Crítica: Entre nosotros

Cartel de la películaCon todavía una muy pequeña filmografia,  Maren Ade ya tiene un hueco dentro del cine independiente alemán, sobre todo con este largometraje que hoy analizamos, “Entre nosotros” que en el pasado Festival de Berlín, se alzó con el Premio a Mejor Película. También el jurado le otorgó el premio a Mejor Actriz a su protagonista la actriz Birgit Minichmayr.

Gitti  (Birgit Minichmayr) y Chris (Lars Eidinger) son una joven pareja que pasan una temporada en la mediterránea isla de Cerdeña.  La visita de otra  pareja, amigos de Chris, hace que su relación empiece a tambalearse. Hans y Sana, los invitados, tienen sus diferencias a pesar de que en apariencia sean una pareja moderna y feliz. Chris empieza a imitar los comportamientos de sus amigos, lo que provoca que Gitti se sienta incómoda en gran manera, ella quiere adaptarse a los cambios de Chris pero su relación está cambiando por culpa de las influencias ajenas. Este pensamiento acaba convirtiéndose en una lucha silenciosa contra sí misma, Gitti tomará una determinación rotunda.

El arte de narración de esta película nos adentra en una historia que muestra un fenómeno profundo: la pareja, conocernos mutuamente y conocerse a uno mismo, no es la originalidad su principal virtud, pero proporciona al espectador una inédita experiencia inmersiva, en un universo que deja de ser artificio para afirmarse simulacro auténtico de un referente verídico.

“Entre nosotros” encuentra su eco en el desdoblamiento del sentido humano, estos personajes convertidos en fortaleza de sí mismos, no por la inclinación al falso orgullo sino por el efecto de un determinismo inclemente, parecen enamorados, felices, pero son seres que se asfixian entre los muros impalpables de una cárcel de moral, encerrados en la estabilidad inquebrantable de la que sólo podrán salir si rompen los moldes establecidos. Un momento excepcional es cuando Gitti ya no aguanta más la situación y se enfrenta a Sana para salvar su pareja.

La trama está formada coherentemente, con ritmo contenido,  para dar y sacar contrastes hacia un final satisfactorio, en todo momento, justifica el ejercicio de estilo narrativo. Maren Ade, su directora, da un firme paso adelante con este  trabajo. Esta película está facturada con elegancia y evita la infección sentimental y el efectismo, pero el gran hallazgo de esta directora, estriba por encima de cualquier otra cosa, en el tono del film en todo momento equilibrado y preocupada por dar una mirada de cine humanista.

La interpretación de Birgit Minichmayr da un toque de calidad a la película, con esta representación cimienta su carrera definitivamente. Los actores que comparten escena con Minichmayr, todos, están aceptables dentro de los parámetros exigidos a cada cual.

Interesante  e inquietante, terminas de verla y te planteas una cura contra otros.

Crítica: Eclipse

Cartel de la películaGuión adaptado por Melissa Mosenberg de la tercera novela de Stephenie Meyer, en esta ocasión dirigida por David Slade, “Eclipse”. Analizando su argumento, nos encontramos más fuerte el triángulo de tensión amorosa entre las tres principales figuras, pero si el análisis lo hacemos de los personajes nos hallamos ante una sensación idéntica a entregas precedentes.

En esta ocasión nos muestran a Bella Swan (Kristen Stewart) en la difícil situación de tener que decidir entre seguir siendo humana o ser convertida a vampiro para estar eternamente con Edward (Robert Pattinson), ella quiere su muerte y conversión, pero él sólo admite esto, en el caso de estar casados.  Jacob Black (Taylor Lautner), el chico lobo, no quiere perder a Bella pues ahora está más enamorado de ella que nunca. Mientras estos amores enfrentados van discurriendo, en Seatle aparecen personas muertas y nadie sabe desvelar el misterio, es ahí donde aparece Victoria (Bryce Dallas Howard, Más allá de la vida) detrás de un  ejército de neófitos para enfrentarse con los Cullen y destruir a Bella.

Si queremos adentrarnos en esta película más allá del interés romántico, no hay nada más que destacar que no se haya visto en las anteriores, existen algunos cambios en cuanto al tratamiento de las luchas, en “Eclipse” ruedan cabezas (eso no había pasado antes), el desarrollo es algo más sofisticado, los espacios más abiertos con unos paisajes impresionantes, varias localizaciones de los bosques de Vancouver, -esto le da un  bonito acento de suntuosidad serena, mantiene un ritmo distinto, más lánguido-. El color de fotografía de Javier Aguirresarobe, más oscuro, excelente como en las previas, y en la música yo echo de menos el tono esplendoroso que Howard Shore puso en las anteriores, en “Eclipse” se aprecia menos la cuna musical.

En la dirección David Slade, no saca todo lo que esperábamos de él, teniendo como antecesoras a “30 días en la oscuridad” o “Hard Candy”, esta cinta prometía más en cuanto a la acción, pero los enfrenamientos entre vampiros, lobos y neófitos no llegan al nivel esperado, quedando diluidos en otra lucha más de la saga.

En las actuaciones, no tengo que analizar a ningún actor; sin destacar a nadie, acepto el trabajo de los actores, sin más. Como había comentado en otras ocasiones, no deja de sorprenderme que en las escenas que muestran los momentos amorosos, la cara de los personajes no pertenezca a eso momento cumbre, permanece estática; estoy de acuerdo que Cullen es frío, pero Bella es humana y no refleja emoción alguna.

Si hablamos del fenómeno global que Crepúsculo ha creado, aquí no sé qué decir, muchos seguidores pero en la sala en la que estuve el sábado no había más de treinta espectadores y se había estrenado tres días antes…  Quizá la ausencia de público fuese debida a las vacaciones, a que asistí a la primera sesión o a que la entrada de un cine en Madrid cuesta siete con noventa euros y este vergonzoso precio hace que muchas personas a las que les encantaría ir al cine, se queden en su casa con las ganas, esperando que las películas salgan en DVD.

En fin que si sois seguidores de esta saga seguro que os gustará, encontrareis las diferencias citadas y disfrutareis en el encuentro con vuestros favoritos, a los que no lo sois os vuelvo a decir que vaya precio tiene el cine…

Crítica: Sang Woo y su abuela

Película de Jeong Hyang LeeMi análisis de hoy es para la película “Sang Woo y su abuela” de la directora de cine Jeong Hyang Lee. Ésta es su segunda película y la primera en atravesar las fronteras, pues la anterior no salió de su país. Se estrenó en el año 2002 (años después, he vuelto a verla en dvd).

En su argumento nos encontramos… a ambos lados de la estrecha pista forestal, la naturaleza llegaba hasta la cintura, en la calzada del camino, grava, piedras, tierra. Sang Woo (Yoo Seung –Ho) dedujo que aquel sería su sitio, mientras todas sus ilusiones consumistas caían a sus pies. Cuando llevaba recorridos cuatrocientos metros, llegó a un altillo donde un claro dejaba al descubierto una casita chabola. Ése sería su escenario natural y no se acostumbraba a la idea. Sang Woo volvió a mirar a aquella anciana con descaro y desprecio, él no podía quedarse con esa mujer aunque fuese su abuela (Kim Ui-Boon). Su madre le había traído hasta aquí en contra de su voluntad, ella tenia que trabajar en Seúl y no conocía a ningún adulto que cuidara de él, ella trabajaría duro y en unos meses vendría a recogerle. Ahora, a solas con su abuela, se vuelve y se aleja, un poco desquiciado, no puede soportar estar lejos de la ciudad, aquí en el campo, sin luz, ni agua, sin pilas para los juguetes, sin televisión, sin hamburguesas y sin pollo Kentucky, es imposible soportarlo. Durante su estancia deja buena muestra de su mala educación y su poca sensibilidad. Para la anciana no es fácil convencer al chaval de siete años de nada que no sea su egoísta voluntad, sus desmesurados caprichos, le hacen la existencia muy difícil a la mujer. A medida que los días pasan se percibe un leve cambio en la actitud del niño, muy leve y despacio.

Hablamos de una película, liviana pero inteligente, que apunta directamente al corazón del espectador. La directora sorprende con cine de didáctico fruto y pese a su temática, con escasez de lagrimeos. La ausencia de diálogos, el ritmo lento, nos invita a admirar la escenografía mientras contemplamos el proceso de transformación interior del personaje principal.

Historia sentimental e incómoda, tan ejemplar como conmovedora, en línea de realismo cruel, homenajeando a esos seres fundamentales que son las abuelas.

Mostrándonos el choque del mundo burgués, y el primitivo mundo rural, la directora toma las diferencias con personajes y localizaciones símbolo, al principio un aire denso oprime a los dos extraños, pero a medida que el opresivo desarrollo de la narración va avanzando, fluyen insinuaciones de fábula, el orgullo del niño se debilita ante el amor hondamente humano, que le brinda su abuela.

Tengo que resaltar la magnífica actuación de Kim- Ui- Boon en su papel de abuela con problemas de movilidad, sordomuda y casi ciega, hace un personaje rico en matices, sin sobresalir ni una mueca de acritud durante todo el recorrido de su interpretación, el niño representado por Yoo Seung-Ho, logra lo que pretende, conseguir del espectador un enorme rechazo para después volverlo a cobijar, hace perfectamente la función del niño que quiere poseer el cielo pero las circunstancias hacen que se conforme con pisar fuerte en la tierra y sentir el afecto de los que le rodean.

Esa mujer que tiene el jardín de sus ojos habitado por la sombras del tiempo, es la abuela, es como la madre naturaleza, enlaza todo el entorno. Nos da energía, nos alimenta, nos mima, se sacrifica para que seamos felices y a pesar de todo ello, no pide que valoremos su amor y dedicación.
Una unión única. Digna de ver.

Lo recuerdo todo muy bien. Hasta los más pequeños momentos de aquel día se grabaron en mi mente, porque aquella fue la primera vez que vi a Víctor, y porque además estaba impaciente porque esto ocurriera, ver su preciosa carita, acariciar su piel de terciopelo, acunarle, besarle. De esto hoy hace dos años. Víctor es un precioso niño feliz que llena de ternura mi existencia.

Crítica: En pata de guerra

Cartel de la película de Roger Kumble“En Pata de Guerra” es otra comedia americana sacada del saco, en este caso mete la pata (hablamos de patas) el director americano Roger Kumble, que desde “Crueles Intenciones” no ha vuelto a tener un serio acierto a la hora de mostrar su cine. Con esta “divertida” película una vez más da ánimo al público para recomendarle que se aplique en la profesión e imagine, cree, fabrique cine, que tenemos ganas de aplaudirle.
Chicago es su ciudad pero su nuevo trabajo está en Oregón, en la construcción de una nueva urbanización que según los acuerdos respeta el medio ambiente, su misión, supervisar las obras. A Dan Sanders (Brendan Fraser), su mujer Tammy (Brooke Shields) y su hijo adolescente Tyler (Matt Prokop), acostumbrados a vivir en la ciudad, esta vida de naturaleza les resulta asfixiante, además está su rígido jefe Neall (Ken Jeong) que les presiona para que su “mina de oro”, que es este proyecto, se realice según lo previsto. Los problemas de Dan y de su familia no han hecho más que empezar, pues los animales del bosque conocen su gran parte de culpa en la invasión de su entorno natural y la destrucción de su ecosistema.
Examinar el argumento y hacer un análisis no tiene sentido, “En Pata de Guerra” es tan simple y tan insustancial, que mi ánimo a comentarla es nulo, es una comedia americana de consumo, construida con tópicos y chistes trilladísimos, con una retahíla de sucesiones absurdas de baja calidad y de nula composición ética. Lo que se narra no tiene el más mínimo asidero, circunstancias llenas de ligerezas que pasan de lo que pretende a un rechazo natural por parte del espectador al que humilla al tratar como a un idiota, En definitiva, una comedia malograda, que no saca a relucir conceptos nuevos sino que sólo muestra los clichés más utilizados en el género. A pesar de ser una redundante y gastada alternativa, la propuesta es inconsistente y deja ver muchas flaquezas de un guión inefectivo que no entusiasma en ningún momento.
Tiene un mal desarrollo de personajes, histriónicos y fuera de lo que es una seria figura de entretenimiento, en cuanto al reparto, es inconcebible cómo no puede haber ni uno sólo que haga un papel, al menos, decente. Bredan Fraser está rematadamente mal, no espero un papel fantástico de este actor pero en la película anterior “Medidas Extraordinarias” hace una interpretación aceptable, aquí en “En Pata de Guerra”, -vaya con el titulito-, Fraser se pierde en la mediocridad de la imbecilidad. De los demás intérpretes no voy a opinar por separado. Como he dicho, está todo maravillosamente escogido: guión, reparto, dirección de actores, efectos especiales, sonido, para que de este conjunto salga esta majadería.
Si pensáis en una película innovadora que de su visionado salga algo positivo, prescindir de ver esta película sería muy acertado.