Crítica: Noche y Día

Cartel

James Mangold es un cineasta interesante, dentro de una corriente de directores de cine norteamericanos, tiene una aceptable carrera como realizador con títulos como ”Identidad” , “En la cuerda floja” e “Inocencia interrumpida”. En “Noche y Día”, no le encuentro.

Ésta es la historia que nos presenta y que yo trataré de analizar: June (Cameron Díaz) está en el aeropuerto, va de viaje a la boda de su hermana. Por problemas de aduanas conoce a un atractivo hombre, Roy (Tom Cruise), después hacen el recorrido en el mismo avión. Ella ya se siente ciertamente atraída por este hombre encantador, pero mientras June va un momento al aseo, Roy se va a enfrentar al escaso pasaje y tripulación al completo. A partir de ese momento empieza una vertiginosa montaña rusa en la que se ve enredada June, que puede llegar tarde a la boda o lo que sería peor, no llegar.

Mi crítica de hoy es negativa absolutamente, yo, a este director lo ubico como artesano aplicado de su arte, no como mediador en comedietas de acción trepidante, está claro que el cine americano sigue haciendo lo mismo y repitiéndose hasta la saciedad, y caen en la mediocridad, mentes que ni lo habríamos pensado.

En “Noche y Día”, son cuatro los guionistas que han participado en escribir un guión escasamente elaborado, y digamos que no se rompieron mucho la cabeza. Cogiendo la fórmula 007, un aderezo distinto y algunos toques de humor, queda como un producto para mercalizar, con intencionalidad, con presupuesto, pero supeditado a la poca creatividad

No cabe duda que de esta acelerada película, basada en los estereotipos ya comentados, sólo queda el trabajo como espectáculo en el que su director hace una labor pasable pero sin imaginación, o mejor dicho, con una imaginación descabellada. Tiene el claro fin de la comercialidad.

Los dos actores principales,Cameron Díaz y Tom Cruise , mantienen una lucha, entre ambos, y otra con los villanos, lo mismo en escenarios urbanos, que en hermosos paisajes naturales, eso, es el eje del film, sobrando casi todos los añadidos que quedan en simples comparsas; resalto las escenas de estos dos personajes corriendo en moto, con una manada de toros tras ellos, (los Sanfermines sevillanos), todo exagerado, absurdo e increíble.

Cruise con la cara tan guapa como limitados sus registros; Díaz, perfectamente boba en su personaje. Mencionar que cuenta también en su reparto con Peter Sarsgaard, al que recordamos por la exquisita An education.

La música, una mezcla positiva de composiciones con tono español, la ambientación tratando de recrear el ambiente andaluz, da mucha risa y, la representación de actuaciones españolas un poco de pena, ¿siempre, y por siempre, los americanos nos verán del mismo modo? Mezcla de bandoleros y mexicanos.

En fin, trivial producto que desmerece la filmografía de todos los que participan en ella, si «Noche y día» ocupa un lugar en la historia del cine será  por el fracaso en la taquilla. Espero.

Crítica: Un regalo para ella

Cartel“Un regalo para ella” es una obra póstuma del director de “Germinal”, “Uranus”, “El manantial de las colinas” y un sinfín de películas mas, Claude Berri. Francois Dupeyron (“Qué es la vida”, “Clandestino”, “La machine”) retoma el trabajo tristemente abandonado por su antecesor. Con la cabeza y las manos actuando solas y los pies en los pedales de la bicicleta.

Así empieza esta película en cuyo argumento se encierra la vida de una pareja que celebra su aniversario, el quinto. Ella Nathalie (Mathilde Seigner), él, Jean- Pierre (Alain Chabat).  Nathalie ya tiene su regalo, una pluma, pero Jean-Pierre no sabe, no encuentra el regalo adecuado, de repente se le ocurre la maravillosa idea de comprarle a su chica una mascota y nada más atractivo en estos casos que un perrito, un bulldog. La sorpresa es increíble, no podía haber  tenido mejor acierto, le ponen de nombre Trésor, Nathalie no cabe en sí de alegría, mima al  perro, lo acuesta en el dormitorio, en fin, que, lleva los esmeros perrunos, al máximo y, claro, esto a Jean-Pierre le mosquea un poquito, y es que además el can ronca, aquí empiezan los problemas de esta fenomenal pareja.

“Un regalo para ella” es una comedia costumbrista, que parece banal, pero analizando el desarrollo de la narración, no es para nada simple, nos muestra un trío amoroso, el perrito, es el catalizador, que hace que fluyan las frustraciones de los personajes y salga a la luz el desgaste de la pareja, la relación de ellos se había convertido por consenso tácito en una coexistencia tolerada, antes del aniversario, ya carcomida, y el animalito es el detonante que la hace saltar por los aires.

Esta narración de tono muy francés, me ha hecho pasar una hora y media extraordinaria, es una película muy agradable, no tiene pretensiones rompedoras. No es la película que esperábamos viniendo de donde viene ni innova de forma alguna el mundo del cine, en eso creo que estaremos de acuerdo, pero también valoraremos, su peso como entretenimiento, hace años la película “Beethoven” llegué a verla varias veces, pues “Un regalo para ella” es semejante, una historia que empieza bien, se complica, para después volver a componerse bellamente tierna.

No sería justo olvidar algunos detalles curiosos, como la forma de llegar a la comicidad por medio de los encantadores chuchos, hay varias escenas donde los gestos y los detalles son buenísimos y contribuyen al resultado, decisivamente.

El elenco interpretativo está encabezado por Alain Chabat, actor frances de renombre internacional, además de haber hecho pinitos en la dirección con “Asterix y Obelix: Mision Cleopatra”, película que produjo Claude Berri; junto a él, Nathalie Seigner, compone un personaje encantador. El resto del reparto funciona adecuadamente en esta comedia, que mirándola bien, es más seria de lo que parece.

Con todo lo dicho, me atrevo a recomendarla, es entretenida y no ofende  la inteligencia de los espectadores, no tiene mucho para destacar pero tampoco para criticar, queda una aceptable película que irradia simpatía y nos sumerge en el eje de una revuelta sentimental.

Crítica: Dorian Gray

CartelOliver Parker, con guión de Tobi Finlay, saca para el cine, una obra de la literatura universal contemporánea de Oscar Wilde, “El retrato de Dorian Gray”, una novela con la que el escritor quiso criticar la obsesión por la belleza y las burguesas costumbres de la época victoriana.

Dorian Gray (Ben Barnes) es un joven aristócrata, que regresa a su Londres natal tras pasar la adolescencia viviendo en el campo. La vida nocturna y de fiesta de la capital londinense le superan, Dorian se sumerge en ella de la mano de Lord Henry Wottom (Colin Firth), quien le muestra los lugares más recónditos y peculiares de la capital inglesa. Allí, pronto Dorian queda seducido por el estilo de vida decadente de aquella gente, ajenos a toda moral, entre fiestas y vicios, Dorian, comienza a obsesionarse con alcanzar la eterna juventud. Un retrato que le hace un amigo, pintor, Basil Hallward (Ben Chaplin), se convertirá en una fijación y algo más.

En esta obra cinematográfica hay ciertos matices similares a la referencia escrita, pero en su análisis posterior, nos encontramos que no es lo que este famoso escritor nos  quiso trasmitir, aunque sobradamente sabemos que una película no tiene que ser completamente fiel al libro en que se basa, también es comprensible que si has leído el libro te sientas defraudada ante la comparación. Las dos versiones reflejan el mundo enloquecido de una época en que la apariencia de un determinado tipo de personas de la alta sociedad, es muy distinta a lo que el mundo exterior en general vivía, pero a pesar de lo que pueda parecer a la vista, aquí la trama, es menos romántica, no te sientes cercana al personaje de Dorian.

Como película, “Dorian Gray” está diseñada a partir de Lord Henry, que de forma soslayada empuja a Dorian a su endiosamiento convirtiéndolo, posteriormente, en ese ser horroroso y hermoso que vemos en la pantalla, todos los vicios denigrantes que una persona pueda adquirir están en el personaje que interpreta Ben Barnes.

La factura técnica y la estética es muy meritoria, desde la efectividad muy sorprendente, en el ritmo, convencional, una cinta que no admite razonamientos, sino que sirve para ser vista desde la irracionalidad mas acérrima que tolera cualquier delirio, con tal de dar luz, para el espectador, a una parte del cerebro humano: esa complicada máquina.

Si no hemos leído el libro, en esta película se nos da el tema y la idea: el tema de la negación o aceptación de un principio y la idea, las circunstancias del mismo. Es decir, Oliver Parker ha hecho, de su argumento y composición, una idea que, convertida en premisa, vislumbra un proceso creativo, expresado a través de la evolución, emociones y desarraigos de un personaje, que hasta ahora había sido más inocente.

La versión más pobre de todas las que hasta ahora había visto. A través del visor de su cámara Parker juega a lo contradictorio, creando fantasmas y más monstruos, para mí una decepción. En  fin, una pena porque la idea tiene potencial y se ajusta a los moldes tantas veces recreados pero se realizada de manera fallida y no se aprovecha la capacidad que el argumento tenía desde lo literario. Se ofrece un producto más.

Crítica: La boda de mi familia

Cartel8 de julio, el día empieza brumoso, el calor, ya temprano, despertó bastante fuerte, dijeron los informativos que en Andalucía se alcanzarían cuarenta y cuatro grados a la sombra, aquí en Madrid algo menos, lo ideal para una tarde así, una fresquita sala de cine. La película elegida “La Boda de mi Familia”, de Rick Famuyiwa, en cuyo análisis no me voy a extender demasiado.

El argumento nos lleva a la vida de unos enamorados que hasta ahora se amaron en secreto, su amor les hace pensar en casarse y aquí es donde empieza la película y la complicación de los personajes. Lucia, la novia (America Ferrera), Marcus, el novio (Lance Cross). Las familias de estos chicos están enfrentadas por diferentes causas que ocurrieron hace tiempo, a lo que se suma que pertenecen a razas diferentes y que los padres de ambos son bastante testarudos; en fin, que pasarán por peripecias divertidas para nosotros pero muy problemáticas para ellos. A pesar de ello, siempre por encima de todo está el amor y esta parejita se ama profundamente.

Como ya he dicho esta comedia no se presta demasiado a un análisis, sí voy a comentar, el guión, el desarrollo y su efectividad.

Lo cierto es que el guión no es el pilar para alcanzar un gran éxito comercial, me parece una imitación de los éxitos (no diré títulos) que tanto hemos visto en la comedia romántica americana, el guionista no modela, no esculpe su trabajo, no se adentra en las atentas percepciones de un publico ávido a disfrutar de las dotes artísticas de un buen escritor de comedias; aún así, la oferta de romanticismo y diversión hace que nos olvidemos un  poco de la clonación que estamos viendo.

“La boda de mi familia” se desarrolla, con las obvias características y exposición de personajes que la comedia americana acostumbra, en este caso el enfrentamiento de las familias podría haberse llevado hacia un toque de comedia negra que la hubiera hecho más atrayente y gratificante, más original.

Si nos acercamos a “La boda de mi familia”, desde su efectividad, no puedo negar que a mí me ha hecho reír, consigue así lo que pretende, nos hace pasar el rato, nos hace sonreír, pero está claro que es sólo un producto comercial sin más.

Lo peor, como decía, la ausencia de situaciones que hagan que la recordemos por algo que nunca antes habíamos visto.

Como positivo, el grupo de actores, además de los protagonistas, Forrest Whitaker, Carlos Mencia, Regina King y Taye Diggs que ponen gracia e ingenio suficiente para contagiar una buena onda y constituir un punto a favor de esta película.

En definitiva, un film gastado, para pasar el rato, como la mayoría de las comedias que vemos últimamente, lo puedo recomendar a quien quiera emplear una tarde viendo un manojo de tópicos y situaciones habituales, y esbozando unas buenas y necesarias risas.