Crítica: La sombra de la traición

CartelDel director Michael Brandt, hoy os presento la crítica de “La sombra de la traición”,  afanosa y extremada obra sobre agentes secretos y espionajes.

Su resumen y su punto de partida nos lleva a: Paul Shepherdson (Richard Gere), ex agente de la CIA. Se sentía más incomodo a medida que hablaba con su antiguo jefe, éste le pedía que volviera a la central inmediatamente. ¿Por qué querrían verle con tanta urgencia? ¿Por qué, después de tantos años de jubilación? ¿Qué era lo que querían de él? Esta última era la pregunta que mas repasaba, nadie que hubiese trabajado, o que trabajase en la CIA o en cualquier otra rama de la inteligencia americana, podía permitirse pensar que estaba fuera de la empresa y que podía disponer de su vida a su antojo. Interrumpió sus pensamientos para escuchar a su superior, le explica detenidamente en lo que consiste su misión: adiestrar a un joven perteneciente al FBI, Ben (Topher Grace), y traspasarle sus conocimientos para intentar dar caza a un peligroso criminal ruso que prepara atentar contra personajes políticos de los Estados Unidos. Paul Shepherdson pasó toda su vida detrás de este asesino. Ahora las pruebas que tienen para llegar al fugitivo son vagas e ilógicas: algunas apuntan a que este hombre está muerto y otros dicen que está vivo.

“La Sombra de la Traición” es un film que se nutre de la tensión política y dialéctica entre los países poderosos, aquellos países que tuvieron y aún tienen el poder de controlarse mutuamente. Más que centrarse en temas profundos, “La Sombra de la Traición” es una historia que muestra los vitales movimientos de la estrategia.

Esta película establece en la memoria y en la percepción del recuerdo las películas de los años 60-70 sobre la guerra fría, ahora está un poco fuera de onda una ficción que básicamente esté fundada en el contraespionaje, últimamente hemos visto algo de este tipo, pero incrustándole entre el tejido algún nervio narrativo añadido que “La Sombra de la Traición” por supuesto no tiene. Si tuviera que definirla, la palabra justa a emplear sería: trivial. El tema es superficial y la trama mal canalizada; dos conceptos que no hacen buenas migas, no obstante su director sabe manejar la intriga y la tensión y logra entretener al espectador, en fin, una oferta floja que sólo se salva por el esfuerzo de Topher Grace y Richard Gere de sacarla adelante con un serio despliegue de carisma y, además, por sus meritorias intenciones de mostrar la fuerza del amor por encima de todo en sus personajes pero, por lo demás, estamos hablando de una película desorganizada, repleta de situaciones dudosas y personajes secundarios sin apenas desarrollar.

“La Sombra de la Traición” no aburre,  te deja indiferente. Carga con la condena de ser una película insuficiente.

Crítica: Luces rojas

CartelTras la satisfacción que supuso “El concursante” (2007) y “Buried” (2010), Rodrigo Cortés, director, guionista y actor de cine, tiene a bien llevar a la pantalla “Luces Rojas”, con guion propio y Sigourney Weaver como principal protagonista.

La trama de “Luces Rojas” se ciñe en torno a una profesora bastante obstinada, Margaret Matheson (Sigourney Weaver), y a un antiguo alumno, Tom Buckey (Cillian Murphy), que la sigue con fe ciega; juntos y de acuerdo, además de apreciados por la dulce Sally Owen (Elizabeth Olsen) se dedican a desenmascarar a falsos ilusionistas de poderes extraordinarios, pero el objetivo de la parapsicóloga y el ayudante es intentar desacreditar a un vidente en concreto que ha recuperado el prestigio después de haber pasado treinta años sumido en el olvido, Simon Silver(Robert De Niro). Silver es un hombre renegado y sin ganas de perder privilegios, que se defenderá del acoso de la detectivesca pareja y hará difícil la relación.

“Luces Rojas” es una película templada, erigida sobre modelos conocidos pero manteniendo el pulso de su realizador. A medida que se va desarrollando se ve claramente la firma del director español y su habilidad para crear tensión. Impecable su factura técnica, perfecto moviendo la cámara, estupenda dirección de actores y como siempre Rodrigo Cortés se arriesga… La película tiene puntos altos y demasiados bajos en los que el espectador vive en cierta suspensión de recelo. Pero realmente cuando más nos sorprende el director gallego es en un inesperado giro de los acontecimientos, basándose en “el dogma” para mantener el curso. A veces es demasiado inoportuno hacer ciertos movimientos de hilo que transforman lo que espera el espectador y le llevan hasta un mal innecesario y peligroso para el buen funcionamiento del film.

Sin embargo, a pesar de sus límites inesperados, -al menos para mí-, “Luces Rojas” tiene un ritmo sorprendente en cuanto al rápido impulso de los acontecimientos y una destacada actuación de Sigourney Weaver, perfecta en su papel, a pesar de la poca fuerza que tiene el personaje. La forma en que trabaja, habla y se mueve no tiene precio. Igual de bueno es Cillian Murphy, con un rendimiento realmente positivo, Robert De Niro sólo tiene un par de escenas, aunque su inclusión en la película es acertadísima, De Niro sigue demostrando que tiene poderío para ser un tipo duro, Elizabeth Olsen está atinada aunque muy lejos de alcanzar al maravilloso elenco de actores que componen el reparto. En la música Victor Reyes y en la fotografía de Xavi Giménez.

En fin, una película que me da tristeza pues esperaba mucho de Rodrigo Cortés. Con “Buried” disfruté de cine intensamente, y esperaba la nueva producción con una seguridad enorme…

La obligación de toda producción cinematográfica es entretener, ojalá y lo consiga.

Crítica: Milllennium: Los hombres que no amaban a las mujeres

CartelPelícula sorpresa que acapara una buena cantidad de premios en diversos festivales del continente americano, cuya base argumental de la historia es la desaparición de una chica joven. A partir de ese momento, y en casi el primer nivel de lectura, la película deriva hacia uno de esos thrillers que mantienen al espectador pegado a la butaca. Critica de la película “Milllennium: Los hombres que no amaban a las mujeres”.

Henrik Vanger (Christopher Plummer) recibe cada primero de noviembre por su cumpleaños flores comprimidas y enmarcadas. Era el regalo que solía hacerle su sobrina, desaparecida treinta años atrás. Mikael Blomkvist (Daniel Craig), actualmente con algún problema de credibilidad por enfrentarse a un poderoso financiero, es redactor de la revista Millennium, dedicada a destapar oscuras tramas. La noche de Navidad recibe el encargo de Henrik Vanger, a través de su abogado, de retomar una investigación del año 1966, caso, ya cerrado por la policía. Un encargo que sorprende a Mikael, pero que acepta con algunas condiciones favorables para las dos partes. Metido en la investigación conocerá a Lisbeth Salander (Rooney Mara), una mujer con problemas de adaptación social pero con portentosas y originales cualidades.

He aquí una película que ha provocado toda clase de comentarios.

Basada en el guion de Steven Zaillian, de la novela best-seller internacional “Milllennium: Los hombres que no amaban a las mujeres”, primera parte de una saga de tres entregas, que ya fue adaptada por Niels Arden Oplev a la gran pantalla en el año 2009 con Michael Nyqvist y Noemi Rapace como protagonistas. En esta ocasión está interpretada por Daniel Craig y Rooney Mara, y su director se embarca en un velero, sutilmente cambiado de aires. A David Fincher le debemos un conjunto de buenísimas películas, El club de la lucha, Seven, La red social, The game, Zodiac, y muchas más creaciones con las que nos deleitó, y en enero de 2012 nos presenta su nuevo trabajo privado de originalidad. Sin embrago, aquellos espectadores que esperen una decepción, están fuera de lo cierto, la nueva versión de “Milllennium: Los hombres que no amaban a las mujeres” tiene tono propio, sólido y firme. Está llena metáforas visuales, de riqueza musical, vive en su centro la cualidad inteligente de un clásico, hilvanado con una especial estructura que la hace intensamente independiente, un suspense bien trabado y escenificado, y unos diálogos que nos dan lo que esperamos de Steven Zaillian, guionista también de las famosísimas La lista de schindler, American gangster y Todos los hombres del rey, esta última también dirigida por él.

Pero retomando lo dicho: nos gusta que directores tan principales como David Fincher nos concedan la posibilidad de nuevas intrigas, ideas renovadas, trabajadas de la forma magnífica con que lo hacen siempre, pero innovando.

Crítica: La ruta irlandesa

CartelEl impacto sicológico de la guerra. Crítica de la película “La ruta irlandesa”.

La seguridad en el director y la comprometida realización de esta película, una obra esperada por su entidad, en la fértil carrera del cineasta inglés, es lo que atrae, además de la coherencia controvertida, el buen hacer cinematográfico de Ken Loach y su guionista talismán, Paul Laberty.

Drama ambientado en Liverpool, Inglaterra, naciendo la trama de donde brota su título, “La ruta irlandesa”, la carretera que va del aeropuerto de Bagdad a la zona verde internacional en Iraq , hasta allí viajaron dos amigos Frankie (John Bishop) y Fergus (Mark Womack) a trabajar como mercenarios. Frankie muere misteriosamente por lo que su amigo Fergus se traslada a Liverpool para el funeral y se encuentra que la empresa que les contrató sólo quiere olvidarse del hecho, restándole toda la importancia política que pueda tener. Abusando del poder engañan a la familia, pero Fergus está convencido de que la empresa miente y sin miedo ni meta, se pone a investigar de forma obsesiva. La esposa de Frankie, Rachel (Andrea Lowe) le ayudará en la medida que pueda.

Dentro del canon kenlochiano, “La ruta irlandesa” tiene una excepción, pues no sólo permite que el espectador elucubre sobre lo que sucede hasta el final de la misma sino que, además, nos concede la facilidad de pensar qué habrías hecho tú ante esa situación. No es una historia que se perciba como ficción, es una historia de las muchas sucedidas a lo largo de la guerras que los gobiernos nos obligan a sufrir, hechos de los que cada día estamos acostumbrados a ver en los informativos de la televisión.

“La ruta irlandesa”, narrada mediante flashbacks a partir de los protagonistas, no deja escapar ni la mas mínima oportunidad de hacer ondear bien alto la denuncia de las malas artes de las empresas americanas en Iraq desde los primeros minutos de la película hasta los minutos finales, cuando todo se apacigua y a la vez se torna más crudo y trágico.

La maestría de Loach a la hora de diseñar complejas historias de problemas sociales, en la que los personajes se ven sometidos a tensiones y lazos sentimentales, el soberbio sentido de la responsabilidad que inserta a Frankie, su tremenda desintegración moral, su diligencia por llevar su narración al límite, la puesta en escena, en la que no parpadea ni una falla y su moderación narrativa, ocupan un lugar preponderante en esta obra.

“La ruta irlandesa” es diferente (pero no tanto), al resto de la filmografía de Ken Loach, y digo que no es muy distinta porque la visión de su forma queda patente en el mensaje, por lo que hay quien le reclama que no se centra tanto en la guerra de Iraq como en el drama que vive Fergus, y desde luego que el énfasis como siempre está en las penas de sus personajes pero, amigos, desde donde la miremos “La ruta irlandesa” es en un claro estandarte contra la guerra.