocurre una desgracia y la tragedia hace que las rencillas y rencores vuelvan a salir a flote. Antiguas mentiras ven nuevamente la luz, y Michael vigilante de lo que ocurre a su alrededor, sale de su exilio y se hace visible en el corazón de quienes le dañaron.

Más allá de la modestia profesional rara vez en estos tiempos, en los que todo el mundo quiere ser un genio con su primera película, la película de Lee es una historia sobre el aprendizaje de las relaciones familiares. Cuenta con buenas ideas para construir un drama, pero trata el relato con pincelas titubeantes, a través de una abertura sin posibilidades positivas que hacen que poco a poco vaya perdiendo consistencia hasta diluirse en una pobre historia de miserias familiares. En el aspecto de la dirección, hay que decir, que sólo se limita a contar una historia previsible, de su propia creación, llena de situaciones comunes, a pesar del derroche actoral.

Sólo la relación del personaje de Ryan Reynolds con el de Willem Dafoe, proporciona momentos de auténtico cine, pero no es suficiente, cuando todo el resto carece por completo de aliciente.

Tengo la seguridad de que esta primera incursión en el mundo de la dirección, le dará fuerzas a Denis Lee para que con la segunda tenga más acierto al escribir el guión, aunque creo que la segunda ya está muy próxima, esperemos que tenga mucha suerte con ella. Es muy joven, tiene toda una vida para demostrar su genio.

Conclusión: no le veo capacidad discursiva, sólo parece que se vislumbra la intencionalidad de mostrar el sentido de una doble moral. En fin, con lo dicho no creo que haya dudas en que mi valoración sea un poco negativa.

Flor del desierto

La directora americana Sherry Hormann nos trae una película con la que saca a la pantalla a una mujer digna de admirar.

Es la vida de Waris Dirie, que por culpa de una tradición absurda y retrograda pasa de ser una niña feliz a ser una marioneta de su destino. A los cinco años le practican la ablación y ya para siempre tendrá esa sombra que condiciona su existencia. Como puede sale de aquellas tierras tan queridas y tan mal gobernadas de Somalia, sin tiempo de llantos ni para acordes solemnes, el cielo de allí arriba está demasiado distante y ella necesita guiar sus pasos y sus pensamientos, crear sueños, descubrir las virtudes del ser humano que seguramente existen. A los trece años con una absoluta falta de medios se agarra a la esperanza y mira al mundo con esa mirada suya rebosante e infinita, son muchas trabas las que el futuro le tiene reservadas pero es una superviviente y después de muchas dificultades logra tener una vida de calidad humana. Dirie se convertirá en una gran modelo, escritora, embajadora de la ONU  y en un ejemplo para muchas otras pero la imagen que siempre llevará en su corazón será la de su infancia antes de que “aquello” ocurriera cuando aún era feliz.

La película es de difícil análisis y valoración, por un lado el fuerte contenido de fondo con que nos encontramos: un crudo documento sobre cómo la protagonista es víctima de una tradición injusta y que además las mujeres asumen porque es la garantía de su virginidad y el salvoconducto para que el hombre la respete y la ame; por el otro, la relajación de la directora ante una historia tan relevante  que sería  ideal para sensibilizarnos con una puesta en escena mas impactante. Sólo tiene puntuales destellos de inteligencia cinematográfica para una película que podía haber sido de gran formato. Aunque  los tramos inicial y final tienen diez minutos de meritoria intensidad y algún vestigio de talento, el resto del metraje desfallece sin remedio, pues no tiene más pretensiones que mostrar la realidad para que la analicemos reflexivamente, con lo cual hace perder mucha parte de su credibilidad cinematográfica.

La actuación de Liya Kebede, brillante, dando vida a una mujer dentro de un laberinto en un mundo de tinieblas, que sueña con una realidad preñada de libertad. No se puede decir lo mismo de Sally Hawkins que sobreactúa irritantemente como ya lo hizo en “Happy: un cuento sobre la felicidad”, haciéndose incomoda y desconcertante.

En cualquier caso, lo mejor es el auténtico interés humano y social de la historia, una realidad que debe convivir con todas las personas aunque no seamos conscientes de ello, aquí hay una denuncia expuesta con la que debemos ser solidarios. Un llamamiento a los derechos humanos, desde el discurso de una mujer que gracias a la posición social adquirida tiene su pulpito para la llamada. Gracias a los escritos y discursos de Waris Dirie catorce países africanos prohibieron la ablación en el año 2007, sin embargo otros muchos gobiernos no se hacen solidarios aunque saben las graves consecuencias de esta atrocidad.

Según la ONU todos los días seis mil niñas la sufren.

Waris Dirie ha sido embajadora de la  ONU en África,  siempre  a favor de los derechos de las mujeres y los niños.  Publicó un libro con la historia de su vida del cual Sherry Hormann ha sacado el guión  para este film. Ha  publicado varias novelas sobre la mujer africana. Es ponente en numerosas conferencias y coloquios, siempre defendiendo la libertad y la dignidad de las mujeres en África y en contra de la mutilación genital femenina.

La mujer que hace la ablación en la película es realmente la que durante cuarenta años la practicó a miles de niñas, lleva tres años concienciada y ahora se niega a hacerlo.

Esta película ganó el premio T C M  del público en el pasado Festival de San Sebastian.

De vuelta en Madrid. Cantabria y Asturias perfectas. Lo que no conocía: a la altura de cómo lo había imaginado y más. Nunca anteriormente estuve en Santander. Ahora estoy enamorada de esa bella ciudad. He conocido lugares divinos. También he convivido con buenas gentes, personas divertidas, abiertas, encantadoras, muy afines a mis costumbres y aficiones.

Desde aquí  esta noche, miro por la ventana y con claridad casi tangible, veo, a mis compañeros de viaje, los sevillanos, con su simpatía sin igual, a los magníficos villarealences enormemente agradables, a las cordobesas, a la parejita de jovencitos, encantadores todos. Unos días que repetiremos.

Y ahora sigamos comentando cine…