Triage

Del director bosnio Danis Tanovic (ganador de un Oscar a la mejor película de habla no inglesa por “En tierra de nadie”) nos llega otra película antibélica, sacada de la novela de Scott Ardenson, antiguo corresponsal de guerra, el guión lo ha adaptado el mismo periodista.

Mark (Colin Farrell) y David (Jamie Sives) son dos amigos, experimentados fotógrafos de guerra que deciden ir al Kurdistán  a tomar fotos de la contienda que allí se está desarrollando. Pasan unos días horribles y Mark no quiere retirarse del campo de batalla sin haber sacado la foto de su vida, pero David está cansado de esta situación desgarradora y se vuelve  a Dublín para estar con su esposa y ver nacer a su hijo.

Muchos coincidirán conmigo, que el recuerdo que dejó “En Tierra de Nadie”, su primera película, hace que esperemos mucho de este director, y más aún siendo del mismo género. A estas alturas y con esta temática, como es natural, nos habría atrapado, pero no ha sido así; no obstante, la forma del film posee una  regular combinación.

Deteniéndonos en las actuaciones  sólo puedo valorar como aceptable la de Colin Farrell, a  Paz Vega no hay que valorarla tanto, he visto mejores actuaciones suyas.

La película impacta desde lo visual, con imágenes agresivas, que muestran como a duras penas, en una guerra, se puede distinguir entre un hombre o un animal rabioso, de ahí las secuelas que padecen los que las sobreviven.

Insisto en que, teniendo en cuenta la verosimilitud del argumento, este  largo no llega a tocar el nervio emotivo del espectador, se queda a medias, si bien es pasable en su representación general, se palpa que ha sido desperdiciado su potencial.

Resumiendo, película con pocas situaciones estimulantes, como para una historia que debieras estar siempre sobresaltado.

Lo mejor el mensaje y la música de Lucio Godoy.

Luna nueva

“Luna nueva”, basada en el segundo libro de las cuatro novelas escritas por Stephenie Meyer, ha relegado a un segundo lugar a las películas más taquilleras, y hasta ahora ha duplicado  a  “Crepúsculo”, la anterior película de la serie, superando así todas las expectativas.

Hay algo muy claro en mi forma de entender este fenómeno “Luna Nueva”, estoy de acuerdo con muchos críticos, es una película para adolescentes, un largo que está hecho para segregar hormonas. Muy bien hasta ahí, pero no lo digamos como si los adolescentes fueran personas inferiores, tan sólo por no haber cumplido dieciocho años; esta saga ha  hecho que se vendan más de diez millones de libros, esto solo ya hace que merezca todos mis respetos y después tenemos el tema cinematográfico, en la primera entrega, sólo en América, “Crepúsculo” recaudó más de 80 millones de dólares; esta  segunda entrega ya lleva  una recaudación de 179 millones. Las salas están a tope de jóvenes ilusionados, esperando ver a sus ídolos y deseando que los efebos protagonistas muestren su torso desnudo para gritar sin vergüenza y sin ningún tipo de pudor, esto es nuestra gente del futuro y películas como ésta, no le aportan nada innovador pero tampoco nada reprochable.

“Luna nueva” comienza, con Bella (Kristen Stewart), sola; su amado Edward (Robert Pattinson)la ha abandonado, se marchó de Forks para ir a ciudad que ella desconoce. Bella está sumida en una profunda tristeza, sólo superada gracias a su amigo Jacob (Taylor Lautner)… pero este chico está loco por ella, esto hace que las cosas se compliquen y los dos juntos vivan aventuras arriesgadas.

La  historia es como la primera, con un aplomado ritmo narrativo, maniqueísta y simple, pero la  fuerza que los actores le dan a los personajes es correcta.

La puesta en escena es aceptable, con localizaciones naturales, húmedas, entornos boscosos que dan una buena calidad cinematográfica.

La música, la destaco positivamente, envuelve  cada escena, cada instante, dándole un halo de romanticismo absoluto.

En resumidas cuentas, “Luna nueva” no es para tirar cohetes pero posee elementos positivos.

Claro que, después de este análisis, lanzo una pregunta a quien corresponda, ¿por qué no se ríen estos chicos? ¿En la próxima… quizás?

Ágora

Estamos ante una película dirigida  por el siempre vivificante, Alejandro Amenábar; escrita por él y su habitual colaborador, Mateo Gil; que cuenta con el apoyo del director de fotografía catalán, Xavi Jiménez, un hombre brillante que tiene en su haber más de una veintena de películas, algunas de ellas con nominación a los Premios Goya.

Amenábar, joven director en su quinta película, nos sorprende de nuevo con un gran largo. En este caso se trata de la historia del mayor foco cultural de la Edad Antigua, Alejandría en el siglo IV d.c., durante la implantación de la religión cristiana, que  coexiste con la judía bajo el dominio del Imperio Romano. Es ahí donde el imparable avance de los cristianos crea un conflicto de creencias.

El director de “Los otros” y “Mar adentro” nos hace ver la necedad de las religiones ante la ciencia y el saber; la necedad, sobre todo, de los exaltados religiosos del cristianismo más oscuro. Esa intolerancia de los intransigentes que, en nombre de la fe, destruyen  el conocimiento, la lógica  y la cultura.

Para ello pone como ejemplo principal a Hypatia, la primera mujer matemática de la historia del mundo, una mujer ilustrada y liberada, sabia en ciencia y filosofía, que ofreció grandes talentos al mundo por medio de su escuela.

Hypatia está interpretada por Rachel Weisz, que entrega toda su capacidad y da vida, con méritos, a esta mujer segura de lo que quiere y no quiere en la vida. Hay que destacar también el trabajo de los actores Max Minchella  y Oscar Isaac que encarnan a Davo y a Orestes.

“Ágora”, -con un presupuesto de 50 millones de euros-, nos permite a todos ver el triste destino de la cuna de conocimiento que representó la Biblioteca de Alejandría y nos sorprende por la forma divulgativa y didáctica de la narración. Si está bien conseguida la lucida fragmentación del hilo narrativo también es admirable la cohesión del conjunto.

Fanatismo bien plasmado, ambientación  perfecta, vestuario logradísimo y decorados adecuados, son todos aciertos de Amenábar. “Ágora” es una película que puede presentar algún agujero leve pero que no limita su fidelidad narrativa y se alza como una historia fuerte que congrega los sentimientos más profundos de los espectadores, frente a la crueldad y el envilecimiento.

A la hora del análisis, el filme cumple altamente las expectativas, no sólo por la realización sino también por los aspectos  técnicos y artísticos, sencillamente deslumbrantes.

Como discurso final, la película nos deja que “los errores grandes de la vida siempre se firman con sangre inocente”.

Cuando menos te lo esperas

La semana pasada, de viaje a Galicia, en el autobús, para amenizar el recorrido, nos pusieron la película “Cuando menos te lo esperas”, una cinta del año 2003 que yo visioné en su momento y que entonces me resultó estupenda. Ahora, al verla en la pantallita del vehículo, ha pasado a formar parte de mi animada vivencia, de nuevo Diane Keaton con su elegancia y personalidad, mostrando la madurez femenina y Jack  Nicholson trasmitiendo esa química tan personal y tan efectiva.

Otra vez volví a disfrutar de la risa incontrolable que esta película produce.

La historia es sutil a la vez que mordaz, totalmente creíble y encantadora.

Nicholson es un hombre mayor que no cree en la pareja y Keaton una mujer de la misma edad, que ha renunciado a encontrar un nuevo amor.

Este largo fue ganador de un Globo de Oro a la mejor comedia y la Keaton fue nominada al Oscar a la mejor actriz.

Fue premiada por el público con gran éxito de taquilla.

“Cuando menos te los esperas” no es una comedia más, también sirve como punto para la reflexión sobre aspectos profundos de la vida, nos muestra de manera  sensible y cómica cómo vamos mutando al llegar a “una edad”, y  cómo sobrevivimos de acuerdo a las viles reglas que el juego de la vida nos impone.

Si tenéis ganas de pasar un buen rato, tirar de videoteca y divertíos.