El Baile de la Victoria

Antonio Skarmeta en el año 2003, ganó el Premio Planeta con la novela “El Baile de la Victoria”. Aquel impulso toma ahora forma en el cine y nos lo sirve en apropiada bandeja, Fernando Trueba, con guión adaptado del propio Skarmeta y Jonás Trueba.

Corren malos tiempos en Chile, ha pasado la dictadura de  Pinochet. Es de esos momentos de la historia, que todos sabemos que los gobiernos, para dar pruebas de democracia, se sacan de la manga una amnistía y deciden sacar de las cárceles a todos los presos que no tengan delitos de sangre. El mismo día salen dos hombres; el joven Ángel Santiago (Abel Ayala) y Vergara Grey (Ricardo Darín); el primero, un chico con todo por hacer, con ganas de comerse el mundo y poner las cosas en su sitio al que se portó mal con él; y el segundo, un famoso atracador, que sólo necesita volver a casa  para encontrarse con su mujer y su hijo. Coinciden casualmente y planean algo gordo, pero todo se complica con la llegada a sus vidas de Victoria (Miranda Bodenhöfer ) una linda joven bailarina, que arrastra una terrible historia de fatalidad, tristeza y desconsuelo.

“El Baile de la Victoria”, es nueva concesión que Trueba hace al cine español, que ha sido designada por los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, para representarnos en los Oscar en la categoría de “Película de habla no inglesa”. En este mismo apartado, este director ya consiguió un Oscar por Belle Epoque  en el año 1994. Además,  Fernando Trueba posee dos Goyas al mejor director uno de el año 1990 y otro del año 1993 además de otro Goya a la mejor película documental en el año 2004.  Pero por la película que más se le conoce  popularmente es por “La Niña de tus ojos”, que tuvo un gran éxito de publico.

Este director no se propone cambiar el mundo, sólo es éste otro paso detrás de la cámara que pretende dejar huella en los espectadores, él sabe que hay un buen guión y unos buenos actores y los mima dándoles lucimiento, en diálogos, miradas, llantos, cabalgando, danzando o  simplemente siendo parte del paisaje.

En cuanto a la música, han sabido cómo llegar con la banda sonora adecuada a la médula de cada momento crucial, mediante una pieza de bella composición dando mayor vehemencia dramática en los momentos emotivos que viven los protagonistas.

Si de actuaciones hablamos, todo el elenco trabaja su papel dignamente, pero os destaco a Abel Ayala que hace un papel encantador, de Ricardo Darin no se puede decir otra cosa que es de aplauso cada vez que aparece en escena.

La cautivadora imagen de Miranda Bodenhöfer, con sus dulces bailes, dentro de una fotografía tenue, bien contrastada en todo momento, nos eleva a una visión, ideal y deliciosa.

Tengo el convencimiento que Trueba seguirá buscando espacios, añoranzas  y melancolías, para que sigamos imaginando y haciendo visibles las ilusiones del celuloide.

Yo recomiendo a todos esta magnética película.  Sin palomitas ni refresco sólo de la mano de tu pareja.

Spanish movie

No sé vosotros, estimados cinéfilos, pero yo tengo que decir que la película, me ha hecho reír, a pesar de que no puedo dejar de admitir que es una tontería. Lo que sí es una reflexión que dormita en mí desde hace tiempo y que hoy os la comento aquí, es… ¿cómo se proyecta la idea de hacer una película así? Se  reúnen unos amigos un sábado alrededor de unas cervezas y en plan “vamos a pasarlo bien”, hacen su guión poco trabajado, ponen un dinerillo a escote, y ala, la película al cine, no sé, pero creo que la cosa debe de ir por ahí, o casi. La verdad es que entrando en tema de calidad cinematográfica, pues qué os diría yo, no tiene ningún tipo de grandes pretensiones, aborda de forma chispeante los entresijos de varias películas, parodiando a unas con menos gusto que a otras, eso sí, no copia para nada las hechas por los americanos. Tiene  sello made in spain.

Nos deja visionar una pegatina de tópicos, de bajo resultado, con situaciones, desbarradas y peripatéticas, que derivan en un caos burlón, con un enorme grado de  surrealismo de tal manera que el disparate y el delirio se hacen dueños de la pantalla.

No contiene ninguna  elaboración.

Si bien, no será una obra que pase a formar parte de los anales de la historia del cine español,  hay que reconocer que es una propuesta que te arranca la carcajada.

El elenco de actores es adecuado para esta representación.

Si eres amante de los buenos guiones, de las puestas en escena sólidas, de los diálogos fluidos e inteligentes pero lo que quieres hoy es pasar un rato de risa sin tener que molestar a tu cerebro, “Spanish Movie” es tu película.

Seguro que te agrada ver a Buenafuente y a Berto pitufeando, a los chicos de “La hora chanante” y “Muchachada Nui”, destacando a Joaquín Reyes, un fauno que te desternillas, la guapísima Alexandra Jiménez, emulando a Penélope Cruz como Ramira en volver, la experta en parodias Silvia Abril buenísima, y el polifacético Carlos Areces, en el papel más polémico de la película. Todos bajo la batuta de Javier Ruiz Caldera.

La risa relaja tensiones, practiquémosla.

Amelia

Basada en la vida de la aviadora Amelia Earhart (Hilary Swank), singular piloto y un  símbolo del espíritu libre americano, cuya vida se rigió por una profunda curiosidad por todo lo que ésta le podía ofrecer. Fue la primera mujer que cruzó el Atlántico en solitario, y fue el primer piloto en atravesar el Pacífico, también en solitario. Su aptitud ante lo que el mundo le ofrecía, la llevó a lo máximo y también le dio algún zarpazo dramático.

En el reparto, junto a Hilary Swank, tenemos a Richard Gere, Ewan Mcgregor,    MarinaStone  y  Christopher Eccleston.

Dirigida por Mira Nair, cineasta india nacida en el año 1957, que tiene en sus méritos haber ganado varios premios con algunas de sus películas, el público del Festival de Cannes la premió por “Salaam Bombay”, en la Mostra de Venecia, por “La Boda del Monzon” recibió  el León de Oro, y algunos más que no enumero. Tiene hecha una buena carrera cinematográfica, yo recuerdo como película fabulosa “El Gran Hombre”, de la que hablaremos algún día. Hoy  nos vamos a centrar en “Amelia”.

Es un relato biográfico, sobrio y maduro. La trama  de la película es, sin lugar a dudas, conocida por la mayoría, no obstante  la narración, toma alternativas interesantes centradas en la vida de la señora Earhat pero adornadas con algún matiz de invención.

Consigue lo que pretende, revalorizar la fuerza de una fémina, cuya actitud ante la vida la hizo libre, en todas las acepciones que esta palabra conlleva.

Si  hablamos de efectos visuales, destaco, los momentos de vuelos muy estéticos y pulidos.

Película bien cerrada, ambientación adecuada, así como el vestuario. El manejo de la escena me sorprende gratamente con un desarrollo relajado totalmente visible. La banda sonora acompaña positivamente al relato adaptándose a las situaciones que el guión requiere. Decente actuación de los dos primeros actores Swank y Gere, también menciono, un escalón mas abajo a Ewan McGregor .

No sólo me ha me ha gustado la historia y la presentación sino la propia exposición de contexto.

Resalto la dirección del casting, pues el parecido de la actriz con Amelia Earhart es impresionante.

Interesante, se disfruta.

Buscando a Eric

Ambientada en Manchester en la actualidad, Eric Bishop (Esteve Evets), es un cartero, al que le apasiona el fútbol. Ahora está pasando por una mala racha, su mujer le ha abandonado, dejándole con los tres hijos de ella y que él reconoció como suyos. Los chavales son conflictivos y viven a su aire, sin ocuparse para nada de su padre. La película empieza en el momento en el que Eric conduce en dirección contraria, para suicidarse, y tiene un accidente. Lo que él no sabe es que le espera una sorpresa, pronto va a conocer a su ídolo Eric Cantona… y hasta aquí puedo contar.

El director Ken Loach, de la mano de su inseparable guionista Paul Liverty, en perfecta comunión, nos  presentan una película, que no dejará a nadie indiferente, contada con la amenidad de la mejor narrativa, sencilla  y compleja a un tiempo, con la que ganaron el Premio del Jurado ecuménico en el último Festival de Cannes.

Loach es un mago del realismo social y obrero, y nos desgrana un personaje buscando su dignidad, resaltando un claro mensaje de valor, a esta película le noto un estilo más desinhibido que a otras, pero es en definitiva, la misma lección de conciencia social. Vemos, dolidos, la necesidad que tienen las personas de sentirse queridos, de familia, amigos y compañeros, ante un mundo que está dispuesto a engullirnos.

Vida dura donde las haya, es el concepto en el cual se basa esta película.

“¿Cuándo fue la última vez que fuiste feliz?”, le pregunta su  psiquiatra a Eric y él piensa en un famoso gol, que su ídolo marcó hace tiempo… Esta  escena te llega  a lo más profundo. Te sientes dentro de la piel del protagonista. Resulta lacerante tal cantidad de infortunios en un solo personaje.

Si un hombre destaca en el cine europeo, éste es Ken Loach, sus numerosos trabajos lo corroboran, lleva años siendo único, toda  su obra se nutre de sus propios recursos, sin adscribirse a ningún modo de innovación fílmica, creciendo gracias a destellos de audacia que extrae directamente de su talento natural.

En este largometraje nos enseña una escenografía, basada más en el reflejo atmosférico de los acontecimientos, que en efectos visuales convencionales, pues su atención está encaminada a lograr la filmación del interior del personaje, y no el mundo circundante.

La  cinta la coproducen varios países europeos.

La obra de Loach está acompañada de un grupo de actores trabajando con extrema lucidez y naturalidad la escena, de la forma que sólo este director consigue plenamente. Menciono especialmente a Eric Cantona, ex jugador de fútbol del Manchester United.

Una historia contundente, magnética, con una perfecta complementariedad apostando por el ser humano. Este cercano director de cine, realiza el ejercicio de su profesión ayudando al prójimo.

Os la recomiendo.