Crítica: Grandes Esperanzas

Grandes Esperanzas

Nueva adaptación de la novela homónima de  Charles Dickens.  Su director, Mike Newell, uno de los grandes maestros del cine inglés. Critica de la película “Grandes Esperanzas”.

La acción dramática tiene lugar en tierras en la campiña inglesa, Pip (Toby Irvine) es un niño huérfano de clase baja que vive con su hermana y el marido de ésta. Un día conoce a un presidiario (Ralph Fiennes) que se ha escapado, quien le pide comida y una lima. Pip le ayuda. Al poco tiempo una mujer pudiente, la señora Havisham (Helena Bonham Carter) le invita a jugar a su casa,  allí descubre otra manera de vivir, conoce  a  Estela (Holliday Grainger) una niña adiestrada a la forma y manera de la señora. Pip se enamora de Estela nada más verla. Pero ella es orgullosa y engreída le rechaza por su origen humilde. Pip  (Jeremy Irvine) se hace mayor y aprenderá a acatar los dictados de su procurador (Robbie Coltrane).

Desde la bondad al desprecio,  desde la humildad a la ambición,  desde el crueldad a la honra y de los sentimientos más grandes a los comportamientos ultrajados,  todo un canto emocional al ser humano y a la poesía visual. La fotografía es irreprochable, de una gran belleza estética y de una fidelidad enormemente convincente. Todo está cuidado para contar una historia que no pierde el interés en ningún momento y que no renuncia a adentrarnos en el incierto factor que se forma en nuestro interior, tanto en su aspecto emocional y de  valores moralistas.

Al igual que “Price of de Persia: Las arenas del tiempo”, su anterior producción, Mike Newell en “Grandes Esperanzas” construye  actos en plena avenencia, encajando cada detalle en donde nada sobra y nada falta.

Imagen de Grandes Esperanzas

Es ésta una película fiel al texto original, rico en personajes y en documentación histórica, con escenas intensas y una trama emocionante, con ritmo impecable que conduce dulcemente hasta el conocido desenlace. Aunque no es la mejor versión pues recuerdo una difícil de superar, resulta extremadamente atrayente.
El trabajo de los actores y su arcoíris de personajes hacen transparente la argumentación que, en muchas ocasiones, nos encontramos entre los desiguales planos que satisfacen nuestra realidad como seres humanos, aunque, valga mi reiteración en su arcoíris de personajes, exceptuando,  sin duda, de esta colorida definición a Helena Bonham Carter en cuyo personaje distinguimos lo exagerado, rimbombante e histriónico de casi todos los personajes en que la hemos visto encajada. Buenas interpretaciones,  radiantes Jeremy Irvine, Robbie Coltrane y  Holliday Grainger que seducen en cada aparición, e infinidad de secundarios, se encargaron de otorgar peso artístico a la obra.

 

Una película para disfrutarla.

Crítica: Parker

ParkerEl director norteamericano Taylor Hackford, creador de “Oficial y caballero”, en 1982, “Dolores Claiborne”, 1995; “Pactar con el diablo”, 1997; “Prueba de vida”, 2000; y “Ray”, 2004, entre otras muchas, llega de nuevo a nuestras pantallas con una obra basada en una de las novelas de Donald E. Westlake. Crítica de la película “Parker”.

Jason Statham, es Parker, un ladrón con un código ético muy particular: Sólo roba a quienes pueden permitírselo y no hace daño a gente que no lo merece. Pero tras ser traicionado por su equipo y dado por muerto, Parker asume una nueva identidad para, con la ayuda de una hermosa mujer, Leslie (Jennifer López), hacerse con su último botín y que sus antiguos compañeros lamenten.

En 1962, Westlake escribió “El cazador”, una novela que cinco años más tarde llevaría al cine John Boorman en la gran “A quemarropa” y, en 1999, Brian Helgeland volvería a revisar el texto con “Payback”, quizás con menos acierto pero con un Mel Gibson con un papel destacado. La película hoy vista, la nueva versión de Hackford, está protagonizada por Jason Statham, con los mismos planteamientos, vicios y cualidades que las anteriormente versionadas pero con peor resultado.

Taylor Hackford en esta obra se sale de su forma y modo, de su universo. No ocurre lo mismo con Statham, al que el personaje le va como anillo al dedo. Con su particular idioma de cámara y montaje, Hackford hace que la cámara se convierta en un instrumento para analizar al personaje y llevarlo al espectador.

Imagen de la película ParkerNo hay demasiado que nos enlace a anteriores obras de Taylor Hackford, pues se le escapan sus acentos eternos aceptando los dictados de un pobre guion y predicando la acción en el más puro estilo comercial. Por otra parte, persigue cierta mezcolanza de objetivos que consigue con acierto, pero son mínimos. Para algunos su intriga formal, su acción y cierta riqueza temática hacen de ella una película plausible, mientras que otros compartimos un sentimiento de confusión, aunque no nos agrade amonestar las obras de este director.

Jason Statham destaca en su interpretación, su intensa personalidad traspasa la pantalla. Jennifer López es capaz de mantenerle el tipo, en un desafío de forcejeo altivo sin conseguir nada más que una grafía estética, este hecho concreto es culpa de la poca implicación que se le da a la actriz siendo su personaje una figura muy importante dentro de la trama.

Taylor Hackford, ésta ha sido su batalla y su conquista.

En conjunto es una película recomendable para los que gusten de propuestas de acción. Sin más.

Crítica: Las flores de la guerra

 Cartel de Las flores de la guerra“Las trece mujeres de Nankín”, basada en hechos reales, es un libro en el que Yan Geling narra un episodio de una terrible guerra, el ejército japonés contra el pueblo chino. En 2013, Zhang Yimou la obtiene para el cine y nos la describe en imágenes duras y punzantes. Crítica de la película “Las flores de la guerra”.

No es necesario poner al director chino Zhang Yimou a salvo del cargo de que su mirada se dirija siempre al mismo espacio como se está oyendo por algunos medios. Su examen siempre está dirigido al espectador y a su tierra, eso no nos debe sorprender. Zhang Yimou eternamente necesita mostrar sus personajes como una exaltación del hombre en su lado bueno y su lado nocivo, y lo podemos detectar en todas sus películas desde “Sorgo Rojo”, 1987, hasta “El amor bajo el espino blanco”, 2010, película que vimos el año pasado después de esperarla mucho tiempo. La clave de este buen director es su rotundo tratamiento, la rigurosa alternancia y sus ingenios al mostrar el pánico humano y la maldad del mismo ser en situaciones distintas.

 Zhang Yimou vuelve a tensar la cuerda por un punto esencial, bridándonos una majestuosa denuncia histórica.

En 1937, durante la segunda guerra chino-japonesa, John (Christian Bale), un maquillador de cadáveres, llega a la iglesia católica Santa María Magdalena de Nankín para preparar al párroco, el padre Engelmann antes de su entierro, pero en ese momento las terribles acciones del ejército invasor japonés convierten a John en el único adulto entre el grupo de alumnas del convento y el grupo de prostitutas de un burdel cercano. El americano se encontrará en una posición comprometida como guardián de los dos grupos ante las barbaridades del ejército ocupante japonés.

Imagen de Las flores de la guerraMás allá, de la novela en la que se basa y que es una literatura histórica “Las flores de la guerra” es una historia estremecedora bien contada en el cine, con ritmo, caracteres y brillos siempre presentes. La conjunción trágica y sentimental es el objetivo principal de esta película, pues, mientras que el primer elemento funciona estupendamente, ayudado por los hechos que se muestran y por la tensión sabiamente aplicada en escenas de una tremenda crueldad, el segundo aspecto cae por su propio peso como derivación sensitiva.

No es ninguna casualidad que Zhang Yimou desarrolle una dirección ambiciosa y sorprendente, el guión, es un punto fuerte retratando el marco de la guerra como realmente imaginamos que pudo ser. Como cada vez vemos en el trabajo de Zhang Yimou una muestra, además, de que lo único importante en una película es una buena historia y unos diálogos directos e inequívocos para mantener la forma de fondo principal. Nada pasa desapercibido, un gran trabajo de fotografía y unos perfectos juegos de cámara, dan crudeza a los momentos de acción. La música, acompaña de forma ligera y pausada sin que en ningún momento pase a ser protagonista de la escena pero forjándose como un regalo de acompañamiento. Los actores : Niní, Xiyi Zhang, Xiting Han, Doudu Zhang, Dawer Tong, Atsurô Watabe, Kefan Cao, Yangchunzi Yuan, Jia Sun, Yuemin Li, Bai Xue, Takashi Yabayashi, Shigeo Kobayashi y muchos más dan un gran enfoque a sus personajes deslumbrando desde la interpretación.

Recordamos que Lu Chuan ya nos habló en 2010 de esta terrible guerra con su película “Ciudad de vida y muerte.

“Las flores de la guerra” se puede considerar como algo más, es una película que sin ser una obra maestra, es inteligente y reflexiva. Una obra en la que el honor tiene una significación indigna a la vez que se fragua dentro de ese infierno un sutil códice de humanidad y entrega.

Crítica: Los amantes pasajeros

Cartel de Los amantes pasajerosLa esperada y deseada nueva película de Pedro Almodóvar se estrenó el viernes pasado en España. Excéntrica y alocada nos muestra el lado más desenfadado de su realizador. Crítica de la película “Los amantes pasajeros”.

Un avión sale de Barajas con destino a Ciudad de México, la tripulación, una absoluta colección de personajes singulares, Joserra (Javier Cámara), Fajas (Carlos Areces), Ulloa (Raúl Arévalo);  los pasajeros: Bruna (Lola Dueñas) adivinadora, Norma (Cecilia Roth) dominatrix, Galán (Guillermo Toledo) actor, Mas (José Luis Torrijo) director de banco, Infante (José María Yazpik ) un mexicano matón, un joven recién casado (Miguel Ángel Silvestre) y una chica recién casada (Martí Laya). Durante el vuelo, una avería hace que los pasajeros al verse inevitablemente al borde de la muerte, se sientan inclinados a dejar ver los asuntos más íntimos de su existencia. Ellos nos encajarán en una comedia delirante.

Durante muchos años he tenido la oportunidad y el placer de disfrutar de las películas de Pedro Almodóvar. Pocas horas después de haber visionado “Los amantes pasajeros”, repaso varias de sus obras y encuentro en su perímetro una órbita destinada al espectador; al contrario que en este nuevo trabajo. Aquí cada toma, diálogo o intención no ha sido creada para el público, sino para la contemplación exclusiva de sus más fieles seguidores y, por supuesto, para darse el gusto el propio director de hacer lo que le apetece. La película no cuenta con ningún módulo de creatividad, sino que más bien tiene todas las características de una comedia escueta y con cierta aparatosidad en bastantes pinceladas, y digo pinceladas, porque a mi entender toma prestadas señales de otras de sus realizaciones en el pasado. No me extraña nada que Almodóvar haya dado rienda suelta a su años más añorados, retrocediendo en el tiempo y así metiéndonos en la alucinación de sus inicios; esta película me recuerda mucho a “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, es indudable que el guión no es nada original y que peca de estar infecto por la licencia de tener sus semejanzas con la aludida y otras de sus obras más añejas.

La historia, que en un principio cuenta con muchos puntos que podrían hacer que la risa quedara avalada, nos presenta muchas escenas que no se consiguen, pudo ser el principio de un sinfín de carcajadas, pero dichas carcajadas se van apagando a medida que avanza el metraje, quedándonos en el rostro una simple sonrisa delineada.

Imagen de Los amantes pasajeros

“Los amantes pasajeros” aborda una situación absurda, -por ahí perfecto-, pero sin arriesgar lo más mínimo, nada más que el típico supuesto de atraer al público. No quiero desanimar a futuros espectadores porque en realidad en mí quedaron sentimientos mezclados que se cuestionan qué quiere decirnos Almodóvar con esta película. Quisiera, pero no le percibo el sentido. Quizá esta desavenencia me venga porque películas como ésta en la filmografía de Almodóvar fueron efectivas, dieron buenos resultados, ya lo sabemos, sin embargo ahora estamos acostumbrados a recibir más de nuestro admirado director, yo esperaba mucho más.

En “Los amantes pasajeros”  hay gracia, hay chistes, situaciones comprometidas, buenos actores, excelente fotografía y acertada dirección de actores. No hay diálogos lucidos, ni originalidad, por no hablar de una falta total de lógica que no sea esperpéntica.

Me he sentido en la película como llevada por la idea de que lo bueno estar por llegar pero conozco bastante al director manchego, por lo cual ya adiviné el desenlace. Respeto el trabajo de nuestro más internacional cineasta, solo le pido para la próxima, una poética, brutal y fina turbación en un lienzo bello para que el espectador disfrute y se embelese con la huella de Pedro Almodóvar.