An education

Hay algo inolvidable y entrañable en “An Education”. Lo dice el titulo, y desde luego todo el recorrido estriba sobre los caminos del sentido, del razonamiento y  la educación, su mirada hacia lo femenino no es gratuita, ni mero guiño cinéfilo. Lone Scherfig nos muestra una época de la vida de la periodista, ensayista y articulista Lynn Baber, según el guión de Nik Horney sacado de un libro autobiográfico de la   escritora. Teniendo en cuenta que es un hecho real su trato es amable y políticamente correcto, todo regido por la veracidad de los hechos y el genial trabajo de esta directora de numerosas series de televisión en Dinamarca y los largos “Italiano para principiantes” y “Wilbur se quiere suicidar” con los que ha obtenido varios premios europeos entre otros el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, dos trabajos de notable éxito. La que os comento es su primera película inglesa,  y  dice así…

Estamos en Londres es 1961 y todo la presiona: los modos, el hábito, la usanza y la rutina de sus padres está muy desfasada, ella anhela otra cosa, quiere salir de ese remolino costumbrista que le han impuesto. Tiene 16 años, se llama Jenny (Carey Mulligan), es guapa e inteligente y se cree una mujer, sueña con una realidad más gratificante y renovada que varíe su situación. Está agobiada  por el día a día de su vida de adolescente siempre obedeciendo las normas de su recto padre, Jenny está impaciente por  pasar rápido a hacer vida de mujer sin que su padre en todo momento le dirija su destino. Es una estudiante aplicada por lo que su padre está convencido que logrará la plaza que sueña para ella en la Universidad de Oxford. Un día sale de clase de música, llueve mucho, espera en la parada del autobús, el agua cae de forma  torrencial e incesante. Jenny está calada hasta los huesos, no llega el autobús. De repente un coche se para y, allí  ante ella, dentro del vehiculo está el chico con la sonrisa más bonita que jamás ella había visto,  la invita a subir, el conductor es  David (Peter Sarsgaard, Noche y Día, En el centro de la tormenta, La huérfana), un chico de treinta y tres años, guapo, culto y con recursos para desenvolverse en las altas esferas de la sociedad más burguesa, su belleza, el coche y los conocimientos musicales de su salvador cautivan a Jenny.

Con dos actores magníficos, un guión sencillo a la vez que atrayente. Este film encierra bastante sabiduría sobre las décadas pasadas donde en muchos casos las familias pequeñoburguesa sólo anhelaban para sus hijas un marido sobresaliente. La  directora  se centra precisamente en reconstruir  una historia, que sin renunciar a la fidelidad biográfica  contempla las relaciones entre palabra, sonido, imagen, ensayo y ritmo, poniendo a todo ello su sello particular y constituyendo una exquisitez  que nos hace discurrir sobre temas importantes de la adolescencia, no sólo localizándola en aquellos años.

El personaje principal al que da vida Carey Mulligan, se deja llevar por sus deseos y su inercia, nos sumerge en el mundo que descubre. Mientras, nos deleitamos con suaves melodías francesas que nos acercan más al  Paris de los sueños de la protagonista, canciones que palpitan en la película sonando con aires de invitación.

La idea no es nueva, la forma de contarlo sí, pues hay algo en esta película, de lección de buen cine que la hermana con otras de producción de mucha más envergadura. Tiene todo lo que el espectador necesita para distraerse.  Es un retrato rico y hechizante que te deja contagiada por la magia de los dos actores principales y de la directora que de forma hipnótica nos describe este relato cautivador, no es de extrañar que haya obtenido tantos premios, aunque el de mejor actriz en los Oscar se lo negaron, en conciencia esta joven actriz se merece el premio por su buen trabajo, su frescura y su naturalidad

Oscars 2010: 3 nominaciones: mejor película, mejor  actriz y guión adaptado. Tiene un premio Bafta: a mejor actriz y 8 nominaciones.
Sundance: Premio del Público. Premios Independent Spirit: Mejor película extranjera.

Os la recomiendo, es muy agradable de ver.

La cinta blanca, de Michael Haneke

Son varios los temas que dominan, bullen en la filmografía de este cineasta alemán: el miedo y la valentía, el auge y la caída social, el sacrificio de la familia, el desarraigo,… y agrupándolos todos, la pasión por llegar siempre al corazón del espectador. Con un cuidado ritmo narrativo, un cultivado arte en blanco y negro, y un impresionante guión, firmado por el propio Haneke, el argumento de “La cinta blanca” es tremendamente triste y amargo, y realiza una inmensa exploración del mal con las características que consigue imprimir el director alemán, su precisión y su frialdad. Esta película se ha hecho acreedora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, ha sido premiada por la Fipresci como mejor película europea, ha sido candidata a los Oscar como mejor película de habla no inglesa, ha ganado el premio a la mejor película, director y guión en la Gala del Cine Europeo y recibió el premio a la mejor película extranjera en los Globos de Oro.

La historia muestra como extraños acontecimientos, que poco a poco toman carácter de mortificación ritual, se dan cita en un pequeño pueblo protestante del norte de Alemania, en vísperas de la primera Guerra Mundial. No se sabe quién está detrás de todo esto, pero la vida sigue y los acontecimientos lentamente se van desarrollando dejando marcas en cada uno, en cada habitante.

Haneke nos muestra en unas soberbias escenas abiertas, auténticos catálogos, equilibrados y refinados, en los que los personajes entran y salen de manera natural. Los interiores, gélidos y escalofriantes, son una sinfonía de contraposiciones y primeros planos, artísticos, elevados, exquisitos e inteligentes. No es menor el lado visual que la película exhibe, a cargo de Christian Berger, gran director de fotografía, que enfatiza y hace hincapié siempre en el enfoque de las imágenes, planas y lisas. La coordinación entre los dos directores es armoniosa (ya trabajaron juntos en “La pianista”). “La cinta blanca” está rodada íntegramente en blanco y negro, con desvíos de encuadres que imaginan un cambio de acto en un escenario teatral.

La película es una perfecta exhortación acerca de la historia, la moral y la psique, marcada por la violencia de las relaciones humanas que surgen en un tiempo concreto o de unas circunstancias determinadas en el seno de una sociedad, donde la tragedia siempre estaba cercana, debido a la gran intolerancia, la educación autoritaria y el peso de la religión. Totalmente absorbente a pesar de su duración, dos horas y quince minutos, es para muchos el relato más accesible de la carrera de Haneke.

Este especialista, sostiene la historia a base sugerir, de no terminar nunca de destapar la trama del relato, de no categorizar nunca del todo a buenos y malos, de jugar con la confusión presionando al espectador para que no desvíe los ojos de la pantalla en busca de algo más que se avecina a suceder. Nos crea nuevos temores, nuevas incertidumbres. Lo que contribuye a establecer el merecido prestigio de una película fascinante como ésta. Cine serio y de calidad, eso es “La cinta blanca”.

Sin lugar a dudas, el desarrollo de los personajes es magnífico, con actuaciones responsables, cada cual donde le toca representar, todos cumplen con creces un papel principal dentro de la historia. Un film hecho desde el lucimiento de todos los que han dado su ingenio siendo el mayor mérito de su director, Michael Haneke, que nos da un trabajo intenso, de principio a fin.

El Solista

Nathaniel Anthony Ayers (al que da vida Jamie Foxx) es un músico que padece esquizofrenia y vaga por las calles de Los Ángeles. Tocando a Beethoven con un violín de sólo dos  cuerdas en los lugares más peligrosos y apartados, un día después de un accidente de bicicleta, el columnista del  L.A. Times,  Steve López (interpretado por Robert Downey Jr.),  lo descubre por casualidad y decide relatar su historia al mundo entero. Lo hace, primero en sus columnas y después escribiendo un libro que se tituló “El Solista”. De este libro ha sacado el guión para esta película Susannan Grant. El toque musical  lo puso Dario Marianelli y la dirección corre a cargo de Joe Wright (“Expiacion”, “Orgullo y Perjuicio”).

“El Solista” es una película con notable mensaje, que demuestra cómo, a través de la música y la constancia de un buen hombre aunque con muchas dificultades, se consigue parte del objetivo marcado, que es: ayudar a una persona a mejorar mental y socialmente.

La idea de que sólo los cuerdos sobreviven en esta sociedad, será puesta a prueba por una excelente narración, en la que vemos lugares llenos de personas marginadas debido a su demencia, Wright nos muestra lo que supuestamente el destino ha deparado para cada uno de ellos, hay escenas escalofriantes, situaciones tan reales que parecen auténticamente la radiografía de un manicomio. Gentes agarradas a su realidad que han puesto entre eso y el mundo real una impresionante barrera, una muralla llena de miedo a que alguien la pueda atravesar.

La  historia está contada de forma  ágil y entretenida, un relato sobre las segundas oportunidades en la vida, sobre el volver a sentirse como antes después de haber tocado fondo, y sobre la solidaridad humana.

La actuación de Jamie Foxx es excelente, ya nos sorprendió en “Ray” y aquí vuelve a repetir éxito. Robert Downey Jr. hace su papel, que es principal, de forma genial. En realidad los actores están todos fenomenales. Y a ellos se une Catherine Keener.

La partitura acompaña fielmente a la narración, el cuarteto Opus 95 de Beethoven llena la cinta, y se disfruta de forma especial por este motivo, y es que en realidad lo que prima en este metraje es la música, todo se desarrolla a través de ella.

Pero debo decir que le doy sólo un aprobado pues tiene buen mensaje de fondo pero dramáticamente no llega donde hubiera podido llegar dándole un enfoque capaz de emocionar, como realmente exige el guión. Y no estoy diciendo que nos debería orientar hacia la lágrima fácil, lo que digo es que nos debería hacer sentir lo grande del drama con fuerza, con garra.

Mi recomendación: verla con mirada comprensiva, sólo así se puede disfrutar absolutamente, merece la pena.

La decisión de Anne

Según la adaptación de la novela  “My Sisters Keeper” de Jodi Picoult, “La decisión de Anne” está dirigida  por Nick Cassavetes, con guión trabajado por Jeremy Leven y Nick Cassavetes

La vida de Sara y Brian, y la de su hija de dos años de edad, quedarán alteradas para siempre al enterarse de que la niña tiene leucemia. La única esperanza de los padres es tener otro niño para salvar la vida de la pequeña. Y ese bebe es Anne (Abigail Breslin) que con su hermana   Kate (Sofía Vassilieva) comparten una relación aún más cercana que la de la mayoría de las hermanas. Aunque Kate es mayor, confía en su joven hermana, su vida depende de Anne. Las niñas pasan muchos momentos tristes juntas, y algunos llenos de dulzura y amor pues todos quieren que esta familia sea una familia feliz. Sara (Cameron Díaz), esposa y madre que sufre este gran problema, deja su carrera como abogado para cuidar a su hija. Su marido, Brian (Jason Patric), le da resistencia y apoyo. Pero a menudo se vuelve totalmente escéptico ante la entereza de su esposa. Tienen un hijo varón, Jesse (Evan Ellingson), éste queda ocasionalmente relegado a un segundo plano ya que Kate y Anna ocupan el centro de todo, hasta que Anne, que ahora tiene 11 años de edad, dice “no”.

Es una  film  que te sensibiliza, capaz de provocar lágrimas sin poderlas contener. Una cinta que desarrolla situaciones importantes de la vida, complejas para ser vividas. En esta película, sobre todo hay una materia polémica, quizá lo que pretende es que cada uno saque sus propias conclusiones. Creo que se trata de una buena historia, me parece un relato con una temática buenísima para ponerla sobre la mesa pues en estos momentos es un tema muy candente, y hay  todo un debate en torno a ello, que está en la calle. Pone de relieve las decisiones tan fuertes que a veces hay que tomar en la vida. A mí, me ha parecido, una historia muy triste en todo el recorrido de la narración, el tema ya lleva el sentido de la tristeza, pero si además el enfermo es un niño, parece que aún nos lastima más.

La película dentro de su exposición, discurre sin altibajos, pero  lamentablemente, a mi criterio, la cinta flaquea al final. A la hora del desenlace, todo se torna ligero como falto de tiempo para elaborar correctamente una resolución mas apropiada, me parece un remate apresurado de una historia cautivadora desde la sensibilidad.

Gran trabajo de Cameron Díaz, que logra componer un personaje creíble como madre superada por la situación. Constituye un digno trabajo interpretativo.

«La decisión de Anne» es convincente, pero triste.

Y os hablo de esta película, después de disfrutar unos días de Montoro. Sus carnavales, gentes felices emulando el personaje deseado. Allí  habitaban guapas vampiresas esposas de pollitos amarillos, alguna tribu de indios, cíngaras de pelo rizado, héroes de cuento y algunos payasos divertidos. ¡Cómo me gusta el circo!